«LA NUBE DE LA AUDIENCIA NACIONAL YA LLUEVE SOBRE CANARIAS: LA UCO ENTREGA EL INFORME QUE NADIE QUERÍA LEER»

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El juez Ismael Moreno Chamarro, titular del Juzgado Central de Instrucción nº 2 de la Audiencia Nacional, acaba de dar entrada a un informe que promete poner los pelos de punta —y los contratos en remojo— a más de uno en Canarias.
 
El documento, con sello oficial y aroma a “café de guardia civil recién hecho”, llega firmado por la Unidad Central Operativa de Delincuencia Económica (UCO) de la Guardia Civil y lleva fecha del 30 de octubre de 2025. Nada menos que un informe completo sobre las contrataciones formalizadas por la Comunidad Autónoma de Canarias.
 
Dicho en cristiano: la UCO ha puesto su lupa en los papeles donde se firman los millones… y también los silencios.
 
El juez Moreno, siempre tan meticuloso, ha decidido integrar el informe en el expediente judicial electrónico (porque a estas alturas, ni la Audiencia Nacional tiene ya espacio en los archivadores para tanto papel sospechoso) y lo ha puesto a disposición del Ministerio Fiscal y las partes personadas. O lo que es lo mismo: “que todos lean lo que viene, si se atreven”.
 
El detalle curioso —y casi poético— es que el informe de la UCO “excedía la cabida del CD”, y por tanto se sube a la “plataforma CLOUD”. Es decir, la corrupción en Canarias ya está en la nube. Y no hablamos precisamente de calima digital, sino de una tormenta que amenaza con mojar más de una moqueta institucional.
 
Este simple movimiento de papeles es, en realidad, un terremoto administrativo con epicentro en Madrid y réplicas en Tenerife, Gran Canaria y más allá. Porque cuando la Audiencia Nacional toma cartas en el asunto, es que los sobres ya no son amarillos, los contratos ya no son “dudas administrativas” y los “procedimientos ajustados a ley” empiezan a tener grietas.
 
La UCO no entrega un informe porque sí. Lo hace cuando hay nombres, cifras y contratos que chirrían más que un coche de feria sin engrase. Y si el juez Moreno lo ha aceptado e incorporado al expediente, es que la música empieza a sonar en tono judicial.
 
En Canarias, donde algunos políticos todavía se creen inmunes a la realidad, esta noticia ha caído como un chaparrón en medio de una romería. Ya hay quien busca paraguas, otros que corren a borrar tuits, y los más veteranos que dicen aquello de “tranquilos, esto no es nada, es rutina”. Sí, claro. Lo mismo dijeron los del caso Koldo.
 
El documento no da nombres, pero la protagonista colectiva es clara: la Comunidad Autónoma de Canarias. La que firmaba, adjudicaba y justificaba, y que ahora tendrá que explicar a un juez lo que antes explicaba con una rueda de prensa y una sonrisa. El problema es que, esta vez, las explicaciones van con membrete de la Audiencia Nacional y no con el logo del Gobierno de Canarias.
 
Un informe con aroma a principio del fin
 
Nadie sabe todavía qué contiene exactamente el informe 155/2025 de la UCO, pero su existencia ya es una declaración de intenciones. El mensaje está claro: el caso de las contrataciones públicas en Canarias ha pasado de la política a la justicia, y eso siempre duele… sobre todo a los que llevan años diciendo que “todo está correcto”.
 
Ahora habrá que ver si el juez Moreno sigue tirando del hilo y, como suele ocurrir, ese hilo lleva directo a los despachos donde se firman los grandes contratos y se sellan las pequeñas mentiras.
 
Mientras tanto, el informe duerme en la nube, esperando a que alguien lo lea y se le atragante el desayuno.
 
Así que, queridos lectores, tomen asiento, porque esto apenas comienza.
 
El “informe UCO sobre Canarias” ya está en la nube, y cuando en Canarias se dice que viene nube… es que va a llover, y fuerte. Y si no llueve sobre los que firman, lloverá sobre los que miraron hacia otro lado.
 
