«Por una democracia de los ciudadanos, no solo de las élites»

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Es evidente que la corrupción en nuestro país se encuentra instalada, sobre todo, en los sectores más influyentes y poderosos de la estructura del sistema político, tanto a nivel local-autonómico como estatal.

Esta vergüenza alcanza a todos los niveles de las élites supuestamente biempensantes: desde la propia casa-familia real a la presidencia del gobierno y, especialmente, a los partidos tradicionales del bipartidismo que gobierna o ha gobernado este país. Y todo ello, sin olvidarnos, por supuesto, de determinadas zagas familiares de Cataluña y Valencia, así como de muchos episodios vergonzosos en otros territorios y ciudades de la geografía estatal.

Ante este  inmenso descrédito de la democracia y de la actividad política, el bipartidismo, en vez de legislar y promover normas claras y concluyentes de obligado cumplimiento para todos, se ha limitado a establecer Códigos Éticos internos y de carácter voluntario que, llegado el momento de su aplicación, se reinterpretan torticeramente para finalmente incumplirlos, sobre todo, cuando afecta a algunos altos cargos o barones de los partidos respectivos.

Por ejemplo, el PP ha elaborado y aprobado ya varios Códigos Éticos que en pocas semanas fueron congelados para no aplicárselo a según qué alto cargo o baronía. Por su parte, el PSOE ha actuado de manera parecida: su Código Ético no se aplica de la misma manera a los barones sevillanos que al varón gomero. Por no hablar del golpe de mano contra un candidato madrileño elegido legítimamente en primarias, pero que no era del agrado del aparato del partido.

Y en medio de todo esto, los mismos que toleran, conviven o utilizan la corrupción como medio de vida, tienen la osadía de impartir a los ciudadanos lecciones de ética, de justicia social o doctrina sobre la necesaria solidaridad ciudadana. Y no se inmutan ni se sonrojan.

¿Y las responsabilidades políticas por sus actos fraudulentos y tramposos? Sencillamente las responsabilidades políticas no existen en este país, ya que sólo los jueces, llegado el momento procesal oportuno, son los que consiguen obligar a los políticos corruptos a asumir sus responsabilidades y a marcharse a sus casas.

Mientras tanto, cada partido protege a sus corruptos y sólo se fija en los de los demás, a los que cínicamente exigen responsabilidades inmediatas. Es la aplicación del doble rasero. ¿Cuándo se aplicará en este país la responsabilidad y la ética política ante la corrupción de la misma manera que se hace en otros países de nuestro entorno a los que señalamos como ejemplo de tantas cosas?

Como consecuencia de estos comportamientos indecentes, se ha extendido entre los ciudadanos la idea de la impunidad de la corrupción, con el añadido en ciertas ocasiones de la prescripción de los delitos que en buena medida sólo consiguen los políticos, convirtiéndose la prescripción en un privilegio más para los aforados. De ahí, la percepción entre la ciudadanía de la necesidad de reformar en profundidad o de refundar el sistema político de este país.

Sin embargo, este año es precisamente el de la oportunidad que tiene los ciudadanos para iniciar ese proceso de reformas estructurales que necesita nuestro sistema democrático. En los próximo nueve meses la ciudadanía de todo el Estado será convocada en dos ocasiones a las urnas (en tres ocasiones para los residentes en Andalucía y Cataluña).

En las elecciones que se avecinan debemos ser más activos y críticos, por lo que tenemos que negar nuestro apoyo a aquellos que pretenden que nuestro voto se convierta, como hasta ahora, en un cheque en blanco para que luego ellos puedan hacer lo que les plazca durante cuatro años.

La democracia no es sólo que la gente vote. Además de las elecciones periódicas, se debe permitir puntualmente la participación activa de los ciudadanos en la toma de decisiones sobre los asuntos que le son de gran interés, mediante referendos.

Exijamos que en temas de gran trascendencia no nos interpreten: ¡que nos pregunten directamente! Que dejen ya de escudarse interesadamente en la manida expresión de la “legitimación del voto emitido en su momento por los ciudadanos” para actuar en su contra y, normalmente, en beneficio de las élites y grupos más insolidarios.

La forma activa y participativa de hacer política, lejos de debilitar la democracia, sólo la refuerza y es lo que demanda la ciudadanía. Se trata de una democracia de los ciudadanos y para los ciudadanos, no únicamente de las élites.

Y un ejemplo reciente lo tenemos en Grecia. Los griegos votaron por sus propios intereses, no por los de Alemania. De ahí la reprimenda indecente y sin escrúpulos a los griegos de Schäuble, ministro de Finanzas alemán. Eligieron el cambio que amenaza los privilegios de una minoría que se creía invulnerable. Y allí estuvo nuestro ínclito presidente Rajoy, apoyando activamente los privilegios de esa minoría griega. Y visto el resultado, se lució.

En su estrategia del miedo, los grandes poderes económicos utilizaron todas las amenazas y calificativos posibles para que no se votara a Syriza: antisistemas, irresponsables, antieuropeos, ingenuos, ignorantes, etc. Pero, a pesar de todo, los griegos han demostrado que el cambio es posible.

El nuevo gobierno griego, como ha escrito Fernando Luengo, “ha llegado con un mensaje muy claro: lo primero es la ciudadanía. Nada es más importante, nada es más urgente. Y por esta razón han puesto en marcha un plan de rescate ciudadano”. Esto ha sorprendido en Europa, pero mucho más en España, donde no estamos acostumbrados a que los partidos cumplan lo que prometen en las campañas electorales.

Como era de esperar, los gobiernos de la UE, adalides de la austeridad, pretenden ahogar las posibilidades de recuperación planteadas por el nuevo gobierno griego. Por su parte, en un año electoral como el presente, el gobierno español en su interés partidista de dañar a Podemos golpea con saña a Syriza, alineándose con los halcones de la UE para machacar a los griegos.

No obstante, aunque la decisión del Eurogrupo de ampliar cuatro meses el crédito a Grecia no constituye gran cosa, ambas partes han tenido que ceder dentro de lo razonable. Y la política basada exclusivamente en la austeridad, los recortes y la pérdida de derechos ciudadanos, ha empezado a ser cuestionada.

Por otra parte, en la medida en que los ciudadanos de otros países vayan otorgando el poder a nuevas  fuerzas políticas, a los líderes europeos no les quedará más remedio que ceder cada vez más en su actual intransigencia económica. Es evidente que el nuevo estilo de Varoufakis, ministro de Finanzas griego y de Tsipras, su primer ministro, ha empezado a crear cierta inquietud en los aledaños del poder en Europa.

Y como ha escrito Antonio Rico, “Los telediarios ya no son lo mismo desde que estos dos políticos griegos, por esas cosas de la democracia, tienen derecho a pisar moqueta y a ocupar parte del tiempo que los telediarios hasta ahora empleaban en convencernos de que todo va bien en el reino de la austeridad”.

Y continúa así: “Las moquetas quieren presentarnos a Tsipras y Varoufakis como dos intrusos que no saben donde se han metido y los telediarios se fijan más en las camisas sin corbata de los políticos y en su falta de experiencia. …Supongo que Juncker preferirá discutir con expertos de la asquerosidad moral de Strauss Kahn o Rodrigo Rato, gente listísima que ningún ciudadano decente querría tener sentada a su lado”.

En definitiva, un pequeño país con sólo el 2% del PIB de la UE se ha convertido en un ejemplo de dignidad. En este momento, Grecia simboliza la necesidad de una refundación democrática en nuestro país y en la UE, que coloque al ciudadano en el centro de todas las decisiones políticas.

(*) Fernando T. Romero Romero, miembro de Roque Aguayro

«El faro que ha terminado por iluminar la mente. Una ausencia notable, pero esperada»

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El pasado lunes 23 de febrero se inauguró la exposición “El Faro de Maspalomas-Emblema de Gran Canaria- 125 años de historia”. Exposición que sin duda alguna aconsejo que visiten.

Sin destriparla mucho, para que ustedes la descubran, se trata de una exposición destacada del propio Faro de Maspalomas, pero dentro de la historia viva de los numerosos faros que aún hoy en día continúan guiando los barcos por las costas de Canarias y el resto de esta aldea global llamada Mundo.

En esta inauguración, la presencia del Cronista oficial de la ciudad de Telde, Antonio González Padrón, la del historiador responsable de la exposición, Juan Ismael Santana, además de notables políticos, entre los que destacaban el presidente del Cabildo de Gran Canaria, el jefe del Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo y la alcaldesa de Telde, entraban dentro de la lógica institucional y del desdichado panorama político actual de Gran Canaria, así como de Telde.

Pero el faro me ha terminado por iluminar, porque entre tantos y tantas asistentes, pocos se percataron de la mayor de las ausencias, que fue sin duda alguna, la del Concejal de Patrimonio Histórico, d. Ignacio Serrano. No estaba y por lo visto, tampoco se le esperaba.

Es sin duda esta peculiar forma de hacer su política y más aún, de no cultivar La Cultura y el Patrimonio Histórico de nuestro municipio, la que le aboca al ninguneo, sin vergüenza alguna. Pero este caso ya empieza a ser hasta lógicamente esperado, dado el desinterés que ha mostrado por La Noria de Jinámar, a cuya segunda inauguración sí asistió, pero que cerró para el olvido; por La Casa de La Condesa y todos los desastres acaecidos en fechas recientes, además de “pasar” de los numerosos yacimientos arqueológicos y de los bienes etnográficos de Telde.

Pero también es lógicamente esperado su “plantón”, debido a las luchas intestinas que han surgido en el seno del PP, a colación de la elección de su cabeza de lista, finalmente designada “dedocráticamente” por un ministro. ¡Viva la “dedocracia” y su logrado interés!

Este concejal, D. Ignacio Serrano, conjuntamente con su antecesor, D. Pablo Rodríguez, pasarán a los anales de la historia del ayuntamiento de Telde, como de los más ineficaces que jamás hayan pisado esta institución. No se les ha visto, ni se les espera; aunque muy al contrario y debido al desinterés de ambos, algunos de nuestro emblemáticos monumentos históricos han sufrido daños.

La sabiduría democrática de los y las teldenses sopesará próximamente este desinterés. Para que los y las ciudadanas de Telde cambien a mejor hay que trabajar duro, practicando una escucha activa cada día y no en torno a un cafecito, sólo cuando se acercan las elecciones. Realmente el valor de la palabra es suficiente para hacer que las cosas cambien, porque todo empieza por querer verdaderamente escuchar a la ciudadanía; y por supuesto, asistir a los actos representando a los y las ciudadanas de Telde. Para eso ha sido elegido en las urnas un cargo público, “en representación del pueblo”.

(*) Abel Galindo, miembro del PSOE de Telde

«El cambio es posible y necesario»

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Dudar del cambio es dudar de las propias capacidades. Aplicado a Telde, cuestionar que otra forma de gobernar esta ciudad es posible, es infravalorar las enormes posibilidades que, bien gestionado, tiene este municipio. Que en los últimos años se hayan dejado perder oportunidades de crecimiento y desarrollo, no quiere decir que en lo sucesivo no pueda invertirse la tendencia a la brecha social con una mayoría de vecinos y vecinas cada vez más pobres y una minoría atraída por otros factores que vive desahogadamente y sin tanta penuria. Esas bolsas de pobreza pueden revertirse, también la falta de sinergias en el ámbito empresarial y los problemas de escala o especialización de nuestras Pymes pueden solucionarse y transformar el sector económico de Telde en el motor de su crecimiento.

Nuestro municipio lleva demasiado tiempo sufriendo políticas centradas en el propio interés, representadas por una misma cara o un colectivo o clan bien definido, por una alternancia en el poder que lejos de incentivar la identidad colectiva, la integración de la juventud en la vida municipal o la articulación ciudadana ha derivado en partidos políticos desarticulados que chocan entre sí en lugar de generar democracia a través del diálogo, en una política desvirtuada incapaz de cohesionar a sus conciudadanos y conciudadanas, y una administración local oscura y mal gestionada.

Son graves los daños pero no irreparables. De ahí la necesidad de que otro enfoque, más moderno, con mejor gestión, más actual y sobre todo, más dinámico irrumpa en el panorama político y acabe con la mala praxis del pasado, salvando evidentemente, los aciertos y buenos proyectos ejecutados hasta la fecha.

Desde el PSOE de Telde, hemos liderado un cambio interno que ha dado ya sus frutos, con un nuevo equipo de personas formadas, con visión de futuro y vocación de servicio público dispuestas a convertir esta ciudad en ejemplo de otras muchas. ¿Cómo? Empezando por lo más sencillo, reduciendo el gasto municipal innecesario y potenciando el ahorro en áreas y materias que no resultan imprescindibles para el funcionamiento de la Administración local.

El parque móvil será objeto de estudio exhaustivo. Los miembros del Gobierno acudirán a su puesto de trabajo en sus coches particulares, como hace la inmensa mayoría de la ciudadanía que afortunadamente tiene empleo. Los vehículos serán inspeccionados y derivados a áreas y tareas específicas para los que sí resulten imprescindibles. Aquellos que se consideren “sobrantes” se subastarán, generando al Consistorio un ingreso adicional.

Propondremos una Administración responsable y sostenible en el consumo de energía, se buscarán medios de producción alternativa como placas solares en puntos de alumbrado público o en cubiertas y superficies de edificios públicos.

Estas medidas reducirán la salida de capital de las arcas municipales y, en algunos casos, una pequeña entrada de efectivo que podrá destinarse a áreas necesitadas de ingresos como servicios sociales.

Pero cambiar no siempre significa reducir o recortar. No estamos por la labor de aplicar la tijera a todo lo que encontremos, si no sólo a aquello que es superfluo y no va acorde con los tiempos de escasez de recursos que estamos viviendo. Un claro ejemplo de esto es lo que aplicaremos al personal municipal. Todos los funcionarios municipales son necesarios, pero su reclutamiento hasta ahora ha estado mal orientado y las estructuras en las que se integran diseñadas para los grupos políticos y no en aras de una Administración local ágil y moderna. Sé que entre ellos cunde el desánimo y la desmotivación al sentirse a merced del político de turno. Eso también debe cambiar.

Analizaremos la plantilla municipal y elaboraremos una relación de puestos de trabajo detallada y completa, para adecuar la persona al puesto necesario. Se acabaron los cargos dispuestos a dedo y los asesores que al final del año se llevan en nóminas más de lo que todo el área de servicios sociales. Se evaluarán las carencias en técnicos que evidencian las áreas de mayor impacto en una Administración local como la de Telde. Proponemos la creación de un grupo técnico de asesoramiento integral, remodelando, si fuese necesario, determinados departamentos para dotarnos de los mecanismos necesarios para solventar los retos urbanísticos, de planeamiento, gestión de pagos, control financiero, tributos, etc.

Cambiar es posible y en Telde además es necesario, porque las oportunidades de este municipio están asfixiadas por una nefasta gestión de nuestros recursos y capacidades, por una política viciada en darse alas a sí misma para seguir en el poder, y por una deuda que ha pasado a ser crónica y que lastra nuestras ansias de crecimiento y desarrollo. 87 días faltan para las elecciones de mayo. La ciudadanía de Telde tendrá muchas propuestas que escuchar y muchas iniciativas que valorar, pero sólo tiene que decidir una cosa: su futuro. El valor de la palabra, es uno, y no admite mentiras.

 (*) Alejandro Ramos Guerra, candidato del PSOE a la Alcaldía de Telde

«Despedida de las tabaibas…»

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“… hombres y animales, vacas y ovejas… hombres y animales…” (del libro del profeta Jonás 3, 1-10).

“… las ovejas y las vacas… el ganado… con nosotros… el ganado… las bestias…” (del libro del Éxodo 10, 21-11, 10).

“… de tu despensa… llenarás el vientre…” (del salmo 118, 9-16).. 

… porque mañana, cumplo con la promesa hecha. Ha sido un año -a punto de concluir- con el terrorismo de las tabaibas. Hemos visto, las consecuencias -en parte mínima- de las tabaibas. He empleado en este tema un año a punto de cumplirse (mañana). La despedida es triste, porque ha sido un amor fiel y duradero. He sido feliz con estos comentarios, por la repercusión y seguimiento nunca imaginado. Es el momento de agradecer a tantísimas personas que se han solidarizado, animado y apoyado en esta tarea, que me entristece dejar (¡ya veremos!).

Al levantarme cada día, por la mañana, es lo que he hecho. He combatido contra el cabildo que defiende a las tabaibas y vive de las multas que ponen a pobres y sencillos campesinos. He pretendido reduzca sus dos ejércitos que atacan inmisericordes a gente buena y que nada malo hacen, sino lo que siempre hicieron nuestros antepasados, verdaderos sabios, cuya sabiduría hemos heredado y estamos a punto de perder los últimos restos que nos quedan, diluidos los otros en el tiempo al prohibir llevarla a la práctica. Victoria que no he conseguido, pues parece se recrudece la actividad persecutoria y recaudadora del insaciable cabildo y los suyos (el sepro [seprona] y el miedo [medio ambiente]). El cabildo nos ha despojado de la fuente de la alimentación y el trabajo. Habría que continuar con la agricultura y ganadería de otros tiempos para salir de ésta y desproteger las tabaibas que ningún bien aportan, sino todo lo contrario: la imposibilidad de flora y fauna alguna, solo ella, todo para ella.

Ya no hay campo, sino miedo; no hay cultivo, sino paro y hambre. El campo está legalizado, todo son leyes, normas, multas…  que impiden volver la mirada y vista a lo que siempre fue (la agricultura y la ganadería). Y así la cosa, ¿dónde refugiarnos? He intentado arrojar algo de luz sobre un tema crucial, y aunque no he llegado a deslumbrar a las lumbreras de la administración, sí que he orientado un poco a todos los que muy amablemente, fieles y constantes me han leído, apoyado y animado. A todos: ¡gracias!

El Padre Báez

¿La voluntad política también es “Renovable”?

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En estos tiempos hemos estado observando una gran cantidad de muestras sociales y políticas demarcándose claramente en contra de energías fósiles, caso mas reciente el de las prospecciones petrolíferas en nuestras costas, las cuales han sido producto de debates en el último año y para los cuales la mayoría de los partidos representantes del pueblo se han postulado claramente en contra en de las mismas a la par que siempre apuestan a favor de las energías renovables elevándolas a lo más alto de la sostenibilidad energética para cualquier región o país que quiera seguir en la línea de los objetivos que muchos países (incluido España) han firmado como objetivo para el 2020, el famoso 20,20,20 como denominador común para todos los países firmantes y esto se traduce en el siguiente objetivo para tal fecha:

20% Mejora de la eficiencia energética.

20% Disminución de gases de efecto invernadero (GEI).

20% Contribución de energías renovables.

Desgraciadamente la realidad es bien distinta ya que resulta que vamos en la cola de Europa en este sentido y no es que el resto de los países firmantes vayan mucho mejor pero razón demás para poder decir a todos nuestros políticos y en concreto en nuestras Islas Canarias ¿Qué es lo que están haciendo para mejorar lo que existe? y lo que es más triste aún ¿Cuándo van a pasar de salir en las fotos de turno y manifestaciones varias y ponen de su mano para ejecutar y poner en marcha proyectos y planes en este sentido desde las diferentes administración pública que presiden?. Es por ello que digo ¿La voluntad política también es renovable?…..si tengo que guiarme por lo que veo diariamente en prensa y televisión, diría que no de manera rotunda, lo que una vez más deja mucho que desear en cuanto a la calidad de políticos que nos rodean, fotos, promesas, poca formación, frases hechas para endulzar a aquellos oídos que aún se lo permitan y poco más.

En Canarias podemos presumir de un clima de una alta calidad para prácticamente cualquier tipo de renovables en este sentido ya que las condiciones de viento, sol y humedad relativa son más que idóneas para este tipo de energías y no solo para atraer turismo como parece que es en lo único que pensamos desde hace décadas sin tener demasiado en cuenta que otras alternativas pueden darnos un plus como región permitiéndonos, si quisiéramos, ser punteros en auto abastecimiento en muchos sectores energéticos y no me refiero solo en sectores eólicos que producen energía eléctrica sino en otros de igual base renovable como podría ser un bien básico y de alta importancia como puede ser “el agua” que tanta falta hace en la agricultura y zonas remotas donde no es tan fácil obtenerla ni hacerla llegar y donde cada vez se encarece mas el metro cúbico consumido teniendo que abandonar para muchos empresarios del sector dicha industria. Es por ello que me enorgullece comentarles algo:

¿Qué pensarían si les dijera que existe un sistema capaz de crear ya no solo agua sino agua potable de una alta calidad para el consumo humano y por tanto para ser utilizada en muchos sectores destacando la agricultura como uno de los más desfavorecidos en nuestras Islas?. ¿Y si este mismo sistema cuyo carburante principal es el aire y el sol fuese capaz de crear energía eléctrica a la misma vez?. Probablemente piensen que es digno de una película de ciencia ficción que aún está por rodar pero nada más lejos de la realidad, este sistema existe, este proyecto ya ha visto la luz y me llena de orgullo e ilusión podérselo mostrar y explicar de primera mano mediante una presentación oficial en toda regla donde no les dejarán indiferentes.

Es por ello que desde Compromiso por Gran Canaria y más concretamente desde la asamblea local de Telde, un partido de cuatro gatos formado por ilusos con pocas posibilidades de conseguir algo en unas elecciones locales (como nos han definido muchos), nos será de agrado poder invitarlos en breve a que comprueben ustedes mismos que,  a diferencia de los “grandes” , no nos quedamos solo en el papel de discursos embaucadores y de fotos de portada para conseguir votos, sino que, somos capaces de poner sobre la mesa un proyecto sólido y de demostrada eficacia y ganancias para todos donde ni siquiera las pocas partidas presupuestarias de cada municipio o cabildo pueden ser un obstáculo para no ponerlo en marcha ya que nos avalan los fondos Europeos para tal fin que este año una vez más han sido concedidos a España racionados por comunidades autónomas para tal efecto. Es aquí cuando realmente podremos tener respuesta a tan ansiada pregunta.

¿La voluntad política es también “Renovable”?.

(*) César Artiles Moreno. © quedan todos los derechos reservados.

Fuentes de información:

 http://politica.elpais.com/politica/2014/12/15/actualidad/1418668382_994668.html http://www.laprovincia.es/economia/2015/02/22/canarias-incumple-objetivos-paliarefecto/678265.html

«El gofio y sus nombres»

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Hace poco consultando el universo Internet me entero que el gofio también se llama ahorén, nombre que usaban, según parece, los guanches de Tenerife, donde existen varias calles “Ahorén” así como un grupo musical.

Sí sabía que en Venezuela el gofio se llama “fororo”, seguramente por universalización de su marca o nombre comercial.

Lo que sí veo que es poco conocido y divulgo con estas letras es que en las Islas de Cabo Verde también se conoce el gofio y se llama “camoca”, por lo que apunto que este nombre se recoja como sinónimo de nuestro popular alimento y engrose el Diccionario de Canarismos.

Es interesante consultar la voz “harina de maíz” en Wikipedia donde se recogen distintas formas en África, Europa y Sudamérica, pero no vemos la voz que divulgo “camoca”

La voz “gofio” en esta enciclopedia virtual nos trae sorpresas, se recoge la voz “ñaco” que era gofio que suministraban los patronos a los mineros del sur de Chile y que al ser racaneado o suprimido originó una huelga en 1897, fue la primera huelga ocurrida en tierras patagónicas.

Nunca te acostarás sin saber una cosa más, que me lo decía mi abuelo: gofio, ahorén, fororo, camoca y ñaco son la misma cosa.

(*) Juan Carlos Cárdenes, Ldo. Derecho, Master Turismo, MBA

«La liquidación del Estado»

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La privatización del 49% de la empresa pública Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) reafirma con nitidez la política de privatizaciones y de jibarización de los estados impuesta por la Troika, siguiendo los dictados de un neoliberalismo desbocado, porque el capitalismo no puede existir si no es desde el crecimiento continuo. Necesita siempre carnaza. Solo con el voto del PP, que utiliza su mayoría absoluta en contra del resto de las fuerzas parlamentarias para saquear el patrimonio de todos, se ha empezado a privatizar un ente estratégico para el país. Se pone en manos de grandes fondos de inversión del planeta, por 8.000 millones lo que vale 33.000, un patrimonio vital para la supervivencia de un Estado, condicionando su movilidad, su comercio, su industria turística… Se entrega al capital privado, que gana el primer día de su salida a Bolsa más de 800 millones de euros, la soberanía y el futuro del país y de territorios especialmente sensibles como Canarias, aislada, dependiente del turismo, frágil en su equilibrio insular… Pero de este hecho gravosamente consumado ya se ha hablado mucho en estos días. Poco puedo añadir a la operación concreta, pero si me gustaría insistir en una reflexión sobre las políticas liquidadoras del Estado que se han ido ejecutando en España desde los años ochenta. Por la derecha y por la socialdemocracia que ha asumido estas prácticas con convencimiento cuando le ha tocado gobernar.

La estrategia es siempre la misma. Se deteriora la empresa -intencionadamente o a través de una pésima gestión- para sanearla a continuación con fondos públicos y ponerla a la venta para hacer caja y para favorecer en la mayoría de las ocasiones a grupos empresariales de amiguetes que después terminan pagando los favores con puestos muy bien remunerados en sus consejos de administración. Es la táctica a la que nos tiene acostumbrado el bipartidismo en este país, que nos toma el pelo haciendo una cosa mientras gobierna y diciendo otra cuando se encuentra en la oposición. En el caso reciente de AENA las hemerotecas son contundentes. Realmente fue al gobierno de Zapatero al primero que se le ocurrió privatizar una parte importante de AENA, Loterías y Apuestas del Estado y la gestión de los aeropuertos de Madrid y Barcelona. Y los populares pusieron el grito en el cielo. Pero cuando llegó Rajoy al poder las posiciones se invirtieron: el PP cambió su discurso y empezó a privatizar lo que había ordenado la Troika -lo mismito que habían anunciado los socialistas- y es ahora el PSOE el que utiliza la demagogia para oponerse garantizando “una Aena pública si llega al gobierno” y afirmando que “solo 12 aeropuertos son rentables y el resto, hasta 48, están condenados al cierre, lo que significa quebrar la movilidad de muchos españoles, principalmente del ámbito insular y de otras zonas geográficas”. Y pasan por alto que en Francia en estos días los socialistas están haciendo lo mismo con los aeropuertos de Niza y Lyon. Ver para creer. Puro populismo bipartidista. Fraude descarado a la ciudadanía.

Realmente la madeja la inició Felipe González que le allanó -y de qué manera- el camino a Aznar. El presidente socialista vendió casi ochenta empresas públicas en su etapa de gobierno sin ningún pudor. Y a veces se le intenta aligerar de sus responsabilidades afirmando que solamente sacó a la venta una parte de las acciones, pero no es cierto ya que en muchísimas ocasiones se desprendió de propiedades estatales en su totalidad o en su mayor parte. Es el caso de Viajes Marsans, Textil Tarazona, SEAT, Astican, Entursa, Secoinsa, Ingenesa, Telesincro, ENASA, Artespaña, Enfersa y tantísimas otras. Además, inició la deriva privatizadora de Endesa, Argentaria (Banco Exterior, Caja Postal, Banco de Crédito Industrial), Repsol, Telefónica y otras que después remataría José María Aznar, sumándole Iberia, Retevisión, Tabacalera, Gas Natural, Aceralia, Aldeasa, Indra, Red Eléctrica, Autopistas (ENA), etc. Siempre con amigos de por medio, favorecidos y enchufados. Siempre con precios dudosos y procesos cuestionados. Siempre atentando brutalmente contra lo público. Siempre sin que pasara nada. Más de 45.000 millones de euros recaudados malvendiendo el patrimonio público para después dejarnos un país endeudado y a punto casi de sufrir un rescate, solo salvado a través del empobrecimiento de la sociedad española, el enriquecimiento de unos pocos y la liquidación definitiva de lo poco público que quedaba. Y aún les resta una buena tajada en la educación, la sanidad o los servicios sociales. Porque todos estos servicios universales se están empezando a deteriorar gravemente y a abrir huecos a la iniciática empresarial privada: los ciudadanos se hacen un seguro si la sanidad pública no les da respuesta, los padres eligen un colegio concertado o privado si la escuela pública no funciona… Más pronto que tarde vendrán a decirnos que estos servicios públicos universales son insostenibles, que hay mucho despilfarro y que habrá que ponerlos en manos privadas para hacerlos rentables. Sin que lleguemos a considerar que solo con las ganancias anuales de las empresas malvendidas se podrían sostener el Estado de bienestar y las pensiones sin ningún tipo de agobios financieros.

Se trata de un saqueo a gran escala perfectamente organizado. Se nos vende que de esta manera la eficiencia, la productividad, la calidad de los servicios y la competencia es mucho mayor. Que el coste será también menor para los ciudadanos. Que todo redunda en progreso económico y social. Y la realidad es bien distinta: los servicios se deterioran, los trabajos se precarizan, los precios aumentan y los oligopolios se extienden (Sacyr y ACS controlan el 71% de las autopistas, Repsol y Cepsa el 65% del mercado del crudo, Telefónica más del 80% de la telefonía fija, la patronal eléctrica Unesa actúa como un auténtico lobbie…). Se controla y se desnacionaliza de esta manera también a la política, a las organizaciones sociales y a la economía de un país. Se acaparan las fuentes de producción y distribución. Se acumula el poder y la riqueza en manos de unos pocos. Se debilita la democracia. Se ningunea a las instituciones. Se convierte al ciudadano en un objeto para el consumo.

Y los gobiernos títeres se ponen entonces a su servicio. Se merman los derechos laborales y sociales (despidos, bajada de salarios, convenios colectivos, pensiones, desahucios…). Se sanea a la banca antes que a los ciudadanos. Se rescatan los servicios cuando la iniciativa privada ya no los puede exprimir más (autopistas, cementerio de gas Castor…). Se utiliza a los gobiernos como  empleados particulares para defender intereses privados concretos (Sacyr con las obras del Canal de Panamá, Repsol con el conflicto de YPF en Argentina…)… Y para legislar a su favor proponiendo, por ejemplo, la desaparición de la Cotmac o inventándose unas leyes para impulsar las inversiones estratégicas que no pretenden sino obviar los planeamientos… El Tratado de Libre Comercio que negocian EEUU y la UE, que deja todo el control en manos de la iniciativa privada, no es sino una vuelta de tuerca más al mandato europeo de que todo debe estar sometido a la competencia y a la liberalización. Que no ha lugar a privilegiar lo público para la defensa del interés general. Y eso a pesar de que el estudio PIQUE (Privatización de los Servicios Públicos y su Impacto en la Calidad, Empleo y Productividad) encargado por la propia UE, concluye que en los procesos de privatización analizados en el Viejo Continente, los monopolios públicos se convierten en monopolios privados con menos trabajadores; que se empeoran las condiciones laborales y el empleo; que se reduce el papel de los sindicatos; que no se garantiza el acceso universal y aumentan los precios; que empeora la calidad de los servicios; que le sale más caro al Estado (regulación de empleo; rescate de los servicios…); que  aumenta la influencia sobre las corporaciones locales; que disminuye el nivel de la productividad y de la I+D+i; que los servicios cercanos pasan a ser gestionados por transnacionales que no conocen las necesidades la de comunidad; que los usuarios están más insatisfechos… Pero a pesar de todo nos lo venden como la panacea. Y no terminan de saciarse.

(*) Antonio Morales Méndez, alcalde de Agüimes

«Falibles, temperamentales y frágiles»

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Según lo dicho por un psiquiatra, recientemente, en un medio radiofónico de alcance general,  el promedio de suicidios en nuestro país es de diez personas al día. Un dato que no suele hacerse público y que mueve a la reflexión sobre las circunstancias que, al límite, cercan el duro oficio de vivir para tanta gente.

Los seres humanos somos únicos en la naturaleza en muchos aspectos: tenemos una notabilísima inteligencia; nuestra emotividad y sus expresiones son extraordinarias; y nuestra capacidad de generar hábitats, densamente poblados y con estructuras institucionalizadas, nos permiten unas condiciones de acomodamiento y progreso incomparables. Pero, lo sabemos bien, todo ello es relativo, contradictorio y coyuntural. Ni individual, ni socialmente, resultamos muy eficientes, coherentes o poderosos. Intelectualmente estamos en constante riesgo de engañarnos o ser engañados, de faltar o fallar. Tanto la omnisciencia como la infalibilidad son más un anhelo que otra cosa. Nuestro mundo emocional, muy a menudo, yerra en sus interacciones con un ambiente artificial, sometido a dinámicas arbitrarias y lleno de incertidumbres. Nuestras fuerzas y nuestras capacidades, en el mejor de los casos, son limitadas e inconstantes y en muchas circunstancias y momentos de nuestra existencia –como en las enfermedades y en los accidentes y en la niñez y la vejez- requerimos de múltiples cuidados para sobrevivir.

No obstante la palpable constatación cotidiana de nuestras luces y sombras, aún prevalecen interesadas visiones de nuestra condición y sentido, hechas de mitos divinizados y de exacerbadas prepotencias que promocionan la desquiciada pretensión de que los humanos somos los reyes de la creación, los hijos de todos los dioses y estamos llamados al éxito y al control ilimitados.

Y así nos va: los que usufructúan los privilegios que los sistemas jerarquizados de poder perpetúan, padecen megalomanías que les hacen pretender encarnar -por razón de mera sangre, credo o riqueza- capacidades  y transcendencias, que no son de este mundo; y el resto, los que conforman la gran mayoría en la base social, alienados como están por la creencia en esos cuentos, intentan reproducir en sus desposeídas vidas unos valores que traen ofuscación, antipatía y frustración constantes. Somos, por naturaleza, falibles, temperamentales y frágiles. Y, además, estamos inmersos en manipulaciones culturales que nos descentran, exacerbando nuestros errores. Por ello, nos es tan preciso el cuidado. Por eso, la solidaridad y la tolerancia nos son tan queridas y tan próximas.

Probablemente, no hay mayor equivocación existencial que el suicidio. Hacerse desaparecer de la vida o es el resultado de una fatídica demencia o de una desenfocada desesperación. Algo muy fundamental está fallando en nuestras sociedades cuando a pesar de la vasta oferta de conocimientos, terapias y atenciones, prevalecen la desconsideración, la tristeza y el abandono.

Urge darnos el sosiego, la concordia y la conciencia. Y para ello, es primordial ser perseverantes en la búsqueda de la luz y el calor humanitarios. Nacimos como especie social, afectuosa y solidaria, dotados de una extraordinaria mente emocional y racional. Cada uno de nosotros y nosotras es, por derecho y por deber, miembro de una inmensa familia que prospera en la salud, el amor y la verdad. Limitados, pero auténticos; sujetos a la equivocación, pero con capacidad de aprender. Humanos, profundamente humanos.

(*) Xavier Aparici Gisbert, filósofo y emprendedor social http://bienvenidosapantopia.blogspot.com

«Servicios sociales municipales»

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La participación en las políticas y en la toma de decisiones, conllevan una serie de claves para la identificación de retos o metas de los servicios sociales municipales, debemos practicar una reflexión y cuestionarnos si somos conscientes de la aportación de los mismos, al ejercicio del derecho de todos los seres humanos a la igualdad de oportunidades y a la dignidad sin discriminación. De no ser así, sobran argumentos para minimizar su capacidad de intervención: es de suma importancia, y es un deber inherente e irrenunciable para todos los servicios públicos, garantizar el acceso a todos los ciudadanos sin discriminación alguna a los derechos y servicios necesarios en la sociedad.

Son las entidades locales, las más cercanas que están en contacto permanente y directo con la ciudadanía, las que canalizan más claramente este mandato en los pequeños núcleos o barrios, en la vida cotidiana, la convivencia y las oportunidades para mantener y mejorar la calidad de vida, a través de su política municipal en diferentes áreas del bienestar social y particularmente a través de los servicios sociales.

A pesar de los empeños por garantizar una buena gestión, los servicios sociales municipales presentan características no siempre coherentes con el sentido profundo de su contribución:

a. Una diferencia sustancial con otros estamentos es que los servicios públicos tienen garantizada su continuidad, aunque cumplan su misión con grandes deficiencias; así será mientras haya ciudadanos que los necesiten, y reclamen, y políticos a los que les importen las necesidades y las reclamaciones de las personas a las que representan.

b. Muchas veces los ciudadanos con mayores dificultades de inclusión y de participación social, sin red de apoyo y sin influencia social, “aunque individualmente se molesten, pero apenas protestan y, si lo hacen, frecuentemente no se les oyen”, han conformado históricamente la mayoría de los usuarios de los servicios sociales.

c. Se hace necesario asegurar que los servicios sociales municipales, pongan interés en las formas de conocer la opinión de los usuarios sobre el servicio que se les presta y traten con atención sus quejas y las sugerencias de mejora.

d. La coordinación con otros organismos públicos es vital, para que no afecte a la calidad de los servicios que se presta ni a la escasez de medios económicos destinados a la convivencia y la inclusión social.

e. Obtener la confianza y sobre todo la participación de ciudadanos “cautivos” formaría parte de la identidad de los servicios sociales municipales (proximidad, cercanía, accesibilidad, profesional de referencia), de la misma forma que cobran todo su sentido el enfoque y la intervención comunitarios. Son aún retos importantes que exigen cambios en el ámbito de la dirección estratégica y planificación.

Podríamos preguntarnos hasta donde tendrían que marcarse límites, o si merece la pena seguir realizando esfuerzos para intentar delimitar que tipo de necesidades o problemas relacionados con la convivencia y con la inclusión social son ajenos a los servicios sociales municipales. No vale que el Conceja@l de turno, se escude en que la crisis y la escasez económica, priven a los ciudadanos de un derecho garantizado por Ley, y no tratarlos como simples “clientes cautivos”.

(*) Francisco Munguía López, colaborador de LA HOJA POPULAR CANARIA, en el número correspondiente a enero de esta publicación      

«La espada sobre Hoya Pozuelo»

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No sé qué determinará la Justicia sobre el caso Hoya Pozuelo, Jaime Cortezo y demás. Tampoco es que me importe mucho respecto de ellos, porque mi verdadera preocupación gira en torno a los verdaderos afectados, a las personas que con cientos de ilusiones y miles de sacrificios pusieron todo el empeño en comprarse una vivienda y llevan unos cuantos años con la espada judicial en sus cabezas, con el fantasma del derribo en sueños.

Lo que ocurra, decía, me importa bien poquito y dudo que pueda hacerme variar mi postura en relación a esos incomprensibles posicionamientos judiciales y el sufrimiento que se le causa a las personas. No sé por qué, sigo teniendo la impresión de que los más débiles siempre suelen ser también los más desfavorecidos en el reparto de justicia por la Justicia. Cuando vemos que Bárcenas puede salir si junta 200.000 euros y que a un pobre matrimonio anciano le arruinan la vida por robar una lata de anchoas para comer, te planteas si no estamos en niveles cercanos a los de países que presumen de demócratas pero en los que, en el fondo, democracia es casi sinónimo de poder económico: el que tiene dinero está salvado, puede defenderse, contratar los mejores abogados y tener consideración ante los tribunales.

Con la Ley de Costas y mil consideraciones leguleyas más, no sé si los jueces que tienen la responsabilidad de dirimir estos asuntos habrán paseado alguna vez por Hoya Pozuelo y habrán comprobado la distancia entre las viviendas y el mar, circunstancia en discusión y que tiene arrugado el cerebro de los afectados compradores, amargados y angustiados por el temor a perder su hogar y los sacrificios económicos allí empeñados. No sé cómo es objeto de discusión la cercanía al mar de estas viviendas, cuando (solo por poner ejemplos) en primera línea de costa de Playa del Hombre o de Clavellinas y alrededores hay viviendas en situación similar a las de San Cristóbal; es más, en Salinetas hay balcones que invaden el paseo, que hay que agachar la cabeza para no partírsela contra el cemento… ¿con qué moralidad van a realizar derribos en Hoya Pozuelo? No me cabe en la cabeza.

No quiero decir nada de hoteles en Lanzarote, o en la misma zona turística de Playa del Inglés y Maspalomas. Jugar con la angustia y ansiedad de las personas puede convertirse en un arma perversa, maligna, y hacer daño de manera gratuita no parece que sea de recibo, cuando hay personas que han empeñado sus ahorros en esa casa, otros quieren disfrutar de su jubilación, y la mayoría sólo quiere vivir en paz. ¿Por qué esa espada sobre los habitantes de Hoya Pozuelo?

(*) Antonio Sánchez, colaborador de LA HOJA POPULAR CANARIA, en el número correspondiente a enero de esta publicación