VÍCTOR DE ALDAMA METE A HÉCTOR IZQUIERDO (PSOE) EN LA TRAMA DE LAS MASCARILLAS EN UNA EXPLOSIVA INTERVENCIÓN EN ‘HORIZONTE’

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La lista de altos cargos cuyos contactos facilitó el entonces asesor ministerial Koldo García al empresario comisionista Víctor de Aldama incluyó al canario Héctor Izquierdo. Fue en la etapa en que Izquierdo estuvo al frente de la Sociedad Mercantil Estatal de Gestión Inmobiliaria de Patrimonio (Segipsa). Con posterioridad, Héctor Izquierdo fue nombrado secretario de Estado de Hacienda y ahora es el comisionado estatal para la reconstrucción de La Palma.

El periódico digital ‘El español’ adelantó este jueves el contenido de mensajes de Whatsapp entre Héctor Izquierdo y Víctor de Aldama. Esos mensajes estaban guardados en uno de los móviles de Koldo García.

Según esa información, el primer contacto entre el alto cargo del Gobierno de Pedro Sánchez y el empresario Víctor de Aldama tuvo lugar en noviembre de 2020, cuando Aldama hizo una visita a un inmueble titularidad de Segipsa en Madrid con intención de comprarlo.

«Hola Héctor, ¿cómo estás? Soy Víctor de Aldama, el que vio el edificio de la sede de Paradores el otro día con el amigo de Koldo. ¿Podríamos ir mañana a verlo otra vez con alguien que me envíes? No quiero molestar. Un abrazo». Ese fue el mensaje que Aldama envió a Izquierdo después de que Koldo García le diese el teléfono del alto cargo. En ese momento, Koldo García era asesor del ministro José Luis Ábalos.

Tras aquel mensaje de Aldama, Héctor Izquierdo contestó: «Claro que sí. ¿A qué hora queréis ir?». Aldama puso acto seguido hora a la cita.

‘El español’ detalló otro contacto telefónico entre Aldama e Izquierdo. Fue el 23 de marzo de 2021 y Víctor de Aldama escribió: «Héctor, ¿podría Fernando volver a abrir mañana el edificio de Requena? Por favor, abrazo». Izquierdo contestó preguntando a qué hora querían la cita.

Koldo García, siempre según ‘El español’, también puso al empresario José Ruz, igualmente investigado judicialmente por presunta corrupción, en contacto con Héctor Izquierdo. En mayo de 2021, el asesor ministerial le dio al empresario valenciano, dueño de la constructora Levantina, Ingeniería y Construcciones, el contacto del alto cargo canario. Ruz se dirigió en estos términos a Koldo: «Oye, ¿conoces a alguien de Patrimonio del estado? Necesito resolver un problema con mi clasificación de contratista».

Tras enviar el contacto de Ruz a Héctor Izquierdo, Koldo le mandó este mensaje al empresario valenciano: «Te llaman de Patrimonio».

Otro intercambio de mensajes en junio de 2021 revela un nuevo contacto entre Víctor de Aldama y Héctor Izquierdo, siempre con Koldo como intermediario. El asesor se encargó de confirmar que Hacienda había recibido un documento de Aldama llamado ‘Proyecto Aranjuez’.

HORIZONTE

Víctor de Aldama, considerado el principal imputado e investigado en la trama de las mascarillas vinculada al entorno del ex presidente canario y actual ministro Ángel Víctor Torres, lanzó este jueves por la noche una bomba política en directo durante su intervención en el programa Horizonte. Aldama citó por primera vez de manera explícita al socialista Héctor Izquierdo como “el comodín de Ángel Víctor Torres” durante su etapa al frente del Gobierno de Canarias.

Canarias7

 

HISTORIA DE CANARIAS: ASIGNATURA PENDIENTE

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Hay tirones de orejas que no duelen, pero despiertan. Y este pretende ser uno de ellos. Con todo el respeto que merecen los responsables políticos de Cultura del Gobierno de Canarias, creo que ha llegado el momento de llamar la atención —con cariño, pero con firmeza— sobre una realidad preocupante; el alarmante desconocimiento que niños y jóvenes canarios tienen de su propia Historia.

No se trata de exagerar ni de alimentar nostalgias vacías. Se trata de constatar el hecho tristemente demostrable de que demasiados escolares en Canarias, apenas conocen los fundamentos históricos de su tierra. Y un pueblo que desconoce su pasado difícilmente puede comprender su presente ni proyectar con seguridad su futuro.

La historia de Canarias no comienza en el siglo XV, pues, mucho antes de la llegada de los europeos, las islas estaban ya habitadas por pueblos de origen bereber procedentes del norte de África, que habían llegado en distintas oleadas entre el primer milenio antes de Cristo y los primeros siglos de nuestra era.

Ya en el siglo I, el escritor romano Plinio el Viejo mencionaba las Insulae Canariae en su obra Naturalis Historia, prueba de que el mundo clásico conocía la existencia del Archipiélago Canario

Aquellos primeros “canarios” desarrollaron culturas insulares diferenciadas. No formaban un único pueblo homogéneo, sino comunidades con identidades propias: Bimbaches en El Hierro, Canarii en Gran Canaria, Majos o Maxoratas en Fuerteventura y Lanzarote, Gomeritas en La Gomera, Auaritas en La Palma y Guanches en Tenerife. Compartían raíz bereber, pero evolucionaron de forma distinta en cada isla; tanto en lo político como en lo social y lo religioso.

En cuanto a su organización política variaba notablemente; así pues, en Tenerife, la isla estaba dividida en Menceyatos, gobernados por Menceyes (reyes o jefes territoriales), En Gran Canaria existían Guanartematos, bajo la autoridad de un Guanarteme, con una estructura más centralizada, en La Palma, los Auaritas se organizaban en cantones o territorios dirigidos por jefes locales, en El Hierro, los Bimbaches presentaban una organización más reducida y cohesionada., en Lanzarote y Fuerteventura, los Majos o Maxoratas tenían también sus propias divisiones territoriales.

Esta diversidad política demuestra que no hablamos de una cultura uniforme, sino de sociedades adaptadas a la realidad geográfica y demográfica de cada isla, por ello me revelo en generalizar el vocablo “Guanche”, para todos los aborígenes de las Islas, sobre todo porque una media verdad repetida una y mil veces, no debe alcanzar jamás la categoría de “cierta”

La religión ocupaba un lugar central en la vida indígena. Se trataba de creencias vinculadas a la naturaleza, al Cielo, al Sol y a las fuerzas que regían la vida y la muerte.

En Tenerife, por ejemplo, se rendía culto a una divinidad suprema conocida como Achamán, asociada al cielo; en Gran Canaria encontramos referencias a Acorán. Existían también creencias en espíritus malignos, como el Guayota tinerfeño, vinculado al interior del Teide.

Los lugares sagrados incluían montañas, cuevas y espacios elevados. Los Almogarenes en Gran Canaria eran recintos ceremoniales donde se realizaban rituales. La religión estructuraba la vida social, legitimaba el poder político y explicaba los fenómenos naturales.

Uno de los aspectos más sorprendentes —y menos conocidos en profundidad por nuestros escolares— es la práctica de la momificación de sus muertos.

Los aborígenes canarios desarrollaron técnicas complejas de conservación de los cadáveres, posiblemente heredadas de los egipcios y practicada especialmente de individuos de alto rango. El proceso incluía el vaciado y secado del cuerpo; su tratamiento se hacía con sustancias vegetales y minerales, y el posterior amortajamiento en pieles. El resultado eran las llamadas “Xaxos”, cuerpos momificados que se depositaban en cuevas sepulcrales.

Este ritual revela una concepción espiritual elaborada sobre la vida después de la muerte y constituye un fenómeno único en el ámbito atlántico europeo.

En el siglo XV, la incorporación del Archipiélago a la Corona de Castilla puso fin a la etapa prehispánica tras un proceso largo y desigual (1402-1496).                               