Porque, como bien saben en los juzgados y en los bares, la justicia tarda, pero cuando llega, no pide cita previa.
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio
 

«EL SEPUKU DEL PP: MAZÓN CON EL PUÑAL, FEIJÓO CON LA KATANA Y SÁNCHEZ CON LAS PALOMITAS»

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Y ahora solo falta que Feijóo ponga en su agenda lo de Manuel Domínguez, el de los títulos universitarios made in imaginación política. Hay que reconocerle algo al PP: cuando mete la pata, no se conforma con el tobillo… va directo hasta el muslo. El mismo día que comienza el juicio contra el Fiscal General del Estado —una oportunidad de oro para dejar al Gobierno en evidencia—, al PP se le ocurre la brillante idea de decapitar a su propio barón. Ni los guionistas de “El juego del calamar” se habrían atrevido a tanto.
 
Tenían 365 días para elegir
 
Pero no: el PP es de esos que dicen «¿Que no soy capaz?… ¡sujétame el cubata!»
 
Y allá va Carlos Mazón, hundiéndose el puñal en el estómago en directo, mientras Feijóo, con su habitual expresión de “yo pasaba por aquí”, levanta la katana y zas: cabeza fuera, sin despeinarse.
 
El seppuku, también conocido como harakiri, es un ritual de suicidio japonés que consiste en cortarse el abdomen. Era una práctica del código de los samuráis, el bushido, para morir con honor en lugar de ser capturado o para expiar una grave deshonra o delito.
 
La ceremonia implicaba un corte rápido y profundo, y a menudo era realizada por un segundo (llamado kaishakunin) que decapitaba al practicante al final, para acelerar la muerte y evitar sufrimiento.
 
En la versión política del PP, el kaishakunin se llama Feijóo.
 
El partido que debía aprovechar el foco sobre el Fiscal General sentado en el banquillo decide robarse la portada… pero a sí mismo.
Hay que tener talento, pero del malo, del que se estudia en primero de desastre político.
 
¿Quién lleva el timón en Génova? ¿Un estratega, un enemigo infiltrado o un grupo de becarios con GPS roto? Porque esto ya no parece un partido político: parece una recreación en vivo del Titanic con banda sonora de Chiquito de la Calzada.
 
Mazón no cae por sus enemigos: lo empuja su propio equipo. Y Feijóo, desde Madrid, mira la escena con esa mezcla entre resignación gallega y alivio interior del que piensa: “uno menos que me hace sombra”.
 
Mientras tanto, los ciudadanos observan la tragedia como si fuera un episodio nuevo de Netflix: el Fiscal General en el banquillo, Mazón en el tatami, Feijóo empuñando la katana y Génova gritando ¡Corten!
 
El resultado: otra temporada más de “El PP se autodestruye”.
 
Y claro, ¿quién se frota las manos?
 
Pedro Sánchez, con sonrisa de monje zen, viendo el espectáculo desde Moncloa, con un bol de palomitas y su camiseta de “Keep Calm and Vote PSOE”.
 
Porque con esta oposición, Sánchez no solo llega a 2030… sino que igual le ponen una estatua en 2040. España necesitaba un contrapeso político, pero lo que tiene es un espectáculo de Sepuku improvisado.
 
Y ahora solo falta que Feijóo ponga en su agenda lo de Manuel Domínguez, el de los títulos universitarios made in imaginación política. ¿Para cuándo? Pues conociendo los tiempos del PP, quizás cuando empiece el juicio de Begoña… así todo queda equilibrado: una decapitación por cada noticia del Gobierno.
 
– Sayonara, Mazón.
 
Y que alguien esconda los cubatas en Génova, por favor.
 

«EL PP CANARIO, ENTRE LA INCOHERENCIA, EL CURRÍCULUM INFLADO Y EL BILBAÍNO»

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El Partido Popular de Canarias vive una crisis de coherencia de manual. Mientras el coordinador general Jacob Qadri tilda de “absurdo y dañino” el pacto entre dos consejeros del PP y el socialista Alpidio Armas en el Cabildo de El Hierro, la hemeroteca le recuerda que él mismo alcanzó el poder en La Palma gracias a un acuerdo idéntico con el PSOE.
 
El problema no es solo Qadri. Es un partido que predica una cosa y practica otra, con un presidente regional, Manuel Domínguez, que continúa sin aclarar su propio historial académico, adornado con títulos universitarios “conseguidos” en centros que nadie logra encontrar ni en Google Maps. Un PP que exige pureza doctrinal a los suyos mientras su líder regional sigue matriculado —al parecer— en la “Universidad de la Opacidad”.
 
En El Hierro, los dos consejeros populares que decidieron apoyar a Alpidio Armas junto a Izquierda Unida han sido fulminados del partido, aunque el pacto no garantiza una mayoría estable. Suman seis apoyos frente a los siete de la oposición. Es decir, un gobierno débil sostenido por un hilo… y por la incoherencia de quienes desde fuera los señalan con el dedo.
 
