«CAMAS HOSPITALARIAS CONVERTIDAS EN ESTACIONAMIENTOS DEL ABANDONO»

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En pleno siglo XXI, Canarias arrastra un problema sanitario y social que no solo tensiona el sistema de salud, sino que pone de manifiesto una profunda fractura en nuestra arquitectura de cuidados.

Centenares de personas mayores permanecen ingresadas en hospitales públicos sin necesidad clínica alguna, ocupando camas que deberían estar disponibles para pacientes agudos, simplemente porque no tienen adónde ir tras recibir el alta médica.

No se trata de casos aislados ni tampoco hablamos de una anécdota demográfica.

Se trata de una desagrante realidad estructural y crónica, sostenida en el tiempo por una combinación letal de falta de plazas sociosanitarias, retrasos en las ayudas a la dependencia, ausencia de alternativas comunitarias viables, descoordinación entre administraciones y, en muchos casos, abandono familiar o imposibilidad material de cuidados domiciliarios.

La radiografía de un fracaso sistémico resulta muy dolorosa de observar, porque todas las personas atravesaremos la etapa de la tercera edad, pero resulta evidente que el futuro no resulta muy alentador ni tranquilizador a la luz de los datos que hoy se conocen.

Nos queda la gran duda de sabernos atendidos en una situación que se vislumbra tan difícil por falta de voluntad política que todo lo convierte en negocio a través de contratos de servicios concertados, subvenciones y privatizaciones sin edulcorar.

Canarias cuenta con uno de los ratios más bajos del Estado en plazas sociosanitarias por cada mil habitantes mayores de 65 años.

Al mismo tiempo, el envejecimiento poblacional es creciente, la cronicidad se incrementa y las redes familiares tradicionales ya no sostienen lo que antaño era asumido en el entorno doméstico.

El resultado son cientos de camas hospitalarias – más de mil – están ocupadas por personas que no necesitan atención médica especializada, pero que tampoco pueden regresar a sus hogares por carecer de apoyos, recursos o dispositivos intermedios.

Esta situación provoca una cadena de efectos nocivos en la sanidad canaria que ya de por sí tiene deficiencias y la situación lastra las carencias existentes por falta de inversión.

Se genera una saturación de urgencias y plantas hospitalarias. Al tiempo que se produce un aumento de las listas de espera quirúrgicas y diagnósticas.

La ocupación de las camas hospitalarias conlleva un derroche de recursos económicos públicos al mantener en hospitales a pacientes sin justificación clínica pero que tampoco tienen donde ir o ser derivados.

Se produce un desgaste profesional en el personal sanitario que, además de atender pacientes agudos, debe hacerse cargo de personas en situación de abandono o dependencia sin soporte adecuado.

En esta situación se produce, lamentablemente, una vulneración del derecho a una atención digna, integral y adaptada al perfil de cada persona.

El problema es lo que no se ha hecho desde hace muchos años que pasa factura al sistema sanitario y asistencial público en Canarias y lo que urge hacer. Esta es la cuestión, pues la evidencia empírica está sobre la mesa desde hace más de una década.

Pero la respuesta institucional ha sido insuficiente, lenta y marcada por una visión cortoplacista pero tenemos la obligación de preguntarnos, ¿Qué se requiere para resolver la situación que se cronifica ?

1. Implantación inmediata de una red de recursos sociosanitarios intermedios

Canarias necesita al menos 2.500 plazas residenciales con soporte sociosanitario que actúen como puentes entre el alta hospitalaria y el retorno al entorno familiar o comunitario. Esto incluye residencias medicalizadas, unidades de estancia temporal, centros de convalecencia y viviendas tuteladas adaptadas.

2. Reforma urgente del modelo de gestión de la dependencia

Los procedimientos actuales son lentos, engorrosos e ineficientes, por lo que urge que podamos establecer una ventanilla única sociosanitaria con equipos de evaluación integrados.

Al mismo tiempo hay que trabajar en implementar ayudas transitorias inmediatas al alta hospitalaria, que permitan sufragar apoyos domiciliarios hasta la resolución administrativa completa para que se pueda crear un sistema de asignación automática de recursos tras la valoración de dependencia, sin bloqueos por falta de plazas o convenios.

3. Protocolos obligatorios de alta hospitalaria con derivación sociosanitaria

Todo hospital debe contar con un equipo de transición que coordine cada alta de pacientes dependientes o sin apoyo familiar con los servicios sociales municipales y los dispositivos asistenciales disponibles. Nadie debería salir del hospital sin un plan cerrado de atención posterior.

4. Reforzamiento de la atención domiciliaria profesionalizada

Para muchos casos, el domicilio sigue siendo el mejor lugar para continuar cuidados. Pero eso requiere de equipos multidisciplinares móviles (enfermería, fisioterapia, trabajo social). Así como, la ampliación de las horas del servicio de ayuda a domicilio junto con el acompañamiento familiar y formación de cuidadores no profesionales.

5. Creación de una Estrategia Canaria Integral de Cuidados

No basta con parches. Canarias necesita una estrategia estructural, con dotación presupuestaria estable, evaluación de impacto, indicadores públicos y liderazgo institucional.

La respuesta debe ser transversal desde Sanidad, Políticas Sociales, Vivienda y Hacienda que deben trabajar en una lógica de corresponsabilidad.

No estamos hablando solo de camas. Estamos hablando de vidas. De personas mayores y vulnerables que ven su autonomía anulada, su intimidad expuesta, y sus últimos años de vida atrapados en entornos que no fueron diseñados para vivir, sino para curar.

Transformar esta realidad no es una opción. Es una obligación moral, política y técnica.

Un hospital no es un lugar para vivir. Ni para esperar que la administración reaccione. Canarias necesita liderazgo, decisión y humanidad.

Y lo necesita ya.

Nicolás Cabrera Acosta, presidente de la gestora de Liberación Canaria Lanzarote

 

«LA PESTE CULTURAL REACCIONARIA»

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La actual ola política ultraconservadora que recorre Occidente ha construido un discurso sobre su modelo de civilización que pretende anclar en la Grecia clásica, la Roma imperial y el Cristianismo. Esta tríada es presentada en términos de un legado histórico y cultural que está amenazado y que debe ser restaurado para combatir la decadencia moral, el multiculturalismo y el cosmopolitismo que, según argumentan, corroen las naciones occidentales.

Obviamente, los promotores de la nueva derecha reaccionaria no apelan a la totalidad histórica de estas épocas, sino a una selección interesada de parte de sus elementos, convenientemente idealizados y reinterpretados para que puedan servir a su agenda política. Así, en la invocación de la Grecia clásica el énfasis se centra en privilegiar un modelo de orden social “espartano”, jerárquico y militarista para fundamentar una concepción de la ciudadanía basada en una «comunidad de sangre y tierra» y en la defensa de sus fronteras contra el «bárbaro». Todo ello con el fin de justificar sus políticas migratorias restrictivas y criticar realidad multicultural de las sociedades contemporáneas.

De la Roma imperial se rescata la idea de la Pax romana basada en un poder centralizado y fuerte capaz de imponer el orden y la ley a través de un extenso territorio. También las virtudes beligerantes y el culto por los ancestros de la tradición romana son promocionados como garantes de su estabilidad, grandeza y duración. Con estas sesgadas visiones lo que se pretende es reivindicar el Estado autoritario, a menudo personificado en un líder dictador, y el retorno a los valores tradicionales.

Finalmente, el cristianismo es presentado como el marco moral común de la identidad cultural europea y occidental, reinterpretando la historia de Occidente como el conflicto civilizatorio de la cristiandad frente a otros credos. Y estos pretendidos «valores judeocristianos» se invocan en oposición a los principios seculares y de igualdad radical provenientes de la Ilustración y de los movimientos políticos democratizantes que han posibilitado las actuales sociedades abiertas y plurales.

La selección de elementos realizada por la ultraderecha es, ante todo, un acto falaz de anacronismo y de descontextualización interesada de la complejidad y contradicciones de esas épocas históricas. Y así lo pone en evidencia la crítica histórica y el análisis sociológico. De hecho, las polis de la Grecia clásica -incluida la oligárquica “democracia ateniense”- eran fuertemente jerárquicas, extremadamente masculinistas y brutalmente represivas ya que se sostenían explotando una vasta población de personas esclavizadas. También el clasismo, el patriarcalismo y el esclavismo caracterizaban a la Roma imperial. No obstante, socialmente no era ni racial ni culturalmente «pura», pues la ciudadanía romana no era un concepto étnico, sino legal y político, concebido estratégicamente para garantizar la lealtad y la administración de su vasto imperio.

Así mismo, la apropiación del cristianismo como un marcador de identidad cultural y nacionalista entra en conflicto directo con la sanguinolenta historia europea de luchas intestinas de religión y de cismas de ruptura del dogma. Y, aun con sus trasnochados elitismo y antifeminismo, los principios teológicos cristianos, que, al menos en el Libro, son de carácter universalista y basados en la compasión con los pobres y los marginados, también chocan con el discurso reaccionario de odio al extranjero, de justificación de la desigualdad social y de exaltación de la violencia.

Por lo que, manipulaciones aparte, el modelo civilizatorio que propone la ultraderecha es, así mismo, intrínsecamente antidemocrático, pues se opone al principio fundamental de la igualdad de toda la ciudadanía ante la ley, a la deliberación y debate públicos, al consenso y a la protección de las minorías, rechazando el reconocimiento y la coexistencia legítima de diferentes valores, creencias y formas de vida en una misma sociedad.

Tras los discursos supuestamente edulcorados de Giorgia Meloni o recios de Santiago Abascal se esconde la misma peste: un ultra autoritarismo que, como siempre, se disfraza de rigor moral y va a la caza de incautos e irresponsables entre la ciudadanía para conseguir implantar la supremacía irrestricta de los poderosos a los que sirven, mediante la opresión y la explotación de los pueblos a los que, hipócritamente, dicen defender. Este es un reaccionarismo extremo que se ha acrecentado en las últimas décadas gracias a los continuados incumplimientos democráticos y las corruptelas políticas de los partidos pretendidamente moderados que llevan turnándose en el poder. Por lo que no cabe la tolerancia con sus promotores, ni la complacencia con sus facilitadores.

Xavier Aparici, filósofo y experto en gobernanza y participación

 

«LAS BAIFADAS DE LA ULTRADERECHA»

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Cuando la ultraderecha propone baifadas, como la reciente idea de expulsar a ocho millones de personas migrantes o descendientes de ellas, solo puedo pensar en lo desconectada que está de la realidad de las Islas Canarias en general, y de la isla de Gran Canaria en particular.

Este archipiélago fue habitado originariamente por diversos pueblos del Norte de África, los imazighen (“hombres libres”), quienes sentaron las bases de nuestra actual sociedad y quienes conforman la genética de muchas de las personas canarias de nuestro presente. La población canaria es heredera de toda esa riqueza social, cultural, étnica, patrimonial, arqueológica y lingüística.

Cuando la ultraderecha señala y criminaliza a personas migrantes africanas, ya sean adultas o menores, lo está haciendo de igual manera contra nuestros primeros antepasados y en sentido amplio contra nosotros y ellos mismos, supongo que como consecuencia de la herida colonial y de uno de sus máximos exponentes: la endofobia.

Con la colonización del Archipiélago, de la que fueron partícipes numerosas potencias europeas, se fue produciendo un mestizaje paulatino de la población canaria mediante la imposición de los valores eurocéntricos en detrimento de las cosmovisiones africanas, pero que se fue atravesando por otros procesos igual de complejos y que fueron dando forma a esta sociedad criolla, como el comercio intercontinental, ser la plataforma para la depredación de Latinoamérica o la esclavización de miles de personas africanas —incluidas las canarias—, obligadas a trabajar en la vendimia o en los ingenios azucareros.

Sin este contexto histórico es imposible explicar lo que son nuestras ocho islas. La toponimia, los endemismos o muchas palabras del dialecto canario, como la que titula este texto, proceden del amazigh. Nuestras festividades, como la Rama en Agaete o el Charco en La Aldea, y hasta la patrona de Canarias, la negra Candelaria, que conecta directamente con la religión yoruba, son prueba viva de esta historia compartida.

A mayor gloria del sincretismo, que nuestra sociedad esté caracterizada por esa mestura de la religión católica con la superstición y brujerías africanas tiene ese mismo origen. Basta revisar las investigaciones sobre los procesos inquisitoriales contra mujeres canarias que practicaban la hechicería y que constan en los archivos del Museo Canario o, si lo quieren novelado, no tienen más que leerse Las Espiritistas de Telde, de Luis León Barreto. Que levante la mano la persona canaria que no haya sido objeto de un rezado.

Si avanzamos en el tiempo y, teniendo en cuenta nuestra posición geográfica —encrucijada entre África, Latinoamérica y Europa—, aquí ha venido recalando gente de todos los puntos del globo, pero tantas otras que migraron y migran para tener un futuro mejor. ¿Cuántos de nuestros familiares no acabaron en Venezuela, Cuba, Uruguay, México o Argentina huyendo del hambre, la miseria y la guerra o soñando con volver con los suficientes ahorros para comprarse una casa terrera? ¿Quién se perdió la película Guarapo? ¿Quién no vio ya la portada de “apresados 160 inmigrantes ilegales canarios en Venezuela”? ¿Cuántos descendientes de canarios no están llamando a las puertas de las islas ahora que sus países están atravesando situaciones igual de complicadas que las que tuvimos nosotros en el pasado?

Por eso, las migraciones siempre serán de ida y vuelta. Si no, que alguien venga y nos explique por qué la sociedad canaria se parece infinitamente más a las caribeñas que a la española, a fuerza de corrientes transatlánticas y subtropicales.

La historia reciente de Gran Canaria y de su capital no pueden entenderse sin la construcción del Puerto de La Luz, que provocó la llegada a la isla de numerosos obreros, estibadores y pescadores españoles, quienes arrejuntándose con los canarios, levantaron el barrio de la Isleta, que desde hace siglos, junto con Puerto y Guanarteme, son un crisol multicultural; históricamente, de personas canarias con ascendencia saharaui, india, gitana, china, rusa, coreana, libanesa o japonesa, pero que a día de hoy lo completan casi que la totalidad de los Estados nación. Barrios, por cierto, que fueron y son refugio de personas homosexuales, bisexuales, trans e intersexuales, tanto canarias como extranjeras.

Y sí, me da un tremendo coraje que un partido político cuyos representantes en las Islas Canarias son mayoritariamente godos, que no españoles, y que sin programa electoral para nuestro Archipiélago, se dedique a importar su odio y a señalar a las personas migrantes, disidentes sexuales y vulnerables como sus rivales a batir. Para que un partido pueda gobernar un territorio tiene que parecerse a su sociedad y ese es mi único anhelo, que ustedes no se parecen en nada a la sociedad canaria, a la que dicen querer representar, pero solo vienen a españolizar.

A los trasnochados ultraderechistas, fervientes creyentes de la linealidad de la historia, solo les vengo a recordar que no, que la historia es circular. Que se anden con ojo por si en la próxima esquina les espera un panorama desolador. Que la gratitud es la memoria del corazón. Que si empiezan a deportar a personas migrantes y sus descendientes, pero también ascendientes, acabaremos todas deportadas.

Así que no, mejor que se manden ellos a mudar, porque esta sociedad, aunque siempre fue abierta, acogedora, pacífica e inclusiva, no va a ser tan toleta como para tolerar a quienes además de llegar de allá arriba, son intolerantes con nuestro propio pueblo, pasado, presente y futuro.

Desde Drago Canarias no solo nos seguiremos enfrentando al racismo y la xenofobia, sino que estamos listas para dar la batalla en el plano de las migraciones, en defensa de la interculturalidad y en la construcción de un Archipiélago que sea espacio de encuentro, paz y acogida, especialmente de aquellas personas más vulnerables, que siga conformando a esta rica sociedad mestiza, seña de la identidad canaria.

Luis de la Barrera, portavoz de Drago Gran Canaria

 

«CURRÍCULUMS MAQUILLADOS, DIMISIONES SELECTIVAS: EL DOBLE RASERO DEL PP CON LOS ‘ERRORES’ ACADÉMICOS»

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Si la “Preston University” es el pilar académico del vicepresidente del Gobierno canario, tenemos un problema.
 
La reciente dimisión de Noelia Núñez, vicesecretaria de Movilización y Reto Digital del Partido Popular, ha vuelto a poner bajo los focos un tema recurrente pero mal resuelto: los adornos curriculares en la política española. Núñez anunció esta semana que deja todos sus cargos, incluido su escaño en el Congreso, tras las inconsistencias detectadas en su formación académica. “Asumo toda la responsabilidad”, escribió. “Pedir perdón no es suficiente”, añadió. Un gesto tan poco habitual como loable, incluso sorprendente dentro de la cultura política dominante.
 
Pero si en algo destaca el Partido Popular es en aplicar varas de medir distintas para casos similares. Lo que en algunos se castiga con dimisión inmediata, en otros simplemente se maquilla, se ignora o se premia con un ascenso. Y para muestra, varios botones:
 
El caso Asier Antona: el bilbaíno que borró su currículum (y su lugar de nacimiento)
 
El exlíder del PP en Canarias, Asier Antona, falseó durante años su perfil oficial incluyendo un posgrado inexistente. Cuando la prensa lo destapó, simplemente lo borró. Como si eso bastara. Por si fuera poco, ocultó que había nacido en Bilbao, indicando que era natural de La Palma. Un movimiento evidente para reforzar una imagen de “canario auténtico” de cara al electorado. ¿Y qué pasó? Nada. No dimitió. No pidió perdón. No explicó nada.
 
Al contrario: fue premiado con un escaño en el Senado, apartado discretamente de la presidencia regional del PP y hoy es el alcalde de Santa Cruz de La Palma. Todo bajo un silencio administrativo y mediático ensordecedor.
 
El caso Manuel Domínguez: títulos “fantasma” en cargos reales
 
Y ahora toca mirar al actual presidente del PP en Canarias y vicepresidente del Gobierno autonómico, Manuel Domínguez González. Según su perfil institucional, ostenta una Licenciatura en Dirección y Administración de Empresas, especialidad en Marketing, por la Escuela Superior de Management, y un MBA por la Universidad de Wyoming.
 
Pero hay un problema: no existe constancia oficial de esa “Escuela Superior de Management” como centro autorizado para impartir titulaciones universitarias. No está registrada en el Ministerio, ni aparece en bases de datos internacionales acreditadas. Es, sencillamente, un fantasma académico.
 
A esto se le suma que en entrevistas y otros documentos, se menciona también su paso por la Preston University, una institución que ha sido señalada en múltiples países como una fábrica de títulos sin reconocimiento oficial ni acreditación válida. Una universidad que ha aparecido incluso en listas de “diploma mills” (instituciones que venden títulos sin estudios reales).
 
¿Puede enseñar sus títulos?
 
Si la dimisión de Noelia Núñez se ha justificado por inconsistencias menores en comparación con esto, ¿por qué Manuel Domínguez sigue en su cargo como si nada pasara? ¿Puede mostrar sus títulos a la ciudadanía? ¿Puede acreditar que su formación tiene validez legal y académica en España?
 
Porque si la base académica de un vicepresidente del Gobierno canario es una universidad sin reconocimiento y una escuela invisible, estamos ante un engaño flagrante.
 
Desde aquí proponemos algo sencillo y justo: que Manuel Domínguez enseñe públicamente sus títulos. Que se transparente el expediente completo, el centro, la validez legal y los certificados. Y si no puede hacerlo, que acompañe a su compañera de partido y dimita.
 
El problema no es sólo Domínguez. El problema es el PP
 
La política no puede seguir siendo ese espacio donde la mentira se castiga o se premia según el grado de blindaje dentro del partido. La doble moral es ya insoportable. Mientras algunos asumen responsabilidades por decoro, otros escalan por compadreo.
 
Los ciudadanos están hartos de farsas curriculares. Y más aún cuando esas farsas gobiernan, gestionan millones y firman decretos.
 
Si el PP considera que mentir en el currículum es motivo de cese… que lo aplique con todos. Porque si “Preston University” y una escuela invisible son el pilar formativo de uno de los máximos responsables del Gobierno de Canarias, tenemos un problema. Y no pequeño.
 
Y si nadie en el PP se atreve a decirlo en voz alta… entonces el problema es aún mayor.
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio

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‘SENSITIVE HORROR EXPERIENCE 6.66’ DE YAIZA MÉNDEZ LLEGA A ESPAÑA… Y NADIE SALDRÁ ILESO

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Tras arrasar en toda Latinoamérica, el evento de terror más impactante e inmersivo cruza fronteras. Sensitive Horror Experience 6.66 no es solo un espectáculo: es una invasión directa a tus sentidos. Creado por la escritora y cineasta teldense Yaiza Méndez, este viaje a lo oscuro redefine el miedo y lo convierte en una vivencia íntima, brutal… y sin salida.
 
“Te encerramos en tus propios miedos… sin salida” – el eslogan que ya causa escalofríos antes del estreno. Prepárate para enfrentarte cara a cara con tus peores pesadillas. Ritual, oscuridad, tensión extrema: todo en un entorno diseñado para borrar los límites entre espectador y víctima. Muy pronto en España  . Fechas próximas a anunciar

RELATO: LA TEORÍA DE LAS CONFIANZAS

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Akira Takeda se había criado en las afueras en un pequeño pueblo rodeado de minas de carbón, en la Prefectura de Yamaguchi, Japón. Sin amigas, casi siempre iba triste. Siendo la menor de siete hermanos, sus padres no sabían cómo hacer para sacarle la expresión facial. Si bien es cierto que la mirada la había desarrollado de tal manera que era como si hablara sin decir palabras. La madre, con la que más tiempo pasaba la niña, no se preocupaba tanto. La veía feliz, pese a su introversión, y con eso se conformaba. Además, la joven tenía la capacidad de que, cada vez que abría la boca para hablar, se hacía un silencio en toda la casa para escuchar lo que decía. Esto era por dos razones; la primera era porque era tan raro oírla hablar que todos querían escuchar esa voz tan a medio camino entre dulce y misteriosa que tenía. La segunda razón tenía más que ver con la gran capacidad de observación que tenía. Siempre estaba escuchando y aprendiendo y eso, unido al coeficiente intelectual que poseía, la dotaba de una sabiduría con la que cargaba cada palabra que salía de ella. El padre les decía a sus hermanos que tenían que anotar las «verdades de Akira», que era como él llamaba a esas sentencias que ella pronunciaba.

            Estaba a punto de cumplir los 20 años, que en aquella época era el límite de la mayoría de edad en su país, y cabe decir que estaba considerada una de las chicas más guapas de la universidad. Además, ese halo de misterio que transmitía le daba un valor añadido a las miradas de la gente. Llegados a este punto, quiero contarles que ella no es que no quisiera contestar, es que no hablaba cuando no tenía nada que aportar y ella consideraba que eso era casi siempre. Con una de las personas con las que más hablaba era con el profesor Nunku Jishimura. Él, aparte de la docencia, era fotógrafo. Empezó muy amateur, pero ya le habían publicado algunas fotos en prestigiosas revistas y, de vez en cuando, venían medios de comunicación a entrevistarlo. Ella lo admiraba más de lo que admitiría. Ya, de decir que estuviera enamorada de él, se lo negaría incluso a sí misma.

            Pero es verdad que ella le preguntaba algunas veces por sus fotos, cuando veía alguna nueva publicada. Y, aunque ella se dedicaba a escucharle, las preguntas que hacía permitían que a esas reuniones apartadas del resto de los alumnos se las pudieran considerar conversaciones. Él sí sabía que estaba enamorado de ella. Y siempre le decía: «Algún día quiero hacerte una fotografía que refleje tu ser». A lo que ella sonreía en silencio, a lo que se podría interpretar con mi claro: sí.

            El día de su 20 aniversario le hicieron una fiesta en clase. Ella, cortés y educada como pocas, correspondió al cántico oficial y a la tarta con unas breves palabras. Y recibió algunos regalos, pero uno le abrió el corazón como pocas veces lo había notado. La que sí notó algo fue su madre al llegar a casa. Le empezó a contar con pelos y señales que el Maestro Nunku la había seleccionado para hacerle una sesión de fotos. Hablaba tan rápido y con tanta emoción que los hermanos que estaban en casa en ese momento no podrían dejar de escuchar con la boca abierta, como si estuvieran viendo a un ser que no era Akira. La madre le dio la bendición y le dijo que ya no tendría que pedir permiso al padre, así es que podía aceptar si eso la iba a hacer feliz. Aun así, ella quiso consultarle a su progenitor. Era un hombre de mucha vida y sabría orientarla. Y así lo hizo. Le hizo ver que, aunque conocía al maestro Nunku y le tenía en alta estima, desconfiara por si llevaba otras intenciones que no solo fueran las artísticas. El mundo de las modelos y la farándula nunca lo quiso para ninguno de sus hijos y menos para su pequeñina.

            Aun así, también le dio las bendiciones, después de que ella le prometió que no se quitaría nada de ropa y que solo haría fotos con las que su familia se pudiera sentir orgullosa de ella. Y quedaron un día en lo alto de una colina en la que ella se refugiaba cuando quería estar sola. Solo y abandonado entre dos árboles había un viejo balancín en el que ella se mecía sola. Hablaron de la foto que le iba a hacer hasta que fue la propia foto la que surgió ese día. Ella, sentada en a horcajadas de espaldas, era como si le estuviera dando la espalda al mundo. El entorno despoblado de vegetación daba una sensación yerma de vida. Con la primera foto que le hizo, logró captar toda la tristeza que transmitía y que solo su familia sabía que no existía.

            —¿Así me ve?, Maestro, ¿triste? —preguntó ella.

            —Sí, claro, como todos. Parece que no haya vida a tu alrededor. —respondió él, muy seguro de su afirmación.

            Ella, en casa, analizó la conversación con el maestro Nunku. Intuía que eso que le dijo pudiera estar pasando y ahora estaba seguro. Para los demás, ella parecía una persona triste. Y no lo era. Decidió hacer un esfuerzo y abrirse a los demás. Y que su padre le regalara una cámara de video la ayudó a fomentar sus encuentros con el fotógrafo que la orientaba y la enseñaba sobre encuadres, equilibrios de color, transmisión de emociones; para lo que él era un verdadero artista y, sobre todo, a tener una filosofía interior que poder contar en sus grabaciones.

            Y, como todos saben, el roce hace el cariño. Se sentían atraídos el uno por el otro. La diferencia de edad no era tanta y el escollo podría ser salvable, pero cada uno tenía miedo de no poder enfocar el amor de una manera que el otro necesitaba y eso les retraía los instintos. A ella le atraía como nadie lo había hecho en la vida, aun sabiendo que su vida era hacia adelante y que no podría realizar sus sueños si dependía de que el volante del coche lo llevara otra persona. Era una contradicción el querer ser acompañada por ese hombre y poder mantener la sensación de la independencia más pura de decidir sus metas futuras. Eso la condenaba a vivir en un amor hermético.

Él no quería tener pareja. Llevaba 20 años desde que rompió su última relación y sabía que no era culpa de nadie, sino de su forma de enfocar la vida. Incapaz de adaptarse a la vida de nadie, nunca quiso obligar a ninguna mujer a tener que amoldarse a la suya. Siempre odio ese egoísmo y no quería ser él un claro ejemplo. Le costó una década entenderse, hasta que logró armar en su cabeza un sistema que le permitiría tener relaciones sin hacer daño a nadie y sin sentirse mal. Lo llamaba «La teoría de las Confianzas». Y esa noche, Akira, que se envalentonó a preguntarle por qué no tenía pareja, tuvo la oportunidad de escucharla. Y, oyendo la voz calmada del gurú, iba adaptándose a las verdades que salían de esa mente privilegiada. Es como si ella estuviera escuchando lo que nunca se había atrevido a ordenar en su cabeza y que, ahora, acababa de ver con una claridad meridiana. Y concordaba con una de las frases que alguno de sus hermanos habrá apuntado y que dice: «Nadie es de nadie».

—Tú a las personas que conoces las clasificas. A todas, de mil maneras diferentes: por cómo te caen, por lo que puedes sacar de ellos, por lo graciosos que son, por lo lindos y por mil cosas que se te ocurran. —comenzó argumentando el maestro—. Y una de las clasificaciones que hacemos es la de las confianzas que le otorgamos a las demás personas de este mundo. A los que no conoces, no les das ninguna confianza, pero cuando te presentan a alguien, le das un saludo. Eso significa que tiene tu permiso para saludarte cada vez que le apetezca. Ya es un grado de confianza más que al resto. Cuando ya lo vas conociendo mejor, le estrecharás la mano. Eso es algo más que un simple saludo. Sirve para diferenciar a los que conoces, pero tienes un acercamiento más allá del saludo de cortesía. Pues ese es un segundo escalón de confianza. A algunos, incluso, llegarás a darles un abrazo, porque darles la mano no refleja lo que confías en él. A otros con más confianza les darás un beso y, cuando la confianza es mucha, podrás darles un beso en los labios. Como ves, a cada escalón de confianza que subas, más reducido es el número. No creo que tú le des besos en los labios a todo el mundo.

Ella, escuchando estupefacta, entendió algo que ella misma había pensado y que no había logrado contárselo a sí misma con esa claridad. Hizo suya esa teoría desde ese momento. Pero quiso saber un poco más.

—Y el sexo, ¿qué papel juega el sexo en esta trama? —volvió a indagar, absorbiendo toda la información que podía.

—El sexo es el escalón más alto de confianza. Cuando con alguien tienes la confianza de entregar tu cuerpo sin miedo a nada, con esa persona puedes hablar del tema que quieras y no te va a fallar nunca. Siempre será sincero contigo y no tendrá sentido esconderte sus acciones o sus emociones. Estaréis los dos en la cúspide de la confianza. Y por ello existe la fidelidad. La mayoría de los humanos solo le entregan esa confianza a una persona y esperan que sea recíproco. Dos corazones unidos en la confianza suprema. Y sí, eso está muy bien, pero se puede llegar a ese grado de confianza con otras personas. Por eso yo no tengo novia. Necesito la libertad de poder elegir las confianzas que le doy a las personas.

Ella, movida por un impulso que ni ella se vio venir, lo besó en los labios.

—Quiero tener confianza para besarte cada vez que nos apetezca. —dijo ella al separar los labios.

—Tú eres un ser de luz que quiero que brille siempre conmigo; estemos donde estemos, cerca o lejos, siempre que los necesites, estos labios estarán para ti siempre que no te hagan sufrir y sepas disfrutar de que la confianza es hacia los dos lados. Besarnos en los labios nos acercará tanto que siempre entenderemos que el resto de los mortales están más lejos de nosotros y en nuestros labios tenemos el refugio el uno del otro en los momentos en que las cosas no vayan como uno quiere.

Y esa amistad sigue hasta hoy en día. No lo duden. Pero sigo con el relato. Cuando los dos vieron que, besándose en la boca, los dos se sentían mejor, comenzaron a tener sexo. Placentero, sin posesiones. Recuerden que nadie es de nadie. Mirándolo con ese prisma, todos podemos disfrutar de todos.

Nunju Jishimura contactó con un escritor español que tenía una web de relatos. Los fotógrafos le mandaban una de sus mejores instantáneas y él, con lo que veía en ellas, les escribía un relato que luego colgaba en las redes sociales. Se decidió a mandarle la foto que le había hecho a Akira en lo alto del descampado, montada al revés en el balancín. Ese relato lo leyó un galerista que, aunque vivía en Palencia, hacía unas exposiciones pequeñas, pero bien cargadas de público en Madrid-Centro. El fotógrafo japonés ya había expuesto en muchos países de Asia, pero en Europa sería la primera vez. La joya de la exposición era la foto titulada «La modelo triste».

Por su parte ella, tras haber participado en cinco cortometrajes como actriz, había rodado su primera película. No era la protagonista, pero el apoyo positivo al personaje de la actriz principal le valió muchos elogios. Aprovechó su viaje a España para traerse la cámara y realizar su primer cortometraje como directora. O por lo menos intentarlo. Uno de los condicionantes que Nunku puso para ir a España era que le pagaran el pasaje, también, a la modelo. Cosa que no fue considerada un problema. Así fue como Akira puso los pies en España y se dispuso a contar su primera historia, que protagonizaría ella misma.

Al llegar a la exposición, el director de la galería, al escuchar los planes de la chica, le dijo que tenía un amigo que se dedicaba a las cosas del cine. Le propuso contactarlo para que le echara una mano. Y así fue como conoció a Brian. Hablaba más de comida que de cine y es que de cine no sabía nada. Él se dedicaba a las comidas de los rodajes. Pero se cayeron bien. Y, aunque él no sabía cómo se apretaba el botón de grabación de la cámara, sí le presentó a la chica a los que saben hacerlo a la perfección. Y ella rodó su primer corto.

Nunku se dio cuenta de que ella ya no le prestaba atención; ella ahora solo hablaba con su cámara y el bolígrafo con el que reescribía las frases de los diálogos. Se alegró tanto por ella. No creyó estar perdiéndola porque nunca tuvo la sensación de que fuera suya. Esa era la teoría de las confianzas. Y así se volvió el fotógrafo a Japón, solo pero unido a Akira para siempre. Unión que refrendaron la última noche con una sesión de sexo especialmente inolvidable. Ella le regaló que pudiera hacerle una foto desnuda para él. Tenía la certeza y la confianza para saber que ese era un secreto para los dos. Esa noche, subieron otro escalón en la confianza.

Ella se quedó. Los chicos que la ayudaron a rodar su cortometraje la metieron en el rodaje de una película, insistiendo mucho a Sandy Zucko, la directora. Pero, una vez que trabajaron juntas, ya se encargaba ella de escribir en el guion un personaje femenino oriental para poder incluirla en el reparto. Además, sabían que tenía confianzas especiales con Brian y que cuando estaba contento les daba mejor de comer.

Hay que reconocer que, a Brian, esa Teoría de las Confianzas no le encaja bien del todo. Ella, de vez en cuando, se la tiene que recordar, porque él, lo que quiere es casarse con ella, pero no le queda más remedio que aceptar. Es eso o nada. Y lo sufre en silencio. Ella lo intuye y no sabe cómo hacerle entender que cuando logra despojarse del yugo de la propiedad, empieza a fluir con el mundo.

Un día Akira vio cómo, en uno de los rodajes, cada vez que le tocaba el turno a una chica figurante, siempre se sentaba un rato a hablar con ella. Se notaba que a la chica Brian le gustaba y él no notaba nada, simplemente se dejaba llevar por la buena onda que le transmitía. Akira, cuando todos estaban recogiendo los enseres del rodaje, le interrogó.

—A la chica que hace de niñera le gustas. —Le soltó, sin más.

—¡Alaaaa! Exagerada.

—Que ya te lo digo yo. ¿Qué harías si te besa? —le preguntó con esa mirada que ella sabe poner.

Él no supo contestar.

—¿Te gustaría que lo hiciera? —le volvió a insistir.

—No, no, ¿cómo va a ser eso?

—Yo sé que te gustaría. Pero no te vas a dejar hacerlo. Me respetas demasiado. Cosa que me halaga, pero a mí me haces sentir mal. Me haría más feliz si te besara y tú los disfrutaras a que estés sufriendo por mantener una fidelidad a alguien que no es tuyo. Yo te quiero y quiero que seas feliz todos los días de tu vida. Y si quieres que ella te bese, déjala que lo haga. Y si necesitas que sea yo la que le explique la teoría de las Confianzas, la invitas y se lo explico.

Y se acabó el rodaje. La figurante, ya confiada, le daba un beso en los labios cada vez que llegaba al rodaje y la chica de vestuario empezó a hacer lo mismo también. Ahí fue cuando Brian empezó a entender el verdadero significado del «Nadie es de nadie» cuando es compartido.

—Akira, tengo miedo —le comentó él, en una de las sesiones de sexo entre rodajes que tanto les encantaban.

—Sé lo que me vas a preguntar.

—¿Qué pasa si alguna de ellas quiere sexo conmigo?

—El problema no es lo que ellas quieran, es lo que tú quieras. Si vas a ser feliz o no. Simplemente eso. Ya sabes que, si lo haces y te sientes mejor, no hay problema. Siempre que los dos tengan claro que es simplemente una confianza. Y si, de repente sienten que esa confianza no se la quieren dar a nadie más y quieren una fidelidad. Tampoco hay problema porque eso les hará sentir seguros a los dos.

—Pero te perdería a ti. —terminó sentenciando.

—Nunca vas a llegar a entenderlo. A mí nunca me vas a perder, porque nunca me has tenido y la confianza para irte de mi vida o volver las vas a tener siempre porque te la has merecido.

—La verdad es que me gustaría hacer el amor con ella. ¿Le podrías explicar todo eso? Es que a ti te sale mejor.

—Vale. Invítanos a cenar a las dos una noche de estas.

—Qué fácil es quererte. Siempre me hace sentir feliz que tú estés feliz por mí —acabó reconociendo las ventajas de esa teoría.

—Pues te voy a dar una noticia que te va a llenar de felicidad por mí. Tú sabes que la directora Sandy quiere rodar su última película. Pues me ha pedido que sea yo la que sea la protagonista.

Y los dos, cargados de felicidad, tuvieron una noche de sexo feliz y con confianza.

[FINAL FELIZ]

Luis Alberto Serrano

MIEMBROS DE LA PLATAFORMA SALVAR CHIRA-SORIA SON DESALOJADOS DE FORMA VIOLENTA DE LA SEDE DEL PARTIDO «ALTERNATIVA POR SAN MATEO»

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El ecologista Honorio Galindo denuncia que «varios compañeros de la Plataforma Salvar Chira-Soria, asistimos a lo que anunciaban como coloquio y que se iba a impartir por el actual Consejero del Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo de Gran Canaria. Acto del que tuvimos conocimiento a través de un cartel que nos hicieron llegar. Como quiera que, desde la lucha por el Espacio Natural del Barranco de La Mina, actualmente muerto en relación al biotopo que llegó a tener años atrás. Considerando que el ponente de dicho “coloquio” le creemos uno de los grandes responsables de la situación producida y que no hizo nada desde su cargo para tratar de remediar, corregir y aliviar el latrocinio con el bien hídrico que se cometió.

Se comete con este espacio, antes de gran valor ambiental. Ahora y a falta del líquido elemento, un secarral, donde especies protegidas han muerto, sobresaliendo de ella el conocido árbol sauce, “Salix canariensis”. Los entubamientos, desviaciones de aguas, artimañas practicadas para aparentar una situación contraria a la realidad, donde se nos ha pretendido hacer creer que no hay agua suficiente en el Naciente de La Mina (Ancón de Tejeda). Es tal el entramado de tuberías, desvíos y apropiación de toda el agua que luego pasaba por trasvase al Barranco de La Mina. Durante 500 años estas aguas eran el “caudal ecológico” que ha mantenido una diversidad de vida, reconocida en muchos trabajos científicos. Se nos achaca de aparecer en dicho local del partido de “Alternativa por San Mateo”.

Quiero dejar claro que este encuentro-coloquio se anunció sin ninguna coletilla que definiera que era solo para los miembros de dicha organización política o allegados, por lo que deja reflejado de su promoción como abierto al público. Este momento era ideal para exponerle al Consejero de nuestro malestar y nuestra oposición a como ha llevado él la situación del problema que exponemos. Por lo que llevé redactado una pancarta donde el lema exponía lo siguiente: “LA MUERTE DEL ESPACIO NATURAL DEL BARRANCO DE LA MINA RESPONSABLE… MIGUEL HIDALGO y en letra mas pequeña continuaba con “OTROS RESPONSABLES PRINCIPALES: PRESIDENTE DEL CABILDO DE GRAN CANARIA ANTONIO MORALES. EL PRESIDENTE DE LA HEREDAD LAS PALMAS Y DRAGONAL BUCIO Y BRIVIESCA AL TIEMPO ALCALDE DEL AYUNTAMIENTO DE TEJEDA. FRANCISCO PERERA.

Consideramos que gente de este elenco de tamaña responsabilidad por lo que ha sucedido en el Barranco de La Mina, no se pueden pasear de rositas y aquí no ha pasado nada. Entendemos que la sociedad a través de personas de la calle se lo recuerden y a la espera de la acción judicial que ya por este tema la Audiencia Provincial en escrito público ha dejado claro de la presunta existencia de dos posibles delitos por los hechos sucedidos. Fue tal el grado de no aceptación de la protesta que “esbirros”, “lacayos” del partido, usaran la violencia física y psicológica para que desistiéramos de nuestra actitud. Todo esto quedó mayormente reflejado en “video” y fotos. Donde ellos dejaron claro su aptitud. Se nos ha achacado el invadir un espacio particular. El asistir a una charla sin invitación. Si todo eso se ha producido para ellos, responsable el que redactó el cartel, pues no expone nada de que sólo era para miembros del partido y que la entrada estaba solo para ellos, por lo tanto era un acto público en un local privado.

Enlace al dossier donde pueden ver todo lo que exponemos de lo sucedido».

https://photos.app.goo.gl/SqR3DGFo1adwfJ436


«REFLEXIONES AL PIE DE LA MONTAÑA… Y AL BORDE DEL PRECIPICIO MORAL»

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Mi amigo Luis Miguel Pérez Molares, que tiene la virtud de ver la historia con los ojos abiertos y la conciencia despierta, nos regala una reflexión tan necesaria como incómoda. A algunos les parecerá herejía; a otros, una homilía moderna. Pero lo cierto es que este texto es un sermón cargado de ironía, lucidez y evangelio histórico: el de los poderosos siempre disfrazados de santos, cuando en realidad eran solo muy buenos saqueadores con corbata, corona o cruz.
 
Porque claro, Lutero y Calvino no venían a quitarle el negocio al Vaticano, no… ¡venían a salvar almas! Eso sí, con la espada en una mano y la bula de expolio en la otra. Y de paso, los nobles europeos —pobrecitos, tan entregados a la causa— se encontraron con que la nueva fe traía premios muy terrenales: tierras, joyas, esclavos, iglesias, imperios. Pero, ¡ojo!, todo eso fue providencial, un pequeño incentivo del cielo. Dios siempre bendice a los que «creen fuerte»… y saquean mejor.
 
España, por mantenerse fiel a Roma, pasó a ser la «ramera del Papa». Un título que no está nada mal si uno lo piensa con calma. Ramera, pero con fe y mucha dignidad. Mientras los demás se montaban su startup protestante, España seguía creyendo que el oro americano y la sangre indígena al menos llevaban incienso, misal y bautismo. Eso sí: todos mataban en nombre de lo mismo —de un Dios que, a juzgar por la historia, debería haber contratado un buen equipo de abogados defensores de derechos humanos.
 
Luis Miguel, con esa fina ironía tan suya, nos recuerda que toda matanza siempre tiene un «alto propósito». Ya sea salvar almas, defender la civilización, evangelizar o, en el caso moderno, proteger el planeta de nosotros mismos. Porque, sí, ahora los nuevos apóstoles del Apocalipsis climático, los sacerdotes de la biotecnología, los mesías del gran reinicio también dicen que vienen a salvarnos… eliminándonos.
 
Pero que no cunda el pánico: ya no se queman brujas, ahora se les hace shadow banning en redes. Ya no se pasa espada, se pasa algoritmo. Y si antes te metían en una cruzada, ahora te meten en una base de datos.
 
El texto nos recuerda lo esencial: que en cada época hay unos cuantos “elegidos” que, iluminados por una fe superior (económica, digital o sanitaria), deciden que el resto sobra. Y lo hacen con una sonrisa. Porque ahora los verdugos dan charlas TED y hacen yoga por las mañanas.
¿Y nosotros? Pues seguimos como siempre: entre Caín y Caín. Porque, como bien dice Luis Miguel, si después de todo lo que sabemos seguimos permitiendo que nos traten como imbéciles… tal vez es que lo somos. Y entonces sí que la cosa tiene poco arreglo.
Así que lean esta reflexión con calma. No es un panfleto. Es un espejo. Y no se asusten si en él no ven a Lutero, ni a Calvino, ni al papa Borgia… sino al jefe del FMI, al CEO de la farmacéutica, al influencer climático y al político de turno diciéndonos que todo lo hacen «por nuestro bien».
 
Y tú, querido lector, ¿también has sentido ya la llamada divina? ¿O sigues esperando que alguien te avise por WhatsApp?
Que la luz nos pille despiertos… y con la Biblia en una mano, pero el diccionario de historia en la otra.
Amén… o lo que queda de él.
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio

SINTRA SEÑALA AL EMPAQUETADO DE TOMATES DE BONNY EN ARINAGA POR FALTA DE MEDIDAS DE PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES

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Recientemente hemos tenido conocimiento que en el almacén de empaquetado de tomates que la empresa Juliano Bonny Gómez, S.L, tiene en Arinaga, una trabajadora como consecuencia del calor que hemos estado soportando en estos meses, se ha mareado. En este sentido venimos a poner en conocimiento la ineficaz política de prevención de riesgos laborales existentes en la empresa, que perjudica notablemente a la salud de los trabajadores y trabajadoras del almacén de empaquetado de tomates de Arinaga.

Cuando se está expuesto a altas temperaturas, el cuerpo trabaja arduamente para mantenerse fresco. Esto implica aumentar la producción de sudor y dilatar los vasos sanguíneos en la piel para liberar calor. Sin embargo, este proceso puede sobrecargar el sistema cardiovascular y provocar una disminución en el flujo sanguíneo hacia el cerebro.

Además, el calor también puede desencadenar una respuesta de estrés en el cuerpo, lo que provoca la liberación de hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina. Estas hormonas pueden afectar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, lo que a su vez puede contribuir a los mareos.

Ante situaciones como estas, lo que hay que hacer es enviar a la trabajadora afectada a la mutua, al objeto de que se realicen las pruebas pertinentes, evitando así la aparición de cualquier mal mayor.

Lo que aquí se relata no es un hecho aislado, sino que las trabajadoras y trabajadores de dicho almacén de empaquetados, están soportando los días de calor temperaturas de por sí elevadas, no llevando a cabo la empresa ninguna evaluación de dicho factor de riesgo, para evitar cualquier accidente laboral.

En este sentido los artículos 316 y 317 del Código Penal castigan a “Los que con infracción de las normas de prevención de riesgos laborales (como es el caso relatado), no faciliten los medios necesarios para que los trabajadores desempeñen su actividad con las medidas de seguridad e higiene adecuadas, de forma que pongan así en peligro grave su vida, salud o integridad física”.

Por tanto, desde SINTRA venimos a EXIGIRLE a la empresa de empaquetado de tomates de Arinaga de Juliano Bonny Gómez, S.L. que, se realice de forma urgente e inmediata una evaluación del puesto de trabajo de todos los trabajadores afectados por las altas temperaturas, al ser una obligación inequívoca de la empresa el velar por la salud e integridad física de los trabajadores.

Esperamos desde SINTRA que la empresa tome en consideración lo aquí expuesto, pues en caso de que algún trabajador o trabajadora le suceda algo como consecuencia de lo aquí relatado, denunciaremos a la empresa ante el Juzgado de lo Penal.

La seguridad no tiene que suceder por accidente

Alejandro Jesús Olivares Cabrera. PRESIDENTE DE SINTRA

«NO DEJEMOS CAER LA PINTADERA»

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El otro día, asistí a una de esas fiestas de barrio que tanto nos identifican como pueblo. Música, vecinos reunidos, olores familiares de comida hecha con cariño y alegría sincera. Todo parecía en su sitio, salvo un detalle que no pude dejar pasar: en el escenario, alguien había colocado una pintadera, uno de nuestros símbolos más antiguos y representativos… torcida.

No pude evitar acercarme a uno de los vecinos que había colaborado en el montaje. Le pregunté si se había dado cuenta. Su respuesta fue simple, casi resignada: «No cabía de otra manera, si ponía el panel en vertical, la pintadera taparía parte del escenario. Espero que nadie se dé cuenta.»

A lo que respondí con el alma en un hilo: «Espero que sí se den cuenta. Espero que haya más personas con sentimiento de identidad canaria, si no, tiro la toalla.»

Esa conversación me dejó pensando durante días. ¿Hasta qué punto conocemos y respetamos nuestros propios símbolos? ¿Cuánto valor le damos a lo que somos como pueblo? ¿Valoramos nuestra cultura?

La pintadera no es un simple adorno. Es un símbolo ancestral, un sello utilizado por los antiguos canarios, los primeros habitantes de Gran Canaria. Se usaban, probablemente, para marcar pertenencia, identidad, propiedad o incluso con funciones rituales. Su diseño geométrico, tan característico, no se ha encontrado en ninguna otra isla: es única de Gran Canaria. Y sin embargo, muchos la ven como un simple dibujo “bonito” sin conocer su profundo significado.

Este desconocimiento no es culpa de uno solo. Es el reflejo de una desconexión que se ha ido gestando con los años, entre nuestra vida cotidiana y nuestras raíces. El sentimiento de pertenencia no se transmite solo con banderas o camisetas. Se cultiva con respeto, con educación, con cariño a nuestra tierra, nuestras costumbres, nuestra historia, nuestros juegos y deportes  y nuestra cultura. Y también con pequeños gestos, como colocar una pintadera correctamente.

Mantener vivas nuestras tradiciones no es una cuestión de nostalgia, es una necesidad vital. En un mundo que globaliza y uniforma, el canarismo no debe ser una moda pasajera, sino un compromiso con lo que somos. No para cerrarnos al mundo, sino para tener algo auténtico que ofrecer desde nuestra identidad.

La cultura indígena de los canaris es parte de ese tesoro que no podemos permitirnos olvidar ni tergiversar. Cada vez que explicamos a un niño lo que significa una pintadera, cada vez que elegimos palabras canaris para nombrar lo nuestro, cada vez que cantamos una folía o contamos una historia de los antiguos, estamos defendiendo la memoria colectiva.

No es solo cuestión de que la pintadera esté bien colocada en un escenario. Es que no podemos permitir que se tuerza el símbolo si queremos que se mantenga recta nuestra identidad.

Ojalá seamos muchas personas las que nos demos cuenta. Y las que no tiremos la toalla.

Diego Fernando Ojeda Ramos, fue concejal del Ayuntamiento de Telde y actualmente es asesor en la Consejería del sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo Insular de Gran Canaria