Algunas islas fueron conquistadas mediante pactos; otras, como Tenerife y Gran Canaria, ofrecieron fuerte resistencia.

Con la conquista comenzó una transformación profunda: cambios demográficos, implantación del cristianismo, nuevas estructuras económicas y la integración de Canarias en el mundo atlántico.

Desde entonces, las Islas desempeñaron un papel estratégico entre Europa, África y América.

La emigración marcó nuestra historia; en un principio forzada en parte durante los siglos XVI y XVII bajo el llamado “tributo de sangre”, y voluntaria en los siglos XIX y XX hacia Cuba, Venezuela o Puerto Rico.

Los ciclos económicos modelaron nuestra identidad con cultivos como, la caña de azúcar tras la conquista, la cochinilla en el siglo XIX, el tabaco, el tomate, el plátano… Cada etapa dejó huella en el paisaje y en la estructura social.

La creación del Puerto de la Luz, que algunos llamamos cariñosamente “La joya de la corona”, consolidó la posición estratégica del Archipiélago, y por su parte el desarrollo turístico de los años 60 transformó definitivamente la economía insular.

Es cierto que los planes educativos, desde la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE) hasta reformas posteriores, no siempre han otorgado el peso necesario a la historia local. Pero precisamente por eso es que corresponde a nuestras instituciones autonómicas reforzar este conocimiento.

No hablamos de localismos excluyentes. Hablamos de identidad cultural sólida. De “patria chica” entendida como conocimiento, no como consigna.

La historia de Canarias, desde sus primeras comunidades bereberes, su compleja organización política insular, sus creencias religiosas y prácticas funerarias, hasta su papel en el mundo atlántico y la modernidad turística, es extraordinariamente rica.

No puede seguir siendo una asignatura pendiente.

Si logramos que nuestros jóvenes conozcan quiénes fueron Achamán, los Menceyes, los Guanartemes, qué significaban los Almogarenes o por qué nuestros antepasados cruzaron el Atlántico, estaremos formando ciudadanos más conscientes y arraigados, y quizás menos “progres”, pero también menos “burros”

Y entonces, este tirón de orejas que hoy desde aquí, dado con respeto y cariño a los responsables de Cultura del Gobierno de canaria, creo que habrá cumplido su objetivo.

Así que señor consejero de Cultura del Gobierno de Canaria, como decimos en mi pueblo…. Coja el surco ¿Me oyó? y ¡Arrayese un millo!  Y no se me ponga ahora cristiano, con la corcova para detrás, que tampoco es mucho lo que le pido, pues… ¡Casos se han dado!

Julio César González Padrón. Marino Mercante y Escritor

RELATO CORTO (CUARTA PARTE): «NUEVE VIDAS. UN MISTERIO» POR JAVIER MARTÍ

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Lea el anterior capítulo aquí

Entre cantos, risas, chistes y anécdotas macabras de Pablo, pasó tan rápidamente el tiempo que cuando nos dimos cuenta nos encontramos de frente con un cartel que nos indicaba que estábamos a no más de ochocientos metros del pueblo abandonado.

El camino que nos quedaba por recorrer atravesaba un bosque de altos y viejos pinos algo secos, y unos arbustos y matorrales que alternaban con viejas carrasqueras y daban al lugar un aspecto un tanto siniestro y tenebroso.

Adentrados en el bosque observamos unas extrañas plantas con unas flores de vivos colores y fuerte olor que babeaban una viscosa y pegajosa gelatina al tocarlas.

El sucio camino estaba cubierto por hojas y flores marchitas que al pisarlas crujían dejando al aire aquella viscosa gelatina.

El lugar era desolador: la poca luz que penetraba en el bosque se perdía en el corazón del mismo. Era un lugar tenebroso, más bien misterioso, que invitaba a pensar en hechos de antaño donde el bosque se cobraba vidas humanas sin que nadie pudiera saber el por qué.

Avanzando en el interior del bosque, una densa niebla comenzó a cubrirnos e hizo que nos perdiéramos en él.

Anselmo se paró para tomar unas fotos con la cámara de infrarrojos que llevaba mientras que Pepe tomaba muestras de las flores y de sus viscosas y pegajosas gelatinas. Tomaba muestras de las cortezas de los pinos, hojas de plantas… para analizarlo todo al llegar al poblado.

Cruzar aquel bosque era pan comido, o eso pensábamos: sólo faltaban unos quinientos metros y estaríamos frente al pueblo abandonado, pero esos quinientos metros se hacían interminables.

Casi dos horas nos costó cruzarlo, había mucho que ver y todo era interesante y con un toque de misterioso.

Dejamos el bosque encantado, como así lo llamó Paco, que no salía de su asombro al ver todo cuanto había en su interior.

Cayendo la luz del sol en aquel atardecer inolvidable, apresuramos el paso para poder llegar al pueblo abandonado antes de que se hiciera de noche.

Como nos dijo el ermitaño, a la entrada del pueblo estaba la capilla del Arcángel San Miguel. Era una vieja capilla con dos campanas en lo alto y una puerta de doble hoja de robusta madera con unos pernos de hierro forjado para su sujeción a los muros. Un ojo de buey en lo alto de la puerta principal y dos pequeñas ventanas, una a cada lado de la puerta, le daban a la fachada un aspecto tenebroso. Frente a la fachada se alzaba una cruz de piedra rodeada de hierbajos secos.

El piso era de piedra de sillería, a la vieja usanza, con sus esquinas redondeadas de tanta lluvia y pisadas que, en antaño, los lugareños transitaban para entrar a la capilla.

Todas estaban bien colocadas, unas junto a otras menos la cuarta que era, como bien nos dijo el ermitaño, de forma triangular… “bajo la piedra triangular, la que está cerca de la puerta de la capilla del Arcángel San Miguel, encontraréis las llaves de algunas de las casas del pueblo”.

-Tenía razón el ermitaño… -dijo Iñaki. Hay más de veinte llaves y cada una de tamaño diferente, de hierro forjado y llenas de óxido.

Después de colocar todas las llaves, de mayor a menor tamaño sobre un banco de piedra que había junto a la capilla, Paco y Juan se dispusieron a probar suerte y ver qué llaves abrirían las casas más cercanas a la capilla para poder pasar la noche todos juntos.

La más grande y pesada de todas bien pudiera ser la de la puerta de la capilla, como así fue.

La de los dientes puntiagudos era sin dudarlo de aquel señorial caserón, el de las seis ventanas en lo alto del primer piso, la de las dos chimeneas a ambos lados de la entrada.

Cayendo la tarde y en menos que canta un gallo la oscuridad nos envolvería… Decidimos instalarnos en el caserón y esperar a la mañana siguiente para ver qué casa sería la más acogedora para habitarla el tiempo que estuviéramos en el pueblo.

Aquella puntiaguda llave entró con algo de dificultad en la cerradura.

Dos giros a la derecha y un buen empujón fueron suficientes para que cediera aquella gran puerta y apareciera ante nuestras intrigadas miradas aquel inmenso salón con paredes y piso de piedra.

El techo era muy alto, con grandes y robustas vigas de madera que lo sujetaban de lado a lado. A ambos lados de la gran puerta, dos grandes hallares con sus chimeneas indicaban que eran las encargadas de calentar en las frías noches de invierno aquel salón. Estaban dispuestas una frente a la otra, lo que hacía que el gran salón tuviera una majestuosa belleza.

Frente a la puerta principal, en la pared, una puerta de madera daba acceso a una pequeña estancia que conducía a una escalera de piedra que ascendía a la planta superior.

La planta superior era exactamente igual a la planta baja: la misma distribución a excepción de que no había puerta alguna con balcón, sino seis ventanales con sus contraventanas de madera que podían ser bloqueadas por unas barras de hierro.

El techo era bastante alto, y las vigas de redondos troncos de grandes árboles, le daban un toque de misterio.