La consecuencia ha sido devastadora: cinco de los seis concejales del PP en los ayuntamientos de Valverde, La Frontera y El Pinar han abandonado las siglas, pasando a ser no adscritos, mientras el diputado autonómico Juan Manuel García Casañas ha presentado su dimisión como presidente insular. El PP herreño queda así prácticamente desmantelado.
 
Lo más llamativo es el doble rasero. En La Palma, allá por 2011, el socialista Anselmo Pestana —hoy delegado del Gobierno— selló un pacto con el PP, liderado entonces por Asier Antona, alias “el Bilbaíno”, un dirigente más ducho en la geometría variable que en la coherencia ideológica. Aquel acuerdo, bendecido por la socialista Patricia Hernández, dio poder a los populares en diez de los catorce municipios de la isla. Hernández llegó incluso a justificarlo con una frase para la historia: “El PP es la derecha sustantiva y CC la derecha cacique.”
 
Aquel pacto fue aplaudido, celebrado y vendido como un “gesto de responsabilidad”. Hoy, un movimiento similar en El Hierro se califica de “traición”. En Canarias, parece que lo que ayer era virtud, hoy es pecado… según quién mande en la sede regional.
 
Y mientras tanto, el presidente Manuel Domínguez, campeón del “currículum creativo”, exige a los suyos disciplina y transparencia. Lo que no exige es el mismo rigor para sí mismo. El PP canario se ha convertido en un laboratorio de contradicciones: en una isla, pactar con el PSOE es estrategia; en otra, es motivo de expulsión. En Santa Cruz, inflar un currículum es un malentendido; en el resto del archipiélago, una vergüenza.
 
En definitiva, un partido que se ha doctorado —sin necesidad de títulos falsos— en incoherencia política. Si la coherencia fuera una asignatura, más de uno en el PP canario tendría que ir a septiembre… incluido el que presume de máster en universidades que ni siquiera existen.
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio
 

«SÁHARA OCCIDENTAL, CADA DÍA MÁS ABANDONADO A SU SUERTE»

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La Organización de las Naciones Unidas ha vuelto a dejar clara una vez más su ineficacia a la hora de hacer valer su mandato de paz, cooperación internacional y defensa de los Derechos Humanos. Lo demostró con Palestina, y ahora lo ha vuelto a hacer con el Sáhara Occidental…

El territorio saharaui ha estado en la agenda de la ONU desde 1963, cuando aún era colonia española. En aquel momento, fue integrado en su lista de Territorios No Autónomos, lo que implicaba el reconocimiento por parte de la Organización de que se trataba de un territorio bajo régimen colonial y reconocía su Derecho inalienable a la autodeterminación y la independencia…

Posteriormente, el 16 de octubre de 1975, tras la marcha verde iniciada el día 6 del mismo mes por parte de Marruecos, con la intención de invadir y ocupar militarmente la (hasta ese momento), provincia española del Sáhara, ante el inminente abandono del territorio por España, la Corte Internacional de Justicia (CIJ), emitió su opinión consultiva: “Los materiales y la información que se le presentaron [a la Corte] no establecen ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sahara Occidental y el Reino de Marruecos o la entidad mauritana. Así, la Corte no ha encontrado vínculos jurídicos de tal naturaleza que puedan afectar la aplicación de la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General en la descolonización del Sahara Occidental y, en particular, del principio de libre determinación mediante la expresión libre y genuina de la voluntad de los pueblos del Territorio”.

A partir de entonces, se han producido diversas resoluciones en el mismo sentido. De hecho, a partir de 1991, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha renovado el mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO). La función de este organismo no ha sido otra más que velar por la descolonización y la desocupación del Sáhara. Sin embargo, actuando cada vez con menos empeño, hasta la gran rectificación producida este mes…

La última resolución aprobada (impuesta por Donald Trump) reduce las posibilidades de un referéndum justo para los saharauis. Lo hace al tomar en cuenta la propuesta de Marruecos y hacer constar: «la autonomía auténtica representa el resultado más viable para la resolución del conflicto entre dicho territorio y Marruecos». Dicho de otra manera: no decide la convocatoria del referéndum según las tesis marroquíes, pero abre un poco más la puerta hacia ello…

