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-Vengo a entregarle este sobre que, en el correo de la mañana, llegó portando una mala noticia -dijo fray Jago que, con temblorosas manos lo mostraba.
-¿De qué se trata? -preguntó fray Benedetto alzando su vista de sus papeles que casi lo cubrían.
-Verá Padre Prior -dijo fray Jago con voz temblorosa, ha llegado una carta desde Innsbruck… del Pater Filippo donde comunica su muerte…
-¡Cómo! -exclamó Benedetto muy sorprendido. No puede ser…
-Así es -dijo Jago. Lo dice bien claro
-¿Está seguro de ello? -preguntó Benedetto dando un salto de su sillón…
-Mírelo usted mismo, aquí lo dice -comentó Jago. Es su propia letra…
-Y su cuerpo… ¿Dónde está? -preguntó Benedetto.
-Pues… eso no lo dice -dijo Jago. Sólo dice que ha muerto.
Ambos quedaron en silencio… mirándose a los ojos dejando ver unas lágrimas que caían por sus mejillas…
Pasados unos minutos fray Benedetto tomó la palabra y dijo:
-Lo mejor que podemos hacer es ir a Innsbruck cuanto antes y averiguar lo que ha pasado…
-Como mande su Paternidad, así se hará… -dijo Jago.
-Como usted es su secretario y quien mejor lo conoce, es el más indicado para ir -dijo Benedetto. Le redactaré una carta para que la entregue a las autoridades Austriacas para que le ayuden en todo lo que necesite para localizar el cuerpo de fray Filippo y repatriarlo a Bolonia.
-Como mande su paternidad -dijo Jago. Es un honor y un deber de obediencia hacer ese viaje y traer de vuelta el cuerpo del Pater Filippo para darle cristiana sepultura en el cementerio de este convento, lugar donde siempre quiso vivir y morir.
-¿Lo sabe ya la Comunidad? -preguntó Benedetto.
-¡No! -exclamó Jago. Sólo lo sabe el personal de servicio… Adriano se ha encargado de decirlo sin mi consentimiento…
-Ese hombre… ¿No sabe tener la boca cerrada? -exclamó Benedetto muy enojado. Cuando salga dígale que venga, que le voy a leer la cartilla…
-Como mande su Paternidad, así lo haré -dijo Jago.
-Para que nadie diga nada y nos dejemos de cuchicheos (señalando a la portería) saldrá esta misma madrugada. Un coche vendrá a buscarle a las seis para llevarlo al aeropuerto -dijo el Prior.
A la hora convenida, un auto esperaba a fray Jago en la puerta del Convento para llevarlo hasta el aeropuerto.
Fray Jago vestía de paisano para no llamar la atención y pasar desapercibido en la ciudad Austriaca de Innsbruck. Cuanta más discreción… mejor.
Fray Benedetto entregó una carpeta a Jago con todo lo necesario para el viaje… lo necesario para repatriar el cuerpo de Filippo y algunas cartas que le servirían de mucho si fuera necesario utilizarlas.
El viaje en avión desde Bolonia a Innsbruck no fue directo. Una escala en Viena y la espera de varias horas daba tiempo para poder visitar a unos familiares que Jago tenía en esa ciudad.
En el aeropuerto de Innsbruck fue recibido por Zolthan, el Inspector de Policía que llevaba el caso y que fue avisado de su llegada por el Prior del convento.
-Espero que el vuelo haya sido bueno -dijo Zolthan a Jago, en la misma escalerilla del avión.
-Un viaje muy emotivo -dijo Jago. La escala en Viena me ha venido bien para visitar a unos familiares y pasar un rato con ellos.
-Soy el secretario personal del Pater Filippo -dijo Jago al presentarse ante el Inspector de Policía.
-Mi nombre es Zolthan -dijo el Inspector.
-¿Se sabe cómo murió el Pater Filippo? -preguntó Jago…
-De lo que yo sé, poco más de lo que les conté en la carta que ayer mismo les mandé a Bolonia por correo urgente -comentó Zolthan. Lo que me extraña es que les haya llegado tan rápida…
-¿Una carta de ustedes? -preguntó extrañado Jago.
-Sí, la mandé ayer mismo por valija oficial -comentó Zolthan, es imposible que ya la hayan recibido.
-Nosotros sabemos de su muerte por una carta que de él mismo nos mandó hace ocho días y que nos llegó ayer mismo -comentó Jago a la vez que le enseñaba el sobre…
-No lo entiendo… ¿cómo es que él mismo les mandó una carta si hasta hace dos días no apareció su cuerpo despeñado en los Alpes, cerca de Saalfelden? -dijo el Inspector con cierta extrañeza…
-En la carta que nos mandó decía claramente que, si recibíamos su carta, es porque estaría muerto… -comentó Jago.
-Pues algo raro hay en todo esto que no logro entender -dijo Zolthan. Una llamada de teléfono a la Comisaría se produjo hace dos días… Una voz que decía ser Niklas, el ermitaño que había la ermita de San Jorge, en los Alpes, nos dijo dónde encontraríamos el cuerpo sin vida de Filippo… No entiendo nada…
-Lo mejor que podemos hacer, si le parece, es ir al depósito a ver el cuerpo y así saldremos de dudas -dijo Jago. Porque veo que algo hay de misterioso en este asunto y me temo que todo pueda ser una broma de mal gusto…
En un coche de la policía sin distintivos se desplazaron hasta el depósito para reconocer el cuerpo del Pater Filippo. El trayecto era corto… unos pocos kilómetros desde el aeropuerto…
Ya en el depósito pudo comprobar Jago que aquel cuerpo no era el de Filippo…
-¡Gracias a Dios! -exclamó fray Jago. Este cuerpo no es el del Pater Filippo…
-¿Cómo que no es? -preguntó Zolthan…
-No, no lo es… -afirmó fray Jago. El Pater Filippo es más corpulento y éste pobre hombre no lo es. No sé quién pueda ser, pero estoy seguro que Filippo no es.
-Pues en la ficha de ingreso figura que es Filippo -insistió Zolthan. Ahí lo dice…
-Usted conoce personalmente al ermitaño… lo ha visto alguna vez -preguntó Jago al Inspector…
-Jamás lo he visto -dijo Zolthan. No tengo idea de quien es… ni como es.
-Pues… yo le juro que Filippo no es -dijo Jago mostrándole una reciente foto de Filippo que se hizo el mismo día que marchó del convento.
-Para salir de dudas, lo mejor será que nos pongamos en contacto con Niklas y que él nos aclare todo este misterioso asunto -comentó el Inspector… Pero dudo que pueda ser ahora…
-¿Tiene teléfono? -preguntó fray Jago. Le puedo llamar y quedar con él.
-Me temo que no va a ser tan fácil contactar con Niklas -comentó el inspector.
-¿Por qué dice eso? -preguntó Jago con extrañeza…
-Donde está la ermita de San Jorge, en los Alpes, allí arriba, a mil cuatrocientos metros de altitud no hay cobertura y dudo que tenga un teléfono para comunicarse con nosotros…
-Entonces… ¿cómo se comunican con él? -dijo Jago
-Jeje… rio Zolthan… y abriendo la ventana de la sala donde estaban, señaló los Alpes diciendo: Ve aquellas montañas allá arriba… pues allí vive el ermitaño…
-¡Allá arriba! -exclamó Jago llevándose las manos a la cabeza…
-Sí, allá arriba -dijo Zolthan. Para llegar a ese lugar se necesita un helicóptero y un buen equipo de alta montaña en este tiempo que comienza a nevar…
-Entonces… ¿qué vamos a hacer? -preguntó Jago
-El mejor tiempo para subir y con dificultades es en la primavera -comentó un funcionario del depósito. Ahora es muy arriesgado incluso para un helicóptero, por las corrientes de aire que hay a esas alturas. Lo mejor esperar a que pase el invierno y…
-Yo no puedo esperar tanto tiempo -dijo Jago algo alterado. Necesito respuestas ya mismo. Algo me dice que el Pater Filippo está en apuros… Lo tengo muy claro…
-¿Qué piensa hacer? -pregunto el Inspector a Jago.
-Creo que visitaré a Kyle, la sobrina de Filippo que vive en Salzburgo… Igual ella sabe algo de su tío y nos aclara esta situación -dijo fray Jago. Era su sobrina preferida y… ¡quién sabe!
-Téngame informado de todo cuanto averigüe. Este es mi teléfono -dijo el Inspector a Jago.
A la salida del depósito, Jago se percató de la presencia de una furgoneta oscura que, desde el interior unos prismáticos le vigilaban…
Para evitar que ésta saliera del lugar sin poder saber quién iba dentro, no alertó de su presencia a Zolthan y esperó ver qué sucedía.
Zolthan se despidió de Jago y regresó en su coche a la Comisaría mientras que Jago caminaba en sentido contrario a la furgoneta mirando de reojo qué dirección tomaría…
La calle donde estaba el depósito era muy concurrida por personas y con mucho tráfico, por lo que le fue fácil a Jago despistar a quien le vigilaba y dando un rodeo llegó hasta la misma furgoneta y al momento de intentar abrir la puerta y ver quiénes eran sus ocupantes, como si el mismo demonio se hubiera dado cuenta, la furgoneta salió disparada tirando a Jago por los suelos…
Solo pudo tomar la matrícula y poco más…
Un taxi le llevó a la estación de tren y de allí rumbo a Salzburgo donde se encontraría con Kyle, la sobrina de Filippo.
En el trayecto Jago llamó a Kyle y quedaron en verse en la cafetería de la estación, en la mesa del fondo, junto a la estufa…
Kyle era tal cual la había descrito Filippo a Jago en su código secreto: veinticinco años, pelirroja con pequitas en la cara, ojos claros, ni muy alta ni muy baja, delgada y simpática… muy simpática y comunicativa…
Se saludaron en la cafetería con un ligero apretón de manos. Ella estaba muy nerviosa y ligeramente empapada en sudor… Inquieta más bien…
-¿Ha traído la carta? -preguntó Kyle muy nerviosa… ¿La puedo ver?
-Aquí la tengo -dijo Jago que no salía de su asombro al verla en ese estado.
-Sí, es la carta… la misma carta que yo le mandé -dijo Kyle.
-¿Cómo que la carta que usted mandó? -preguntó Jago algo sorprendido…
-La reconozco porque al cerrarla deje carmín de mis labios en una esquina y éste sobre tiene aún esa ligera marca -dijo Kyle señalando el sitio exacto donde estaba el carmín.
-Son algunas personas las que han visto y tocado esta carta y nadie nos hemos percatado del carmín en la solapa -dijo Jago al revisar el sobre…
-Sí, esa carta la mandé yo -insistió Kyle…
-Pero… no entiendo… cómo es que la mandó usted desde Innsbruck y no el propio Filippo como creímos que así lo hiciera, hubiera sido lo correcto -dijo Jago algo desconcertado…
-Recibí una nota bajo la puerta de mi estudio -dijo Kyle. Alguien llamó a la puerta y cuando abrí no había nadie… Al cerrar la puerta vi la nota en el suelo…
-¿Y qué decía la nota, si se puede saber? -preguntó Jago muy intrigado…
-La tengo aquí -dijo Kyle. Puede leerla…
“… Querida Kyle, la carta que te di hace un mes debes mandarla a su destinatario cuanto antes… a ser posible con matasellos de Innsbruck…”
-¿Por qué desde Innsbruck y no desde Salzburgo, que es donde vive usted? No lo entiendo -preguntó intrigado Jago. Lo lógico hubiera sido desde aquí…
-¡Qué sé yo! -exclamó Kyle… … … igual era… para ganar tiempo… La cuestión es que esa carta nos ha unido en algo y no sé para qué, porque yo ya estoy…
-Mucho misterio hay en este asunto -dijo Jago sin percatarse de lo último que Kyle había dicho…
-¿Qué piensa hacer ahora? -preguntó Kyle inquieta mientras se secaba la frente…
-Tenía pensado regresar a Innsbruck y comunicar al Inspector Zolthan nuestra entrevista -dijo Jago, pero viendo lo hermosa de esta ciudad igual me quedo unos días para visitarla…
-Conozco un hotelito que está cerca de mi estudio, es barato y acogedor -dijo Kyle. Si quiere le puedo dar la dirección…
-Y si me llevas tú, ¿no será mejor…? -dijo Jago a Kyle.
-Es que yo… no sé si llegaré… si me dará tiempo… -replicó Kyle sin dejar de mirar a la puerta…
-¿Esperas a alguien? -preguntó Jago al verla tan inquieta…
-La verdad es que no sé… igual sí… pero no sé si me dará tiempo… -dijo Kyle mirando por la ventana que daba a la calle, frotándose las manos como si tuviera frío o algo le molestara en una mano…
-Bueno, no te preocupes, sabré llegar al hotelito -dijo Jago al verla tan preocupada…
-Mejor será que nos demos prisa… lo llevaré y así no se perderá -dijo Kyle. Pero démonos prisa porque no tengo mucho tiempo…
-Como gustes… -dijo Jago. Mejor que me lleves tú y así se dónde vives…
Tomando un taxi Kyle le dijo al taxista por donde tenían que ir y dónde parar…
Era extraño que el taxi les dejara unas manzanas antes del estudio de Kyle y de donde estaba el hotelito…
Fray Jago pensó que igual era porque a Kyle le gustaba pasear y no preguntó… dejó que todo transcurriera como ella le decía…
Durante unos minutos anduvieron por una céntrica avenida hasta llegar a una esquina donde se pararon por un instante y alzando la mirada a una ventana de un edificio de doce plantas, Kyle le dijo a Jago que esa era su habitación, la del tercer piso…
Siguieron caminando hasta llegar al hotelito que estaba en el centro de un parque, a los pies de las nevadas montañas de los Alpes, a las afueras de Salzburgo… un lugar algo raro y casi misterioso…
Era un lugar que bien pudiera decirse que ocultaba algún misterio… algo intrigante. Estaba en medio del parque rodeado de árboles y una densa niebla que casi lo cubría por completo…
-Conozco a la dueña del hotelito -dijo Kyle. Es una mujer muy cariñosa y algo parlanchina. Yo me hospedé aquí la primera vez que viene a Salzburgo. Estuve unas semanas hasta que alquilé el estudio…
-Tiene su encanto y algo de misterio -comentó Jago observando aquella niebla que cada vez iba envolviendo con más intensidad el hotelito…
-Jana… te presento a Jago, mi primo, que ha venido a verme unos días -dijo Kyle muy nerviosa…
-Encantada de saludarle -dijo Jana, la directora del hotel, una mujer mayor pero muy viva y activa…
-Un placer saludarla -dijo Jago.
Kyle estaba nerviosa… inquieta y no hacía más que mirar el reloj, como si tuviera prisa por algo que no quería que supiera…
CONTINUARÁ…