Dos viejas chimeneas, una frente a la otra, hacían acogedor el habitáculo. Lo extraño de la puerta superior es que ésta se podía franquear desde el interior por tres barras de hierro. Tres grandes lámparas recubiertas con telarañas y con velas ennegrecidas por el paso del tiempo eran lo que había para iluminar el habitáculo.

Nos instalamos en la planta baja que, por ser la primera que vimos, nos inspiraba más confianza para pernoctar.

Las dos chimeneas contaban con viejos leñeros repletos de troncos de pino, castaño y olivo, los suficientes para tener buen fuego más de dos semanas.

En el lado derecho de la puerta que daba acceso a la planta superior había otras dos puertas, pero de menor tamaño. Una de ellas daba a un patio interior semicubierto por un techo de cañizo donde estaban los corrales para caballerizas y otros animales de granja. Un viejo pozo de agua con un pozal de hojalata y su cuerda nos invitaban a tomar las aguas que en él esperaban ser sacadas.

La otra puerta daba a una gran cocina. Ésta tenía un fogón de leña, de las antiguas: de hace cien o quizás más años y en una pequeña despensa colgaban de la pared calderos de varios tamaños, cucharas de madera, y sartenes para poder dar de comer a más de veinte personas de una vez. De un trípode de hierro forjado colgaba una cadena que sujetaba en su extremo opuesto un gancho con un gran caldero de cobre del que salía un caño que terminaba en un grifo. Una mesa y varias sillas de mimbre eran el lugar donde se entendía que se preparaba la comida e incluso se degustaban buenos guisos y carnes asadas en la misma cocina.

Pepe analizó el agua del pozo que resultó ser potable pero que, por precaución, debíamos hervir para evitar tener alguna complicación por el tiempo que ésta estaba estancada y sin ser movida.

Del techo del gran salón colgaban cuatro lámparas con velas que, al igual que en el piso superior, estaban llenas de telarañas, y unas cadenas eran las que permitían que las lámparas llegasen al suelo para poder encender las velas.

En la planta baja estaba la puerta de entrada y cuatro ventanas con su contra ventanas que distaban del suelo casi dos metros. Estas estaban dispuestas dos a cada lado de la puerta. No había más ventanas en todo el gran salón.

Anselmo y Paco se encargaron de poner aquellas dos chimeneas en funcionamiento. Varios troncos de encina y castaño bien dispuestos comenzaron a arder y poco a poco el gran salón fue tomando calor, y el frío aire que entraba por la puerta fue dejando paso al calor del fuego que calentaba las frías paredes que llenas de humedad hacían que de ellas se desprendiera vapor.

Al desconocer lo que podría pasar en la noche en ese gran salón, por precaución, cerramos todas las ventanas y las puertas con aquellas barras de hierro que nos protegerían si alguien o algún animal de los montes cercanos, al olor de la leña o de la carne de nuestra cena, se acercaran y pretendieran entrar.

La única puerta que quedó abierta era la de la cocina. Una cocina de grandes dimensiones que tenía en lo alto de una de las paredes la única ventana que daba al patio interior y estaba protegida por verticales y gruesos barrotes que impedían el paso de cualquier persona o animal incluso de pequeño tamaño.

El frío aire nocturno y los rayos de la luna o del sol durante el día eran los únicos que podían entrar por aquella ventana.

Frente a una de las dos chimeneas, la que daba su pared a la calle del pueblo, improvisamos nuestro dormitorio colocando las alfombrillas protectoras de humedad, algunas mantas y sobre éstas, los sacos de dormir. Sorteamos el lugar que cada uno debería ocupar: eran siete espacios que debíamos usar y, como siempre, nos los jugábamos a las cartas.

El primero que perdió fue Paco que, por derecho de juego le tocó el extremo de la derecha, junto a la pared donde estaban los leñeros.

El segundo en perder fue Yerai que le tocó al otro lado, junto a las ventanas. El siguiente fue Pepe, luego Iñaki, Juan, Pablo y finalmente Anselmo que por ser el último dormiría en medio de todos.

Aunque estábamos en un lugar protegido del frío, de la lluvia y del viento, era un lugar extraño y no deseábamos llevarnos ninguna sorpresa que pusiera en peligro nuestras vidas, por lo que decidimos sortear los turnos de vigilancia, como lo hacíamos en las acampadas al aire libre.

Anselmo nos deleitó con su armónica interpretando aquellas melodías que en los vivacs de los fuegos de campamento tocaba a la luz de la hoguera. Aquellos campamentos a los que solíamos ir de niños y donde nos hicimos amigos inseparables.

El fuego de las chimeneas, la buena música de la armónica y algún que otro traguito de brandy nos iba dejando fuera de combate uno a uno hasta casi quedarnos dormidos todos menos los dos que tenían la primera guardia.

Pronto llegó el primer sobresalto de la noche que dejó mudos a los vigilantes. Con sigilo nos fueron despertando para que escuchásemos aquellos extraños ruidos que, desde el exterior, retumbaban en el salón aumentándolos aún más.

Era como si alguien o algo golpeara suavemente la puerta y al tiempo, las ventanas.

Estábamos todos en silencio, nadie decía nada, sólo escuchábamos. Por señas nos decíamos lo que hacer y cómo movernos para que desde el exterior no pudieran saber cuántos éramos en el interior.

Anselmo tomó la cámara de infrarrojos y sigilosamente se acercó a la puerta y a través de una rendija que había entre dos travesaños de madera disparó su cámara varias veces, todas seguidas.

Nadie se movió de su sitio: todos en silencio y esperando que sucediera lo inevitable, pero por suerte para todos, aquellos ruidos y gemidos desaparecieron sin más.

Era ruidos como de pezuñas que rasgaban la madera de la puerta y olfateo de grandes animales que dejaban ver sus pegajosas babas a través de la puerta y del suelo de ésta.

Con cierta dificultad pudimos escuchar pasos entrecortados y sincronizados con golpes secos que bien pudieran ser de un bastón o palo de madera.

Por la proximidad del bosque al poblado pensamos en algún lobo, o tal vez en algún solitario oso que, desde las montañas hubiera bajado al olfatear la comida.

Los ruidos y los gemidos cesaron al poco rato. Nada se escuchaba en el exterior. Todo volvía a la calma y, por la seguridad de todos, decidimos no salir para no llevarnos ningún inesperado susto, no fuera que estuvieran acechando y esperando nuestra curiosidad y fuera peor el remedio que la enfermedad.

Anselmo nos mostró las fotos sacadas con su cámara y quedamos todos perplejos al ver en el visor lo plasmado.

Era la figura de un hombre acompañado por dos grandes perros de ojos rojizos y colmillos bien afilados.

El hombre no iba del todo vestido: unos pantalones oscuros, una chaqueta de cuero y poco más eran sus atuendos. Su larga barba y pelo largo impedían verle el rosto. Tenía grandes manos llenas de cicatrices y portaba en una de ellas un largo cayado que le servía de apoyo. Se le notaba una cierta inclinación sobre una de las piernas. Un sombrero de mimbre de ala ancha cubría su cabeza.

Ante el temor de que pudieran entrar forzando las ventanas, reforzamos la seguridad de éstas y de la puerta principal, así como de las otras puertas del salón.

Las dos chimeneas tenían en el tiro varios hierros que impedían que nadie pudiera bajar por ellas y acceder al interior. En caso de hacerlo, quedarían atrapados y el fuego los quemaría.

Avivamos los fuegos, colocamos algunos leños más para que el fuego no se apagara durante toda la noche y poco a poco fuimos conciliando el sueño.

CONTINUARÁ

Javier Martí, escritor y colaborador de ONDAGUANCHE

LA ESCRITORA TELDENSE YAIZA MÉNDEZ PULVERIZA CIFRAS DE VENTAS CON SUS ÚLTIMOS LIBROS DE TERROR

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El fenómeno ya no admite discusión. La escritora internacional Yaiza Méndez pulveriza todos los registros del género y consolida un dominio histórico en la literatura de terror contemporánea.