¿Cuál es el problema? Desde 1975 el reino alauita ha ido colonizando los territorios saharauis. Actualmente dos tercios de la población del Sáhara Occidental es de origen marroquí. La población saharaui es minoritaria en su territorio, dado que la mayoría reside en campamentos de refugiados en Argelia. El Frente Polisario siempre ha exigido que en caso de referéndum, el voto sea para los saharauis, incluyendo los que viven exiliados de su país por culpa de Marruecos. El reino alauita no acepta eso por pura conveniencia. Necesita que la población marroquí que reside en el Sáhara vote para asegurar el resultado favorable. Pero hay más…

El pasado mes de marzo, Marruecos dio licencia a una empresa israelí (NewMed) para la explotación de hidrocarburos en aguas del Sáhara Occidental. Sí, una empresa israelí ¿Se comprende el interés de Trump en «facilitarle» las cosas a Mohamed VI?. Y, sí: en aguas saharauis (no marroquíes, por ahora) y frente a la isla de Fuerteventura

Evidentemente, por mucho que se quiera «suavizar», esta nueva resolución no ayuda en nada a la causa saharaui. Más bien, aumenta el problema. Habrá que ver la reacción del Frente Polisario. El Sáhara parece estar cada vez más abandonado a su suerte. Los canarios tenemos que mostrarle todo nuestro apoyo al pueblo hermano saharaui

Ángel Rivero García

www.encanarias.wodrpress.com

ONDAGUANCHE LLEVA A TELEVISIÓN ESPAÑOLA LA EXTRAÑA MUERTE DE UN JOVEN DE TELDE EN SAN JUAN DE DIOS

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El caso de la extraña muerte del joven de Telde Eliecer Jiménez Ramírez, en el Centro Socio Educativo de San Juan de Dios visualizado  por ONDA GUANCHE, tras la denuncia de su madre que avanzó haber sido vetada por el mismo medio de comunicación que ha sido distinguido por el Gobierno de Telde, acaba de saltar a la televisión pública, en el programa regional Cerca de Ti, líder de audiencia en TVE que dirige el veterano periodista,  locutor y presentador, Roberto Herrera.                                          

Manuel Ramón Santana

 

«LA TOGA QUE BLINDA LA DAGA»

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El Decreto de archivo de las diligencias 27/2025, dictado el 18 de octubre de 2025 por la Fiscalía del Tribunal Supremo, en relación con la denuncia presentada contra Santiago Abascal Conde, diputado del Congreso y máximo líder del partido político ultraderechista Vox, por sus mensajes en la red social X incitando a “confiscar y hundir” el buque Open Arms, constituye mucho más que un acto de trámite: es una declaración política revestida de forma jurídica. En la medida en que desestima la existencia de delito y decide no abrir investigación penal, ese Decreto delimita —con toda la fuerza simbólica de la toga— el espacio de lo que en España puede decirse sin sanción por parte de los representantes de las clases dominantes, incluso cuando se trata de instigaciones públicas a la violencia.

El 27 de agosto de 2025, el denunciado publicó en su perfil oficial de X el mensaje:

“Ese barco de negreros hay que confiscarlo y HUNDIRLO. Para que sirva de advertencia de cuál va a ser el final que les espera a todos los multimillonarios y políticos que promuevan la invasión de Europa.”

Al día siguiente, el 28 de agosto, reiteró el contenido, insistiendo en el hundimiento del buque Open Arms, con un nuevo mensaje en la misma red (https://x.com/santi_abascal/status/1961088284169261338?s=61), reafirmando así su voluntad de instigar una acción violenta contra una organización humanitaria dedicada al rescate de vidas en el mar. Estos hechos, denunciados por más de 250 personas y 26 organizaciones políticas, sociales, culturales y sindicales en la Fiscalía Superior de Canarias, para ante la Fiscalía General del Estado, fueron reproducidos por numerosos medios y suscitaron la condena de autoridades políticas e institucionales, desde el Gobierno de Canarias hasta el Ministerio de la Presidencia.

El Decreto de archivo, sin embargo, considera que tales mensajes se hallan amparados por la libertad de expresión, y que no constituyen provocación ni incitación punible conforme al artículo 510 del Código Penal. En apariencia, se trata de un ejercicio prudente de contención punitiva; en realidad, es una decisión que proyecta impunidad hacia la palabra violenta cuando proviene de posiciones de poder. Bajo la cobertura de la libertad de expresión se normaliza un discurso que legitima la agresión, la deshumanización y el desprecio hacia quienes actúan bajo principios de solidaridad y de derecho humanitario.

