ONDAGUANCHE PROPONE HACER JUSTICIA CON EL PRIMER ALCALDE DE LA HISTORIA POLÍTICA DE TELDE

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Aureliano Francisco Santiago Castellano, conocido como Paco Santiago, fue el primer alcalde democrático de Telde (Gran Canaria) tras el franquismo, asumiendo el cargo en 1979. Lideró el municipio durante varios mandatos, destacando su primera etapa (1979-1987) y posteriores (1991-2003, 2007) impulsando la transformación urbana y social del municipio bajo distintas siglas, principalmente Asamblea de Vecinos y Coalición Canaria, convirtiendo a Telde de un poblado del Oeste a una ciudad pujante, ha sido el personaje político .as importante de la ciudad y para una inmensa mayoría el mejor alcalde de la historia política de Telde.                                                          

Paco Santiago es una de las figuras más influyentes y divisivas de la historia política reciente de Telde, habiendo gobernado en periodos clave para el desarrollo de la ciudad.                                                  

Es de justicia histórica política colocar la foto del primer alcalde de la democracia en el salón de plenos. Una iniciativa común en muchos ayuntamientos españoles, orientada a reconocer la labor de los regidores elegidos en las primeras elecciones municipales democráticas del 3 de abril de 1979, así se lo he dicho al presidente de Nueva Canarias Telde y candidato a las próximas elecciones municipales por designación del primer alcalde de la ciudad, José Luis Macias. 

Aureliano Francisco Santiago Castellano, junto a los otros personajes públicos que aparecen en retratos en el salón de plenos de Telde han formado parte de la historia política de Telde.                                                                      

ONDA GUANCHE propone incluir la foto del primer alcalde de la democracia en el salón de plenos ya que Paco Santiago fue una figura clave en la transformación de la ciudad y el primer alcalde de la historia política de Telde.                                                                  

Es de Justicia.

Ut Supra. 

Manuel Ramón Santana director de Telde Libre es profesor especialista en Educación Especial por la Universidad de Burgos

 

SITCA LOGRA EL 100% DE LA REPRESENTACIÓN SINDICAL EN EL PARQUE MÓVIL DEL GRUPO BONNY Y PONE FIN A 42 AÑOS DE HEGEMONÍA ABSOLUTA DE CCOO

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La pasada semana se celebraron las elecciones sindicales en el Parque Móvil del Grupo Bonny —empresa familiar canaria de referencia en el sector agrícola y exportador, con más de 90 años de historia en Gran Canaria—, y el resultado ha sido sencillamente histórico: SITCA ha obtenido el 100% de los votos y con ello el 100% de la representación sindical del colectivo de conductores de vehículos pesados de transporte de mercancías.

Un resultado que, por su contundencia, no admite interpretaciones: la plantilla ha apostado de forma mayoritaria y sin fisuras por el cambio.

Lo que hace este triunfo verdaderamente extraordinario es la magnitud de lo que representa. Con esta victoria, SITCA pone fin a 42 años de hegemonía ininterrumpida de CCOO en este centro de trabajo. Durante más de cuatro décadas, los trabajadores del Parque Móvil del Grupo Bonny no habían tenido otra opción que la representación de un sindicato que, con el paso del tiempo, había instalado la apatía como norma y la inmovilidad como costumbre. Hoy, ese ciclo se cierra definitivamente.

Los conductores y conductoras de vehículos pesados del Grupo Bonny han dado un paso al frente con plena consciencia de lo que estaban haciendo. Han elegido a SITCA porque quieren un sindicato que defienda de verdad sus derechos, que negocie con determinación la mejora de sus condiciones laborales y que rompa con décadas de pasividad sindical. Su voto unánime es, al mismo tiempo, un mandato claro y una declaración de confianza que este sindicato asume con toda la responsabilidad que conlleva.

Desde SITCA entendemos que este resultado no es solo una victoria electoral. Es la expresión de una necesidad real y acumulada durante demasiados años: la necesidad de tener voz, de ser escuchados y de contar con una representación que actúe, que exija y que no se conforme. Los trabajadores del transporte de mercancías realizan una labor esencial para el funcionamiento de una empresa exportadora de la relevancia del Grupo Bonny, y merecen condiciones laborales a la altura de ese esfuerzo.

SITCA sigue ganando elecciones en todos los sectores en los que se presenta, y lo hace de la misma manera: sin grandes campañas, sin recursos publicitarios, pero con el aval más sólido que existe en el mundo sindical: la confianza de las personas trabajadoras. Esa confianza es, para nosotros, la mayor responsabilidad y el mayor compromiso.