Más de 4 millones de lectores han atravesado las puertas de La Mansión Summerwind, la novela que redefinió el miedo psicológico y paranormal para toda una generación.

Más de 3,5 millones de lectores han sucumbido a La Madrina, una obra que confirmó que el primer éxito no fue casualidad, sino el inicio de una era.

Más de 7,5 millones de libros vendidos. Una cifra que no solo impresiona: impone.

En un mercado donde pocos sobreviven y menos aún reinan, Yaiza Méndez no compite. Domina.

Críticos, lectores y productoras coinciden: su narrativa ha cambiado las reglas del juego. Su estilo visceral, perturbador y emocionalmente demoledor ha convertido cada lanzamiento en un evento internacional.

Mientras otros buscan su lugar en el género, Yaiza Méndez ya construyó el trono.

Y lo hizo con sangre literaria, tensión psicológica y una visión que ha trascendido fronteras.

El terror contemporáneo habla con voz femenina. Y esa voz lidera el mundo.

 

“SANTA LUCÍA DE TIRAJANA, EL MUNICIPIO QUE OSTENTA EL TÍTULO CON EL MAYOR NICHO (NIDO) DE TRÁNSFUGAS DE CANARIAS”

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El municipio de Santa Lucía de Tirajana ostenta el vergonzoso e indigno título de ser y poseer, en su corporación municipal, el mayor nicho (nido) de tránsfugas de Canarias y de todo el estado español, que lo convierte así, probablemente, en el mayor ‘nicho de la vergüenza política’ de la democracia municipal.

Personas que se presentaron por un partido a unas elecciones municipales en 2023 y que, a mitad de mandato cambiando las reglas democráticas, se pasan a otra organización política diferente, quedándose con el acta, con el cargo y con el sueldo que la representación de aquel partido les dio en las urnas. Se consuma así un auténtico secuestro y robo de la voluntad democrática de la ciudadanía del municipio de Santa Lucía de Tirajana. Un municipio gobernado, en el momento actual, por un grupo de personas que no representan a ninguna organización política, porque han decidido que se representan a sí mismos, convirtiéndose de esta manera en los mayores tránsfugas de la democracia en el municipio y de la isla Gran Canaria. Este grupo de tránsfugas santaluceño lo conforman el Sr. alcalde Francisco García y sus ‘cinco adláteres’, que fueron los que pasaron a formar parte del Partido ‘Municipalistas Primero Canarias’, el partido creado a partir de 23 tránsfugas, concejales y concejalas de diversos municipios junto a dos consejeros cabildicios. Además, habría que añadir a los seis anteriores al concejal tránsfuga de ‘Fortaleza’, el Sr. José M. Moreno, y también a los previsibles tránsfugas en ciernes del PSOE, el Sr. Julio Ojeda y la Sra. Verónica Suárez. Los 7+2 conforman, sin lugar a duda, los 9 representantes de la indignidad y de la deslealtad en el municipio de Santa Lucía.

Definición de Tránsfuga

El ‘PACTO ANTITRANSFUGUISMO’, suscrito por la mayoría de los partidos políticos españoles en 1998, (renovándose en tres Adendas posteriores en los años 2000, 2006 y 2020), establece el Acuerdo sobre el código de conducta política en relación con el transfuguismo en las instituciones democráticas, que en su Primer Acuerdo fija y dispone la Definición de ‘TRÁNSFUGA’:

“A los efectos del presente Acuerdo, se entiende por tránsfugas a los y las representantes locales, autonómicos y estatales que, traicionando al sujeto político (partidos políticos, coaliciones o agrupaciones de electores) que los y las presentó a las correspondientes elecciones, hayan abandonado el mismo, hayan sido expulsados o se aparten del criterio fijado por sus órganos competentes.” 

De esta manera, toda esta ‘trama del transfuguismo municipal’, urgida y diseñada en Santa Lucía de Tirajana, tendrá el jueves 26 de febrero una cita importante en las casas consistoriales de Santa Lucía para debatir una moción sobre el ‘Pacto Antitransfuguismo’ y posicionarse desde los partidos (o desde las iniciativas e ‘intereses personales’) por un ‘Municipio Libre de Transfuguismo’. La foto de esa votación podrá probablemente reflejar la desvergüenza y la burla a la ciudadanía por parte de 9 concejalas y concejales que tienen el concepto del ‘fraude y la deslealtad’ como su principal ética política.

El pleno del 26 de febrero debería ser también una oportunidad para demostrar y defender los valores democráticos que los representantes elegidos deben llevar en su acción diaria. Una oportunidad también para defender la democracia y la ética en la política, para defender los ideales y preceptos democráticos de las organizaciones políticas que emanan de la exigencia misma del pueblo. Una oportunidad para demostrar que las decisiones tomadas desde la ‘antipolítica’ no están estrechamente relacionadas con intereses personales por atrincherarse en el poder ni a intereses espurios ocultos. Una oportunidad, en fin, para no degradar la ética política, para devolver a la ciudadanía la confianza en los partidos y en el buen nombre de la ‘política’ como forma de organizar mejor una sociedad en libertad, justicia social e igualdad de derechos, y para que otras ideas más reaccionarias y nada democráticas no puedan llegar a alcanzar cotas de poder y de un plumazo se cargue todos los derechos conseguidos por el pueblo. Una oportunidad para devolver a la ciudadanía la voluntad democrática expresada en las urnas en 2023. Una preciosa oportunidad para DIMITIR de sus cargos y entregar sus actas a sus legítimos dueños, que son los partidos y organizaciones políticas por las que se presentaron. Cualquier otra cosa distinta a estas, en ese pleno, sería ponerse al lado de la vergüenza, de la deslealtad y de la indignidad política.

La ciudadanía del municipio de Santa Lucía de Tirajana no se merece que su corporación municipal se haya convertido, con un vergonzoso título, en el mayor nicho (nido) de tránsfugas de Canarias. Tampoco se merece que su alcalde use sus ‘prerrogativas’ para designar a dedo a una nueva ‘asesora personal’ con sueldo a cargo de las arcas del ayuntamiento y sin convocatoria pública, convertido ya este como un caso más que evidente de ‘nepotismo indirecto’, por su relación con su jefe político y presidente del partido al que ahora pertenece, el Sr. Oscar Hernández. Una forma muy curiosa de expresar lo de ‘Primero Canarias’ por parte del Sr. Francisco García y los dirigentes del partido que lo respaldan junto a su principal valedor Sr. Teodoro Sosa.

Andrés Ramírez Santana. Profesor Enseñanza Secundaria

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LA PRIMICIA INFORMATIVA DE ONDAGUANCHE SOBRE QUE TELDE CONTARÁ CON PLAYAS PARA LA PRÁCTICA DEL NUDISMO, SALTA A LA PRENSA REGIONAL

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El periódico regional Canarias7 se hace eco hoy en sus respectivas ediciones (impresa y digital), de la primicia informativa avanzada en ONDAGUANCHE esta semana: Telde contará con playas para la práctica del nudismo. El Colectivo de Naturistas de Telde manifestaba a través de ONDAGUANCHE su profundo malestar ante el anuncio de la actualización de la ordenanza municipal de playas del Ayuntamiento de Telde porque entendía que de las 16 playas con las que cuenta el municipio, no se había reservado ni un solo espacio para la práctica del nudismo.

Al respecto, la concejala de Playas de Telde, María Calderín, señaló a ONDAGUANCHE que “las ordenanzas municipales de playas del Ayuntamiento de Telde van a contemplar playas para la práctica del nudismo, rotundamente sí. 