El razonamiento del Decreto, al negar la existencia de un peligro concreto o inminente, ignora el carácter performativo del lenguaje político. Un acto de lenguaje es performativo cuando no se limita a describir una realidad, sino que la produce o la impulsa. En la política, las palabras de un dirigente no son simples opiniones: son actos de poder que orientan conductas, modelan percepciones y fijan límites morales. Cuando un líder político dice “hay que hundir” un barco humanitario, no está expresando una metáfora ni una crítica abstracta: está autorizando socialmente la violencia, trazando un horizonte en el que esa violencia sea percibida como legítima defensa o acto patriótico.

Desde el punto de vista jurídico-político, el Decreto representa una peligrosa inversión de la función del Derecho. El ius puniendi, concebido como última ratio, no puede transformarse en un escudo protector del poder político cuando éste instiga la violencia. Si el Estado solo activa su deber de protección cuando se denuncia por delito de odio, muchas veces sin fundamento democrático y con  verdaderos montajes, a quien carece de influencia en los aparatos del Estado  o no representa políticamente a la oligarquía, el Derecho deja de ser instrumento de justicia para convertirse en mecanismo de preservación del orden establecido. La toga, así, deja de garantizar la ley para blindar la daga de quienes erosionan los valores humanitarios más elementales.

Tampoco puede soslayarse la dimensión internacional del asunto. El buque Open Arms actúa bajo el amparo del Derecho Internacional Humanitario y Marítimo, cuya violación o instigación a vulnerar se encuadra en la esfera de responsabilidad penal internacional. Desestimar esa instigación por considerarla una opinión política constituye una peligrosa desviación del principio de protección universal de la vida humana en el mar. Al minimizar el impacto de los mensajes, la Fiscalía envía un mensaje implícito: la defensa de los derechos humanos puede ser atacada sin consecuencia jurídica.

La lectura del Decreto en clave formalista evidencia una renuncia a la función transformadora del Derecho. Las decisiones jurídicas no son neutrales; producen efectos sociales, consolidan hegemonías y definen lo que el Estado considera aceptable o sancionable. En este caso, la omisión se convierte en un acto de poder: una renuncia institucional a enfrentar la violencia discursiva que prepara el terreno para la violencia material.

Pero ya no hablamos de una amenaza futura. El discurso racista y deshumanizador no es una sombra que se cierne sobre el mañana: es el presente. Está en las costas donde se deja morir a migrantes, en los barrios donde se persigue a quienes son pobres, en las redes donde se normaliza la humillación del diferente. El Derecho no puede seguir actuando como si ese odio fuera una mera posibilidad abstracta: es un hecho que se reproduce cada día, alentado por la impunidad de quienes lo promueven desde la tribuna política.

La libertad de expresión no puede servir de coartada a la violencia simbólica ni a la instigación del crimen. Porque la libertad que ampara el odio no es libertad: es licencia. Y cuando la toga se alza para proteger esa licencia, deja de ser símbolo de justicia para convertirse en cómplice de la degradación moral e institucional del Estado.

Hoy, el silencio jurídico ante la palabra que incita a hundir vidas no es neutralidad: es consentimiento. Y el Derecho que calla frente al odio deja de ser Derecho.

José Manuel Rivero

 

«LOS QUE CURAN… PERO NO SE PINCHAN»

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Resulta que más de la mitad de los profesionales de la salud en España —y en Canarias, igual o peor— no se vacunan contra la gripe.

Sí, has leído bien: los que te recomiendan vacunarte, los que te repiten que “la prevención es lo primero”, los que te ponen cara seria si dudas… son los mismos que pasan de la vacuna como quien pasa del gimnasio después de Reyes.

Uno se pregunta, con todo el cariño del mundo:

¿De verdad creen que el ejemplo lo ponemos los pacientes en la sala de espera?

 ¿O tal vez piensan que el virus respeta las batas blancas y los fonendos?

El asunto no es menor. Porque si los que saben de medicina no se vacunan, ¿cómo quieren que el resto confiemos en las vacunas?

Es como si el chef no probara su propia comida o el piloto dijera que él prefiere viajar en tren. Da un poquito de inseguridad, ¿no?

Y lo mejor de todo es que luego vendrán las campañas institucionales, los carteles, los lemas con fotos de sonrisas y jeringuillas, mientras medio personal sanitario sigue sin dar ejemplo.

La ciencia lo dice, la lógica lo grita, pero el brazo sigue cerrado y el parche sin usar.

Quizás el verdadero virus sea la incoherencia.

