«EL ASFALTO QUE LLEGA TARDE: ENTRE ANUNCIOS, BACHES Y FACTURAS»

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En Telde llevamos dos años circulando más por la resignación que por el asfalto. Dos años en los que los baches han sido más constantes que las soluciones, y en los que muchos vecinos han acabado con el coche destrozado y el ánimo igual: suspensiones reventadas, llantas dobladas y talleres llenos de vehículos esperando —todavía— a que el seguro del Ayuntamiento responda. Mientras tanto, la vida cotidiana sigue, esquivando socavones como si fueran parte del paisaje urbano.

Ahora, el alcalde Juan Antonio Peña anuncia en su Instagram que “en unos días comienza el Plan de Asfaltado de Telde, que llegará a todos los barrios”. La frase suena bien. Es más: suena a alivio. Pero también suena a déjà vu. Porque anuncios ha habido muchos, y asfalto… bastante menos. Y porque lo que se espera no es un titular, sino una obligación cumplida con el dinero de todos.

Según el anuncio, dos empresas avanzarán por el municipio: una arrancará en Caserones (Anzofé, Alfambra, Plaza y Norte) y la otra se centrará en Jinámar. El alcalde lo califica de “éxito”. Los ciudadanos, en cambio, responden con una mezcla de ironía y cansancio: ya era hora. No se trata de una concesión extraordinaria ni de una obra heroica; se trata de mantenimiento básico. De seguridad vial. De respeto a quien paga impuestos y necesita llegar a casa sin dejar medio coche por el camino.

El contraste duele. Mucho dinero en fiestas —que nadie discute como parte de la vida social— y muy poco en asistir a los ciudadanos cuando la mala gestión de la comunicación y el mantenimiento de las carreteras termina costándoles dinero de su bolsillo. Porque cuando el bache rompe, el taller cobra hoy; la indemnización municipal, si llega, lo hace mañana… o pasado mañana. Y en ese intervalo, el vecino paga.

Por eso la pregunta es inevitable: ¿de qué asfalto habla el alcalde? ¿De un plan integral y duradero o de simples parcheos para tapar la boca a los ciudadanos? Porque parchear no es planificar. Poner capas finas sobre problemas estructurales no arregla nada; solo aplaza el enfado. Y en Telde el enfado ya ha tenido tiempo de madurar.

“Comenzamos el año con una buena y deseada noticia. Finalizamos enero con las máquinas ya asfaltando”, dice el mensaje. Ojalá sea verdad. Ojalá no sea otro capítulo de anuncios repetidos. Ojalá las máquinas no pasen como pasan las promesas: rápido y sin dejar huella. Porque el asfalto que llega tarde no se convierte en éxito por aparecer en Instagram, sino por mantenerse firme cuando pasan los coches… y los años.

La ciudadanía no pide milagros. Pide carreteras seguras, planificación seria y menos propaganda. Pide que el asfalto no sea noticia, sino normalidad. Y que, por una vez, el Ayuntamiento llegue antes que el taller.

Juan Santana, periodista y locutor de radio

 

«UN NIÑO QUE CREYÓ EN LOS REYES: LA POLICÍA LOCAL DE TELDE ENTRE PROMESAS, PROPAGANDA Y ABANDONO»

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Hoy no habla un trabajador ni un agente. Hoy habla un niño. Un niño que, como tantos otros, se fue a dormir la noche de Reyes con ilusión. Un niño que llevaba años portándose bien, obedeciendo, cumpliendo normas, trabajando cuando se le pedía y creyendo que, si hacía bien las cosas durante tanto tiempo, los adultos acabarían cumpliendo su palabra. Ese niño es el policía municipal.

Durante meses —en realidad, durante años— escribió su carta con cuidado. No pidió juguetes caros ni caprichos. No pidió privilegios ni favores. Solo pidió herramientas para poder trabajar, medios para ayudar al vecino y un mínimo de coherencia entre lo que se promete y lo que realmente se entrega. Pidió respeto por su trabajo y por el servicio público que representa.

La mañana de Reyes llegó. El niño se levantó temprano, con nervios y esperanza. Pero al llegar al árbol descubrió que lo que había debajo no era lo que había pedido. Había mucho papel de colores, muchas fotos, muchas publicaciones en redes sociales… pero los regalos reales no estaban.

Las primeras decepciones no tardaron en aparecer. Las horas extraordinarias que el niño trabajó con esfuerzo y buena fe no estaban allí. Se trabajaron, se acumularon, se prometieron y luego desaparecieron. Cada adulto ofrecía una explicación distinta, hasta que el niño empezó a entender que aquello no era un error puntual ni un problema administrativo aislado, sino una forma habitual de funcionar. Y así, poco a poco, empezó a dejar de creer.

También había pedido algo muy concreto: una grúa. Se la habían descrito tantas veces que casi podía verla. Nueva, moderna, eficaz. Lleva años oyendo que está “en camino”, anunciada una y otra vez en redes sociales. Pero la realidad es mucho más dura: Telde no dispone de grúa operativa. Y cuando un vecino pide ayuda porque un coche bloquea su vado, no puede ir a trabajar, llevar a un familiar al médico o simplemente salir de su casa, al niño se le cae la cara de vergüenza. Porque somos personas, somos empáticos, y es imposible no comprender la frustración de quien paga sus impuestos —no baratos precisamente— y descubre que el mismo Ayuntamiento que se los cobra no pone las herramientas necesarias para que la Policía pueda prestar un servicio efectivo. No es falta de voluntad policial: es abandono institucional.

En su carta, el niño también pidió herramientas para estudiar y hacer bien los deberes. En su caso, un vehículo de atestados digno, un parque móvil operativo y equipos informáticos que funcionaran. Pero al desenvolver los regalos se encontró con un vehículo de atestados con más de treinta años de antigüedad, una flota de vehículos policiales envejecida y continuamente averiada, y con ordenadores obsoletos, lentos y bloqueados de forma habitual. No se trata de pedir coches nuevos ni lujos innecesarios: se trata de que los vehículos arranquen, circulen y no pasen más tiempo en el taller que en la calle. Hoy, demasiadas veces, el servicio se presta con coches que entran y salen del taller sin solución definitiva, reduciendo patrullas y dejando a los agentes atados de pies y manos.

A todo ello se suma la falta de herramientas tecnológicas básicas. Cada informe se convierte en una espera interminable, cada trámite en una pérdida de tiempo. Horas y horas mirando una pantalla congelada, frustración acumulada y trabajo que no sale como debería. Pero el problema no es solo el hardware. Falta software policial moderno y funcional. No existen aplicaciones adecuadas para las unidades de atestados ni para el resto de unidades operativas, ni sistemas ágiles que permitan trabajar de forma coordinada y eficaz. Tampoco se dispone del acceso necesario a bases de datos municipales que permitirían comprobar información esencial para el servicio diario. Datos que existen en el propio Ayuntamiento, pero a los que la Policía no puede acceder con normalidad para realizar su trabajo. Así, tareas que podrían resolverse en minutos se eternizan sin sentido. Ese tiempo no solo desgasta al niño: es dinero público tirado a la basura, porque se pagan jornadas completas sin que los efectivos puedan rendir como deberían por culpa de unos medios que, lejos de ayudar, estorban.

El niño también pidió algo que creía básico: que las normas se cumplieran. Que las ordenanzas no fueran solo papel bonito. Sin embargo, ve cómo se vende en redes sociales un Telde limpio, campañas con la empresa Valoriza, camiones nuevos, tractores limpiando playas y contenedores relucientes. Pero cuando un ciudadano ensucia una calle, arroja basura o escombros, el niño solo puede levantar actas que acaban sistemáticamente en el cajón del olvido. No se tramitan, no se sancionan y no tienen consecuencia alguna. Se vende limpieza, pero se practica la dejación. Y esa dejación reiterada, consciente y prolongada en el tiempo empieza a parecer algo más serio que una mala gestión.

Y es en ese momento cuando el niño empieza a comprender algo todavía más grave. Empieza a darse cuenta de que, en este sistema, cumplir las normas o saltárselas tiene prácticamente la misma repercusión. Que las ordenanzas no están pensadas para controlar ni molestar, sino para garantizar la convivencia, el respeto mutuo y el derecho básico de cualquier ciudadano a vivir en paz y en armonía con los demás. Pero cuando esas normas no se aplican, cuando los expedientes no se tramitan y las sanciones no llegan, el mensaje que se transmite es devastador: da igual hacer las cosas bien que hacerlas mal.

El resultado es perverso. Quien respeta, quien cumple, quien intenta convivir, acaba siendo el perjudicado. Y quien ensucia, invade, incumple o se salta las reglas de convivencia sale beneficiado, porque aprende que no pasa nada. Que no hay consecuencias. Que basta con ignorar la norma para imponerse sobre los demás. Así, sin decirlo abiertamente, se protege al infractor y se abandona al ciudadano honesto. Y el niño, que representa a la Policía, queda atrapado en medio, sin herramientas para defender a quienes sí creen en la convivencia y el respeto al prójimo.

La historia se repite con la ordenanza de playas, muy bonita sobre el papel e inexistente en la práctica. Con la de tenencia de animales, donde el incumplimiento es la norma y la sanción una rareza. Con actividades clasificadas, donde se manda al niño a comprobar licencias que muchos locales no tienen ni pagan, generando un caos administrativo absoluto. Y con urbanismo, donde el niño aprende pronto que no manda la norma, sino el teléfono, el favor y el compadreo entre quienes deberían dar ejemplo.

Y en el caso de las playas, la incoherencia alcanza niveles difíciles de justificar. Durante meses, Telde ha sufrido cierres reiterados de playas por contaminación marina. Ante cada episodio, el Ayuntamiento ha optado por señalar públicamente a una empresa concreta como responsable, sin que exista veredicto firme, resolución definitiva ni juicio previo que determine quién es realmente el causante de esos vertidos. Se culpa primero y se investiga después, si es que se investiga.

Mientras tanto, apenas se contempla en el discurso oficial la posibilidad de que el origen de esos problemas esté en deficiencias estructurales de la propia gestión municipal: redes obsoletas, mantenimiento insuficiente, vertidos incontrolados o una falta histórica de inversión y control. Resulta mucho más cómodo buscar un culpable externo que asumir responsabilidades propias.

Todo ello ocurre mientras se vende a la ciudadanía una supuesta lucha firme por la protección del medio marino y terrestre. Un relato bonito, ecológico y muy publicable. Pero la realidad que vive el vecino es otra muy distinta: las ordenanzas de playas no se hacen cumplir, las infracciones se toleran, los abusos se normalizan y el respeto al entorno queda al arbitrio de quien quiera respetarlo. De nuevo, se favorece al que hace las cosas mal y se castiga al que intenta cumplir.

No se puede hablar de defensa del medio ambiente mientras las normas que lo protegen no se aplican. No se puede exigir civismo cuando la administración es la primera en mirar hacia otro lado. Y no se puede pedir confianza cuando se reparten culpas sin pruebas y se evita asumir errores propios.

A esto se suma el esperpento de los vehículos abandonados. Años haciendo informes, años notificando, años dando explicaciones al vecino que nunca se cumplen, porque la realidad es que esos vehículos no se retiran ni se llevan al tratamiento correspondiente. La Policía hace su trabajo, pero la gestión municipal no hace la suya, y los coches siguen ahí, ocupando espacio, degradando barrios y ofreciendo una imagen lamentable. Y lo más surrealista de todo: un auténtico cementerio de vehículos municipales detrás de la estación de guaguas. Se le exige al vecino que retire su coche mientras el propio Ayuntamiento mantiene un vertedero de vehículos abandonados. Difícil de explicar y aún más difícil de justificar.

Pero el niño también pidió seguridad para los vecinos. Y ahí el regalo fue especialmente cruel. Las calles de Telde están llenas de baches, auténticos socavones que provocan accidentes a diario. El niño acude una y otra vez a siniestros causados directamente por el mal estado de la vía. Vehículos dañados, personas lesionadas, situaciones que se repiten constantemente. Y el niño se pregunta si de verdad se está esperando a una desgracia mayor para hacer algo. Si hace falta que alguien pierda la vida para asumir responsabilidades.

Con el paso del tiempo, el niño descubre que también existen llamadas mágicas. Que a golpe de teléfono se ordena actuar o no actuar. Que se cambian criterios sobre la marcha y se improvisa constantemente. Que no hay mandos claros ni protocolos definidos. Cada jornada se convierte en una función de teatro improvisado, donde lo importante no es hacerlo bien, sino no molestar… y, sobre todo, que la escena quede bien para la foto.

Porque en este teatro lo fundamental no es resolver los problemas del vecino, sino vender la imagen de que se hace algo. Detrás de cada gesto “bonito”, de cada acto de supuesta “buena fe”, hay una cámara disparando una y otra vez, buscando el ángulo correcto, la sonrisa adecuada y la instantánea que permita mantener entretenido —y engañado— al pueblo. No hay altruismo ni vocación de servicio: hay marketing político. Se actúa no cuando hace falta, sino cuando hay foto; no donde más se necesita, sino donde mejor se ve. Y así, mientras se posa para la propaganda, los problemas reales siguen ahí, sin resolver, acumulándose en silencio.

Y luego están los niños nuevos en la clase. Niños que llevaron hechos sus deberes hace ya mucho tiempo. Todos han superado con creces las 1.200 horas de trabajo, han aprobado todo lo que se les ha exigido y han cumplido cada requisito legal. Sin embargo, no han firmado nada. Solo se les ha dicho, una y otra vez, que iban a firmar. Desde septiembre se les viene asegurando que el trámite estaba hecho, que era cuestión de días, que ya estaba todo encaminado. La última promesa, hecha directamente, fue clara: antes de que acabara el año estaría todo resuelto.

El año terminó y no se firmó nada. Pero lo más triste no fue el incumplimiento, sino el silencio posterior. No hubo explicación, no hubo reunión, no hubo una sola palabra para tranquilizar a ese gran grupo de personas que viven con una preocupación constante, con familias a la espalda, hipotecas, hijos y proyectos de vida pendientes de una firma que nunca llega. Poco le costaba dar la cara, explicar la verdad y asumir la responsabilidad.

Pero ni siquiera eso. Otra promesa rota. Otra muestra de abandono institucional.

Al final de la mañana de Reyes, el niño entiende que los Reyes no eran como se los habían contado. Que muchas promesas eran solo palabras bonitas. Y ahora, además, empieza a ver venir nuevas promesas, porque queda poco más de un año para la próxima legislatura. Promesas que llegan después de haber incumplido tantas, sin siquiera tener la decencia de sentar a esos niños y explicarles la verdad. Porque cuando alguien se esconde, normalmente es porque teme. Y porque la confianza tarda mucho en ganarse y muy poco en perderse.

Porque hay algo más que tampoco se suele contar. Esta no es solo una profesión con un horario y un salario. Es una profesión que se ejerce desde la implicación y, muchas veces, desde la vocación. El niño no cumple solo para recibir algo a cambio; cumple porque cree en lo que hace, porque entiende que su trabajo tiene sentido, que sirve para ayudar al vecino, proteger al débil y sostener la convivencia. Pero cuando las promesas se incumplen una y otra vez, cuando el esfuerzo no encuentra respaldo y el trabajo bien hecho no tiene consecuencias reales, no solo se pierde la ilusión. Se va apagando algo mucho más serio: la vocación. Y cuando a alguien que cree en su trabajo se le enseña que da igual hacerlo bien que hacerlo mal, lo que se rompe ya no es una fantasía infantil, sino el orgullo de servir.

Este texto no es para pedir más juguetes. Es para decir que estamos hartos. Que solo queremos trabajar dignamente. Que no somos piezas políticas ni moneda de cambio. Que han roto la ilusión de quienes se han portado bien durante años. Y que cuando un niño deja de creer, lo que se rompe no es la fantasía, sino la confianza en quienes deberían dar ejemplo.

Y ojalá esta carta no acabe, una vez más, en el cajón del olvido.

Un niño que creyó en los Reyes (un trabajador del servicio) Ayuntamiento de Telde

 

 

 

¿QUÉ RESPETO TIENE TELDE POR LA SEGURIDAD VIAL CUANDO EL ALCALDE JUAN ANTONIO PEÑA SE PASEA CADA AÑO EN LA CABALGATA DE PAPÁ NOEL SENTADO EN LA PUERTA DEL COCHE CONTRAVINIENDO TODAS LAS NORMAS?

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El Ayuntamiento de Telde, enviaba hoy una pomposa nota de prensa  a través de la que nos daba a conocer que  la Concejalía de Tráfico que dirige Miguel Rodríguez, había completado la recepción de un importante lote de material de señalización vial y balizamiento. Esta adquisición, que ha supuesto una inversión cercana a los 27.000 euros, tiene como objetivo modernizar el inventario municipal y garantizar una respuesta rápida y eficaz ante cortes de vía, eventos públicos y situaciones de emergencia. 

Entendemos que la carencia de noticias de interés hace que cualquier cosa valga como para tener presencia en los medios, pero si hay una concejalía que tiene que meter la cabeza bajo el ala, esa la de Tráfico.

¿A quién le importa que el Ayuntamiento haya adquirido  200 vallas, 100 conjuntos de señales de prohibido estacionar con postes y bases de caucho; 100 señales circulares reflectantes para direcciones prohibidas y obligatorias; 60 conos de caucho de 75 cm de una sola pieza, diseñados para señalización provisional; y rollos de cinta delimitadora serigrafiada, cuando el municipio entero se encuentra sin señalización semafórica desde hace más de 6 meses?

¿Qué respeto tiene esta ciudad por la seguridad vial, cuando el alcalde Juan A. Peña se pasea cada año en la Cabalgata de Papá Noel sentado en la puerta del coche, contraviniendo todas las normas?

 El último semáforo en caer ha sido el de San José de Las Longueras en la carretera de acceso al barrio de La Herradura, con el peligro que comporta una vía que soporta una alta densidad de tráfico y este grupo de gobierno no sabe no contesta.

Chirría y mucho que vendan como un logro  la llegada de vallas, conos y señales reflectantes, cuando el Ayuntamiento ha optado por mantener los semáforos en ámbar intermitente o directamente apagados, bajo el argumento de que así el tráfico «fluye mejor»y  el estado de  las vías, tanto el deterioro del asfalto como  la falta de señalización clara (pintura de pasos de peatones borrada, por ejemplo) contribuyen a que la conducción sea menos segura.

Canarias Informativa

 

PILAR MESA SOBRE LA CONTAMINACIÓN DE LA COSTA EN TELDE: “HA FALTADO LIDERAZGO, TRANSPARENCIA Y REACCIÓN INMEDIATA”

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La concejala de la oposición en el Ayuntamiento de Telde, Pilar Mesa, abordó de forma contundente la contaminación de la costa de Telde durante su intervención en el programa El Pulso, emitido en la plataforma digital Onda Guanche.

Mesa calificó la gestión del episodio como uno de los mayores fracasos del actual mandato, tanto por la gravedad medioambiental como por la respuesta política ofrecida a la ciudadanía.

“Meses después, nadie explica claramente qué pasó”

La edil lamentó que, tras semanas —e incluso meses— de playas cerradas, la población siga sin conocer con claridad el origen de la contaminación, quién falló y por qué no se actuó antes.

“Es muy triste que a estas alturas todavía no sepamos exactamente qué ocurrió, quién hizo mal su trabajo o quién miró hacia otro lado”, afirmó.

Para Pilar Mesa, la falta de información oficial y las versiones contradictorias han generado desconfianza y hartazgo entre vecinos, comerciantes y usuarios habituales del litoral.

La prioridad, según Mesa: limpiar y reabrir

Durante la entrevista, la concejala insistió en que la primera obligación institucional debía haber sido actuar con urgencia, limpiando la costa y reabriendo las playas lo antes posible.

“Lo primero era ponerse todos a una para limpiar las playas y dar seguridad a la gente. Las responsabilidades se depuran después”, señaló.

A su juicio, esa reacción inmediata no existió, y se perdió un tiempo valioso mientras la imagen de Telde se deterioraba y la ciudadanía permanecía sin respuestas.

Avisos previos y silencio administrativo

Mesa recordó que, según la información conocida, existían advertencias previas desde instancias del Gobierno de Canarias que alertaban de posibles problemas medioambientales en la costa teldense.

“Si hubo avisos y no se actuó, estamos ante algo muy grave”, subrayó.

En este punto, la concejala reclamó explicaciones claras sobre qué hizo el Ayuntamiento tras recibir esas comunicaciones y por qué no se tomaron medidas preventivas antes de llegar al cierre de playas.

Críticas al papel del alcalde

La concejala fue especialmente crítica con el papel del alcalde, Juan Antonio Peña, al que reprochó falta de liderazgo político en un asunto que requería decisiones firmes y coordinación institucional.

“Un alcalde no puede colocarse como un vecino afectado más. Tiene que liderar, exigir responsabilidades y dar la cara”, afirmó.

Mesa cuestionó que se tardara semanas en anunciar reuniones, contactos y medidas, cuando la situación exigía una respuesta inmediata y contundente.

“Se ha actuado tarde y mal”

Para Pilar Mesa, la gestión de la contaminación de la costa refleja una forma de gobernar basada en la improvisación:

  • Reacción tardía
  • Falta de coordinación
  • Escasa información pública
  • Ausencia de asunción de responsabilidades políticas

Todo ello, dijo, ha provocado un daño ambiental, económico y reputacional para Telde.

Conclusión: una crisis que deja huella

La concejala concluyó que lo ocurrido en la costa teldense no puede normalizarse ni pasar página sin explicaciones, porque afecta directamente a la salud pública, al medio ambiente y a la confianza de la ciudadanía.

Desde El Pulso, Pilar Mesa lanzó un mensaje claro:

“La costa de Telde merecía una reacción ejemplar. Lo que hemos visto ha sido justo lo contrario”.

 

 

RELATO CORTO: «UNA DELICADA FLOR EN LAS NEVADAS CUMBRES DE SAALFELDEN» POR JAVIER MARTÍ

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-¿Qué ha encontrado fray Jago? -preguntó Adriano…

-Una agenda fechada en mil novecientos noventa y nueve -comentó fray Jago, el secretario personal de fray Filippo, el Procurador de la Orden.

-¿Contiene algo de interés que se pueda saber? -preguntó nuevamente Adriano…

-No veo nada escrito -dijo fray Jago. Pero está muy usada, como si la hubiera utilizado durante muchos años.

-¡Y…! -exclamó Adriano. No me deje en ascuas…

-Pues no veo nada escrito -comentó fray Jago, y es muy raro porque el Pater lo dejaba todo escrito en esta agenda… y lo sé porque lo observaba sin que él se diera cuenta…

-Pero… la carta que ha recibido ¿qué es lo que dice? -preguntó Adriano…

-Esta carta tiene dos partes -comentó fray Jago. Una sí que la puedo leer… la otra es personal y no debo contar nada hasta que no compruebe ciertos asuntos que, por el momento, a usted no le conciernen.

-Bueno, pues lea sólo lo que puede leer… -dijo Adriano muy intrigado…

-Le digo… -comentó fray Jago. La carta dice así:

          Querido Jago: Si lees esta carta y te llega por correo es porque yo estaré ya muerto.

-Y… ¡Ya está! ¿No hay nada más que leer? -exclamó Adriano

-Es todo lo que le puedo decir -dijo fray Jago con lágrimas en los ojos.

-Pero… hay algo más escrito… lea -insistió Adriano.

-El resto de la carta está escrita en “clave” que tengo que descifrar -dijo fray Jago. Necesito tiempo para ello y ahora no es el momento.

-En clave… ¿Qué clave? -preguntó Adriano muy sorprendido e intrigado por saber el contenido secreto de la carta.

-Es una clave que el Pater se inventó hace muchos años y sé que sólo tres personas conocemos la forma para descifrarla -comentó fray Jago.

-¡Sólo tres personas! -exclamó Adriano.

-Sí, sólo tres… bueno, ahora sólo dos -dijo fray Jago alzando la mirada al cielo y signándose.

-Y… ¿Quién es la otra persona que sabe la clave? -preguntó intrigado Adriano.

-Eso no lo puedo decir porque no lo sé -dijo fray Jago. Filippo me comentó que esa clave la inventó hace años para poder cartearse con un familiar cuando entró en el Seminario de Bolonia.

-Y no sabe quién era ese familiar -insistió Adriano.

-La verdad es que no… -replicó fray Jago. Demos tiempo al tiempo que seguro que alguien aparecerá reclamando sus pertenencias y seguro que ese familiar será el tercero.

-Por el matasellos de la carta bien se puede deducir que vive en Innsbruck -dijo Adriano mirando el sobre detenidamente…

-Sí, viene de Innsbruck (Austria) -comentó fray Jago. Deme el sobre y marche a su trabajo…

-¿Lo sabe ya fray Benedetto? -preguntó Adriano

-¡Cómo lo va a saber si usted me acaba de entregar la carta! -exclamó fray Jago. Se lo diré en cuanto me deje y yo descifre la otra parte de la carta. Marche… marche a su trabajo y cierre al salir.

-Si quiere le acompaño… -replicó Adriano.

-¡No! -exclamó fray Jago. La trágica noticia se la daré yo al Prior… esa no es su competencia. Regrese a su portería y no comente nada con nadie. Guarde absoluto silencio: le prohíbo que diga nada.

-Como mande su paternidad -dijo Adriano. Guardaré silencio…

Bien sabía fray Jago que Adriano era un cotilla y que todo cuanto escuchaba o sabía lo comentaba entre el personal del convento: auxiliares de cocina y Adelaida, la cocinera, que era la mayor alcahueta de todas…

Jago dejó que Adriano saliera del despacho y lo siguió para ver dónde iba… si a la portería o a las cocinas…

Poco tardó en descubrir el paradero de Adriano… En la portería no estaba… tampoco en el patio… menos aún en la capilla… y el único lugar que le quedaba era, ¡cómo no!, la cocina…

Desde el pasadizo que comunicaba el Coro de la Iglesia con el Refectorio había un ventanal por el cual se veían las ventanas de la cocina y… como era de esperar, Adriano estaba allí… en medio de todo el personal…

Las auxiliares y la cocinera lo rodeaban, hasta el jardinero que, con los chillidos y exclamaciones de Adelaida lanzaba, había entrado para ver qué sucedía…

Después de tres timbres cortos sonaron dos timbres cortos y dos largos… era el aviso para que Adriano acudiera a su puesto de trabajo, a la portería.

Tan concentrado estaba en contestar a cuantas preguntas le hacían en la cocina que no escuchó las tres llamadas de aviso que Jago le mandó desde la portería hasta que fray Pepetto, el Sacristán, le llamó al orden para que acudiera a la portería…

-Adriano… No oye que le están llamando -dijo fray Pepetto muy enojado. Déjese de chismorreos y acuda a la portería…

-Perdone fray Pepetto, no escuché los timbres -dijo Adriano muy acalorado al verse descubierto.

-Vaya… vaya… no demore sus obligaciones -le dijo fray Pepetto. Siempre está donde no debe…

-Ya voy… ya voy… tanta prisa para nada, como siempre… -dijo Adriano algo enfadado. Seguro que no es nada y sólo lo hacen por fastidiarme…

-Bien sabe que cuando suena su timbre varias veces es porque lo necesitan -dijo fray Pepetto. No se demore… no sea que Fray Benedetto se enfade y lo despida…

-Estos frailes -murmuró Adriano… siempre con prisas…! y luego para nada… No dejan a uno ni respirar…

El camino entre la cocina y la portería pasaba por delante de una de las salas de visita y allí estaba esperándolo Jago con cara de pocos amigos…

-¿Por qué no está en su puesto de trabajo como le dije? -preguntó fray Jago con voz de pocos amigos.

-Es que vengo del jardín… de darle una nueva manguera al jardinero que me la ha pedido -dijo Adriano balbuceando…

-¡No mienta… no mienta…! -exclamó fray Jago. Lo he visto desde el corredor en la cocina hablando con el personal de servicio y en eso no habíamos quedado…

-Pero si vengo del jardín… -exclamó Adriano señalando con su mano la puerta que daba al jardín y que estaba cerrada…

Aún no había terminado Adriano de improvisar su embuste cuando salieron de la cocina Adelaida, Rosella, Giovanna y Victoriano, el jardinero que, alarmados y llorosos acudían a fray Jago a pedirle explicaciones de lo que Adriano les había dicho.

-¡Vaya por Dios! -exclamó fray Jago. Mira por donde vienen todos llorando y no creo que sea por pelar cebollas…

-Yo le juro que no les he dicho nada -replicó Adriano al verse sorprendido en su mentira…

-No jure en falso que eso es pecado… y de los gordos -dijo fray Jago. Más pronto se pilla a un mentiroso que a un cojo y… usted cojo no es…

-Fray Jago, ¿es cierto que fray Filippo ha muerto? -preguntó Adelaida llorando…

-¿Quién os ha dado semejante noticia? -preguntó fray Jago…

-¡Quien va a ser! -exclamó Victoriano. ¿Quién cree usted que charra lo que no debe? Señalando con su mano a Adriano…

-Ya veo… ya veo… -comentó fray Jago.

Adriano quedó mudo… más rojo que un tomate al verse descubierto por sus compañeros…

-¿Qué cree usted que debo hacer ahora? -preguntó fray Jago a Adriano. ¿Ve como no se le puede decir nada…? que todo lo que se le dice que no cuente lo charra enseguida… que en menos que canta un gallo va y lo dice donde no debe…

Mientras decía estas palabras fray Jago un gallo cantaba en el corral anunciando que sus polluelos habían nacido.

Al oírlo, todos menos Adriano soltaron una carcajada que retumbó en los pasillos del convento…

-Muy oportuno el gallo -dijo Victoriano mientras veía a Adriano como, con la cabeza gacha comenzaba su marcha caminito de la portería.

-Espero que sea la última vez que se va de la lengua -dijo fray Jago. A la próxima será despedido y Victoriano ocupará su puesto de trabajo que seguro lo hará mejor que usted.

-¿Es verdad que el Pater Filippo ha muerto? -preguntó Giovanna llorando…

-No hay nada confirmado -dijo fray Jago. Hasta que el Prior no tenga confirmación oficial de la Policía de Innsbruck no puede decirles nada. Regresen a sus labores y ya les informaremos cuando proceda.

El personal de servicio, en silencio y con las cabezas gachas volvieron a sus trabajos…

Fray Jago fue en busca de fray Benedetto, el Prior para comunicarle el correo que había recibido.

El despacho del Prior estaba en el mismo pasillo que la portería y dando un rodeo fray Jago pasó junto a ésta viendo a Adriano ordenando papeles y pendiente de su trabajo.

-Ahí es donde tiene que estar, en la portería -dijo fray Jago. Ese es su lugar y no debe abandonarlo bajo ningún concepto. ¿Queda claro?

-Como mande su paternidad -exclamó Adriano. Aquí es donde debo estar y aquí me quedo…

El despacho del prior estaba en la parte vieja del convento, la de piedra de granito, aprovechando la roca que en su día fue un castillo y que defendió al pueblo, en lo alto de la montaña.

Aquel despacho era de gruesas paredes de piedra, esas que en verano desprenden frescor y en invierno son más frías que un congelador.

Como cada mañana desde que llegó al convento, Benedetto se ocupaba en revisar los libros de cuentas y los asuntos del economato que, al ser el trabajo de fray Filipo, y al no estar éste, le correspondía a Benedetto la tarea.

Fray Filippo era el Ecónomo del convento y el que se encargaba de la botica: mezclar flores y plantas para remedios de catarros, enfermedades raras y algunas nuevas fórmulas para curar otros males…

Últimamente estaba muy interesado en localizar una flor que sólo crecía en las montañas de Hungría.

Su buen amigo, el eremita Niklas que habitaba la ermita de San Jorge, en las montañas de los Alpes Austriacos cerca de Saalfelden le comentó la existencia de esa flor que mezclada con otras era un buen remedio para curar ciertos trastornos del sueño…

Fray Filippo, con el permiso del Prior había viajado a la ermita para conocer, de primera mano, la fórmula para preparar el remedio a esos males del sueño…

Benedetto, ajeno a la trágica noticia que fray Jago le iba a dar, estaba en el despacho…

Dos suaves golpecillos en su puerta le anunciaban la visita de fray Jago…

-¿Se puede? -preguntó fray Jago, a la vez que abría la puerta…

-¡Pase… pase..! -exclamó fray Benedetto al ver a fray Jago entrar en el despacho. ¿Qué le trae por aquí a estas horas de la mañana?

CONTINUARÁ…

 

UNA VECINA DE TELDE LLEVA TRES MESES EXIGIENDO RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL TRAS UNA CAÍDA EN SAN GREGORIO

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ONDA GUANCHE tuvo acceso a una conversación mantenida entre una vecina de Telde con el funcionario municipal de información ciudadana en las oficinas municipales de El Cubillo tras llevar mas de 3 meses de baja médica por un accidente que sufrió en la calle Maria Encarnación Navarro por una negligencia municipal en la colocación de las baldosas, produciéndose una grave lesión modular de laque fue intervenida de urgencia en el Hospital Insular y por la permanece de baja médica por incapacidad laboral transitoria, cobrando el 30% menos, teniendo que contratar a un abogado particular para su defensa. 

La vecina de Telde le dijo al comunicador Manuel Ramón Santana que hace mas de  tres meses exigió por escrito al Ayuntamiento el seguro de responsabilidad patrimonial para hacer frente a lis gastos nórdicos y de transporte que debe cubrir el seguro del ayuntamiento sin que haya recibido ninguna respuesta por lo que está pagando de su bolsillo todos los gastos y sufriendo un dolor insoportable durante estos meses que se mantiene de baja médica con la reducción económica que le supone, teniendo que contratar a un abogado particular para. exigir el seguro patrimonial del Ayuntamiento. 

La paisana tendrá que seguir esperando al menos 15 días mas porque el concejal de Vías y Obras no volverán al Ayuntamiento hasta dentro de 15 días, según le dijo a la señora el funcionario municipal de información de las Oficinas municipales. Y eso que Iván Sánchez, junto con Cuqui y Maria Calderín son los únicos que se ganan el sueldo Nescafé que le pagamos los contribuyentes.  También es verdad que Iván el concejal de Vias y Obras que es un gran profesional, dispone de mucho tiempo porque compatibiliza su gestión municipal con su despacho profesional, pero le falta invertir más para su gestión política al estar pluriempleado. El resto, Gobierno y oposición no dan la talla. Los asesores ni aparecen y uno de ellos cobra en Telde y vive en El Hierro siendo el mejor ejemplo de regeneración política del partido popular de Telde el tener en nómina a un asesor octogenario mientras las Nuevas Generaciones siguen pasando frío.

Manuel Ramón Santana director de Telde Libre Digital es comunicador y profesor especialista en Educación Especial por la Universidad de Burgos.

SINTRA DENUNCIA QUE EL DIRECTOR DE RECURSOS HUMANOS DE JULIANO BONNY (CENTRO DE TRABAJO EMPAQUETADO DE ARINAGA) OBSTACULIZA EL PROCESO DE ELECCIONES SINDICALES FAVORECIENDO A CC.OO.

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Una vez más vuelvo a dirigirme a los trabajadores y trabajadoras del centro de empaquetado de Arinaga de la empresa Juliano Bonny Gómez, al objeto de poner en conocimiento de todos y cada uno de ustedes la obstaculización, clara y grave que por parte del director de recursos humanos de la empresa está llevando a cabo, permitiendo que, el proceso electoral se desarrolle con absoluta parcialidad hacia el Sindicato CC.OO., tal es el descaro que en el día de hoy se me ha comunicado que quién tiene las actas del proceso electoral (es el Comité de Empresa), ante esto me pregunto ¿Si eso es así, para que se constituye una mesa electoral con la figura de un Presidente Vocal y Secretario.

No es la primera vez, que por parte de la empresa (dirección de recursos humanos), se llevan a cabo actitudes de dudosa legalidad, eso sí, haciéndolas parecer como si fuera todo legal y correcto, cuando es todo lo contrario.

Esta vez la empresa incumple lo que establece el Real Decreto de Promoción de Elecciones Sindicales, pasando esa línea divisoria que define lo que está bien o mal, a veces me pregunto ¿Qué quiere sacar con esto? ¿Por qué no se preocupa de negociar el convenio colectivo del sector del empaquetado de tomates y con eso mejorar las condiciones de trabajo de los trabajadores de empaquetado de tomates en el centro de trabajo del almacén de Arinaga?

Cuando entro en la empresa la verdad que noto un ambiente enrarecido, como de miedo a decir algo o, en este caso a participar del proceso de elecciones sindicales.

La participación en un proceso de elecciones sindicales es esencial para la mejora de las condiciones de trabajo, para ir avanzando día a día en ir mejorando en todas las materias inherentes a la relación laboral.

Me gustaría recordarles una frase que dice mucho y que espero tengan en consideración en este proceso de elecciones sindicales:

Ser pasivo ante las situaciones de injusticia es estar del lado del opresor.

También me gustaría hacerles saber que los precandidatos electorales (que figuran en las candidaturas, tienen los mismos derechos que un miembro de Comité de Empresa) esto es a partir de la proclamación de la candidatura, así que digan claramente NO AL MIEDO, NO A LAS INJUSTICIAS, SI A UN TRABAJO SEGURO, SI A LA MEJORAS LABORALES.

Personalmente espero que confíen en nuestro SINDICATO DE TRABAJADORES – SINTRA, presentando una candidatura, avalaremos esa candidatura no solo con un programa electoral, sino que también, con mi palabra de que si entre seis meses a un año, las cosas siguen igual, dimitiríamos todos titulares y suplentes de la candidatura.

Aceptar la injusticia no es una virtud, sin todo lo contrario.

Alejandro Jesús Olivares Cabrera PRESIDENTE DE SINTRA

 

ESCUCHA ESTE MARTES 13 DE ENERO LO QUE NADIE SE ATREVE A CONTAR, EN EL PROGRAMA DE RADIO DE ONDAGUANCHE “LA HORA DE LA VERDAD”

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El programa de radio de ONDA GUANCHE “LA HORA DE LA VERDAD”, dirigido por Florentino López Castro vuelve a escena este martes 13 de enero de 2026 abordando cuestiones de sumo interés municipal (Telde), e insular.

«LA HORA DE LA VERDAD» es una hora intensa de radio en riguroso directo con el análisis de la actualidad, contada desde una óptica plural, independiente y participativa, donde todos los organismos sociales “vivos” tienen cabida, un espacio radiofónico con conexiones en directo, entrevistas, política, sociedad, debates y tertulias, que forman parte de la columna vertebral de este proyecto radiofónico, que cuenta además con la colaboración especial de la periodista teldense, Maribel Castro, directora de Canariasinformativa.com

ONDA GUANCHE en su línea habitual de medio de comunicación social y comprometido con todas las situaciones que nos toca vivir, pone en manos de los oyentes una herramienta divulgativa útil, contando con los mejores colaboradores de la comunicación actual. Como medio de comunicación de clara vocación social, realizamos un sobreesfuerzo continuando así con nuestro infatigable trabajo diario, constante y altruista en pos del bienestar social que realizamos desde hace más de 15 años en el diario digital ONDA GUANCHE. Así, este medio de comunicación ofrece un programa de radio los martes y jueves.

La radio es un medio apasionante que requiere vocación y constancia, estimula la imaginación, es cercana y flexible. Telde y Gran Canaria merecen que se haga un periodismo comprometido de verdad que exija de sus dirigentes una forma de gobernar distinta de la que podamos sentirnos orgullosos, seguros de que la crítica les hace crecer (y es buena para todos). 

En tiempos de ruido y confusión, es un privilegio hacer radio y hacerla desde la libertad es la mayor satisfacción que existe. Estamos en una época en la que la proliferación de los medios de comunicación de masas se pone de manifiesto principalmente con la importante utilización de Internet. La radio no se ha quedado atrás y a pesar del apogeo de las comunicaciones digitales, ofrece grandes posibilidades y matices llenos de riqueza, siendo un instrumento de animación y desarrollo social.

Una apuesta clara de futuro, un proyecto ameno, independiente y plural. Sin color político o mediático que manipule la veracidad de su información, con la rotundidad y transparencia que ha de guiar al buen profesional y al medio donde se manifiesta. «LA HORA DE LA VERDAD” se puede escuchar en la emisión online localizada en www.ondaguanche.com y en los podcasts que subiremos a nuestro diario digital para que los oyentes puedan escuchar el programa en el horario que mejor estimen oportuno.

«COBRAR SIN ESTAR: EL MODELO CLAUDIO DE ASESORÍA POLÍTICA»

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En la política de Telde hay personajes que van y vienen, y luego está Claudio, el famoso asesor del PP que cobra en Telde pero vive en El Hierro, preferiblemente fuera de cobertura. Un detalle técnico sin importancia cuando la nómina llega puntual y con mejor señal que cualquier antena municipal.

Pero Claudio no es un improvisado. Este asesor a distancia tiene pasado, y del intenso. Fue concejal de Urbanismo, cargo del que tuvo que salir por patas, dejando atrás más preguntas que respuestas. Aquello no fue una retirada elegante: fue una salida con prisas, de las que no dan tiempo ni a mirar atrás.

Más tarde recaló en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, donde pasó a engrosar la ya conocida historia del transfuguismo político. Una maniobra que tuvo una consecuencia clara: dejar sola a Pepa Luzardo en el Ayuntamiento, mientras otros buscaban acomodo mejor cubierto… políticamente hablando. En aquella “misión de tránsfugas” no todos corrieron la misma suerte.

Y es que entonces apareció José Miguel Bravo de Laguna, líder del PP en Canarias en aquel momento, con una promesa clara: aguanta y habrá recompensa. Recompensa hubo. Senado hubo. Bravo cumplió. Y Pepa… se quedó solita, viendo cómo el tablero se reorganizaba sin ella.

A Telde, Claudio llegó después como fichaje estrella, de esos que “venían a comerse el mundo”. Y no pasaba desapercibido: un tipo muy alto, tanto que algunos decían —con ironía quirúrgica— que tenía la cabeza demasiado lejos de los pies. Y cuando la cabeza se despega del suelo, llegan los mareos. Eso fue lo que alegó para dejarlo todo: mareos. Políticos, vitales o estratégicos, nunca se concretó.

Desde entonces, Claudio ha perfeccionado su especialidad: estar sin estar. Hoy ejerce como asesor remoto, lejos, callado, invisible y, según se comenta, sin cobertura. Un modelo moderno de asesoría política: no aparece, no opina en público, no se equivoca… y cobra puntualmente.

Y menos mal que, como recuerda el saber popular, las suegras siempre están ahí para ayudar a sobrevivir. Porque entre mareos, huidas estratégicas y asesoramientos etéreos, alguien tiene que poner los pies en la tierra, aunque sea fuera del Ayuntamiento.

Así se consolida un nuevo estándar institucional: cobrar sin estar. El modelo Claudio de asesoría política, donde la ausencia no penaliza y la nómina nunca pierde la cobertura. Porque en la política local, más que trabajar, lo importante parece ser saber desaparecer a tiempo… y reaparecer solo en la cuenta bancaria.

El sueldo bruto anual de Claudio Ojeda González, como asesor del Partido Popular (PP) en el Ayuntamiento de Telde, es de 29.500 € (aproximadamente 2.000 €/mes en 14 pagas), correspondiéndole un puesto de categoría C1,

Juan Santana, periodista y locutor de radio

 

«JAULAS Y TRAPISONDAS: A MÁS GATOS, MÁS RATONES»

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El asunto de las jaulas marinas en el entorno de la costa de Telde es una cosa casi interminable, no se vislumbra el final; a menor escala, algo así como la obra de la Sagrada Familia. Cuantos más organismos entran en  escena, más fango y menos cosas claras (para algunos) y más se incrementa la barahúnda interesada para que al final se sepa lo menos posible sobre un asunto de extrema gravedad. Mucho apuntador, pero nadie dispara; bueno, algunos lo hacen para interpretar informes y tratar de ‘salvar al soldado Peña’

Mientras se incrementa el conocimiento sobre el número de informes en torno a la contaminación marina en las jaulas de Aquacanarias desde el pasado octubre de 2025, mayor estado de opinión y confusión se crea. El desasosiego aumenta al percibir que -con todos los respetos a los técnicos- en los folios se trata de pasada lo que ocurre pero nadie es capaz de alumbrar luz, ya no sé si interesadamente. La cosa da que pensar.

La Dirección General de Pesca del Gobierno de Canarias probablemente se podría haber ahorrado unas perritas de dinero público si no hace informe alguno; eso es, como decían nuestros antepasados, “como el que tiene un tío en Cuba”. Como ya dije en mi anterior artículo al respecto, no sé quién está tapando a quién. Conclusiones ninguna, varios meses después. 

Estamos descubriendo que el asunto de las jaulas marinas en el entorno de la costa de Telde es una cosa casi interminable, no se vislumbra el final; a menor escala, algo así como  la obra de la Sagrada Familia. Cuantos más organismos entran en  escena, más fango y menos cosas claras (para algunos) y más se incrementa la barahúnda interesada para que al final se sepa lo menos posible sobre un asunto de extrema gravedad. Mucho apuntador, pero nadie dispara; bueno, algunos lo hacen para interpretar informes y tratar de librar al ‘soldado Peña’.

A todas estas, y con la que está cayendo pese al intento de tapar lo que peor huele, persiste el mutismo en torno al colector 222. ¿Por qué? ¿Qué se esconde tras este emisario de Silva, que según todos los apuntes, es el que más material contaminante vierte al mar? Con esta infraestructura sí que se está produciendo un verdadero juego al escondite.

Queda la esperanza de que Fiscalía de Medio Ambiente arroje una contundente veracidad al asunto, tras el pusilánime espectáculo del Gobierno de Canarias y la errática y vergonzante posición del alcalde de Telde, que se ha decantado por la táctica del avestruz, sin reparar en que la responsabilidad le puede caer desde varios frentes y le va a coger con la cabeza enterrada.  

Antonio Sánchez (periodista)