Canarias7 refleja hoy que el Ayuntamiento de Telde lleva dos años de arduo trabajo para sacar próximamente su nueva ordenanza municipal de uso y gestión de las playas, a propuesta de la Concejalía de Playas, que dirige María Calderín, que espera esté disponible para este verano. Mientras que la anterior ordenanza de 2009 se centraba casi exclusivamente en la arena y el baño, la novedosa propuesta amplía su ámbito al resto del litoral y paseos marítimos.

Ya se habían adelantado datos de espacios sin humos, así como calas habilitadas para perros y la inminente recuperación del popular canal de nado entre Taliarte y Salinetas, pero el Ayuntamiento de Telde ha ido más allá y tal y como está estipulado en el artículo 43 de la nueva ordenanza se habilitará la playa de Aguadulce para la práctica del nudismo. Esta cala presenta todas las garantías para el disfrute de todas aquellas personas que practiquen nudismo.

El artículo 43 de la ordenanza tiene tres puntos y en el primero de ellos el Ayuntamiento de Telde podrá designar playas o espacios acotados o recomendados para las prácticas del nudismo. En el punto número 2, el hecho de que una playa sea así designada no limita su uso exclusivo a practicantes del nudismo y por tanto no prohíbe su uso al resto de usuarios. Y el punto número 3 se resalta que estas playas contarán con la correspondiente señalización informativa.

La playa de Aguadulce, de fina arena dorada, está situada dentro del paraje Natural protegido de Tufia. Es una zona rústica junto al asentamiento costero y tiene una longitud aproximada de unos 150 metros. Dentro del amplio mapa de playas nudistas en la isla de Gran Canaria, el Ayuntamiento de Telde incorpora la de Aguadulce, en una nueva ordenanza que se adapta a los tiempos.

El nuevo texto de la ordenanza municipal del Ayuntamiento de Telde para el uso y gestión de sus playas incorporará, además, la posibilidad de dotar las playas de espacios para perros, en La Restinga, San Borondón, playa del Hombre y playa del Palo o playa Chica, e incluso se buscará en alguna de ellas la canalización de agua para instalar alguna ducha para los animales. En el reglamento sancionador que se estipulará, las sanciones leves tendrán un montante de 300 euros, las graves de 1.000 euros y las muy graves de hasta 3.000 euros. El texto incorpora la creación de espacios libres de humo en playas designadas con bandera azul, y una apuesta por la accesibilidad universal, a través de sistemas innovadores.

«LAS ACEITUNAS Y LOS INDICADORES DE BIENESTAR»

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El PRODUCTO INTERIOR BRUTO  es la medida estándar de riqueza, calculada como la suma de consumo, inversión, gasto público y exportaciones netas —que se calcula restando el valor total de las importaciones del valor total de las exportaciones—.

El PIB PER CÁPITA, divide el PIB total entre el número de habitantes.

Debido a que el PIB no mide desigualdades ni factores sociales, se utilizan INDICADORES más amplios, para evaluar el bienestar humano, y son:
1.- El ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO  que es la referencia principal, integrando esperanza de vida al nacer, educación y nivel de vida.
2.- DIMENSIONES ADICIONALES DE BIENESTAR donde los expertos incluyen factores SOCIALES —desigualdad de ingresos, acceso a la vivienda, empleo, seguridad y salud pública—, MEDIOAMBIENTALES —huella de carbono, calidad del aire, acceso a agua potable, …—, SUBJETIVOS —percepción de felicidad, equilibrio vida/trabajo y participación ciudadana—.

Los datos más recientes (2024-2025) que combinan la riqueza económica bruta con el bienestar y el desarrollo humano, con el mejor indicador para comparar la riqueza real, que es la PARIDAD DE PODER ADQUISITIVO —ya que ajusta el valor de la moneda al coste de vida de cada país—, aportan los siguientes valores:
1. PIB TOTAL (estimado en billones de USD): USA 30.6, China 19.4, Alemania 5.0, India 4.0, Rusia 2.0, Reino Unido 3.5, España 1.8, …
PIB PER CÁPITA (estimado en USD): USA 86,000, Alemania 67,000, Reino Unido 57,000, Rusia 50,570, España 38,040, …
2. INDICADORES DE DESARROLLO HUMANO (siendo el valor cercano a 1, el que indica mayor desarrollo): Líderes Mundiales: Islandia 0.972, Noruega 0.970 y Suiza 0.970 encabezan el ranking global; Reino Unido 0.946, España 0.905, China 0.781, India 0.685, …
3. LA CALIDAD DE VIDA PERCIBIDA: la UE tiene una media de 7.2 sobre 10, liderando Finlandia con un 7.8, …

Es necesario aclarar que en la fórmula del PIB= C(Consumo)+I(Inversión)+G(Gasto Público)+X(Exportaciones)—M(Importaciones), la “ecuación” más vulnerable es la G(Gasto Público) pues los gobiernos podrían verse tentados —para maquillar las cifras de crecimiento— a aumentar en exceso el gasto público —o decir que lo hace—, originando un SESGO considerable en la interpretación de ese valor en la FORMULA DEL INDICADOR DEL PRODUCTO INTERIOR BRUTO.

Hay una Comparativa Global por Países que es el INDICADOR ESTÁNDAR  DEL NÚMERO DE CAMAS HOSPITALARIAS POR CADA 1.000 HABITANTES, que permiten analizar la CAPACIDAD DE LOS SISTEMAS SANITARIOS. Según los datos del Banco Mundial y la OCDE:
1. Corea del Sur 12,8 y Japón 12,6 encabezan la lista con las tasas más altas, siendo líderes a nivel mundial.
2. Alemania destaca con 7,8 camas por cada 1.000 habitantes, mientras que la media de la Unión Europea se sitúa en torno a 4,6.
3. ESPAÑA se encuentra por debajo de la media europea, con aproximadamente 3 camas por cada 1.000 habitantes, situándose entre los países de la UE con menor ratio.

La Comparativa Regional en ESPAÑA por Comunidades Autónomas, según los datos que el Ministerio de Sanidad publica anualmente en el Catálogo Nacional de Hospitales, la distribución no es uniforme, puesto que CATALUÑA lidera el número de hospitales y camas —especialmente en el sector privado—, y regiones como CANARIAS, MURCIA y BALEARES han mostrado históricamente desafíos en su capacidad hospitalaria relativa a sus necesidades poblacionales.

Las ACEITUNAS CANARIAS aunque sean variedades peninsulares, se han adaptado a las islas, adquiriendo matices propios del suelo volcánico, siendo la VERDIAL CANARIA, la más emblemática para el consumo de mesa, apreciada por su carnosidad y resistencia. La ARBEQUINA y PICUAL, introducidas para la producción de ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA CANARIO de alta calidad y ecológico, especialmente en zonas como Agüimes, Santa Lucía de Tirajana, Ingenio, Agaete y Telde en Gran Canaria.

Si se consiguen unos kilos de aceitunas verdes recién cogidas, hay que ponerlas en un recipiente cubiertas de agua potable para que se hidraten, con cambios de agua cada 24 horas durante unos 7 a 10 días. A continuación, en un recipiente de cristal —o barro/cerámica— se hace una salmuera en la proporción de un litro de agua + 80 a 100 gramos de sal marina —gorda, sin procesar— , se introducen las aceitunas totalmente sumergidas y se mantienen “TODO EL TIEMPO QUE SEA NECESARIO HASTA QUE MADUREN” en lugar fresco y oscuro; y si fuese necesario, cambiar la salmuera cuando se crea conveniente y/o se origine alguna turbidez en la zona de la tapa del envase. Una vez en salmuera, en función de la madurez y/o consumo, se ponen en otro utensilio más pequeño con  un aliño de ajo, tomillo, comino, orégano, cítricos, pimentón dulce y vinagre. Además de un buen chorro de aceite de oliva y agua preferiblemente hervida previamente.

Artículo: Tomás Arencibia Mireles.
Fotografía: Adriana Arencibia López.