Porque una cosa es tener miedo a las agujas y otra muy distinta es curar a los demás sin querer protegerse uno mismo.

Y para rematar, una pregunta que nadie parece querer responder:

 ¿Por qué en Canarias no se publica el dato de cuántos profesionales de la salud no se vacunan?

¿Se está ocultando algo o simplemente se prefiere no enseñar el pinchazo donde más duele: en la credibilidad?

Así que, queridos profesionales, con respeto y una sonrisa:

Si de verdad quieren que los ciudadanos confíen en las vacunas…

Empiecen ustedes por ponerse la suya.

Juan Santana, periodista y locutor de radio

 

«LA JUVENTUD Y OTRAS BRECHAS DE LA SOCIEDAD»

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Es posible que las denuncias y exigencias del activismo claro y valiente de las portavocías de Drago Canarias molesten a más de uno. Quizás esa incomodidad indique que estamos en el camino correcto al llamar a las cosas por su nombre: grave deterioro y desatención de los servicios públicos, políticas e instituciones desconectados con la realidad, servilismo a los lobbies económicos en detrimento de la igualdad y el bien común, falta de participación, reiteración de atentados a los patrimonios, demasiados políticos abonados al presupuesto, no hablar de nuestras cuitas… Es en ese contexto desde donde volvemos a manifestar que los inputs que alienta la “vieja política” provocan y ahondan las “brechas” dolientes que lastran la satisfacción y el bienestar de nuestra gente.

En general, entendemos que una brecha es una herida en la cabeza, pero hay otras acepciones que apuntan a grietas por donde se cuelan cuestiones que generan inseguridad, falta de unión o cohesión entre grupos o personas… Obviamente, a todas esas rémoras busca referirse el título y el contenido de esta comunicación. Y sí, son lastres demasiado gravosos que ya están afectando al equilibrio social y a la justicia redistributiva de nuestra innegable riqueza.

Por diferentes motivos, la brecha generacional es la más grave, pero hay muchas más: de género, de origen y raza, formativa, salarial, la brecha lingüística, brecha digital, entre canarios y turistas, entre servicios públicos y privatizados, entre particulares y empresarios, entre ciudadanos de a pie y políticos, de fiscalidad, entre formación y desempeño laboral, entre dar oportunidades a los jóvenes o empujarles al “exilio”, entre prensa independiente y… desde Drago Canarias, pensamos que es imprescindible y urgente ir abordando estas heridas desde la política y desde las instituciones, porque a la vista de la realidad socioeconómica estas heridas llevan camino de gangrenarse y poner en grave riesgo el cuerpo social de este país.

Se habla mucho y se trabaja poco para corregir la diferencia de expectativas de vida —ruptura evolutiva— entre las generaciones de los sesenta y setenta —los denominados boomers— y la de sus hijos, que conocemos como millennials. Hay quien trata de justificar esa “brecha” en el esfuerzo realizado por aquellas generaciones, o que estas no han sabido ganárselo. Sin embargo, nada puede justificar un desgarro social tan profundo y doloroso en el que siguen percutiendo, por activa o por pasiva, las políticas públicas. Además, en Canarias, habría que matizar que la generación de nuestros padres no vivió tan bien como se dice, o que tampoco sus jubilaciones alcanzan la media del resto del Estado. Es una cuestión de memoria y de estadística.

En todo caso, la diferencia de un bienestar y otro no admite discusión tampoco en Canarias. Ello nos lleva a señalar algunos desafíos, perfectamente medibles, que amenazan las expectativas de juventud: edad de emancipación, calidad de sus empleos, estabilidad laboral y bajos salarios, acceso a la vivienda, una tranquilidad personal que les permita afrontar otros desempeños… Son algunas de las dificultades que reflejan, con meridiana claridad, distintos informes financiados por las instituciones que llegan a poner negro sobre blanco que “si no se reequilibra el contrato intergeneracional y se sigue ignorando esta brecha puede condenarse a toda una generación”.

Por su situación de vulnerabilidad, los jóvenes son plenamente conscientes de la injusticia de trato que sobrellevan en su propia tierra y en ello inciden las portavocías de Drago Canarias, muy cualificadas, pero insultantemente jóvenes a ojos de la vieja política. Lamentable, si los responsables de las principales instituciones de Canarias se empeñan en no reconocer que el futuro de este país ha de ser de la juventud, será una gran torpeza —siendo benévolos— que terminará pasándoles por encima; porque no se trata de una fantasía de Drago Canarias, es algo inaplazable, justificado y reconocido jurídicamente al más alto nivel.

