SEGUNDA PARTE DEL RELATO CORTO: «FUE AQUEL ESPECTRO, EL ALMA ERRANTE DE EGBERTO» (POR JAVIER MARTÍ)

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-Que descanse su paternidad -comentó el Prior. Nos vemos en el coro a la hora de maitines.

Llegando Esteban a su celda se despidió del hermano Cosme con una leve inclinación de cabeza… El hermano Cosme quedó sorprendido ante esa reacción, pues nadie le había dicho a Esteban que ese era el saludo que entre los monjes y frailes se hacían al cruzarse por los claustros del Monasterio.

Monseñor Bruno, contemplaba las nevadas montañas que estaban cerca del Monasterio desde la ventana de su celda…  Algo le rondaba la cabeza sobre aquellas montañas que recorrían en sus largos paseos dominicales… Algo escondían que le perturbaban el sueño…

La campana mayor suena anunciando la hora de acudir al coro… Son las doce y media y es hora de acudir a la llamada del Altísimo…

Los monjes van saliendo de sus celdas y en silencio se dirigen a la Iglesia para el rezo… cada uno sabe el lugar que debe ocupar…

Monseñor Clemente, el maestro de ceremonias, es el encargado de ir a buscar a Esteban a su celda, la que está junto a la portería y a dos puertas de fray Cosme.

Dos leves toques en la puerta y espera la salida de Esteban…

-Buenas noches nos de Dios -dijo Clemente a Esteban…

-Buenas noches sean -respondió Esteban.

-Abríguese que la noche es fría y el viento sopla con fuerza -dijo Clemente.

-La ropa que llevo es fuerte para soportar el frío de la noche -comentó Esteban. Es la que uso en mis travesías por mar…

-Acudamos al coro donde el Prior le espera para tenerlo a su diestra -dijo Clemente a la vez que le indicaba el camino más corto para llegar a la Iglesia.

-Este lugar es impresionante -comentó Esteban. Nadie dudaría que estamos en un mundo muy distinto al que yo frecuento…

-Lo es… lo es… -dijo Clemente. Pocos tienen la suerte de poder visitarlo y los que lo han hecho, aquí se han quedado para siempre…

Esteban pudo comprobar por sus propios ojos como aquellos monjes cantaban y rezaban en la Iglesia por el tiempo de tres horas hasta que la campana volvió a sonar anunciando el termino de los rezos.

Los monjes y frailes, en perfecto orden abandonaban la Iglesia y se dirigían en riguroso silencio a sus celdas para descansar hasta el alba…

Tomando el Prior el brazo de Esteban le dijo en voz baja…

-Regresamos a nuestras celdas para descansar hasta la mañana. Sobre las ocho le llevaran el desayuno y a las diez nos veremos en la Sala Capitular.

-Como mande su paternidad -dijo Esteban inclinando la cabeza en señal de respeto y obediencia.

Ese gesto llamó poderosamente la atención a Bruno… Nadie le había dicho nada y lo hizo instintivamente…

-Algo esconde este hombre que me tiene cada vez más intrigado -dijo Bruno al Prior.

-Ya lo he notado en el coro -comentó el Prior. Me da que sabe mucho más de nuestra vida que nosotros de la suya…

-Mañana hablaremos con él largo y tendido, muchas cosas nos ha de contar que ignoramos -dijo monseñor Bruno…

-¿Se ha fijado que lleva el pergamino en su pecho… que no lo ha dejado en la celda? -dijo el Prior.

-¡Sí! Eso he visto… que lo sujetaba con fuerza -comentó Bruno. Me tiene muy intrigado…

-Mañana… mañana se desvelarán sus secretos -dijo el Prior. Buenas noches.

Monseñor Bruno marchó a su celda pensando en aquel misterioso pergamino que Esteban guardaba celosamente: ¿qué era lo que contenía…? ¿realmente guardaría la clave de algún tesoro…?

-¿Esto es el desayuno? -se preguntó Esteban al ver el carro que el fraile cocinero le había dejado en la puerta de la celda: una jarra de leche caliente… café… pan recién hecho… mermeladas de varios tipos… agua fresca… un plato de fruta recién cogida de los árboles del huerto…

Al cabo de una hora, dos suaves golpes sonaron en la puerta de la celda de Esteban…

En el suelo había una nota que le indicaba dónde acudir…

Tomando su pergamino y una deliciosa manzana salió de su celda camino del claustro gótico que estaba junto a la Iglesia…

-Espero que el desayuno haya sido de su agrado -comentó el Prior.

-¡Desayuno! -exclamó Esteban. Más bien pudiera decirse que era un banquete… manjar de dioses…

-Es lo que solemos tomar al levantarnos -dijo Bruno sonriente…

-Pues espere a la hora de comer… se va a asombrar -dijo el Prior.

-No le adelantemos acontecimientos… no sea que se atragante con la manzana -dijo Bruno soltando una carcajada…

-No me asusten… que después del desayuno no creo que tenga ganas de comer -dijo Esteban sonriendo.

-Pasemos a la Sala Capitular y hablemos de su inesperada llegada, de lo que viene a buscar en estos parajes -dijo el Prior. Seguro que tiene muchas e interesantes cosas que contarnos…

-Muchas hay -comentó Esteban…

-Bueno, veamos que nuevas trae para haber llegado de tan lejos hasta este Monasterio -dijo el Prior. Nos tiene muy intrigados con ese pergamino que guarda celosamente tras su guerrera de cuero…

-Como ya le dije a monseñor Bruno ayer, a mi llegada, este pergamino esconde un tesoro, un secreto que el mercader Egberto guardaba para sí… y al cual le quité en la playa, cuando vi que yacía muerto en la arena -dijo Esteban.

-Y… ¿qué dice el pergamino para que lo haya hecho venir a estas lejanas tierras? -preguntó el Prior muy intrigado y con ganas de verlo.

-Creo que la divina providencia lo puso en mis manos para beneficio de todos ustedes -comentó Esteban, a la vez que sacándolo de su pecho lo extendía en la gran mesa que tenía delante.

-¡Ese pergamino me es familiar! -exclamó Bruno… ese tipo de tintas que no se borran con el agua… ese cuero donde está dibujado…

-¡Vaya por Dios! -exclamó el Prior. No me diga que lo conoce…

-No exactamente -dijo monseñor Bruno, pero ese tipo de letra sólo hay una persona en la tierra que lo haga y es un monje budista del Tíbet…

-Pues del Tíbet a estas tierras hay un largo trecho -dijo el Prior… ¿No se habrá confundido al leer sus manuscritos?

-¡No! -exclamó Bruno. Sé de lo que hablo…

-Pues… como no se explique mejor… -comentó Esteban…

-Por cartas y manuscritos que leí en otros Monasterios que he visitado, se hablaba de un monje Budista del Tíbet que recorrió todo el mundo -comentó Bruno. Por donde pasaba dejaba escritos sus hallazgos y descubrimientos: cuevas subterráneas donde había ríos de agua dulce… Bosques enteros de árboles y plantas medicinales… Llanuras con animales exóticos y extrañas razas jamás vistas por el hombre… plantas carnívoras… reptiles prehistóricos con vida y…

-Y… ¿qué…? -preguntó el Prior muy intrigado.

-Pues que… sé que dibujó un plano de un tesoro… que en estas tierras estaba oculto en una cueva… -dijo el monje señalando con su dedo índice a las montañas que cobijaban el Monasterio. Lo que no recuerdo es exactamente a qué cueva se refería y que montaña era…

-No me diga que en alguna de esas montañas está oculto ese tesoro -comentó Esteban con asombro ante las palabras pronunciadas por el monje…

-¡Quien sabe! -exclamó el Prior. Igual hasta tenemos la suerte de ser los primeros en descubrirlo… ¡nunca se sabe!

-Según su pergamino -comentó Bruno, desde la playa hasta el Monasterio es correcta la indicación, si no, difícil hubiera sido que llegara hasta aquí. Lo que no veo claro es esas marcas que indican que, saliendo del Monasterio y después de recorrer algunas montañas llegue casi a la montaña del pico del murciélago…

-¿Pico del murciélago? -preguntó Esteban algo extrañado.

-Sí, -dijo el Prior… Es la montaña que podemos ver desde lo alto del torreón y que dista unos cientos de leguas al Este del Monasterio… es un lugar que no hemos visitado por quedar a bastantes días de marcha.

-Pues será cuestión de hacer una expedición y averiguar lo que en ella se oculta -comentó Esteban frotándose las manos…

-Si su paternidad lo autoriza, estaría encantado de acompañar a Esteban -dijo Bruno mirando al Prior que no salía de su asombro al oír al monje pidiendo permiso…

-¡Autorizarlo! -exclamó el Prior… si casi me dan ganas de ir yo mismo y que se quede usted al frente del Monasterio… Por supuesto que tiene mi permiso… ¡faltaría más!

-¿Cuándo salimos? -preguntó Bruno entusiasmado…

-Primero tenemos que planificar y estudiar el terreno… y lo que necesitaremos para poder llegar hasta la montaña -dijo Esteban. No podemos salir así, sin más, sin provisiones y sin todo lo necesario…

-Tiene razón -dijo Bruno. Es que el ímpetu por la aventura ha podido conmigo y ya me veía en la montaña…

-¿Dice usted, Padre Prior, que desde el torreón se ve la montaña donde creen que puede estar el tesoro? -preguntó Esteban muy intrigado…

-Sí, se ve a simple vista, -dijo el Prior, aunque hoy puede que no por la neblina que lo cubre…

-No es problema -comentó Esteban. Tengo un catalejo en mi capacho y con él podremos verlo mejor sin que nada se interponga…

-¿Catalejo? -pregunto Bruno… ¿no lo habrá requisado en el naufragio?

-¡Quien sabe… quien sabe…! -exclamó Esteban…

-Uy uy uy… Esteban es una caja de sorpresas -comentó el Prior riendo.

-Voy a la celda a por el catalejo y regreso en un momento -dijo Esteban.

-Nosotros le acompañamos -dijo monseñor Bruno. Así no tiene que volver de nuevo para luego ir al torreón que está muy cerca de su celda…

Acompañaron a Esteban hasta su celda y de allí al torreón. Una empinada escalera de piedra los llevaría a lo alto…

Las vistas eran espectaculares: a los pies del torreón se podía ver todo el Monasterio… las huertas… la gran balsa de agua… los corrales… las fuentes de cristalina agua que llegaban formando pequeños riachuelos hasta los pies del Monasterio… la Iglesia… el Campo Santo… y cómo no, aquellas montañas que daban abrigo y refugio a los monjes.

-Si se fijan bien -comentó Esteban, la montaña a la que hace referencia el pergamino es aquella que…

-¡Qué! -exclamó Bruno…

-Que tenían razón ustedes, bien parece un murciélago -dijo Esteban…

-¡Se lo dije… se lo dije y no me creyó! -exclamó el Prior. ¿A que tiene forma de murciélago?

-Sí… sí… todo el aspecto de un murciélago a punto de dar un salto -dijo Esteban que no dejaba de mirar con el catalejo… ganas tengo de llegar para verlo de cerca.

-Si me lo permite, me gustaría ver la montaña con ese catalejo -dijo Bruno a la vez que alargaba la mano para cogerlo…

-Por supuesto… tome y mire por él -dijo Esteban. Es espectacular lo que se ve.

-Realmente es impresionante estar tan lejos y ver las montañas tan cerca que casi puedes adentrarte en todos los recodos -comentó Bruno. Estos artilugios son muy importantes para poder ver y vigilar…

-¡Miren! -exclamó Bruno… si se fijan, entre los ojos del murciélago se aprecian unas sombras que bien pudieran ser las bocas de unas cuevas…

-Déjenme ver -dijo el Prior… No quiero perderme esa visión ahora que empieza a despejar y se ve más nítida la imagen de la montaña…

-Ponga el catalejo mirando al pico y descienda lentamente hasta llegar a la altura de lo que parecen los ojos -comentó Bruno al Prior. Ve lo que le digo…

-¡Cierto! -exclamó el Prior… bien parece la entrada de dos cuevas, una junto a la otra y separadas por un pequeño desfiladero de rocas… Los árboles bien parecen los ojos… y las rocas que los protegen, junto a los afilados acantilados, las alas extendidas del murciélago a punto de…

-¡Lo que yo decía… ni más ni menos! -exclamó Bruno. Todo un murciélago de grandes dimensiones.

-Si me lo permiten, me gustaría contemplarlo y estudiar el camino a tomar para poder llegar a la cima por el camino más fácil y menos peligroso -dijo Esteban.

-¡Faltaría más! -exclamó Bruno. Mire lo que precise. Yo le sostengo el atril y usted puede ir dibujando lo que crea necesario.

Tomó Esteban un lapicero y comenzó a trazar unas líneas sobre un pulido pergamino… Dibujaba perfectamente la montaña con todo lujo de detalles: los acantilados de rocas… los árboles que estaban a ambos lados de la montaña… lo que parecían los ojos del murciélago… las cavidades que bien pudieran ser las cuevas… aquellos arroyos que unidos en la bajada formaban grandes cascadas de fina y cristalina agua… los montes cercanos… todo quedaba plasmado en el pergamino que les serviría como guía.

-Calculo que desde el Monasterio hasta los pies de la montaña nos llevará casi dos jornadas -dijo Esteban. Siempre y cuando nuestro paso no sea excesivamente moderado, pero sin correr riesgos. Necesitaremos comida y agua para cuatro jornadas… mantas para abrigarnos por la noche… velas para alumbrarnos… y algunas cuerdas…

-Cuenten con todo ello -dijo el Prior. Bajemos y preparemos lo necesario.

-Le diré al hermano portero que prepare dos mulas con sus alforjas para que lleven la carga -dijo Bruno. Así no cargamos el peso en nuestras espaldas.

-¡Buena idea! -exclamó Esteban. Si vamos ligeros de peso el camino nos será más liviano.

-Si salen esta misma mañana, en dos jornadas estarán casi llegando a los pies de la montaña -comentó el Prior.

CONTINUARÁ…

OPINIÓN: «¿ES NECESARIA TANTA ZAFIEDAD Y VULGARIDAD PARA TRIUNFAR EN LA TELEVISIÓN PÚBLICA?»

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La televisión pública, como servicio financiado por todos, tiene la responsabilidad de ofrecer contenidos que reflejen el respeto a la diversidad de creencias y sensibilidades de su audiencia. Sin embargo, en el reciente programa de fin de año, fuimos testigos de un lamentable episodio protagonizado por una de sus presentadoras. En una parodia que pretendía ser humorística, la conductora utilizó una imagen del Sagrado Corazón de Jesús de una manera que muchos consideran irrespetuosa y ofensiva.

Esto nos lleva a una pregunta inevitable: ¿Es necesaria tanta zafiedad y vulgaridad para triunfar? Parece que en ciertos sectores existe la creencia de que el escándalo y la provocación son ingredientes esenciales para captar audiencia. Pero, ¿a qué precio? El derecho a la libertad de expresión es indiscutible, pero cuando este se ejerce desde la grosería y el menosprecio hacia los sentimientos religiosos, se convierte en un ejercicio de irresponsabilidad.

La parodia en cuestión no solo careció de gracia, sino que dejó en evidencia una preocupante falta de talento. Eres zafia. Eres vulgar. Así podría resumirse la actuación de quien parece haber olvidado que la verdadera grandeza del humor radica en su capacidad de unir, no de dividir. Atacar símbolos religiosos, ridiculizarlos y banalizarlos con el pretexto del entretenimiento, resulta una estrategia fácil y, a menudo, carente de ingenio.

El problema no reside únicamente en la burla. Lo verdaderamente preocupante es la selección de los objetivos. Da la impresión de que solo atacan a los que ponen la otra mejilla. Rara vez vemos parodias que apuntan hacia otros colectivos con la misma intensidad, lo que sugiere una lógica de provocación selectiva. ¿Se atreverían con la misma ligereza a burlarse de otros símbolos sagrados que cuentan con defensores más intransigentes? Difícilmente. El respeto no debería depender del temor a las consecuencias, sino del reconocimiento mutuo y la empatía hacia el otro.

El humor crítico tiene un papel fundamental en la sociedad. Despierta conciencias, denuncia injusticias y permite visibilizar problemáticas sociales. Pero cuando se convierte en un simple acto de ofensa gratuita, pierde su razón de ser. La televisión pública debería aspirar a ser un espacio de encuentro y diálogo, no un escenario de provocaciones banales que siembran discordia.

Este episodio es una oportunidad para reflexionar sobre los límites del humor y la necesidad de construir un entretenimiento que no se base en el agravio ajeno. No se trata de censura, sino de buen gusto y responsabilidad. La crítica es necesaria, pero también lo es la autocrítica. Quizá, en lugar de buscar el aplauso fácil a través de la ofensa, algunos deberían preguntarse qué están aportando realmente a la sociedad con sus actuaciones.

El respeto no está reñido con el humor. La inteligencia y la creatividad pueden ofrecer espectáculos memorables sin recurrir a la zafiedad. Ojalá este incidente sirva para recordar que la calidad y el respeto son aliados, no enemigos, en la búsqueda de un entretenimiento que enriquezca a todos.

Luis Seco de Lucena. ASSOPRESS

«Y PARA CANARIAS DOS HUEVOS DUROS»

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Los Ayuntamientos, los Cabildos y el Gobierno Canario tienen herramientas para luchar contra de la especulación de los grandes emporios, que vienen a «la conquista de Canarias» (otra vez); pero han decidido traicionar a los suyos vendiéndonos al mejor postor.

No es de «interés público o social» autorizar kilométricos tendidos aéreos de alta tensión que destrozan el territorio, con la única finalidad de abaratar costes a las grandes eléctricas, convirtiendo nuestros paisajes en una inmensa tela de araña que destroza y afea nuestros parajes naturales.

La costa Oeste-Noroeste de la isla de Gran Canaria, hasta ahora virgen, pasará a ser pasto de la construcción de grandes complejos turísticos. Nada va a quedar de los preciosos parajes que a día de hoy conocemos. Las empresas devoradoras del territorio, que son las que marcan el paso a nuestra clase política, han puesto el ojo y las garras en las costas de Gáldar, Agaete y La Aldea de San Nicolás; para llenar aún más sus abultadas alforjas, a costa de la destrucción del territorio. El engaño será el de siempre, ni siquiera sienten la necesidad de romperse la cabeza para justificar el desatino: la creación de empleo ¿cómo no?. Empleo precario y esclavizador, pero eso no lo dicen

Dicen que no hay agua ni energía suficiente, en su empeño de justificar los grandes negocios vinculados a estos capítulos, pero siguen adelante en su afán constructivo porque queda mucho por “trincar”, mientras no haya nadie que ponga fin a este despropósito. Se apoyan en esa misma masificación constructiva para justificar el aumento descontrolado de negocios como el energético y el del agua (léase desaladoras), sin que nadie ponga pie en pared y planifique ordenadamente, requisito imprescindible en un territorio limitado como Canarias. Es la pescadilla que se muerde la cola y el “totum revolutum” perfecto para el colapso total que a nadie parece preocupar.

No se puede construir sin límites en un territorio fragmentado y limitado, lo que implica además multiplicidad de servicios de todo tipo, con una densidad de población de la más alta de España. No se pueden aprobar planes territoriales que se incumplen permanentemente, con el consabido “engaño” del INTERÉS GENERAL, con el que sellan todas estas tropelías medioambientales que se comenten en esta tierra canaria.

No se puede seguir autorizando instalaciones masivas de renovables en montañas, terrenos de cultivo y muy pronto en nuestros mares, mientras se instalan los peligrosos tendidos aéreos de alta tensión para interconectarlos.

Los partidos e Instituciones están a sus cosas. Esto es el seguir favoreciendo a estas grandes empresas depredadoras o dando codazos por posicionarse ventajosamente de cara al próximo embate electoral…

Y para Canarias “dos huevos duros”, como demandaban con insistencia en aquella famosa escena de la película “El camarote de los Hermanos Marx”. Pues si, en Canarias cada cual reclama sus dos huevos duros, que parece ser la única obsesión de una mayoría, mientras Canarias continúa proa al marisco…

Los supuestos nacionalismos canarios, cainitas de por demás, se despedazan a navajazos en demanda de sus huevos duros”. Entre tanto, otros vienen a llevarse el botín y a destrozar Canarias. 

Paco Vega

ENTREVISTA A GERARDO CURIO, ARQUITECTO DE FORMACIÓN Y FILÓSOFO DE VOCACIÓN, EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

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De la mano de Gerardo Curio, «arquitecto de almas», nos adentraremos en esta entrevista en sus mundos internos, para el despertar de la conciencia…. Una experiencia disruptiva que no te dejará indiferente. 
 
Gerardo Curio, nació en Buenos Aires, Argentina. Desde niño tiene experiencias realizando viajes astrales, obteniendo información reveladora para el mundo, que según nos cuenta, ha llegado la hora de compartir. Desde temprana edad siente inclinación por todo lo que tenga sabor a Misterio, lo que lo llevó rodearse de un mundo maravilloso de investigación y descubrimientos.
 
Los resultados no se hicieron esperar. Siempre se mantuvo fiel a sus convicciones y siguió firmemente las pautas que marcan el sendero de la iniciación. Convencido de la existencia de la vida más allá de la muerte, se dedicó al estudio de la sofrología, de vidas pasadas, vida intraterrenas, etc. Participó de forma activa en distintas escuelas filosóficas, sondeando los misterios más profundos de la naturaleza. 
 
En los últimos años se dedicó por completo a la Gnoseología, profundizando los grandes secretos que la Alquimia guarda dentro de cada uno de nosotros, en busca del Re-Ligare que nos permita ser uno con nuestro propio Ser. 
Instructor y conferenciante , transmitiendo activamente los conocimientos adquiridos a la humanidad.
 
 » Hoy, más que nunca, la verdad saldrá a la luz…»
 
María Elda Cabrera. ASSOPRESS

PRIMERA PARTE DEL RELATO CORTO: «FUE AQUEL ESPECTRO, EL ALMA ERRANTE DE EGBERTO» (POR JAVIER MARTÍ)

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Era una tarde oscura, algo nublada por el mal tiempo reinante en días de otoño.

El viento soplaba fuerte por entre aquellos altos y puntiagudos cipreses. A ambos lados del camino te guiaban hasta las puertas de un viejo Monasterio que, oculto entre bosques y montañas, invitaban al recogimiento.

La silueta de un hombre se dejaba ver entre los cipreses que, empujado por el fuerte viento, se balanceaba de un lado a otro dando la impresión de que pronto iba a caer al suelo.

Desde lo alto del campanario se podía divisar el camino de cipreses que llegaba hasta el Monasterio.

Un monje estaba rezando sus oraciones en el campanario. Andaba de un lado a otro esperando el momento de tocar la campana para la oración, cuando algo le llamó la atención en el camino: fijó su mirada en aquel hombre que andaba dando tumbos y que cada vez se acercaba más al Monasterio hasta que lo vio caer desplomado ante la puerta.

Bajó lo más rápido que pudo y, avisando al hermano portero que también había escuchado el fuerte golpe, abrieron la puerta encontrando a un vagabundo tendido en el suelo, boca abajo, casi sin aliento.

Le ayudaron a levantarse y entrándolo en la portería lo sentaron en uno de los bancos del pequeño claustro y le dieron un poco de agua: esa agua que manaba de una de las muchas fuentes que abastecían al Monasterio y que procedía de las cumbres de los nevados montes cercanos.

Poco a poco el hombre fue volviendo en sí y abriendo los ojos pudo ver a los monjes que, algo asustados por su aspecto, lo miraban fijamente…

-Gracias les doy por el agua que me ha devuelto la vida -dijo el vagabundo.

-Muy exhausto vemos a usted -dijo el hermano portero. Bien se podría decir que lleva tiempo sin tomar nada…

-Sin beber y sin comer -comentó el vagabundo…

– ¿De dónde viene? -preguntó el monje…

-Vengo de tierras muy lejanas… -comentó el vagabundo respirando profundamente…

– Por sus ropajes bien se pudiera decir que es de un país muy distinto al nuestro -comentó el hermano portero.

-Vengo de un país donde los hombres buenos tenemos que huir para no ser ajusticiados por quienes no quieren que vivamos dentro de la ley y de las buenas costumbres -comentó el vagabundo…

-¿Qué país es ese…? ¿Lo conocemos? -preguntó el monje algo inquieto…

-No. No lo conocen -dijo el vagabundo. Es un lugar que está al otro lado del Océano…

-Y… ¿cómo ha llegado hasta nuestro Monasterio? -preguntó el hermano portero muy intrigado.

-La embarcación en la que viajaba naufragó hace unos días en las costas cercanas a la gran Ciudadela que dista unos cientos de leguas de este lugar -comentó el vagabundo mostrando un pergamino de piel que portaba en el pecho.

-Ese pergamino es muy antiguo -dijo el monje… Por lo que representa bien pudiera decirse que fue dibujado hace mucho tiempo…

-Sí, así es… -dijo el vagabundo.

-Pero… ¿cómo lo tiene usted…? -preguntó el monje.

-Este pergamino no es mío -dijo el vagabundo. Lo recogí de entre las pertenencias a unos náufragos que habían quedado en la playa muertos… de uno en concreto.

– Pero… ¿cómo sabía usted que ese náufrago lo llevaba? -preguntó el hermano portero.

– No sea impaciente -dijo el monje, dejemos que hable y nos lo cuente…

– El hombre que portaba este pergamino era un mercader que conocí en la travesía -dijo el vagabundo. Durante el viaje entablamos una íntima amistad y me dijo que conocía un lugar donde se escondía un gran tesoro y que estaba indicado en el mapa de este pergamino…

– ¿Tesoro…? ¿Qué tipo de tesoro? -preguntó el hermano portero…

– No lo sé -comentó el vagabundo… he mirado una y mil veces el pergamino, pero no dice dónde está… señala estos parajes… cerca de este lugar…

– Por lo que puedo ver, en el pergamino no hay ninguna señal que indique la existencia de un tesoro… o el lugar exacto donde pueda estar -comentó el monje. Sólo aparecen dibujados unos árboles… unos manantiales… una especie de grutas en la montaña y lo que bien pudiera ser nuestro Monasterio…

– Monseñor Bruno es uno de los mejores dibujantes que tenemos -comentó el hermano portero al vagabundo… Ha escrito y pintado la mayor parte de los volúmenes que tenemos en la biblioteca del Monasterio…

– Yo sólo sé lo que el mercader me enseñó, su pergamino, y gracias a Dios que fui yo quien lo pudo coger antes que algún rufián de los que vagaban por el barco en busca de víctimas a quien robar -comentó el vagabundo.

– ¡Rufián! -exclamó el hermano portero.

-Sí, eran varios los rufianes que se dedicaban a estafar y engañar a cuantos caían en sus garras -comentó el vagabundo. Durante la larga travesía despojaron de sus bienes a muchos mercaderes y gente de bien que llevaban lo poco que habían podido reunir antes de embarcar…

– Pues… usted tuvo suerte al poder coger ese pergamino y no ser visto por esos rufianes -dijo el hermano portero sonriendo… Dentro de lo malo… tuvo suerte…

– No todos naufragamos en el mismo lugar… -dijo el vagabundo.

– Como no se explique mejor… -comentó el monje…

– Una gran tempestad nos sorprendió en la noche y el fuerte oleaje rompió el mástil principal cayendo las velas al mar y dejando el barco a la deriva hasta que chocamos con unos arrecifes y partió en dos… -comentaba exaltado el vagabundo que revivía ante los monjes aquella experiencia que jamás olvidaría…

– Ahora me explico por qué tuvo la suerte de que los rufianes no le vieran coger el pergamino… -comentó el hermano portero.

-Sí, mucha suerte tuve -dijo el vagabundo… porque en el momento en que el velero partió en dos, los rufianes estaban en popa y el mercader que portaba el pergamino y yo, junto a otros pasajeros, estábamos en proa.

Fue horrible ver como la embarcación se partía en dos y la popa se hundía rápidamente entre las grandes olas de ese mar que, por el peso de la carga que llevaba, lo engullía sin dejarnos tiempo a poder socorrerles…

-¡Fuerte tragedia la que ha vivido…! -exclamó el hermano portero.

-¡Dios los tenga en su gloria! -dijo el monje a la vez que signándose alzaba su mirada al cielo.

-Esos no merecen estar en la gloria de Dios -dijo el vagabundo… Eran mala gente, rufianes… ladrones y estafadores… y bien merecen el lugar donde fueron a parar: el fondo del mar…

-¡No diga eso! -exclamó el monje. Todos son hijos de Dios y seguro que más de uno se arrepintió en el último momento antes de morir…

-Están donde deben estar –dijo el vagabundo inclinando su dedo pulgar hacia el suelo…

-Mientras se recupera y come un poco, voy a avisar al Prior de su inesperada llegada, para que sepa de su existencia y disponga lo mejor para usted, por lo menos para esta noche… -dijo el monje mientras indicaba al hermano portero que le sirviera fruta de la que tenían en el jardín.

Monseñor Bruno fue en busca de monseñor Paulo, el Prior, que se encontraba en sus aposentos, ordenando y ultimando unos manuscritos que debían salir a primera hora de la mañana, al Real Monasterio donde residía el General de la Orden.

Paulo y Bruno acudieron a la portería para que el Prior conociera al vagabundo y así poder, después de cambiar unas palabras y valorar su presencia y forma de ser, dónde lo podrían alojar por esa noche.

-Hermano Cosme, aloje al vagabundo en una de las celdas que tenemos junto a la suya -dijo el Prior indicando cuál debía ser.

-Se hará como mande su Paternidad -dijo el hermano portero.

-Somos pocos los monjes que habitamos este Monasterio y estaremos encantados de tenerle en nuestra mesa esta noche -dijo el Prior al vagabundo.

-¿Cómo debemos llamarle? -preguntó monseñor Bruno…

Mi nombre es Esteban -dijo el vagabundo…

-Esteban… acompañe al hermano portero hasta su aposento y, a la hora de la cena nos volveremos a ver -dijo el Prior…

Acompañando Esteban al hermano portero hasta su aposento, el Prior comentó con monseñor Bruno sus impresiones sobre aquel hombre de extrañas vestimentas y refinado vocabulario…

-Bien pudiera decirse que este hombre viene de un país muy rico -comentó el Prior a monseñor Bruno.

-Sí, esa es la impresión que me ha dado -dijo Bruno. Tengo el presentimiento de que no es un vulgar vagabundo, sino un hombre culto y bien pudiera decirse que en su país fuera de alta cuna…

Dejemos que sea él quien nos diga quién es en realidad -dijo el Prior mientras se marchaba a sus aposentos. Dejemos que se abra poco a poco… sin atosigarle…

Llegada la hora de la cena, a las ocho de la tarde, el hermano portero acompañó a Esteban hasta el refectorio donde estaban los monjes ya reunidos para tomar lo poco que tenían: una sopa de ajo caliente… unos huevos cocidos… unas patatas asadas, pan y un poco de vino.

-Muy pronto cenan ustedes… -comentó Esteban al Prior.

-Nuestra regla así lo tiene dispuesto -dijo el Prior. Nuestro horario es muy distinto al que usted pueda estar acostumbrado.

-¿Sólo son doce los monjes en este Monasterio? -preguntó Esteban a la vez que contaba a los presentes con la mirada.

-Somos diecisiete monjes, tres novicios y trece hermanos conversos los que formamos la comunidad -dijo el Prior. Los que faltan están en un retiro y hasta dentro de unos días no regresarán.

-Lástima que en mi país ya no queden lugares como éste -dijo Esteban con lágrimas en los ojos…

-¿En su país había Monasterios? -preguntó el Prior algo sorprendido…

-¡Sí! -exclamó Esteban. Había algunos Monasterios y Conventos… tanto de frailes como de monjas y monjes… pero fueron arrasados por el ejército del Rey Fausto, un rey de creencias distintas a las religiones que no fueran la suya: la protestante.

-Y… ¿qué fue de los frailes y monjas que los habitaban? -preguntó monseñor Bruno con cierta intriga…

-La mayoría de ellos huyeron a otros países y los que no pudieron escapar fueron perseguidos hasta la muerte -comentó Esteban con lágrimas en los ojos. Yo fui testigo de muchas de esas muertes.

-¡Usted! -exclamó monseñor Bruno…

-Sí: yo fui testigo de aquellas matanzas que jamás podré olvidar -dijo Esteban.

-Debió ser duro contemplar como martirizaban y mataban a sangre fría a indefensos frailes y monjas -comentó monseñor Bruno. Esas duras imágenes se quedan grabadas en la mente y difícilmente se borran.

-He intentado olvidarlas, pero es imposible: siempre las revivo en mis sueños y sufro por ellos -dijo Esteban secándose el sudor de su frente.

-Aquí encontrará la paz y el sosiego que no tuvo en su país -comentó el Prior.

Terminada la cena y después de un breve coloquio se despidieron de Esteban no sin antes comentarle…

-A las doce y media sonará la campana para anunciar a los monjes nuestro rato de oración en la Iglesia. Si lo desea puede acudir y honrarnos con su presencia en el coro -dijo el Prior.

-Será un honor poder estar con ustedes en esas santas horas de recogimiento y meditación -dijo Esteban. Me vendrá bien un poco de meditación.

-Pues vaya a descansar lo que pueda, y ya irá un monje a despertarle para acompañarle al coro -dijo monseñor Bruno indicando al hermano portero que lo acompañara a su celda.

Mientras marchaba Esteban a su celda acompañado por fray Cosme, monseñor Bruno quedó pensativo… aquel pergamino… aquel pergamino que Esteban le había enseñado… algo tenía que le era familiar…

-¿En qué piensa monseñor Bruno? -preguntó el Prior…

-En el pergamino que Esteban nos ha enseñado esta tarde a su llegada -dijo monseñor Bruno. Hay algo en él que me ronda por la cabeza: me da la impresión de haberlo visto hace años y no muy lejos de aquí.

-Bueno… bueno… mañana lo veremos y estudiaremos si Esteban nos lo deja ver -dijo el Prior. Vayamos a descansar para poder entonar en el coro nuestros cánticos de alabanzas al Altísimo…

-Sí, será lo mejor -dijo Bruno. Mañana será un largo día lleno de buenas nuevas y hay que descansar. Buenas noches…

-Que descanse su paternidad -comentó el Prior. Nos vemos en el coro a la hora de maitines…

CONTINUARÁ…

Javier Martí, escritor valenciano afincado en Telde y colaborador de ONDAGUANCHE

«SITCA ANTE LOS RETOS DEL SINDICALISMO MODERNO EN 2025: TRANSFORMACIÓN Y RELEVANCIA»

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El sindicalismo actual, tras más de un siglo como una de las principales herramientas de lucha por los derechos de los trabajadores, enfrenta en 2025 una serie de retos complejos que podrían determinar su futuro. En un mundo cada vez más globalizado, digitalizado y con profundas transformaciones laborales, los sindicatos estamos en una encrucijada crucial y seguramente definitiva: adaptarse o quedar relegados a la irrelevancia.

La fragmentación del mercado laboral

Uno de los mayores desafíos es la fragmentación, transformación y a veces desaparición del empleo tradicional. Las plataformas digitales, la economía distribuida y el trabajo remoto han generado nuevas formas de empleo que no encajan dentro de los marcos tradicionales.

Para enfrentarnos a esta nueva realidad, desde SITCA hemos modernizado nuestra forma de hacer sindicalismo, con nuevas formas de afiliación, extendiendo nuestra red de apoyo a trabajadores no tradicionales y peleando por reformas legales que amplíen los derechos laborales a estos colectivos.

La automatización y la inteligencia artificial

La automatización no es nueva, pero su uso sigue extendiéndose incluso a sectores que nunca hubiéramos imaginado. El uso de inteligencia artificial (IA) está teniendo un impacto enorme en la economía y en el mercado laboral, y es una tecnología que apenas da sus primeros pasos, y su implantación crecerá exponencialmente en los próximos años. Ambas tecnologías sustituirán a las personas en muchísimas tareas.

En SITCA somos conscientes de esta realidad, y trabajamos con ahínco para preservar la protección al empleo y favorecer la adaptación de los trabajadores a los cambios productivos que ya están en marcha, y que son imparables. Exigimos la implicación de administraciones públicas y empresas para que la revolución tecnológica en marcha no deje a nadie fuera.

La desafección de los trabajadores jóvenes

En SITCA estamos especialmente preocupados por la desafección de los trabajadores más jóvenes hacia los sindicatos en general. Bien es cierto que nuestra Central Sindical cuenta con muchos jóvenes entre nuestros afiliados, pero es un problema común al sindicalismo. Muchos consideran que no representamos sus intereses o que estamos desconectadas de su realidad. SITCA ha apostado siempre, desde su nacimiento, por un sindicalismo moderno y eficaz, dinámico y ágil, y creemos que es necesario que todas las centrales sindicales apuesten por este enfoque para atraer a esa juventud que corre el riesgo de quedar al margen de la cobertura sindical.

El papel de la tecnología en la organización sindical

Conectado precisamente con el punto anterior, la tecnología, a menudo presentada como fuente de problemas laborales, es para SITCA una oportunidad para llevar a más personas, sobre todo los más jóvenes, nuestra propuesta de sindicalismo actualizado a los tiempos que corren. Plataformas digitales y herramientas de comunicación permiten organizar y movilizar a los trabajadores de manera más eficiente. Además, pueden facilitar la transparencia y la participación interna.

Conclusión

El sindicalismo moderno se encuentra en un punto crítico. Los retos son enormes, pero también lo son las oportunidades para renovarse y seguir siendo una fuerza relevante en la defensa de los derechos laborales. Para sobrevivir y prosperar en 2025, los sindicatos debemos adoptar un enfoque flexible y abierto, sin renunciar a nuestro legado histórico pero poniendo en marcha estrategias innovadoras que respondan a las necesidades de un mundo en constante cambio.

SITCA ante el reto que tenemos por delante

Para nuestra Central Sindical, el 2024 ha sido un año de consolidación y crecimiento. A pesar de los obstáculos puestos en nuestro camino por determinadas patronales y algún que otro sindicato trasnochado, los números no mienten, y nuestro crecimiento ha sido absoluto tanto en número de afiliados como en representantes de los trabajadores.

En 2025 cumpliremos 25 años, y además de redoblar nuestros esfuerzos en la lucha sindical, celebraremos gustosos este cuarto de siglo, con eventos que contribuyan a reforzar la unidad de acción y a ensanchar el marco sindical para que más personas se sientan representadas por nuestro sindicalismo. Los tiempos cambian, y el sindicalismo de SITCA se adapta.

Sin olvidar nuestros orígenes, de simple plataforma de trabajadores, a el sindicato de mayor crecimiento de Canarias, y uno de los primeros en crecimiento de España, queremos también mirar al futuro que ya está llamando a la puerta. Homenajeamos a los fundadores de nuestra casa común, y a todos los que, de una forma u otra, han ayudado a que SITCA sea hoy el sindicato que es.

Especial agradecimiento a nuestra militancia, siempre al pie del cañón en los momentos más duros, aguantando en ocasiones intentos de destruirnos y desprestigiarnos. Su resistencia viene respaldada por los sólidos valores que sustentan nuestro sindicalismo, y gracias a ello hemos vencido a todos esos intentos espurios de dejarnos en la cuneta.

El 2025 viene cargado de retos que van a requerir de nosotros nuestra máxima dedicación y empeño. Desde estas líneas quiero mostrar mi confianza, y también el agradecimiento a toda la familia de SITCA, hombres y mujeres que componen nuestro equipo de trabajo, y que son los artífices del éxito de nuestra Central Sindical, gracias a su trabajo, dedicación y esfuerzo.

Quiero terminar estas líneas deseando mucha salud, trabajo, mejores condiciones laborales, más derechos sociales y sobre todo más justicia social a los trabajadores, a los que menos tienes, los dependientes, nuestros mayores y, en definitiva, a los más débiles de la sociedad, esos que a menudo no cuentan para la despiadada maquinaria productiva que sólo atiende a resultados.

Felices Fiestas, y que el 2025 nos ayude a todos a estar un poquito más cerca de nuestros sueños.

Antonio Rodríguez, Secretario General del SITCA

«UN PAÍS PARA RATONES»

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Érase una vez un país de ratones gobernado por gatos. Unas veces gatos negros y otras gatos blancos, pero gatos al fin y al cabo, y que por supuesto hacían políticas para gatos. A veces también entraban en el juego gatos pardos. Los gatos blancos eran mucho más bonitos y amables que los gatos negros, hasta su maullar era mucho más dulce, pero gatos al fin y al cabo, que siempre acababan aprobando leyes muy ventajosas para los gatos, y por consiguiente perjudiciales para los ratones.

Recientemente unos pocos ratones tuvieron el atrevimiento de intentar entrar en un gobierno de gatos blancos, y tanto se empeñaron hasta que lo consiguieron. Se formó una buena carajera en la madriguera. Los bufidos por parte de algunos gatos blancos y la mayoría de gatos negros asustaba. Recibieron zarpazos y empellones de los gatos negros y sus amigos, pero también de sus socios de gobierno, los gatos blancos.

La experiencia no fue del todo mal, habiendo conseguido algunas mejoras para los ratones, hasta entonces impensables, pero hay que reconocer que no les resultó fácil salir vivos de aquella madriguera llena de trampas. Y es que los gatos no están acostumbrados a que les contradigan, y menos los ratones, por eso a veces se enfadaban y pactaban leyes con los gatos negros a espaldas de los ratones. A los ratones les recriminaban entonces que hacían mucho ruido. Vaya usted a saber qué es eso en el mundo de los silenciosos gatos de andar cadencioso y mullido. Sin embargo lo que más se oía eran los bufidos de los gatos. Era una forma de expresar su desagrado por la presencia de ratones en el Gobierno, sobre todo porque evidenciaban como nunca su condición de gatuna, ante una población mayoritaria de ratones.

Cuando se escuchó el bufido característico de determinados miembros del gobierno gatuno, debieron presagiar que podían estar en peligro. El lomo curvado y las uñas fuera del Presidente Gobierno y de algunos ministros presagiaban lo peor. En la progresía mediática también tocaban tambores de guerra. Se desconoce si es que los gatos blancos volvieron a su esencia (cosas de la madre naturaleza), o que simplemente escucharon la voz de su amo retumbar al fondo de la caverna.

Los gatos, hartos de debatir con ratones, planearon expulsarlos del gobierno de forma sutil, confabulándose para ello con parte de los propios ratones, los hámster, para que la totalidad de roedores no se percatase de la estrategia. Los gatos blancos se volvieron a dejar crecer las uñas y los bigotes, al tiempo que se encorvaban de forma agresiva. Cada día costaba más que los gatos llevasen al parlamento de la madriguera los pactos firmados previamente con los ratones. Y claro, como los ratones eran minoría acabaron siendo expulsados, quedando sólo los cariñosos hámsters en el seno del Gobierno. Y es que por muy lindos y cariñosos que parezcan los gatos blancos no dejan de ser gatos, y los gatos normalmente comen ratones. Ya veremos si los hámsters acaban o no en el estómago de los gatos blancos.

Es evidente que los gatos, ya sean blancos o negros, prefieren gobernar en solitario, o en cualquier caso con gatos pardos, dirigiendo en exclusiva las políticas de gatos y ratones. Es lógico pensar que los gatos blancos en un gobierno exclusivo de gatos no tendrían muchos problemas para pactar políticas de gatos con sus congéneres, por muy negros o pardos que sean, y de hecho ya lo hacen habitualmente, los matices es lo de menos, pero pactar con ratones son palabras mayores.

Ahora a los ratones no les queda otra que empoderarse y utilizar toda su inteligencia para hacer entender a los los ratones que son eso, ratones. Sucede que, a determinados ratones se les engaña haciéndoles creer que son gatos y, parece mentira, pero algunos hasta terminan maullando. Y es que no son pocos los ratones que viven pensando que los gatos velan mejor por los intereses de los ratones. Fantasías de roedores…

El problema, estimados roedores, es que casi la totalidad de los medios de comunicación, a través de los cuales se informan los ratones, están gestionados por gatos negros y blancos, que “ronronean” y maúllan en favor de sus congéneres gatunos, que sólo obedecen a la voz grave y profunda de su amo que, desde el fondo de la caverna, les ordena el proceder en cada momento, mientras hacen sonar una dulce y embriagadora flauta que mantiene distraídos a los confiados ratones.

Y colorín colorado, este cuento amalgamado se ha terminado…

Paco Vega

SITCA FIRMA DOS CONVENIOS EN TERMINALES CANARIOS SL CON IMPORTANTES MEJORAS LABORALES

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Tras más de seis años sin actualizarse, SITCA ha firmado en este mes de diciembre de 2024 los dos convenios colectivos de la empresa Terminales Canarios SL, tanto para la provincia de Las Palmas como para la de Santa Cruz de Tenerife.

Esta empresa es una de las más importantes de Canarias, y ocupa una posición estratégica por cuanto está encargada del suministro de combustible para aeronaves y barcos en los principales aeropuertos y puertos de nuestro archipiélago. De sobra es conocida la importancia vital que tiene el transporte aéreo y marítimo en un territorio como el nuestro, por su condición de ultraperiférico, insular y fragmentado.

El proceso hasta la firma de estos dos convenios ha estado caracterizada por una gran dificultad añadida, al estarse negociando ambos de forma paralela y afectar a las dos provincias canarias. No obstante, y gracias a que SITCA ostenta el 100% de la representación del comité de empresa en ambas provincias, hemos conseguido llevar a buen puerto la consecución de estos acuerdos.

La unidad de acción, y la lucha mano a mano entre la representación legal de los trabajadores, representada por SITCA, y el conjunto de la plantilla, es lo que ha venido a cristalizar en estos dos convenios colectivos que van a suponer un salto cualitativo y cuantitativo para estos hombres y mujeres, empezando por el importante incremento salarial global sin parangón en la historia de esta empresa, del 28%, y siendo el punto de arranque para otras mejoras laborales y sociales que llevan seis años durmiendo en el cajón del olvido.

Una vez más ha quedado acreditado que la unidad de acción entre la plantilla, y una acción sindical decidida, con las ideas claras y planteamientos coherentes, ha servido para sentar a la mesa de negociación y lograr acuerdos con una empresa, que, no lo olvidemos, es propiedad de dos gigantes multinacionales como son BP y Repsol. No ha sido fácil, ha sido una negociación dura que ha incluido un preaviso de huelga en Las Palmas.

Especial reconocimiento merecen los dos comités de empresa y la unidad de acción que mantuvieron con SITCA en todo momento, soportando enormes presiones durante un proceso de negociación que ha sido largo y complejo. Este logro histórico es, sin duda alguna, un mérito de ambos comités de empresa y su esfuerzo y dedicación está a la altura del mejor sindicalismo de todos los tiempos.

La firmeza mostrada por SITCA como representante legal de los trabajadores ha dado sus frutos, y no es más que el punto de partida de la reconquista de los derechos perdido, y la actualización de mejores condiciones laborales, sociales y económicas, para las plantillas, empezando por garantizar una mejor calidad de vida y una mayor justicia en la relación laboral.

Felicitamos a los hombres y mujeres integrantes de ambas plantillas en las provincias de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife por estos importantes avances, y por supuesto, a la representación legal de estos trabajadores, ostentada por SITCA, por el impecable trabajo sindical que, nuevamente, da sus frutos, y es ejemplo e inspiración para tantas otras plantillas de nuestra tierra.

Seguimos en la lucha. Con la unidad y acción sindical, todo es posible.

 
(En la foto, Antonio Rodríguez, Secretario General de SITCA, Sindicato Independiente de Trabajadores de Canarias.)
 

LOS RELATOS DEL ESCRITOR JAVIER MARTÍ MARTÍNEZ COMIENZAN A LLEGAR A LOS COLEGIOS VALENCIANOS AFECTADOS POR LA DANA

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Según nos comunica el escritor Javier Martí Martínez, son ya varios los colegios valencianos afectados por la DANA que están recibiendo sus relatos. Por citar alguno, diremos que el que le ha causado gran sorpresa ha sido el del colegio Sant Lluís de Buñol. Además de recibir una carta donde le dan las gracias por los relatos enviados, agradeciéndole su buena voluntad y generosidad, le han mandado una libreta con la dedicatoria que figura en la foto adjunta.

Entre otras cuestiones que le indican, en esa carta, cabe destacar la invitación que le hacen y que copiamos textualmente: “Si al duendecillo valiente se le ocurre venir por nuestra tierra será bienvenido y lo invitamos a que nos cuente alguno de sus relatos”.

El autor indica que los dos relatos que envía son «LA EXTRAÑA ALIMAÑA DE LAS TRES CABEZAS” y “KASTINSSA y la “dorada” escoba voladora” son las que envío a los cincuenta colegios valencianos afectados por la DANA.  Esta iniciativa la propuse a un grupo de amigos y familiares el pasado 7 de noviembre y, a Dios gracias, pude ver que la desinteresada aportación de algunos de ellos hizo posible que contara con el suficiente monto económico para lanzarme a comprar el material necesario para que este proyecto vea la luz. Quienes quisieron colaborar lo hicieron desde: Gandía, Dos Hermanas, Navaconcejo, y, desde el otro lado del gran charco, desde México».
 
«De momento van a ser 23 colegios de la Comunidad Valenciana los que reciban estos dos relatos que ya he mencionado junto con una carta explicativa del “por qué” hago estos envíos», concluye Javier.

PRIMER CASO EN EL MUNDO QUE SE IMPLANTA UN MARCAPASOS CON 109 AÑOS

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Servando Palacín, con sus imponentes 109 años, se ha convertido en el primer supercentenario en el mundo al que se le implanta un marcapasos, demostrando que la vitalidad y el espíritu de superación no entienden de edades.

El procedimiento fue aconsejado por el reconocido y reputado cardiólogo  doctor Manuel de la Peña, quien explicó que el dispositivo era necesario debido a un trastorno en el ritmo cardíaco de Servando. «Este problema redujo la frecuencia cardíaca del paciente a apenas 32 pulsaciones por minuto, motivado por la incapacidad del nódulo sinusal de producir el suficiente número de impulsos por minuto y esto ha sido debido al llamado «síndrome del seno enfermo o enfermedad de su nódulo sinusal». Cuando falla el nódulo disminuye su frecuencia de disparo (número de impulsos/minuto) y a veces se producen pausas largas en las que el corazón deja de latir por espacio de unos segundos», señala De la Peña.

Tras la intervención, Servando mantiene una energía inquebrantable y aspira a alcanzar los 120 años con salud. Su disciplina diaria es ejemplar: realiza treinta minutos de ejercicio tipo bicicleta en la cama antes de levantarse, controla su tensión arterial en 130/70, mantiene un colesterol de 120 y una frecuencia cardíaca en reposo de 65 pulsaciones por minuto. Ha eliminado la sal y el azúcar de su dieta, complementándola con vitamina D y B12, y lleva una vida activa que desafía los límites de la longevidad.

La vida de Servando ha sido una auténtica odisea. Ha atravesado dos guerras mundiales, la Guerra Civil Española y dos pandemias, enfrentándose también al asma desde los 48 años, enfermedad de la que afirma estar completamente recuperado. Hoy, respira con facilidad y asegura sentirse en plenitud física y mental. Su rutina de vida saludable, su actitud positiva y su fe católica, que practica diariamente, son pilares fundamentales de su bienestar.

El doctor Manuel de la Peña está revolucionando los criterios de salud con su nueva obra «Guía para Vivir Sanos 120 Años». En ella destaca Servando, que a sus 109 años recuperó su vida en menos de 24 horas tras implantarse un marcapasos. Un ejemplo vivo de que la longevidad está al alcance de quienes adoptan hábitos saludables. Dedica un capítulo del libro a “Cuidando el corazón”, donde describe indicaciones y cómo en el mundo cada año se implantan más de un millón de marcapasos, de los cuales 40.000 se implantaron en España y 200.000 en Estados Unidos, salvando la vida de pacientes cardiacos. Por otro lado, De la Peña señala que un 75 % de la longevidad depende de costumbres como la dieta mediterránea, el ejercicio diario y prácticas sencillas como escuchar música durante treinta minutos al día.

El libro de De la Peña, camino de ser un best seller, se ha convertido en un verdadero manual de instrucciones y no solo aboga por mantener una vida equilibrada, sino que explora los tratamientos experimentales más avanzados para extender la longevidad. Entre ellos, se encuentran ensayos clínicos de terapia génica con telomerasa, los tratamientos con células madre, el uso de postbióticos y los cambios de sangre. Además, el doctor fomenta la importancia de los espacios verdes y una dieta rica en proteínas vegetales como claves para una vida libre de enfermedades.

De la Peña, además de profesor de cardiología, es escritor, académico, doctor cum laude en medicina y director de la cátedra del corazón y longevidad. Es un reconocido gurú de la longevidad y preside el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social. Ha sido
galardonado con la Insignia de Oro de la Asociación de Pacientes Coronarios (APACOR) con la Medalla de Bronce de la Sociedad de
Estudios Internacionales (SEI) y el premio Escultura Donante- Receptor de la Asociación Española de Trasplantados de Corazón.
Su trabajo ha revelado la presencia de un yacimiento de supercentenarios en España, posicionando al país como líder en longevidad.

Foto de portada: Servando Palacín, el supercentenario que desafía al tiempo con un marcapasos a los 109 años, con el doctor Manuel de la Peña.

María Elda Cabrera. ASSOPRESS