‘A VUELA PLUMA’: ¿FE O ESTRATEGIA DE VOTOS?

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La frontera entre la devoción y la política históricamente se ha vuelto peligrosamente borrosa. En tiempos de desafección, parece que el manual del «buen candidato» ha vuelto a incluir el incienso y la liturgia como herramientas de movilización. La mezcla de populismo, política y religión es, por definición, una mezcla explosiva, especialmente cuando se traslada al escaparate digital.

El escaparate de la fe y el «clic» sagrado. No se trata solo de acompañar el sentimiento de un pueblo; se trata de potenciar el evento religioso como un acto de campaña permanente.

Ejemplos sobran: desde la recuperación del izado de bandera en las fiestas patronales hasta la llegada de la Virgen del Pino a Telde. La inclusión de la procesión de Jesús el Nazareno en San Gregorio, en esta Semana Santa, no parece responder solo a un clamor popular, sino a una estrategia de visibilidad.

Aquí es donde entran las redes sociales. Hoy, una procesión no termina cuando la imagen entra en el templo, sino cuando se publica el reel en Instagram o el álbum en Facebook.

Los perfiles oficiales del Ayuntamiento y las cuentas personales de los políticos se llenan de primeros planos de velas, mantos, mantillas y gestos de recogimiento impostado. Buscan el «me gusta» emocional, aprovechando la fe de los vecinos para generar un contenido que el algoritmo premia, vinculando la imagen del líder a los valores positivos de la tradición.

Al “apropiarse” de la Virgen del Pino o del Nazareno, el alcalde intenta lanzar un mensaje subliminal: «Yo soy el guardián de lo que tú amas». Si él es quien trae a la Virgen y quien iza la bandera en San Gregorio, automáticamente se convierte en el representante de la «esencia» de Telde. Quien se oponga a él, por extensión, parece que se opone a la identidad del pueblo.

El ladrillo sagrado. Sin embargo, el punto más crítico no está en la pantalla, sino en las cuentas públicas. Resulta paradójico observar el abandono que sufre gran parte de nuestro patrimonio histórico/cultural mientras la generosidad fluye hacia la institución eclesiástica.

La subvención de 250.000 euros otorgada por el Consejero de Presidencia del Cabildo, Teodoro Sosa —del mismo signo político que el alcalde— para la rehabilitación de la Iglesia de San Gregorio y la Basílica de San Juan, levanta ampollas.

¿Es una inversión en patrimonio o una inversión en relaciones públicas? ¿Primero Canarias o primero la Iglesia? ¿Cuándo asistiremos a la solemne inauguración de las obras?

Resulta difícil defender la urgencia de estas obras cuando se ignoran otras menos «rentables» electoralmente. El dinero público llega antes a las parroquias que al casco histórico que lo demanda desde hace décadas. Todo, porque la parroquia llena plazas y, sobre todo, genera fotos virales. Populismo en su máxima expresión.

La laicidad de las instituciones es una garantía de respeto. Cuando un alcalde o gobierno municipal se funde con la iconografía católica, está enviando un mensaje de exclusión. El populismo religioso busca respuestas fáciles en la fe ante problemas de gestión complejos que siguen sin resolverse.

Recuperar tradiciones es loable, pero utilizarlas como moneda de cambio electoral y contenido para redes es un juego peligroso. La gestión pública debería medirse por la eficiencia de sus servicios, no por el número de visualizaciones de sus procesiones.

Mientras no sepamos diferenciar el ayuntamiento de la sacristía —y el servicio público del marketing religioso—, seguiremos navegando en una política de cartón piedra que brilla en las pantallas, pero se olvida de los ciudadanos el resto del año.

La separación de Iglesia y Estado no se inventó para proteger al Estado de la religión, sino para proteger la dignidad de ambos. Cuando un alcalde utiliza un paso de Semana Santa como si fuera su carroza de campaña, está convirtiendo lo sagrado en atrezo y la política en un espectáculo de variedades.

Domingo Calderín (El Guirre)

«EL PERFUME DE LA TRANSMISIÓN: MÁS ALLÁ DEL PAPEL»

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Los textos son puentes. Nos permiten recaudar información, justificar argumentos y, sobre todo, asomarnos a una realidad ajena. Sin embargo, siempre queda una incógnita: ¿por qué escribimos y para qué leemos?
 
En mi memoria resuenan las palabras de Hatsumi Sensei sobre los libros. Él mismo, más que un escritor convencional, ha sido un guardián que permitió que sus documentos se transformaran en libros. Recuerdo que, al hablar de los pergaminos antiguos —esos que a veces terminan en manos de coleccionistas sin intención de profundizar—, Sensei decía que la lectura comenzaba por la observación de su composición y el olor que transmitían.
 
Curiosamente, él mismo afirmaba que el Budo no necesita más libros.
 
Parecía una contradicción, pero hoy entiendo que no lo era.
 
Un texto sin olor es un texto «plastificado». El olfato es una puerta de procesamiento donde el tiempo se detiene. Como el incienso medicinal que purifica y nos ancla al presente, el aroma de un escrito es lo que nos permite entrar en nuestro interior.
 
Recuerdo cuando sosteníamos inmaduramente objetos de Takamatsu Sensei, intentando comprender su valor con la lógica o la vista; entonces Hatsumi Sensei los tomaba de vuelta, los olía, y nos los entregaba de nuevo. Nos enseñaba que lo valioso no era solo la pieza, sino el perfume que regalaba para acceder a lugares que de otro modo son inaccesibles. Eso es entrenamiento.
 
Desde que publiqué Ninpo Taijutsu en 1991, he seguido traduciendo y recopilando material. Con el tiempo, comprendí el mensaje: el libro debe oler a experiencia.
 
Como escritores de Budo, tenemos la responsabilidad de impregnar las páginas con ese aroma. Reconozco que, en mi caso, mis fragancias no son de fácil acceso (risas). *Como aprendiz de un Ninja verdadero*, sé que los rastros a veces deben esconderse para no ser detectados en la madriguera. Por eso, al lector le digo: remueve los textos, voltea las imágenes, sacude el libro. Solo así recibirás la fragancia del mensaje.
 
Hoy, al acercarme a los manuscritos que Sensei me regalaba hace décadas, ya no busco solo la traducción técnica que me faltaba entonces; hoy busco su fragancia. He aprendido que es un atrevimiento pedir a un alumno que recorra un camino que nosotros mismos no transitamos.
 
La esencia de todo esto la resume el propio Hatsumi Sensei en la contraportada de uno de sus libros:
*“No debes limitarte a leer los registros de Budo y creer que lo has comprendido por completo. El Budo solo tiene sustancia en un mundo de gran dignidad”.*
 
Seguirè trabajando el olfato, detectando las fragancias de sus enseñanzas y descubriendo los nuevos olores que marcan la ruta.
 
PedroUnryu
Shitenno Budo Taijutsu
 

UNA INVESTIGACIÓN EXPLORA EL PAPEL DE LA MÚSICA EN LA COHERENCIA ORGÁNICA Y LA REGULACIÓN PSICOFÍSICA

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El trabajo analiza cómo determinados patrones musicales pueden contribuir a generar orden y coherencia orgánica, favoreciendo procesos de equilibrio fisiológico cuando la música es aplicada en contextos terapéuticos por profesionales especializados.

Los autores plantean que la música, más allá de su dimensión artística y emocional, podría actuar como una herramienta capaz de influir en la organización funcional del organismo, abriendo nuevas líneas de estudio en la relación entre sonido, biología y bienestar.

Según explica Miguel Ángel Gago Martínez, uno de los autores del estudio:

“La música adecuada puede contribuir a generar coherencia orgánica y favorecer procesos de regulación psicofísica cuando se aplica con conocimiento terapéutico”.

El enfoque propuesto ha despertado interés en el ámbito de la investigación musical aplicada a la salud. Entre las valoraciones recibidas destaca la del músico e investigador Jordi Jauset, quien ha señalado que esta perspectiva representa una aportación original y valiosa dentro del campo emergente que estudia los efectos terapéuticos de la música.

La investigación abre la puerta a nuevas aproximaciones interdisciplinarias que conectan música, fisiología, neurociencia y terapias integrativas, y plantea la necesidad de seguir profundizando en el estudio de cómo determinados estímulos sonoros pueden contribuir al equilibrio del organismo y al bienestar psicofísico.

El artículo completo puede consultarse en el siguiente enlace:

https://www.linkedin.com/pulse/m%C3%BAsica-coherencia-org%C3%A1nica-y-regulaci%C3%B3n-miguel-%C3%A1ngel-gago-mart%C3%ADnez-tjbve


Sobre los autores

Miguel Ángel Gago Martínez investiga la relación entre música, coherencia orgánica y regulación psicofísica desde una perspectiva interdisciplinar que conecta sonido, biología y bienestar.

Marc Serra colabora en el desarrollo de estudios orientados a comprender los efectos de la música en los procesos de regulación del organismo y su aplicación en contextos terapéuticos.

 
María Elda Cabrera. ASSOPRESS
 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN: LA ESPERANZA QUE RENACE

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Hoy levanto mi copa de vino blanco seco de Lanzarote y brindo porque Dios ha resucitado. ¿Me acompañas?

Si amigo, porque “el Domingo de Resurrección”, no es solo una fecha en el calendario litúrgico; es, para quienes vivimos la fe con profundidad, un punto de inflexión interior.

Después del silencio, del dolor y de la reflexión que han marcado los días previos, llega la luz, y no cualquier luz, sino aquella que transforma; la que da sentido y que invita a volver a empezar.

Este día de hoy Domingo de Resurrección, nos enfrenta, casi sin quererlo, a una reflexión inevitable: ¿Qué hay en nosotros que necesita resucitar?

Porque la Pascua no es únicamente un acontecimiento que recordamos, sino una experiencia que estamos llamados a vivir.

 En medio de las rutinas, de las preocupaciones diarias y de las pequeñas o grandes cargas que arrastramos, el mensaje de la Resurrección se convierte en una llamada a la esperanza activa.

Para un creyente, el sepulcro vacío no simboliza de ninguna manera ausencia, sino presencia renovada. Es la confirmación de que el amor vence, de que la vida se abre paso incluso cuando todo parece perdido. Y ahí, en esa certeza, encontramos consuelo, pero también responsabilidad; la de ser testigos de esa luz en nuestro entorno.

El Domingo de Resurrección nos invia a todos a detenernos y mirar hacia dentro. A reconocer nuestras propias sombras, pero también a aceptar que ninguna es definitiva.

A mi particularmente, me recuerda que siempre existe la posibilidad de recomenzar, de perdonar, de reconciliarme conmigo mismo y con los demás.  O lo que es lo mismo, un día que no juzga, sino que acoge; que no impone, sino que propone.

Quizá por eso, más allá de celebraciones externas, este día adquiere un valor profundamente íntimo. Es un momento para renovar la fe, pero no desde la costumbre, sino desde la convicción. Para entender que la espiritualidad no es un refugio aislado; “cosas de curas obsoletos de sotanas negras y mentalmente caducados”, sino una fuerza nueva y fresca que nos impulsa a vivir mejor, a amar más y a ser más conscientes, de que hemos venido a servir y como decimos lo Scout, estar: “Siempre Listo”, para dar y sin esperar nada a cambio.

En un mundo que a menudo se mueve deprisa, sin pausa y rebosante de odio, el Domingo de Resurrección nos ofrece una oportunidad para parar y recordar lo esencial. Nos habla de vida, de renovación y de esperanza, y sobre todo, nos susurra al oído que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay un amanecer esperando.

Porque “la Resurrección” no es solo un hecho del pasado, que le ocurrió a nuestro Señor Jesucisto; es actualmente una promesa viva que, cada año, vuelve a tocarnos el alma y corazón.

No importa que seas creyente o no, ni tienes que ir a misa o a las procesiones, porque hoy tienes y gracias a “ÉL”, que venció a la muerte, tienes una oportunidad de renovarte, de crecer por dentro, de convertirte en un hombre nuevo, de sentirte bien contigo mismo. ¡Pruébalo!… ¡No es difícil!

Por ello, hoy levanto mi copa y brindo por este día tan particular para todos los cristianos del mundo.

¡Feliz Domingo de Resurrección amigos!

¡Qué cosas!

Julio César González Padrón

 

TELDE PAGA MÁS RÁPIDO QUE NUNCA… SALVO CUANDO EL PAGO VA EN SOBRE

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En Telde pasan cosas prodigiosas. Casi sobrenaturales. Cosas que, vistas en conjunto, merecerían un estudio aparte entre la gestión pública, la fe popular y el realismo mágico municipal. Porque mientras todavía retumba en la memoria colectiva el ya célebre episodio del “sobre” de la Gala Drag 2025, el Ayuntamiento sale ahora a presumir, con gesto solemne y sonrisa de campaña permanente, de que paga más rápido que nunca.

Sí, así como suena.

De 207 días a 14.

Un sprint administrativo que ni Usain Bolt con expediente electrónico. Un milagro contable propio de Semana Santa. Una aparición mariana de la tesorería local.

Y, claro, uno lee el comunicado oficial y hasta se emociona. Porque pagar en 14 días está muy bien. Es fantástico. Es casi europeo. El problema es que en Telde parece que hay gente que cobra todavía más rápido.

Mucho más rápido.

Sin transferencia.

Sin plataforma bancaria.

Sin esperas.

Sin IBAN.

Sin 14 días.

A veces, ni 14 horas.

Directamente en mano.

En sobre.

Y en metálico.

Eso ya no es rapidez administrativa. Eso es otro nivel. Otra dimensión. Otro modelo de gestión que, por lo visto, no viene recogido en la nota de prensa.

El milagro de los 14 días… y el misterio del sobre

El anuncio del Ayuntamiento es impecable, como todos los anuncios cuando toca sacar pecho:

Reducción histórica del periodo medio de pago

193 días menos en solo un año

Cumplimiento ejemplar de la legalidad

Y muy bien. Perfecto. Estupendo. Pero hay un pequeño detalle que no aparece en ese relato triunfalista: los premios de la Gala Drag 2025 tardaron seis meses en pagarse.

Seis meses.

Medio año.

Media vida en política local.

Y cuando finalmente apareció el dinero, no llegó precisamente envuelto en modernidad financiera ni en procedimientos de manual. Según lo que ya comenta media ciudad, aquello no fue un ejemplo de agilidad institucional precisamente. Más bien fue un ejemplo de paciencia ajena, presión acumulada y solución final de alta velocidad cuando ya no quedaba otra.

Porque esa es otra: en Telde los pagos pueden tardar seis meses… hasta que, de pronto, encuentran el camino de la luz. Y entonces sí: rapidez absoluta. Entrega inmediata. Eficiencia sobrenatural. Lo que no se resolvió en medio año se resuelve en segundos cuando aparece el método alternativo.

La nueva escala de pagos en Telde

Visto lo visto, quizás el Ayuntamiento debería actualizar su cuadro oficial de modalidades de abono:

Pago ordinario: 14 días

Pago urgente: transferencia preferente

Pago premium: sobre exprés

Y todo conviviendo en armonía dentro del mismo municipio, bajo el mismo gobierno y con la misma naturalidad institucional, como si aquí no hubiera pasado nada, como si todo fuera perfectamente compatible con los discursos sobre transparencia, rigor y buena gestión.

Porque en Telde no se trata solo de pagar rápido. Se trata, al parecer, de pagar según el contexto, la presión, la incomodidad del momento y la necesidad de apagar fuegos.

El detalle que incomoda

Lo verdaderamente llamativo no es solo el anuncio. Lo llamativo es el momento elegido para anunciarlo.

Justo ahora.

Justo cuando todavía sigue coleando el episodio del pago en metálico de los premios de la Gala Drag 2025.

Justo cuando la ciudad todavía se pregunta cómo fue posible que unos premios tardaran seis meses en aparecer y luego acabaran aterrizando en un formato más propio de una escena de serie cutre que de una administración pública en pleno 2026.

Ese es el contexto que vuelve incómodo cualquier aplauso automático al dato de los 14 días. Porque una cosa es el periodo medio de pago que aparece en los informes, y otra muy distinta es la pedagogía real que dejan algunos episodios concretos.

Y la pedagogía del “sobre” no hay nota oficial que la tape.

La pregunta que ya corre por la calle

Pero como Telde nunca decepciona, ya hay otra reflexión popular circulando con bastante soltura entre cafés, esquinas, grupos de WhatsApp y mentideros políticos.

Dicen algunos, con ese humor fino, cruel y certero tan propio de esta ciudad, que si ahora todo va a ser más rápido, más legal, más transparente y más ortodoxo… ¿qué será de la asesora de CIUCA?

Porque si, como se comenta, no puede hacer informes técnicos porque no le corresponden, y si además tampoco puede ejercer de mensajera del “sobre exprés”, entonces la gran pregunta organizativa del mandato está servida:

¿A qué se va a dedicar ahora?

¿A la arqueología administrativa?

¿A estudiar expedientes que sí pasan por registro?

¿A clasificar milagros contables por antigüedad?

¿O a dar cursos de historia reciente sobre aquellos tiempos en que algunos pagos no tardaban 14 días, sino lo que tardaba en cerrarse un sobre y cruzar una puerta?

La pregunta no es menor. Tiene incluso algo de drama burocrático. Porque toda revolución administrativa deja damnificados.

Desde el gobierno municipal se habla de confianza, de economía local, de apoyo a proveedores y de mejora en la gestión. Y, en abstracto, nadie puede discutir que reducir los tiempos de pago es una buena noticia. Lo es.

Pero también lo sería explicar por qué algunos pagos, en cambio, siguieron otro camino. O por qué ciertos expedientes parecen avanzar en burro mientras otros, cuando aprieta la presión, descubren de repente la velocidad de la fibra óptica.

Quizá al comunicado le faltó una coletilla más sincera. Algo así como:

“Telde paga más rápido que nunca, salvo en casos especiales, donde la administración se toma seis meses para reflexionar y luego activa métodos alternativos de entrega inmediata”.

Eso sí habría sido transparencia de verdad.

Porque si algo ha quedado claro en esta historia es que en Telde conviven dos velocidades.

La oficial, la del dato, la del informe, la del comunicado brillante, la del concejal sacando pecho con gráficos.

Y la otra.

La que no siempre pasa por el banco.

La que no siempre deja el mismo rastro.

La que aparece cuando la presión aprieta, el ruido sube y hay que resolver lo irresoluble con la urgencia de quien no quiere más preguntas.

Mientras tanto, la ciudad observa.

Los proveedores hacen cuentas.

Los ciudadanos atan cabos.

La oposición, si le queda algo de pulso, debería hacer preguntas.

Y el gobierno, cómo no, sigue haciendo anuncios.

Anuncios de eficacia.

Anuncios de modernidad.

Anuncios de una Telde que corre, avanza y paga como nunca.

Pero entre cifras oficiales, retrasos selectivos, silencios incómodos y sobres de alta velocidad, la sensación que queda en la calle es bastante más simple y bastante más teldense:

Telde paga rápido, sí.

Depende de cuándo.

Depende de a quién.

Y, sobre todo, depende de cómo.

Juan Santana, periodista y locutor de radio