La Constitución de 1978 recogió en su artículo 48 que “los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural” y el propio Estatuto de Canarias en su artículo 14, en la misma línea, mandata a las instituciones para que presten un apoyo expreso a la juventud que les permita desarrollar su propio proyecto de vida. A la vista está que las estructuras formales resuelven bien poco, porque una y otra prescripción siguen pendientes.

Sin embargo, hay que ser honestos y decir con claridad a la juventud y a quienes creen en ella que la pasividad o la desconexión de los asuntos políticos, por muy decepcionados que estén, no son una opción para cambiar las tornas. Que es preciso dejar que aflore la rebeldía, comprometerse, pelear el cambio desde la organización que a cada cual le ofrezca mayor credibilidad y confianza, desde colectivos sociales estables o movimientos ocasionales, en la calle, en los medios de comunicación… y desde luego, en las urnas cuando toque.

Es posible que la responsabilidad de esta situación esté repartida o incluso que pueda ser difusa: modelo económico, liberalismo, exigencias y necesidades de este tiempo, consumismo, contexto nacional e internacional, acceso inmediato a otras realidades… En todo caso, es una evidencia que la clase política que, en muchos casos, accedió al poder hace treinta o cuarenta años se ha convertido en una suerte de corchos que taponan la evolución natural del gobierno de las instituciones. Manejan a su antojo las llaves de las cañerías para flotar en cualquier situación, tratan de condicionar la crítica en la calle, maniobran con el dinero de todos para influir en los medios de comunicación… Al fin y al cabo, se busca dificultar el empuje renovador de las nuevas generaciones.

En este punto, algunas personas consideramos que es preciso romper esa dinámica insensata impulsando un pacto canario de apoyo decidido a la juventud, absolutamente transversal, que tenga como objetivos la plena integración laboral y social de “la juventud mejor preparada de nuestra historia” en el desarrollo de esta tierra. Canarias y el futuro de nuestros jóvenes se lo merecen.

Entre tanto, y mientras otros se afanan en rescatar el triste lema de “quien se mueva no saldrá en la foto”, esta organización está justamente en lo contrario: en poner luz donde hay oscurantismo, en seguir convocando a los jóvenes y a quienes creen en ellos a sumarse a la renovación, en denunciar las malas praxis de la política y las instituciones, en remover inercias y dificultades, en desenmascarar populismos, en defender los derechos de la gente y del territorio… En esas cosas está y estará Drago Canarias.

Ese es nuestro compromiso.

Héctor Morán, Responsable de Organización y Confederalidad de Drago Canarias

 

 

MATILDE ASIÁN EN «EL PULSO» DE ONDAGUANCHE: “LOS PRESUPUESTOS DE CANARIAS 2026 SON UNA APUESTA POR LA ESTABILIDAD Y POR LAS PERSONAS, EN UN CONTEXTO LLENO DE INCERTIDUMBRE”

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La consejera de Hacienda del Gobierno de Canarias, Matilde Asián, explicó en el programa El Pulso, que dirige Juan Santana en Onda Guanche, los detalles de los Presupuestos Generales de Canarias para 2026, unas cuentas que definió como “de responsabilidad y compromiso” y que se elaboran sin Presupuestos Generales del Estado, lo que obliga al Ejecutivo autonómico a actuar con prudencia, previsión y valentía.
 
“Elaborar unos presupuestos sin saber con qué recursos concretos contaremos desde el Estado es un ejercicio de fe técnica y política. Pero no podemos detener la acción de gobierno ni sembrar incertidumbre entre los ciudadanos”, afirmó Asián.
 
La titular de Hacienda destacó que el Gobierno canario ha decidido mantener el rumbo económico y garantizar la estabilidad de los servicios públicos esenciales, priorizando sanidad, educación, servicios sociales y vivienda, además de incluir medidas de apoyo a los autónomos, pymes y familias.
 
En este sentido, subrayó que los Presupuestos 2026 están diseñados “con las personas en el centro”, y que buscan consolidar el crecimiento económico logrado tras la pandemia, aunque advirtió que el ritmo de crecimiento “se ha estancado, pero sigue siendo positivo”.
 
“La disciplina fiscal nos limita, pero no nos frena. Hemos hecho un presupuesto realista, adaptado a nuestra capacidad de ejecución y a las necesidades sociales del Archipiélago.”
 