Nos ponemos a trabajar desde hoy mismo.

En la foto Pedro López Suárez, nuestro cabeza de lista en estas elecciones.

 

¿DEBE ESPAÑA RECUPERAR UN SERVICIO MILITAR ADAPTADO A NUESTRO TIEMPO?

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El mundo actual atraviesa uno de esos momentos históricos en los que la palabra “estabilidad” parece haber perdido parte de su significado. La invasión de Rusia sobre Ucrania ha reabierto en Europa heridas que creíamos cerradas desde el siglo XX. La persistente tensión en Cisjordania en el marco del conflicto entre Israel y Palestina, la amenaza constante de confrontación entre Estados Unidos e Irán, los ensayos armamentísticos de Corea del Norte o la creciente presión de China sobre Taiwán dibujan un escenario global inquietante.

A ello se suman conflictos latentes en África, tensiones geopolíticas en América Latina y un rearme progresivo en varios países europeos. En este contexto, algunos Estados miembros de la Unión Europea se han planteado —e incluso ya han iniciado— la recuperación del servicio militar obligatorio, incluyendo en esta ocasión tanto a hombres como a mujeres.

Ante este panorama, surge inevitablemente una pregunta: ¿Debería España plantearse recuperar algún tipo de servicio militar obligatorio, adaptado a los tiempos actuales y compatible con el modelo de Fuerzas Armadas profesionales que tan eficazmente viene funcionando?

 Recordemos España dejó atrás el servicio militar obligatorio en 2001, apostando por un ejército plenamente profesional. Desde entonces, las Fuerzas Armadas españolas han demostrado un alto grado de preparación, profesionalidad y capacidad operativa, participando en misiones internacionales de paz, ayuda humanitaria y estabilidad bajo el paraguas de la OTAN, la Unión Europea y la ONU.

El modelo profesional ha permitido contar con militares vocacionales, altamente cualificados y sometidos a una formación constante. Nadie cuestiona que este sistema funciona; por tanto, cualquier reflexión sobre una posible recuperación de la “mili” no debería implicar sustituir este modelo, sino complementarlo.

Hablar hoy de servicio militar obligatorio no puede significar replicar el modelo del siglo XX. La sociedad ha cambiado, los jóvenes han cambiado y las amenazas también lo han hecho.

La pregunta no debería ser si queremos volver a la antigua “puta mili”, Jajajajaja, sino si necesitamos un nuevo modelo de servicio nacional adaptado al siglo XXI.

Un servicio más breve, más práctico y más orientado a la formación integral que al mero adiestramiento bélico. Un periodo de preparación que, además de instrucción básica en defensa y protección civil, incluyera formación en: gestión de emergencias y catástrofes naturales, primeros auxilios y asistencia sanitaria básica, ciberseguridad y protección digital, educación en valores constitucionales y derechos humanos y trabajos en equipo, disciplina y responsabilidad social.

España es un país expuesto a incendios forestales, fenómenos meteorológicos extremos y crisis humanitarias. La experiencia reciente ha demostrado con la UME, que contar con ciudadanos preparados puede marcar la diferencia en situaciones críticas es fundamental

Pero en esta ocasión, si se planteara un modelo de este tipo, debería ser plenamente igualitario, incorporando tanto a hombres como a mujeres en condiciones de equidad. La igualdad real implica también compartir responsabilidades colectivas.

Más que una obligación estrictamente militar, podría concebirse como un “servicio cívico nacional”, con distintas modalidades como:  defensa, protección civil, cooperación social, apoyo tecnológico o incluso ayuda en misiones humanitarias.

Precisamente uno de los grandes retos de nuestra sociedad es la creciente desconexión entre generaciones, la fragilidad del compromiso cívico y la polarización social; por ello mantengo que, un servicio nacional moderno podría convertirse en una herramienta de cohesión, fomentando valores como: solidaridad, respeto a la diversidad, cultura democrática y ese tan necesario cultivo entre los jóvenes del sentido del deber y del bien común

No se confundan, no estoy diciendo que haya militarizar a la juventud, sino de fortalecerla como ciudadanía. Quienes tuvimos, por edad, el gran honor de servir a la patria durante nuestro obligatorio servicio militar, sabemos bien de que dejando a parte alguna experiencia negativa, aquel tiempo que todos creíamos roblado a nuestras juveniles vidas por “la puta mili”, fueron el mejor campo para enriquecernos de valores humanistas y también crecer por dentro como personas.

Entre las posibles ventajas de   “la mili” , se encontrarían de una posible recuperación del servicio militar obligatorio para hombre y mujeres, sin desprendernos del actual sistema de “soldados profesionales”, que tan buen resultado ha dado, podíamos destacar:

  • Mayor preparación colectiva ante emergencias.
  • Refuerzo del sentimiento de pertenencia y responsabilidad.
  • Formación práctica útil para la vida laboral.
  • Reserva estratégica en caso de crisis extrema.

Sin embargo, y a nadie se le esconde que, también existen riesgos y objeciones legítimas, como pudieran ser: el coste económico, el posible rechazo social si se percibe como una imposición, la interrupción de estudios o trayectorias profesionales en marcha sin olvidar la dificultad logística de implementación

Por ello, cualquier propuesta debería surgir de un amplio consenso político y social, acompañado de un diseño flexible que permita compatibilizar estudios y trabajo.

Como reflexión final apunto que:

Si bien es cierto que, España ahora mismo no vive una amenaza directa e inmediata de guerra en su territorio; sí forma parte de un mundo cada vez más incierto.

Así que, la cuestión expuesta no es para sembrar alarma, sino anticiparse con serenidad.

Tal vez el debate no deba centrarse únicamente en recuperar la obligatoriedad, sino en preguntarnos qué tipo de ciudadanos queremos formar y qué papel debe jugar el Estado en esa formación.

Un servicio militar nacional moderno, breve, inclusivo y orientado a valores humanistas podría ser una herramienta interesante si se diseña con inteligencia y sensibilidad democrática.

El tiempo dirá si Europa camina hacia una nueva etapa de rearme estructural o si logra reconducir las tensiones actuales por la vía diplomática. Lo que sí parece evidente es que el debate sobre defensa, seguridad y compromiso ciudadano ha vuelto para quedarse y quizás haya llegado el momento de abordarlo con profundidad, sin nostalgias del pasado ni miedos al futuro, pues utilizando una vez más esas expresiones canarias que a mi tanto me gustan nombrar para acabar mis artículos…. “Eso sería como ver la perica en un juego”, porque … ¡Oiga cristiano…casos se han dado! Jajajajaja

Julio César González Padrón. Marino Mercante y Escritor

 

«CUANDO LA MEMORIA SE CONVIERTE EN ARMA»

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Hay artículos que informan. Y hay artículos que reabren heridas sin matices. Recordar el Caso Faycán forma parte de la historia de Telde. Nadie lo discute. Fue un episodio judicial que marcó una época y generó un impacto político y social innegable. Pero una cosa es recordar los hechos y otra muy distinta es reconstruir el pasado como si todas las personas señaladas hubieran sido culpables.

Porque no lo fueron.

Hubo personas que soportaron años de señalamiento público, titulares demoledores y juicios paralelos antes de que existiera una sentencia firme. Personas que vieron su nombre asociado a palabras como “trama” o “comisiones” y que, sin embargo, fueron finalmente absueltas.

Absueltas. Limpias judicialmente.

Y eso también es historia.

La llamada “pena de telediario” no la borra ninguna resolución judicial. El desgaste personal, familiar y profesional ya estaba hecho cuando llegaron las absoluciones. Por eso, cuando se vuelve a narrar aquel episodio sin matices, se corre el riesgo de reabrir heridas que la Justicia ya cerró.

Si alguien quiere hacer memoria, que la haga completa.

Porque la historia no es solo el día de las detenciones.

Es también el día en que algunos quedaron libres de toda responsabilidad penal.

Transparencia para todos, sin excepción

Si se exige escrutinio absoluto sobre adjudicaciones pasadas, el mismo rasero debe aplicarse siempre. A las empresas públicas. A las encomiendas de gestión. A las facturaciones. A los contratos actuales.

Sin excepciones.

Sin colores políticos.

La transparencia no puede ser selectiva.

La fiscalización no puede ser interesada.

Datos. Documentación. Expedientes abiertos.

Eso fortalece la democracia local. Lo demás son relatos.

Telde ya pagó el precio de la sospecha y la división.

Aprendió que cuando la verdad se mezcla con intereses políticos, el daño es profundo y duradero.

Después de Faycán nada volvió a ser igual.

Y precisamente por eso, la memoria debe ser completa, rigurosa y justa. Para todos.

Porque la historia no termina cuando se escribe un artículo.

La historia continúa.

Y la actualidad también se analiza.

Tic tac…

Tic tac…

Juan Santana, periodista y locutor de radio