 

ACUSAN AL GOBIERNO DE CANARIAS DE INCUMPLIR LA LEY DE BIENESTAR ANIMAL

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La Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (ACBC) acusa al Gobierno de Canarias de incumplir la Ley de Bienestar Animal al no aprobar un protocolo para la implantación de programas de gestión de colonias felinas por parte de los ayuntamientos, lo que evitaría daños sobre la biodiversidad circundante a las mismas, especialmente a la fauna endémica.

“Como consecuencia de la dejación del Gobierno de Canarias para el desarrollo de la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, estamos asistiendo a la proliferación incontrolada de colonias felinas sin autorización y a la aprobación, por parte de los ayuntamientos, de programas de gestión de colonias felinas y ordenanzas municipales de animales domésticos que no incluyen criterios para evitar daños a la fauna endémica”, lamenta ACBC.

Añade que esta situación se agrava cuando se trata de colonias felinas situadas en las proximidades de espacios naturales protegidos o cerca de zonas donde habitan especies de fauna amenazada susceptibles de ser depredadas por los gatos, como son los casos de los lagartos gigantes de La Gomera, El Hierro y Tenerife; y de las colonias de aves marinas.

“Por estas razones, solicitamos del Gobierno de Canarias aprobar un protocolo para la implantación de los programas de gestión de colonias felinas por parte de los ayuntamientos, así como el desarrollo de un programa regional de protección animal que tengan en cuenta la conservación de la biodiversidad”, afirman desde el colectivo.

Incumplimientos

El artículo 40 de la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales establece que corresponde a las comunidades autónomas generar protocolos marco con los procedimientos y requisitos mínimos que sirvan de referencia para la implantación de programas de gestión de colonias felinas en los términos municipales con el fin de reducir progresivamente la población de gatos tal y como indica el artículo 38 de la mencionada Ley.

Estos protocolos deberán desarrollar, entre otros aspectos, los métodos de captura, los criterios para registro para las colonias y los individuos que las componen y para su esterilización, así como las directrices para para la formación de las policías locales y las personas cuidadoras.

ACBC insiste en que otro de los aspectos contemplados en el mencionado artículo, “que consideramos más relevante”, es establecer los criterios para la definición de procedimientos de gestión de colonias felinas para evitar los efectos significativos de los gatos de dichas colonias sobre la biodiversidad circundante a las mismas. Estos criterios, de acuerdo con la mencionada Ley, han de ser incorporados a los Programas de Gestión de las Colonias Felinas que deben desarrollar los ayuntamientos.

Esta Ley contempla también, en su artículo 22, que las administraciones públicas deberán aprobar programas territoriales de protección animal que promuevan la esterilización, la prevención de enfermedades, el desarrollo de medidas educativas contra el abandono animal, así como el control de la identificación de los animales y la aplicación del régimen sancionador.

 

«¿DEBE EUROPA EMPEZAR A TENER MIEDO?»

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Las recientes tensiones dentro de la OTAN, a consecuencia y muy especialmente tras la actitud equidistante adoptada por el “rubio pistolero del salvaje oeste americano, Donald Trump”, han reabierto un debate que parecía dormido desde el final de la Guerra Fría: ¿Puede Europa defenderse sola ante una amenaza militar rusa? ¿O seguimos dependiendo, casi de forma estructural, del paraguas estratégico estadounidense?

La pregunta no es menor. Y la respuesta tampoco es sencilla.

Europa lleva décadas hablando de “autonomía estratégica” mientras practíca, en realidad, una cómoda dependencia bajo el paraguas de la OTAN; así, el continente redujo presupuestos militares, externalizó su seguridad a Washington y convirtió la defensa en un asunto secundario frente al bienestar social.

Durante décadas, Europa ha vivido instalada en esa cómoda ilusión: la guerra era cosa del pasado, la OTAN era garantía suficiente y Estados Unidos acudiría siempre al rescate. Pero el tablero con Donal Trump como presidente de USA y aparente dueño del mundo, ha cambiado a la cosa y no poco.

La actitud imprevisible de Donald Trump hacia sus socios europeos ha reabierto una pregunta incómoda: ¿Qué ocurriría si Washington decide mirar hacia otro lado? ¿Está Europa preparada para defenderse sola frente a Rusia?

La respuesta corta es contundente: NO DEL TODO y la respuesta larga, pudiera ser es a más inquietante.

Rusia es una potencia militar, sí, de hechos el mayor arsenal nuclear del planeta y una larga tradición estratégica. Pero conviene separar propaganda de realidad, porque a lo mejor estamos ante un “gigante con pies de barro”

 Por ejemplo, en Ucrania, el ejército ruso no ha logrado la victoria relámpago que prometía el “figura” del Putin al Kremlin, y sus sueños de Zar imperialista moderno, al menos hasta el momento, y después de cuatro años siguen sin cumplirse.

Cuatro años de guerra que han revelado problemas logísticos, corrupción, convenciendo al mundo de no saber estructurar y dejando ver sus muchas limitaciones tecnológicas. Antes, la intervención soviética en Afganistán terminó en desgaste y retirada. Y en Siria, Moscú sostuvo a un aliado, pero no ganó una guerra convencional a gran escala; en definitiva, que últimamente “el malo ruso” ha fallado mas que una escopeta vieja de feria de la caseta de Marquita “la Coja”, esposa de Juan “el Pirulí”, que no se perdían una solo fiesta del Santo Patrón, San Gregorio en Telde.

Entonces, ¿Es Rusia una amenaza imparable o un poder militar sobrevalorado que se sostiene, sobre todo, en su arsenal nuclear?                                                                     La respuesta probablemente esté en un punto intermedio: Rusia no es invencible, pero sí es peligrosa, porque ya saben que cuando se acorrala a un gato dentro de un garaje, termina convirtiéndose en un tigre.

La Unión Europea tiene más población que Rusia y una economía muy superior. Sumados, los países europeos gastan en defensa más que Moscú. Y, además Francia y   el Reino Unido son potencias nucleares, amén que Alemania es una potencia industriales Italia y España cuentan con fuerzas armadas profesionales y experiencia internacional.

Entonces, ¿Dónde está el problema?

Pues muy sencillo, en la ingenuidad de los europeos, en la fragmentación. en la dependencia tecnológica de Estados Unidos, en la falta de una cadena de mando única y sobre todos que, al creernos los “buenos buenísimos”, careceremos de una cultura de estrategia común

Europa ha invertido durante décadas en bienestar social, confiando en que “otros” se ocuparían de su seguridad. Ahora descubre que la historia no ha terminado y que la geopolítica no entiende de buenas intenciones, pues el rubio oxigenado de Trump está convencido de que “el poder absoluto es aquel que, como él, pertenece solo al que sea capaz e desenfundar su Colt 45 largo más rápido, pero dejando previamente claro, que, en este pueblo llamado Tierra no hay sitio para dos”

No podemos dejar de tener presente el que Rusia tiene armas nucleares. Muchas, eso cambia cualquier cálculo.                                                                                                       Pero poseer armas atómicas no equivale a poder usarlas sin consecuencias.                   El empleo de un arma nuclear —aunque fuera táctica— abriría una escalada imprevisible. La disuasión funciona precisamente, porque todos saben que cruzar esa línea puede significar el fin del Planeta Tierra, incluida la misma Rusia.

Por ello nos preguntamos ¿Se atreverían a usarlas? ¿Qué ganaría Rusia haciéndolo? Muy probablemente, nada que compense el coste estratégico y político.

El arma nuclear es, ante todo, un instrumento de intimidación y funciona mientras el adversario dude; no obstante, la OTAN actualmente vive una la incómoda verdad y se suele repetir que la misma, es la alianza militar más poderosa de la historia. Es cierto si…, pero con matices.

Más del 65% del gasto militar de la Alianza corresponde a Estados Unidos y eso traducido al “cristiano” quiere decir que, sin la capacidad logística, satelital, de inteligencia y transporte estratégico estadounidense, Europa tendría enormes dificultades para coordinar una defensa a gran escala.

Cuando Donald Trump exigía que los socios europeos aumentaran su gasto en defensa hasta el 5% del PIB, muchos líderes europeos reaccionaron con incomodidad; sin embargo, la crítica tenía un trasfondo real, pues durante años, varias economías clave del continente, estuvieron muy por debajo de ese umbral, entre otras España.

Europa hablaba de valores, mientras Washington pagaba la factura como un pardillo Yankee.

Y para mejor comprensión de lo que digo, veamos los datos estructurales (aproximados y redondeados para análisis estratégico):

Gasto militar anual (2024):

Rusia: alrededor de 100.000–120.000 millones de dólares (con fuerte aumento por la guerra).                                                                                                                         Países de la Unión Europea en conjunto: más de 250.000 millones.                         OTAN europea (incluyendo Reino Unido): supera los 300.000 millones.

PIB total:                                                                                                                         Rusia: aproximadamente 2 billones de dólares.                                                                          Unión Europea: más de 16 billones.

Población:                                                                                                                                Rusia: ~145 millones                                                                                         

UE: ~450 millones.

Salta a la vista que, en términos puramente económicos y demográficos, Europa tiene una ventaja abrumadora. Entonces, ¿Por qué persiste la sensación de vulnerabilidad?  Simplemente porque el problema no es la cantidad, sino la coherencia estratégica.

Ahora bien; llama poderosamente la atención que la guerra en Ucrania haya demostrado que el ejército ruso no es la maquinaria imparable que muchos imaginaban. La ofensiva relámpago fracasó. Las pérdidas humanas y materiales han sido significativas y las sanciones han tensionado su economía.                                                                              

Pero también ha demostrado algo más y es que Rusia está dispuesta a asumir costes enormes para defender lo que considera su esfera de influencia y al que se le opone dentro “de la casa” o se “mea fuera de la bacinilla” , simplemente lo eliminan y punto pelota.  Y ahí es precisamente es donde radica la diferencia psicológica, pues Moscú piensa en términos de poder duro, mientras Bruselas (los buenos de la película), piensa en términos normativos y de Derechos Humanos.

Durante años, parte del liderazgo europeo asumió que la interdependencia económica era garantía de paz. Se profundizó la dependencia energética rusa mientras se reducía el gasto militar. Se apostó por el comercio como antídoto frente al conflicto y el resultado ha sido que la vieja y elegante Europa financió, sin enterarse y durante años al mismo actor que hoy considera amenaza.

La cuestión ahora, no es si Rusia está sobrevalorada; la cuestión es si Europa ha confundido prosperidad con seguridad.

Rusia posee el mayor arsenal nuclear del mundo. Francia y el Reino Unido también disponen de capacidad nuclear.; así que, por esa parte, el equilibrio de destrucción mutua sigue siendo el principal freno a una guerra directa.

¿Pero se atrevería Moscú (Putin) a usar armas nucleares? Yo sinceramente creo que no, porque, aunque Putin sea ruso, comunista reconvertido y antiguo agente de la KGB, sabe que el coste sería devastador.                                                                                                    Pero la disuasión no consiste en querer usarlas, sino en convencer al adversario de que podrías hacerlo si te sientes acorralado.

Y aquí surge una pregunta incómoda:
¿Cree el Kremlin que Europa tiene la misma determinación estratégica? ¿O sigue pensando que los europeos, somos buenos buenísimos hasta el extremo de llegar a “tontos del culo”?

El escenario más probable no es una invasión masiva de Europa occidental. Resultaría algo más sutil, un desgaste prolongado; una presión sobre países fronterizos; una guerra hibrida guerra híbrida; mayor interferencia política e incluso intentar provocar una división interna europea, teniendo en cuenta esta gran verdad que, a vulnerabilidad europea no es militar, sino política.

Como conclusión final, creo que nos ha llegado el momento de la madurez estratégica.

Porque Europa no es débil, es rica, en tecnológica y demográficamente fuerte y por lo tanto puede, objetivamente, hacer frente a Rusia si actúa unida; pero la unidad no se improvisa cuando suenan las trompetas de guerras. Así que, llegados a este extremo, pienso que, la verdadera pregunta seria, no es si debemos temer a Rusia, sino ¿estamos dispuestos los europeos a olvidar a “pistolero rubio del salvaje oeste americano”, que nos ha demostrado que su lema “America fiert” que, es lo único que le importa y asumimos de una vez por todas, sin complejos y valentía, el coste político, económico y social de tomarnos nuestra propia defensa en serio? Porque mis queridos compatriotas europeo, la seguridad, como la soberanía, no es algo que se pueda subcontratar indifinitivamente y el mundo que viene no premiará la ingenuidad estratégica.

Pues como decimos en mi pueblo…” Anda que no tengo, ya ganas de darle por los besos a esos “dos rubios de pá fuera” (Putin y Trump), pues de toda la vida se ha dicho, que no hay muladar sin pulgas, ni linaje sin putas, qué…, ¡Casos se ha dado! Jajajajaja

¡Qué cosas!

Julio César González Padrón´. Marino Mercante y escritor

 

RELATO CORTO (TERCERA PARTE): «NUEVE VIDAS. UN MISTERIO» POR JAVIER MARTÍ

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Lea el anterior capítulo aquí

           «Aquella cueva nos conduciría a lo alto de la cumbre»

Llegados a la entrada de la cueva, frente a nosotros, a media altura de la montaña que distaba algunos cientos de metros, volvíamos la mirada para saludar a Pedro y darle las gracias por su hospitalidad que tan desinteresadamente nos había agasajado.

Dejábamos a tras un lugar lleno de paz, de tranquilidad y, por qué no decirlo, envidiado por más de uno de nosotros que de buen gusto se hubiera quedado unos días más, tal vez semanas e incluso toda la vida, sino fuera por las obligaciones que teníamos en la ciudad.

“Santo y Marta”, los perros de Pedro nos indicaban el camino. Marchaban delante de nosotros, a nuestro paso, como si de dos expertos guías se tratase.

Anselmo inmortalizaba todo cuanto veía a lo largo del camino: los precipicios llenos de verdes pastos que seguro las cabrillas de Pedro recorrerían libremente, siendo vigiladas por aquellos tranquilos perros que no les quitaban el ojo.

Llegados a la entrada de la cueva que Pedro nos indicó, los perros regresaron por el sendero, no sin antes demostrarnos su agradecimiento con varios ladridos y carantoñas que fueron correspondidos con caricias y alguna que otra chuchería.

Hicimos una breve parada para descansar, y al mirar hacia atrás, nos despedíamos de Pedro que fijamente nos miraba y saludaba moviendo un trapo blanco que portaba en un palo.

Los perros se alejaban ladrando y moviendo el rabo en señal de satisfacción: habían cumplido fielmente su trabajo y regresaban junto al ermitaño.

A la voz de mando de Pablo, encendimos nuestras linternas y comenzamos a entrar uno a uno en aquella cueva que nos conduciría a lo alto de la cumbre. Como siempre, y para no perdernos, todos atados a una cuerda.

Dentro de la cueva, a unos escasos metros de la entrada, en la pared de la derecha, una flecha azul nos indicaba el camino a seguir. Unas marcas en forma de escalera nos decía que comenzábamos a ascender por un estrecho pasadizo. Era algo empinado, se podía caminar con facilidad.

Juan nos aconsejó a todos ir bien atados a la cuerda más larga que teníamos, a unos cinco metros de separación uno de otro. Él, el delante de todos: los demás le seguíamos en silencio y muy atentos a sus indicaciones.

A la señal de un fuerte tirón de cuerda que nos hiciera debíamos parar de inmediato: era su aviso que nos indicaba que algo había que requería su atención y era necesario hacer un alto e inspeccionar el terreno, o seguir las indicaciones que Pedro nos había dado.

En el más absoluto silencio caminábamos contemplando el interior de la cueva. Por suerte, en los primeros metros de recorrido, todo era fácil y normal: no había nada que nos llamara la atención ni era necesario parar.

El sendero era como si una mano divina lo hubiera trazado.  Suave, sin obstáculos, bien señalizado, bien marcado y curiosamente, entre señal y señal, se podía leer el camino recorrido y lo que quedaba para llegar a la cima y las salas donde podíamos hacer un alto y descansar.

Conforme ascendíamos el frío aumentaba en el interior de la cueva: bien pudiéramos estar a dos o tres grados.

Tras unos veinte minutos de recorrido, Anselmo seguía fotografiando la columna humana que formábamos. Unas veces a los de adelante y otras, a los de atrás.

Juan nos indicaba que a escasos cuarenta metros había un descanso previsto pues sabía que en una explanada próxima podíamos acampar. Las paredes desprendían fosfato de calcio que propiciaba una visión digna de ser plasmada en fotos.

La explanada era grande, pero con un precipicio próximo que imponía. Habíamos ascendido más de cien metros y casi sin notarlo.

Inspeccionamos el lugar y tomamos nota del camino a seguir. Pedro había dejado marcado dos senderos que no debíamos tomar: sendas señales rojas así lo indicaban.

El camino marcado señalaba que debíamos escalar un tramo de cuarenta metros entre rocas con precaución, no era necesario usar piquetas, solo mantener una distancia más larga entre los escaladores.

En la segunda base, podíamos ver el final del camino: una potente luz que entraba del exterior así lo indicaba: sólo quedaban unos metros para llegar a la cima de la montaña.

Conforme salíamos de la cueva contemplamos un paisaje digno de los Dioses: Son varias las montañas que teníamos frente a nosotros con sus densos pinares, sus desfiladeros llenos de cortadas rocas, senderos y algún que otro riachuelo que nos indicaba una pronta y abundante agua para refrescarnos y recargar nuestras cantimploras.

Lo más emocionante para todos era ver, a los pies de la montaña la ermita de Pedro…

– ¿Veis que vistas más bonitas tenemos? -comentó Pepe que miraba con los prismáticos a todas partes.

-Es una vista impresionante -dijo Paco. Una vista digna de admirar…

-Ya he hecho diez fotos, -dijo Anselmo. Estas vistas nos servirán para una buena exposición de fotos.

-Comamos algo antes de emprender el descenso, -aconsejó Pablo. Hay que reponer fuerzas.

-Veo un sendero, no hay mucha dificultad y no es necesario ir atados, -comentó Pepe.

El descenso fue tranquilo, sin prisas, caminando y cantando viejas canciones de campamento, aquellas que nos enseñaron cuando estábamos en los Scouts: unas viejas canciones que nos recordaban nuestras primeras salidas como montañeros.

Dando un rodeo a la montaña dejamos de ver la ermita de Pedro, no sin antes despedirnos, por última vez, haciéndole señales con las toallas, pitos y la bocina de Paco, esa que siempre lleva a los partidos de futbol y que retumba en todo el valle.

Según bajamos la montaña nos encontramos con una antigua vía de tren, que, por su aspecto, pocos trenes tenían que circular ya por ella.

Consultamos el plano que Juan llevaba y nos confirmó que era una vía que sólo se utilizaba para trenes de mercancías de las canteras que hay en las provincias cercanas. Un tren muy especial, pues sólo pasaba dos veces al mes, una de ida y otra de vuelta y, por las fechas en las que estábamos, hoy era el día que debía pasar en dirección al Puerto de la ciudad.

– ¿Por qué no hacemos tiempo y esperamos para verlo pasar? –preguntó Anselmo, y así puedo hacerle unas fotos y adjuntarlas a nuestro álbum de recuerdos…

-Vale, perfecto, -dijo Pepe, y podemos aprovechar el tiempo mientras llega examinando el terreno y recogiendo cristales de mineral que esta zona está llena de ellos.

Juan se tumbó en la vía del tren colocando la cabeza sobre uno de los raíles. Escuchaba como el tren se acercaba: iba lento, seguramente por el gran número de vagones que arrastraba.

Con el ronroneo del tren que se iba aproximando lentamente Juan quedó dormido sobre las vías…

Una sonora pitada hizo que Juan se levantara bruscamente y saliera corriendo hacia donde estábamos todos que, al verlo venir como quien huye de un enjambre de mil abejas, no parábamos de reírnos.

El maquinista del tren, un hombre de pelo blanco y afilados bigotes, nos saludó al paso del convoy, y haciendo uso de los potentes frenos, lo detuvo a escasos metros de nosotros.

Quedamos sin habla… No sabíamos qué pasaba… nos miramos atónitos sin saber qué decir…

David, el maquinista y su ayudante Aday bajaron de la locomotora y comenzaron a revisar cada uno de los vagones hasta llegar al final…

Juan, asombrado al ver aquel gran tren de vagones cargados de carbón, se acercó a David y le preguntó:

– ¿Podríamos saber por qué se ha detenido en este lugar?

-Si: estamos esperando que llegue otra locomotora, -dijo David.

– ¿Otra locomotora?, -preguntó Juan.

-Sí, dentro de veinte minutos tiene que aparecer una locomotora, -comentó Aday. Llevamos doce vagones de más y al final de la recta vienen unas pendientes que, con esta vieja locomotora, difícilmente podamos ascender con seguridad.

No es la primera vez que hemos necesitado ayuda, sobre todo en tiempo de lluvias donde la locomotora patina y por poco no hemos reventado ya más de un motor.

– ¡Vaya!, no pensé que fuera ese el problema, -dijo Juan mirando la vieja y ennegrecida locomotora.

Aday comenzó a caminar por las vías hacia el encuentro de la locomotora que se escuchaba a lo lejos.

Debía alertar del lugar donde estaban para evitar una frenada brusca y un posible choque, ya que unos densos pinos ocultaban la posición exacta del convoy y no disponían de teléfonos para avisarse.

El potente ruido de la locomotora era cada vez más fuerte, señal de que su llegada estaba próxima. Era una locomotora diesel de gran tonelaje, suficiente para arrastrar todos los vagones del tren de David y Aday. Su rodadura se hizo lenta al ver ya el tren parado en la vía, y aproximándose lentamente se acopló a la vieja máquina de David.

A la señal de tres toques de bocina de la locomotora diesel, David soltó los frenos de su convoy y comenzaron a rodar por las vías aquellos vagones cargados de carbón que lentamente emprendían el camino a su destino.

Poco a poco el tren fue marchando hasta perderse en aquella empinada curva que se ocultaba tras la colina de las grandes rocas que, desde donde estábamos, podíamos ver junto a todo el paisaje

Anselmo seguía sacando fotos del convoy. Fotografiaba los últimos vagones por secuencias, los veía perderse, uno a uno, tras la colina.

Nuestro plan de viaje esperaba si queríamos llegar al pueblo abandonado que el ermitaño nos había relatado.

Distaba unos quince kilómetros desde donde estábamos y calculando que en una hora podríamos hacer tranquilamente tres kilómetros, si nos poníamos en marcha de inmediato, en cinco horas mal contadas podríamos llegar.

Juan y Anselmo estudiaron sobre el plano el recorrido a seguir y trazando un trayecto lo más cómodo y liviano para todos, y teniendo en cuenta que el carro del material de montaña teníamos que llevarlo entre todos, comenzamos a caminar no sin antes hacernos una última foto del lugar, ese lugar que no volveríamos a visitar.

– ¿Un pueblo abandonado? –preguntó Yerai.

-Sí, eso parece que es, por lo que contó el ermitaño, -dijo Juan, y dijo que la última familia que lo habitó desapareció en extrañas circunstancias.

– ¡Uy uy!  ¡Eso es emocionante…! –exclamó Paco. Seguro que podremos investigar un poco lo que pasó.

CONTINUARÁ

Javier Martí, escritor y colaborador de ONDAGUANCHE