Asián reconoció que la falta de unas cuentas estatales aprobadas complica la planificación, ya que el Gobierno de Canarias no conoce las transferencias, los fondos finalistas ni la senda de gasto permitida.
 
“Tenemos que hacer estimaciones propias, porque no sabemos qué partidas llegarán a Canarias. Pero no podemos paralizar nuestra economía por la incertidumbre ajena.”
 
La consejera defendió que, pese a ese contexto, el Archipiélago mantiene una previsión de crecimiento nominal del 3,6% y real del 1,9% para 2026, con un PIB previsto superior a los 104.000 millones de euros, cifras avaladas por la AIReF, que ha considerado las previsiones “coherentes y bien fundamentadas”.
 
Finalmente, Matilde Asián envió un mensaje claro desde El Pulso:
 
“Canarias demuestra que se puede gestionar con seriedad incluso cuando Madrid no marca el rumbo. No hay mayor valentía que seguir trabajando por la gente, aunque no tengamos todas las certezas sobre la mesa.”
 

EL SEÑOR MAZÓN TENDRÁ QUE DAR TODAS LAS EXPLICACIONES: “CUANDO TE LLAMAN ‘SEÑOR’, ES QUE YA ESTÁS EN LA RAMPA DE SALIDA»

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En Canarias, el presidente regional del PP, Manuel Domínguez —de momento sin el “Señor” delante—, sigue sin dar las suyas sobre sus títulos académicos conseguidos con mucho esfuerzo en universidades que no existen.
 
Dicen que en política no hay casualidades, pero lo del Señor Mazón empieza a parecer una serie de intriga donde el guion lo escribe la hemeroteca. Hasta hace nada era simplemente Mazón, el presidente cercano, el de las fotos con sonrisa y los titulares amables. Pero de repente, Feijóo —ese que nunca dice nada sin decirlo todo— lo rebautiza como “el Señor Mazón”. Y claro, cuando en el PP te pasan del nombre de pila al tratamiento de “Señor”, eso no es respeto… es protocolo de salida.
 
Porque en el manual del partido está clarísimo: cuando te llaman “el Señor”, lo siguiente es el clásico mensaje interno de “gracias por todo, pero por el bien del partido, mejor que te apartes un poquito”. Es decir, el “Señor Mazón” ya huele a despacho vacío.
 
Y encima, Feijóo le dio el toque con la frase que ningún dirigente quiere oír:
 
“El Señor Mazón tendrá que dar muchas explicaciones.”
 
Que traducido al idioma político del PP viene a decir: “De aquí en adelante, te defiendes tú solo.”
 
El asunto, como ya saben, tiene de todo: sobremesa, periodista, parquímetro y 25 minutos de silencio. Veinticinco gloriosos minutos de incomunicación total, justo cuando el problema político del día estaba más caliente que una urna en recuento. Mientras media estructura del PP buscaba al presidente, el Señor Mazón estaba “acompañando” —según la versión oficial—, aunque nadie ha explicado todavía si la compañía fue profesional, institucional o puramente humana.
 
Y mientras el misterio de los 25 minutos sigue sin aclararse, en el PP algunos ya piden que Mazón no asista al próximo acto de homenaje. No sea que, entre discurso y discurso, vuelva a desconectarse del protocolo… y de la cobertura.
 
Pero ojo, que el virus de las “explicaciones pendientes” no es exclusivo de la Península. En Canarias, el presidente regional del PP, Manuel Domínguez —de momento sin el “Señor” delante—, sigue sin dar las suyas sobre sus títulos académicos conseguidos con mucho esfuerzo en universidades que no existen ni en el mapa ni en Google Maps. Ahí sigue, firme, oliendo a “tierra”, con sonrisa de telediario y currículum de ciencia ficción.
 
A ver si pronto también le empiezan a llamar “Señor Domínguez”, porque a este paso el tratamiento de “Señor” se está convirtiendo en sinónimo de “te queda poco en el cargo”.
 
Así que ya saben: cuando en el PP cambian el trato, no es cortesía, es código. Primero eres “Mazón”, luego “el Señor Mazón”, y finalmente, “el expresidente”.
 
Y mientras Feijóo guarda ese silencio gallego que dice más que mil ruedas de prensa, el resto del país se pregunta si los 25 minutos de incomunicación fueron un error técnico o el preludio de una desconexión política definitiva.
 
Porque en el fondo, todos lo sabemos: en política, lo que más ruido hace no es el escándalo… sino cuando te empiezan a llamar “Señor”.
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio