DOBLE ENTREVISTA EN ‘EL PULSO’ DE JUAN SANTANA EN ONDAGUANCHE: HÉCTOR SUÁREZ Y FRANCISCO VALIDO PONEN EL FOCO EN LA GESTIÓN POLÍTICA Y EL CLIMA EMPRESARIAL EN TELDE

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El programa El Pulso, que dirige y presenta Juan Santana Hernández en la plataforma digital de Onda Guanche, ha protagonizado esta semana dos entrevistas de marcado contenido político y económico. Primero intervino el concejal de la oposición Héctor Suárez; posteriormente, el exalcalde Francisco Valido. Ambos analizaron la situación institucional y el impacto que determinadas decisiones están teniendo sobre empresarios y vecinos de Telde.

Héctor Suárez: “Es un procedimiento administrativo, no un caso penal”

Héctor Suárez abrió la semana respondiendo a las informaciones relacionadas con la causa por el abastecimiento de agua a asentamientos en etapa post-Covid.

El edil defendió que se trata de un procedimiento estrictamente administrativo y aclaró que la declaración de emergencia no fue una decisión individual suya, sino un acuerdo de la Junta de Gobierno Local respaldado por informes técnicos y jurídicos favorables.

Según explicó, la medida pretendía evitar que miles de personas se quedaran sin suministro de agua, diferenciando claramente entre la prestación de un servicio básico y la situación urbanística de los inmuebles.

Negó además cualquier enriquecimiento ilícito o irregularidad económica y sostuvo que lo que existe es una interpretación distinta de determinados pasos administrativos que espera aclarar ante la autoridad judicial.

Suárez también criticó la planificación de las obras en Melenara y denunció la falta de coordinación con los empresarios afectados por el cierre de terrazas durante ocho meses, subrayando la necesidad de diálogo previo y de mayor dirección política en áreas clave como Urbanismo.

La situación de la playa de Melenara fue uno de los ejes centrales de ambas entrevistas. Los invitados coincidieron en que las obras pueden ser necesarias, pero cuestionaron la falta de planificación y de acuerdos previos con los negocios afectados.

Se señaló que tras meses complicados por cierres y problemas en la costa, el inicio de obras sin una hoja de ruta consensuada agrava la incertidumbre del sector.

Francisco Valido: “Falta liderazgo y sensibilidad”

En la segunda parte de la semana pasó por El Pulso Francisco Valido, quien trazó un diagnóstico crítico sobre el clima empresarial en Telde.

El exalcalde afirmó que existe “una gran insensibilidad” hacia el pequeño y mediano empresario y que el Ayuntamiento debe ejercer un liderazgo más activo para proteger el empleo y la inversión.

Valido también se detuvo en la situación estructural de Urbanismo, recordando que el Plan General lleva más de dos décadas sin revisarse y que la falta de personal técnico estable ralentiza licencias y proyectos estratégicos.

La Bella Época: diálogo frente a confrontación

Tanto en la entrevista anterior como en su propia intervención, Valido abordó el caso de la sala de fiestas La Bella Época. Fue especialmente crítico al describir lo que considera una “persecución innecesaria y descarnada” hacia el establecimiento.

A su juicio, más allá de los expedientes administrativos que pudieran existir, el Gobierno municipal debió priorizar el diálogo institucional antes que la confrontación pública y judicial. “El alcalde está para sentar a las partes, escuchar a los técnicos y buscar soluciones”, vino a señalar.

Valido lamentó que el conflicto se haya trasladado al terreno mediático y judicial sin, según su valoración, agotar previamente vías de entendimiento. Considera que este tipo de situaciones generan inseguridad en el conjunto del empresariado y proyectan una imagen negativa del municipio ante posibles inversores.

Las dos entrevistas dejaron un mensaje compartido: existe una percepción creciente de incertidumbre en el ámbito empresarial y administrativo de Telde.

Héctor Suárez habló de impulso político en determinados conflictos y de falta de gestión eficaz; Francisco Valido, de ausencia de liderazgo y de sensibilidad hacia quienes generan empleo.

Desde la mesa de El Pulso, Juan Santana Hernández volvió a situar el debate en el centro de la agenda pública local: planificación, diálogo y seguridad jurídica como pilares imprescindibles para que Telde recupere dinamismo y confianza.

Porque, como coincidieron ambos entrevistados, cuando la inversión se frena y el empresario se siente abandonado, el impacto no es sectorial: lo termina asumiendo toda la ciudad.

RELATO CORTO (CUARTA PARTE): «NUEVE VIDAS. UN MISTERIO» POR JAVIER MARTÍ

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Lea el anterior capítulo aquí

Entre cantos, risas, chistes y anécdotas macabras de Pablo, pasó tan rápidamente el tiempo que cuando nos dimos cuenta nos encontramos de frente con un cartel que nos indicaba que estábamos a no más de ochocientos metros del pueblo abandonado.

El camino que nos quedaba por recorrer atravesaba un bosque de altos y viejos pinos algo secos, y unos arbustos y matorrales que alternaban con viejas carrasqueras y daban al lugar un aspecto un tanto siniestro y tenebroso.

Adentrados en el bosque observamos unas extrañas plantas con unas flores de vivos colores y fuerte olor que babeaban una viscosa y pegajosa gelatina al tocarlas.

El sucio camino estaba cubierto por hojas y flores marchitas que al pisarlas crujían dejando al aire aquella viscosa gelatina.

El lugar era desolador: la poca luz que penetraba en el bosque se perdía en el corazón del mismo. Era un lugar tenebroso, más bien misterioso, que invitaba a pensar en hechos de antaño donde el bosque se cobraba vidas humanas sin que nadie pudiera saber el por qué.

Avanzando en el interior del bosque, una densa niebla comenzó a cubrirnos e hizo que nos perdiéramos en él.

Anselmo se paró para tomar unas fotos con la cámara de infrarrojos que llevaba mientras que Pepe tomaba muestras de las flores y de sus viscosas y pegajosas gelatinas. Tomaba muestras de las cortezas de los pinos, hojas de plantas… para analizarlo todo al llegar al poblado.

Cruzar aquel bosque era pan comido, o eso pensábamos: sólo faltaban unos quinientos metros y estaríamos frente al pueblo abandonado, pero esos quinientos metros se hacían interminables.

Casi dos horas nos costó cruzarlo, había mucho que ver y todo era interesante y con un toque de misterioso.

Dejamos el bosque encantado, como así lo llamó Paco, que no salía de su asombro al ver todo cuanto había en su interior.

Cayendo la luz del sol en aquel atardecer inolvidable, apresuramos el paso para poder llegar al pueblo abandonado antes de que se hiciera de noche.

Como nos dijo el ermitaño, a la entrada del pueblo estaba la capilla del Arcángel San Miguel. Era una vieja capilla con dos campanas en lo alto y una puerta de doble hoja de robusta madera con unos pernos de hierro forjado para su sujeción a los muros. Un ojo de buey en lo alto de la puerta principal y dos pequeñas ventanas, una a cada lado de la puerta, le daban a la fachada un aspecto tenebroso. Frente a la fachada se alzaba una cruz de piedra rodeada de hierbajos secos.

El piso era de piedra de sillería, a la vieja usanza, con sus esquinas redondeadas de tanta lluvia y pisadas que, en antaño, los lugareños transitaban para entrar a la capilla.

Todas estaban bien colocadas, unas junto a otras menos la cuarta que era, como bien nos dijo el ermitaño, de forma triangular… “bajo la piedra triangular, la que está cerca de la puerta de la capilla del Arcángel San Miguel, encontraréis las llaves de algunas de las casas del pueblo”.

-Tenía razón el ermitaño… -dijo Iñaki. Hay más de veinte llaves y cada una de tamaño diferente, de hierro forjado y llenas de óxido.

Después de colocar todas las llaves, de mayor a menor tamaño sobre un banco de piedra que había junto a la capilla, Paco y Juan se dispusieron a probar suerte y ver qué llaves abrirían las casas más cercanas a la capilla para poder pasar la noche todos juntos.

La más grande y pesada de todas bien pudiera ser la de la puerta de la capilla, como así fue.

La de los dientes puntiagudos era sin dudarlo de aquel señorial caserón, el de las seis ventanas en lo alto del primer piso, la de las dos chimeneas a ambos lados de la entrada.

Cayendo la tarde y en menos que canta un gallo la oscuridad nos envolvería… Decidimos instalarnos en el caserón y esperar a la mañana siguiente para ver qué casa sería la más acogedora para habitarla el tiempo que estuviéramos en el pueblo.

Aquella puntiaguda llave entró con algo de dificultad en la cerradura.

Dos giros a la derecha y un buen empujón fueron suficientes para que cediera aquella gran puerta y apareciera ante nuestras intrigadas miradas aquel inmenso salón con paredes y piso de piedra.

El techo era muy alto, con grandes y robustas vigas de madera que lo sujetaban de lado a lado. A ambos lados de la gran puerta, dos grandes hallares con sus chimeneas indicaban que eran las encargadas de calentar en las frías noches de invierno aquel salón. Estaban dispuestas una frente a la otra, lo que hacía que el gran salón tuviera una majestuosa belleza.

Frente a la puerta principal, en la pared, una puerta de madera daba acceso a una pequeña estancia que conducía a una escalera de piedra que ascendía a la planta superior.

La planta superior era exactamente igual a la planta baja: la misma distribución a excepción de que no había puerta alguna con balcón, sino seis ventanales con sus contraventanas de madera que podían ser bloqueadas por unas barras de hierro.

El techo era bastante alto, y las vigas de redondos troncos de grandes árboles, le daban un toque de misterio.

Dos viejas chimeneas, una frente a la otra, hacían acogedor el habitáculo. Lo extraño de la puerta superior es que ésta se podía franquear desde el interior por tres barras de hierro. Tres grandes lámparas recubiertas con telarañas y con velas ennegrecidas por el paso del tiempo eran lo que había para iluminar el habitáculo.

Nos instalamos en la planta baja que, por ser la primera que vimos, nos inspiraba más confianza para pernoctar.

Las dos chimeneas contaban con viejos leñeros repletos de troncos de pino, castaño y olivo, los suficientes para tener buen fuego más de dos semanas.

En el lado derecho de la puerta que daba acceso a la planta superior había otras dos puertas, pero de menor tamaño. Una de ellas daba a un patio interior semicubierto por un techo de cañizo donde estaban los corrales para caballerizas y otros animales de granja. Un viejo pozo de agua con un pozal de hojalata y su cuerda nos invitaban a tomar las aguas que en él esperaban ser sacadas.

La otra puerta daba a una gran cocina. Ésta tenía un fogón de leña, de las antiguas: de hace cien o quizás más años y en una pequeña despensa colgaban de la pared calderos de varios tamaños, cucharas de madera, y sartenes para poder dar de comer a más de veinte personas de una vez. De un trípode de hierro forjado colgaba una cadena que sujetaba en su extremo opuesto un gancho con un gran caldero de cobre del que salía un caño que terminaba en un grifo. Una mesa y varias sillas de mimbre eran el lugar donde se entendía que se preparaba la comida e incluso se degustaban buenos guisos y carnes asadas en la misma cocina.

Pepe analizó el agua del pozo que resultó ser potable pero que, por precaución, debíamos hervir para evitar tener alguna complicación por el tiempo que ésta estaba estancada y sin ser movida.

Del techo del gran salón colgaban cuatro lámparas con velas que, al igual que en el piso superior, estaban llenas de telarañas, y unas cadenas eran las que permitían que las lámparas llegasen al suelo para poder encender las velas.

En la planta baja estaba la puerta de entrada y cuatro ventanas con su contra ventanas que distaban del suelo casi dos metros. Estas estaban dispuestas dos a cada lado de la puerta. No había más ventanas en todo el gran salón.

Anselmo y Paco se encargaron de poner aquellas dos chimeneas en funcionamiento. Varios troncos de encina y castaño bien dispuestos comenzaron a arder y poco a poco el gran salón fue tomando calor, y el frío aire que entraba por la puerta fue dejando paso al calor del fuego que calentaba las frías paredes que llenas de humedad hacían que de ellas se desprendiera vapor.

Al desconocer lo que podría pasar en la noche en ese gran salón, por precaución, cerramos todas las ventanas y las puertas con aquellas barras de hierro que nos protegerían si alguien o algún animal de los montes cercanos, al olor de la leña o de la carne de nuestra cena, se acercaran y pretendieran entrar.

La única puerta que quedó abierta era la de la cocina. Una cocina de grandes dimensiones que tenía en lo alto de una de las paredes la única ventana que daba al patio interior y estaba protegida por verticales y gruesos barrotes que impedían el paso de cualquier persona o animal incluso de pequeño tamaño.

El frío aire nocturno y los rayos de la luna o del sol durante el día eran los únicos que podían entrar por aquella ventana.

Frente a una de las dos chimeneas, la que daba su pared a la calle del pueblo, improvisamos nuestro dormitorio colocando las alfombrillas protectoras de humedad, algunas mantas y sobre éstas, los sacos de dormir. Sorteamos el lugar que cada uno debería ocupar: eran siete espacios que debíamos usar y, como siempre, nos los jugábamos a las cartas.

El primero que perdió fue Paco que, por derecho de juego le tocó el extremo de la derecha, junto a la pared donde estaban los leñeros.

El segundo en perder fue Yerai que le tocó al otro lado, junto a las ventanas. El siguiente fue Pepe, luego Iñaki, Juan, Pablo y finalmente Anselmo que por ser el último dormiría en medio de todos.

Aunque estábamos en un lugar protegido del frío, de la lluvia y del viento, era un lugar extraño y no deseábamos llevarnos ninguna sorpresa que pusiera en peligro nuestras vidas, por lo que decidimos sortear los turnos de vigilancia, como lo hacíamos en las acampadas al aire libre.

Anselmo nos deleitó con su armónica interpretando aquellas melodías que en los vivacs de los fuegos de campamento tocaba a la luz de la hoguera. Aquellos campamentos a los que solíamos ir de niños y donde nos hicimos amigos inseparables.

El fuego de las chimeneas, la buena música de la armónica y algún que otro traguito de brandy nos iba dejando fuera de combate uno a uno hasta casi quedarnos dormidos todos menos los dos que tenían la primera guardia.

Pronto llegó el primer sobresalto de la noche que dejó mudos a los vigilantes. Con sigilo nos fueron despertando para que escuchásemos aquellos extraños ruidos que, desde el exterior, retumbaban en el salón aumentándolos aún más.

Era como si alguien o algo golpeara suavemente la puerta y al tiempo, las ventanas.

Estábamos todos en silencio, nadie decía nada, sólo escuchábamos. Por señas nos decíamos lo que hacer y cómo movernos para que desde el exterior no pudieran saber cuántos éramos en el interior.

Anselmo tomó la cámara de infrarrojos y sigilosamente se acercó a la puerta y a través de una rendija que había entre dos travesaños de madera disparó su cámara varias veces, todas seguidas.

Nadie se movió de su sitio: todos en silencio y esperando que sucediera lo inevitable, pero por suerte para todos, aquellos ruidos y gemidos desaparecieron sin más.

Era ruidos como de pezuñas que rasgaban la madera de la puerta y olfateo de grandes animales que dejaban ver sus pegajosas babas a través de la puerta y del suelo de ésta.

Con cierta dificultad pudimos escuchar pasos entrecortados y sincronizados con golpes secos que bien pudieran ser de un bastón o palo de madera.

Por la proximidad del bosque al poblado pensamos en algún lobo, o tal vez en algún solitario oso que, desde las montañas hubiera bajado al olfatear la comida.

Los ruidos y los gemidos cesaron al poco rato. Nada se escuchaba en el exterior. Todo volvía a la calma y, por la seguridad de todos, decidimos no salir para no llevarnos ningún inesperado susto, no fuera que estuvieran acechando y esperando nuestra curiosidad y fuera peor el remedio que la enfermedad.

Anselmo nos mostró las fotos sacadas con su cámara y quedamos todos perplejos al ver en el visor lo plasmado.

Era la figura de un hombre acompañado por dos grandes perros de ojos rojizos y colmillos bien afilados.

El hombre no iba del todo vestido: unos pantalones oscuros, una chaqueta de cuero y poco más eran sus atuendos. Su larga barba y pelo largo impedían verle el rosto. Tenía grandes manos llenas de cicatrices y portaba en una de ellas un largo cayado que le servía de apoyo. Se le notaba una cierta inclinación sobre una de las piernas. Un sombrero de mimbre de ala ancha cubría su cabeza.

Ante el temor de que pudieran entrar forzando las ventanas, reforzamos la seguridad de éstas y de la puerta principal, así como de las otras puertas del salón.

Las dos chimeneas tenían en el tiro varios hierros que impedían que nadie pudiera bajar por ellas y acceder al interior. En caso de hacerlo, quedarían atrapados y el fuego los quemaría.

Avivamos los fuegos, colocamos algunos leños más para que el fuego no se apagara durante toda la noche y poco a poco fuimos conciliando el sueño.

CONTINUARÁ

Javier Martí, escritor y colaborador de ONDAGUANCHE

LA ESCRITORA TELDENSE YAIZA MÉNDEZ PULVERIZA CIFRAS DE VENTAS CON SUS ÚLTIMOS LIBROS DE TERROR

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El fenómeno ya no admite discusión. La escritora internacional Yaiza Méndez pulveriza todos los registros del género y consolida un dominio histórico en la literatura de terror contemporánea.

Más de 4 millones de lectores han atravesado las puertas de La Mansión Summerwind, la novela que redefinió el miedo psicológico y paranormal para toda una generación.

Más de 3,5 millones de lectores han sucumbido a La Madrina, una obra que confirmó que el primer éxito no fue casualidad, sino el inicio de una era.

Más de 7,5 millones de libros vendidos. Una cifra que no solo impresiona: impone.

En un mercado donde pocos sobreviven y menos aún reinan, Yaiza Méndez no compite. Domina.

Críticos, lectores y productoras coinciden: su narrativa ha cambiado las reglas del juego. Su estilo visceral, perturbador y emocionalmente demoledor ha convertido cada lanzamiento en un evento internacional.

Mientras otros buscan su lugar en el género, Yaiza Méndez ya construyó el trono.

Y lo hizo con sangre literaria, tensión psicológica y una visión que ha trascendido fronteras.

El terror contemporáneo habla con voz femenina. Y esa voz lidera el mundo.

 

“SANTA LUCÍA DE TIRAJANA, EL MUNICIPIO QUE OSTENTA EL TÍTULO CON EL MAYOR NICHO (NIDO) DE TRÁNSFUGAS DE CANARIAS”

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El municipio de Santa Lucía de Tirajana ostenta el vergonzoso e indigno título de ser y poseer, en su corporación municipal, el mayor nicho (nido) de tránsfugas de Canarias y de todo el estado español, que lo convierte así, probablemente, en el mayor ‘nicho de la vergüenza política’ de la democracia municipal.

Personas que se presentaron por un partido a unas elecciones municipales en 2023 y que, a mitad de mandato cambiando las reglas democráticas, se pasan a otra organización política diferente, quedándose con el acta, con el cargo y con el sueldo que la representación de aquel partido les dio en las urnas. Se consuma así un auténtico secuestro y robo de la voluntad democrática de la ciudadanía del municipio de Santa Lucía de Tirajana. Un municipio gobernado, en el momento actual, por un grupo de personas que no representan a ninguna organización política, porque han decidido que se representan a sí mismos, convirtiéndose de esta manera en los mayores tránsfugas de la democracia en el municipio y de la isla Gran Canaria. Este grupo de tránsfugas santaluceño lo conforman el Sr. alcalde Francisco García y sus ‘cinco adláteres’, que fueron los que pasaron a formar parte del Partido ‘Municipalistas Primero Canarias’, el partido creado a partir de 23 tránsfugas, concejales y concejalas de diversos municipios junto a dos consejeros cabildicios. Además, habría que añadir a los seis anteriores al concejal tránsfuga de ‘Fortaleza’, el Sr. José M. Moreno, y también a los previsibles tránsfugas en ciernes del PSOE, el Sr. Julio Ojeda y la Sra. Verónica Suárez. Los 7+2 conforman, sin lugar a duda, los 9 representantes de la indignidad y de la deslealtad en el municipio de Santa Lucía.

Definición de Tránsfuga

El ‘PACTO ANTITRANSFUGUISMO’, suscrito por la mayoría de los partidos políticos españoles en 1998, (renovándose en tres Adendas posteriores en los años 2000, 2006 y 2020), establece el Acuerdo sobre el código de conducta política en relación con el transfuguismo en las instituciones democráticas, que en su Primer Acuerdo fija y dispone la Definición de ‘TRÁNSFUGA’:

“A los efectos del presente Acuerdo, se entiende por tránsfugas a los y las representantes locales, autonómicos y estatales que, traicionando al sujeto político (partidos políticos, coaliciones o agrupaciones de electores) que los y las presentó a las correspondientes elecciones, hayan abandonado el mismo, hayan sido expulsados o se aparten del criterio fijado por sus órganos competentes.” 

De esta manera, toda esta ‘trama del transfuguismo municipal’, urgida y diseñada en Santa Lucía de Tirajana, tendrá el jueves 26 de febrero una cita importante en las casas consistoriales de Santa Lucía para debatir una moción sobre el ‘Pacto Antitransfuguismo’ y posicionarse desde los partidos (o desde las iniciativas e ‘intereses personales’) por un ‘Municipio Libre de Transfuguismo’. La foto de esa votación podrá probablemente reflejar la desvergüenza y la burla a la ciudadanía por parte de 9 concejalas y concejales que tienen el concepto del ‘fraude y la deslealtad’ como su principal ética política.

El pleno del 26 de febrero debería ser también una oportunidad para demostrar y defender los valores democráticos que los representantes elegidos deben llevar en su acción diaria. Una oportunidad también para defender la democracia y la ética en la política, para defender los ideales y preceptos democráticos de las organizaciones políticas que emanan de la exigencia misma del pueblo. Una oportunidad para demostrar que las decisiones tomadas desde la ‘antipolítica’ no están estrechamente relacionadas con intereses personales por atrincherarse en el poder ni a intereses espurios ocultos. Una oportunidad, en fin, para no degradar la ética política, para devolver a la ciudadanía la confianza en los partidos y en el buen nombre de la ‘política’ como forma de organizar mejor una sociedad en libertad, justicia social e igualdad de derechos, y para que otras ideas más reaccionarias y nada democráticas no puedan llegar a alcanzar cotas de poder y de un plumazo se cargue todos los derechos conseguidos por el pueblo. Una oportunidad para devolver a la ciudadanía la voluntad democrática expresada en las urnas en 2023. Una preciosa oportunidad para DIMITIR de sus cargos y entregar sus actas a sus legítimos dueños, que son los partidos y organizaciones políticas por las que se presentaron. Cualquier otra cosa distinta a estas, en ese pleno, sería ponerse al lado de la vergüenza, de la deslealtad y de la indignidad política.

La ciudadanía del municipio de Santa Lucía de Tirajana no se merece que su corporación municipal se haya convertido, con un vergonzoso título, en el mayor nicho (nido) de tránsfugas de Canarias. Tampoco se merece que su alcalde use sus ‘prerrogativas’ para designar a dedo a una nueva ‘asesora personal’ con sueldo a cargo de las arcas del ayuntamiento y sin convocatoria pública, convertido ya este como un caso más que evidente de ‘nepotismo indirecto’, por su relación con su jefe político y presidente del partido al que ahora pertenece, el Sr. Oscar Hernández. Una forma muy curiosa de expresar lo de ‘Primero Canarias’ por parte del Sr. Francisco García y los dirigentes del partido que lo respaldan junto a su principal valedor Sr. Teodoro Sosa.

Andrés Ramírez Santana. Profesor Enseñanza Secundaria

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NI EL JEFE DE LA POLICÍA LOCAL NI EL ALCALDE DE TELDE DAN EXPLICACIONES TRAS SALTAR EL ESCÁNDALO DE LAS MULTAS MAL IMPUESTAS

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El Ayuntamiento de Telde que, presuntamente, ha estado impulsando sanciones de tráfico en vías que no son de su competencia (tramos de la GC-1 o la GC-10) se se topa con la pared de Valora, el organismo recaudatorio del Cabildo, que se niega a diligenciar esas multas por el riesgo legal que arrastran.

El escándalo es mayúsculo, hay “miles de multas en el limbo”, si muchas acabarán prescribiendo y si se ha generado un agravio comparativo entre quien pagó y quien ya no pagará. ¿Quién tomó la decisión de sancionar donde no se podía? ¿Quién lo permitió? ¿Quién miró para otro lado?

Ante tanta negligencia política y policial en Telde, Valora actúa como un filtro de legalidad. No puede ejecutar por vía de apremio algo que nace con una base jurídica débil o directamente nula por falta de competencia del órgano sancionador.  Esto retrata al Ayuntamiento de Telde en toda su inmundicia, el propio sistema recaudatorio público se planta porque el riesgo de anulación masiva y devoluciones en cascada es real.

Lo que toca es rendición de cuentas. Si la Policía Local de Telde ha denunciado o aplicando radares en carreteras que son competencia insular o estatal, la responsabilidad del jefe de la Policía Local, Félix Ramos, no puede diluirse en un fallo del sistema o en un tema técnico. Se compromete la credibilidad del propio cuerpo y se expone a la institución a una lluvia de recursos, anulaciones y descrédito.

JUAN ANTONIO PEÑA: EL ALCALDE QUE ESTABA EN LA REUNIÓN, NO PUEDE HACERSE EL SORPRENDIDO

La reunión celebrada el domingo 22 de febrero en dependencias de la Policía Local, contó con presencia del alcalde Juan Antonio Peña y otros actores, precisamente por la preocupación ante el volumen de sanciones y la postura de Valora.  Si el alcalde se sienta en una mesa a hablar del problema, es porque el problema ya era serio. Y si era serio, la ciudadanía tiene derecho a saber desde cuándo se sabía, qué informes había, quién advirtió y qué se hizo (o no se hizo).

Lo más sangrante es el agravio comparativo, quienes pagaron en período voluntario quizás tengan que “pelear” para recuperar su dinero, mientras que a otros ya no se les reclamará porque las sanciones quedarán sin impulso recaudatorio o prescribirán. Eso rompe un principio básico de la administración (igualdad de trato).

TRANSPARENCIA, AUDITORÍA Y RESPONSABILIDADES 

Si el escenario descrito es cierto, no basta con “buscar un convenio” o “arreglarlo para adelante”. Hacen falta medidas concretas y públicas:

  • Listado transparente de vías afectadas (GC-1, GC-10 y otras) y periodos de sanciones.
  • Cifra real de expedientes en riesgo y plan de actuación (incluidas devoluciones si procede).
  • Informe jurídico externo o independiente, no un apaño interno para salir del paso.
  • Asunción de responsabilidades: técnicas (mando policial) y políticas (alcaldía y gobierno municipal).

Porque si la respuesta a todo esto es el silencio, la minimización o el “no pasa nada”, entonces el problema ya no son las multas, es la forma de gobernar. Este es el Telde de Juan Antonio Peña, caos, descrédito y ciudadanos pagando el precio de la irresponsabilidad institucional.

 

LA PRIMICIA INFORMATIVA DE ONDAGUANCHE SOBRE QUE TELDE CONTARÁ CON PLAYAS PARA LA PRÁCTICA DEL NUDISMO, SALTA A LA PRENSA REGIONAL

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El periódico regional Canarias7 se hace eco hoy en sus respectivas ediciones (impresa y digital), de la primicia informativa avanzada en ONDAGUANCHE esta semana: Telde contará con playas para la práctica del nudismo. El Colectivo de Naturistas de Telde manifestaba a través de ONDAGUANCHE su profundo malestar ante el anuncio de la actualización de la ordenanza municipal de playas del Ayuntamiento de Telde porque entendía que de las 16 playas con las que cuenta el municipio, no se había reservado ni un solo espacio para la práctica del nudismo.

Al respecto, la concejala de Playas de Telde, María Calderín, señaló a ONDAGUANCHE que “las ordenanzas municipales de playas del Ayuntamiento de Telde van a contemplar playas para la práctica del nudismo, rotundamente sí. 

Canarias7 refleja hoy que el Ayuntamiento de Telde lleva dos años de arduo trabajo para sacar próximamente su nueva ordenanza municipal de uso y gestión de las playas, a propuesta de la Concejalía de Playas, que dirige María Calderín, que espera esté disponible para este verano. Mientras que la anterior ordenanza de 2009 se centraba casi exclusivamente en la arena y el baño, la novedosa propuesta amplía su ámbito al resto del litoral y paseos marítimos.

Ya se habían adelantado datos de espacios sin humos, así como calas habilitadas para perros y la inminente recuperación del popular canal de nado entre Taliarte y Salinetas, pero el Ayuntamiento de Telde ha ido más allá y tal y como está estipulado en el artículo 43 de la nueva ordenanza se habilitará la playa de Aguadulce para la práctica del nudismo. Esta cala presenta todas las garantías para el disfrute de todas aquellas personas que practiquen nudismo.

El artículo 43 de la ordenanza tiene tres puntos y en el primero de ellos el Ayuntamiento de Telde podrá designar playas o espacios acotados o recomendados para las prácticas del nudismo. En el punto número 2, el hecho de que una playa sea así designada no limita su uso exclusivo a practicantes del nudismo y por tanto no prohíbe su uso al resto de usuarios. Y el punto número 3 se resalta que estas playas contarán con la correspondiente señalización informativa.

La playa de Aguadulce, de fina arena dorada, está situada dentro del paraje Natural protegido de Tufia. Es una zona rústica junto al asentamiento costero y tiene una longitud aproximada de unos 150 metros. Dentro del amplio mapa de playas nudistas en la isla de Gran Canaria, el Ayuntamiento de Telde incorpora la de Aguadulce, en una nueva ordenanza que se adapta a los tiempos.

El nuevo texto de la ordenanza municipal del Ayuntamiento de Telde para el uso y gestión de sus playas incorporará, además, la posibilidad de dotar las playas de espacios para perros, en La Restinga, San Borondón, playa del Hombre y playa del Palo o playa Chica, e incluso se buscará en alguna de ellas la canalización de agua para instalar alguna ducha para los animales. En el reglamento sancionador que se estipulará, las sanciones leves tendrán un montante de 300 euros, las graves de 1.000 euros y las muy graves de hasta 3.000 euros. El texto incorpora la creación de espacios libres de humo en playas designadas con bandera azul, y una apuesta por la accesibilidad universal, a través de sistemas innovadores.

«PLAYAS EN TELDE PARA TODO… MENOS PARA BAÑARSE»

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La intervención de María Inmaculada González Calderín en el programa «La Hora de la Verdad» de ONDA GUANCHE fue, sencillamente, magistral. Clara, directa y con esa ironía involuntaria que a veces solo surge cuando la realidad supera al guion. Porque lo que se dibuja en el horizonte es un modelo de litoral innovador, vanguardista, casi revolucionario: playas inclusivas, playas para mascotas, zonas diferenciadas, espacios abiertos a todas las sensibilidades… Todo perfectamente organizado. Todo perfectamente señalizado.

Solo hay un pequeño detalle. El agua del MAR. Ese elemento secundario que, tradicionalmente, ha acompañado a las playas desde hace siglos y que algunos románticos siguen considerando imprescindible para el baño. Pero en esta nueva versión costera, el baño parece convertirse en una actividad opcional. Prescindible. Casi incómoda.

Podremos pasear al perro, tomar el sol, practicar nudismo, hacer fotos al atardecer y disfrutar de la arena… siempre que no tengamos la osadía de intentar meternos en el mar cuando los indicadores marquen contaminación. Una playa moderna, plural, abierta y sostenible… pero con bandera roja crónica.

Y aquí es donde surge la pregunta que María dejó flotando en el aire: ¿De qué sirve diversificar el uso de las playas si no se garantiza lo básico? Porque antes que playa nudista, antes que playa canina, antes que espacio tematizado o sectorizado, una playa es —o debería ser— un lugar donde el agua esté limpia y apta para el baño. Lo demás es accesorio.

La gestión pública no se mide por la cantidad de carteles instalados ni por la creatividad normativa. Se mide por resultados. Y si los vecinos y visitantes terminan contemplando el mar desde la orilla sin poder entrar, algo no está funcionando. La imagen es casi surrealista: Arena llena. Paseos animados. Mascotas jugando. Bañistas mirando el agua… y el mar convertido en pieza de museo.

Todos disfrutando de la playa. Menos del mar. Y en un municipio costero, eso no es un detalle menor. Es el núcleo del problema.

Juan Santana, periodista y locutor de radio

 

‘EL PULSO’ DE JUAN SANTANA EN ONDAGUANCHE SIENTA ESTE JUEVES EN SUS MICRÓFONOS A HÉCTOR SUÁREZ Y A PACO VALIDO

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‘El Pulso’ de Juan Santana, el programa de análisis y actualidad que se emite a través de la plataforma digital de Onda Guanche, pone el foco en la situación política y económica de Telde con dos protagonistas de primer nivel. Este jueves nos acompañará el concejal de la oposición, Héctor Suárez, quien dará su versión completa sobre la polémica relacionada con la declaración de emergencia para garantizar el suministro de agua a cientos de familias que podían quedarse sin un servicio básico en 2022. ¿Fue una decisión política? ¿Fue un procedimiento estrictamente administrativo? ¿Existe realmente recorrido judicial o estamos ante un debate interesado?
 
También estará con nosotros el exalcalde de Telde y portavoz de la Plataforma Ciudadana Tertuliando para la Resistencia en Telde, Francisco Valido, para analizar la situación del sector empresarial en el municipio. Abordaremos el malestar en la costa, especialmente en Melenara, donde empresarios denuncian falta de planificación y diálogo tras el inicio de obras que afectan directamente a sus terrazas y a su actividad económica. ¿Está el Ayuntamiento abandonando al tejido productivo? ¿Hay falta de dirección política en áreas clave? ¿Qué futuro le espera a Telde si no se corrige el rumbo?
 
Dos entrevistas en profundidad, sin filtros y sin titulares recortados. Disponible desde las 18 horas de mañana jueves en Onda Guanche. Escúchanos cuando quieras, las veces que quieras. ‘El Pulso’: información, análisis y compromiso con la verdad.
 

 

QUINTA COLUMNA: «LA BELLA ÉPOCA DE TELDE… DAVID VOLVERÁ A VENCER A GOLIAT»

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A la sala de fiestas ‘La Bella Época’ de Telde no se la está midiendo con la misma vara que a otros negocios. No se trata de pedir privilegios ni de mirar para otro lado si existen incumplimientos, se trata de señalamiento, de doble rasero y de una campaña de desgaste que mezcla política, titulares y prejuicios hasta convertir un conflicto administrativo (o lo que sea) en un linchamiento público.

Una cosa es que el Ayuntamiento de Telde haga su trabajo y otra, muy diferente, es que parezca que se ha activado una maquinaria para perseguir, asfixiar o silenciar a un espacio concreto. Y cuando esa percepción se instala en la calle, el problema ya no es solo del local afectado, es un problema de credibilidad institucional, de confianza en los medios y de seguridad jurídica para cualquiera que emprenda o abra un negocio en esta ciudad.

Con La Bella Época asistimos a una persecución política y mediática en toda regla. ¿Por qué este negocio familiar termina siendo tema recurrente, foco de insinuaciones y objeto de una atención pública que no se aplica con igual intensidad a otros lugares similares? ¿Por qué se alimenta un relato que parece escrito antes de que se revisen expedientes, se escuchen versiones o se respeten procedimientos?

Los medios de difamación pagados con dinero público a través de Gestel con el beneplácito del ‘alcalde del pueblo’, Juan Antonio Peña, no publican información, vomitan piezas sueltas, filtraciones, declaraciones con colmillo, fotos escogidas, comentarios interesados y un “ya se sabe” que lo contamina todo. Y así se construye el juicio paralelo. No con pruebas, sino con repetición. No con resoluciones, sino con ruido.

El daño hecho no solo el propietario o la empresa, lo pagan los trabajadores, que viven en la incertidumbre, lo pagan las familias que dependen de ese sueldo, lo paga la clientela, que ve cómo se estigmatiza un lugar de ocio, y lo paga, en el fondo, Telde, porque cada espacio cultural o nocturno que se demoniza sin rigor empobrece la ciudad, la vuelve más apagada y más pequeña.

SI HAY IRREGULARIDADES, QUE SE DEMUESTREN

Si La Bella Época incumple normativa, lo correcto es actuar con pruebas, con expedientes transparentes y con medidas proporcionadas. Y si cumple, o si está en proceso de regularización como tantos negocios que han tenido que navegar burocracias interminables, entonces lo que corresponde es respeto, igualdad de trato y prudencia pública.

Lo que no puede ser es que la condena se dicte antes que el procedimiento, o que se use un caso concreto como arma arrojadiza en una pelea política. Porque cuando la administración deja de parecer neutral, pierde autoridad moral. Y cuando un medio sustituye el contraste por el señuelo, pierde su función social.

GOBERNAR NO ES SEÑALAR

Y en el plano político, convendría recordar algo elemental, una institución no puede comportarse como una cuenta de redes sociales. Gobernar no es lanzar frases para el aplauso rápido. Gobernar es garantizar que las reglas sean las mismas para todos, que las inspecciones no se usen como castigo selectivo y que las decisiones estén motivadas, documentadas y libres de interés partidista.

Que se aclare qué se exige, qué se ha requerido, qué plazos existen y qué pasos se han dado. Que se elimine la sospecha de arbitrariedad con información clara y verificable.

Porque si La Bella Época está siendo tratada con una intensidad excepcional, la ciudadanía tiene derecho a saber por qué. Y si no hay motivos excepcionales, entonces lo que hay que corregir es el exceso. Basta de acoso, basta de ruido y basta de utilizar un negocio como saco de boxeo.

LA SUERTE ESTÁ CAMBIANDO DE BANDO

El Juzgado de Instrucción n.º 2 de Telde admite a trámite la querella criminal criminal interpuesta por Sala de Fiestas La Bella Época contra dos técnicos del Ayuntamiento de Telde. Tras meses de expedientes administrativos y cierres polémicos, el Juzgado de Instrucción n.º 2 de Telde ha admitido a trámite la querella criminal presentada por la empresa propietaria contra dos técnicos municipales.

La admisión a trámite de la querella criminal, contra los técnicos municipales, A. Alemán B. Santana por un presunto delito de prevaricación administrativa, marca un giro importante en el conflicto judicial que mantienen la Sala de Fiestas La Bella Época y el Ayuntamiento de Telde.

La empresa propietaria (Macrodisco Show SL) alega que los técnicos municipales actuaron de forma arbitraria, su abogado alega:

  • Prevaricación administrativa: Argumentan que el precinto realizado en marzo de 2025 se basó en un expediente que ya estaba caducado o que había sido dejado sin efecto por un decreto anterior (del 5 de marzo de 2025).
  • Daños y perjuicios: Reclaman que el cierre forzado les ha causado graves pérdidas económicas y un daño reputacional irreparable.
  • Actuación «de oficio»: Sostienen que los técnicos ejecutaron la clausura sin el conocimiento directo del concejal de Urbanismo, saltándose presuntamente el procedimiento legal.

Es evidente que, desde la perspectiva de la propiedad de La Bella Época, lo que el Ayuntamiento define como «disciplina urbanística» se percibe como una campaña de hostigamiento sistemático.

Cuando una administración decide mantener la presión administrativa y técnica a pesar de tener una querella admitida a trámite contra sus propios funcionarios, la situación entra en un terreno legal muy pantanoso.

Ahora el juez deberá determinar si el Ayuntamiento actuó legalmente para proteger a los vecinos o si, por el contrario, los funcionarios públicos cometieron un abuso de poder al cerrar el establecimiento.

POSIBLES CONSECUENCIAS PARA EL AYUNTAMIENTO

Si el Juzgado de Instrucción n.º 2 determina que hubo irregularidades en la actuación municipal, el Ayuntamiento de Telde podría enfrentarse a:

Responsabilidad Patrimonial: El pago de indemnizaciones millonarias por lucro cesante (el dinero que la sala dejó de ganar durante los cierres).

Nulidad de actuaciones: Todos los expedientes abiertos tras la supuesta prevaricación podrían ser anulados.

¿Cazador cazado?… pronto lo sabremos y conoceremos a más personajes siniestros denunciados por esta cacería inmisericorde. La suerte está cambiando de bando.

 

«CUANDO LA POLÍTICA USA A LOS NIÑOS, PIERDE LA CIUDAD»

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En una ciudad como Telde con tantas urgencias reales (infraestructuras escolares que se caen a trozos, patios sin sombra, goteras, baños que no dan abasto), resulta difícil entender que parte del foco público se desplace una y otra vez hacia lo mismo: la exposición de menores en la comunicación política.

La última escenografía la encontramos con la visita de un grupo de 6º de Primaria del CEIP Marpequeña, que recorrieron diferentes dependencias municipales de la mano, como no, del alcalde de Telde, Juan Antonio Peña. El problema aparece cuando esa presencia se convierte en una rutina de fotos, publicaciones y gestos “de cercanía” que, lejos de proteger a los niños, los coloca como fondo de escenario en una estrategia de imagen.

En el Pleno municipal del 26 de abril de 2024 quedó reflejado con un ruego dirigido al alcalde Juan Antonio Peña por parte de la concejala Pilar Mesa, para que “deje a los menores… vivir tranquilos y en paz”, acompañado de la lectura de un mensaje atribuido a una institución educativa. “Los espacios educativos se deben mantener al margen de acciones de proselitismo político” y que no debe involucrarse a los menores en ninguna causa política ni ideológica.

Que un debate así llegue al Pleno ya es significativo. Porque no estamos ante una queja menor o una polémica de redes. Estamos ante una cuestión de límites. Los centros escolares son espacios de aprendizaje y cuidado, no el decorado ideal para reforzar una marca personal ni un perfil institucional con imágenes emotivas.

La imagen de un menor es un dato personal y su difusión exige garantías. La Agencia Española de Protección de Datos lo explica de forma clara: “Publicar imágenes de alumnado en redes por parte de centros educativos requiere consentimiento inequívoco e información previa sobre finalidad, dónde se publicará, quién tendrá acceso, etc”. Traslademos esto al Ayuntamiento de Telde y su gabinete de prensa que expone a los niños como trofeos durante sus visitas institucionales.

Cercanía no es invadir el espacio de los niños

Se ha defendido muchas veces que estas imágenes “acercan la política” a los jóvenes. Pero la cercanía no puede ser una excusa para cruzar una línea básica. Los niños no son un recurso comunicativo. No están ahí para legitimar a un gobierno con sonrisas, abrazos o visitas “simpáticas”. Están para estudiar, para jugar, para sentirse seguros. La presencia repetida del alcalde en entornos escolares, con publicaciones y exposición de menores, se parece demasiado a propaganda. ¿Por qué hace falta poner a los niños por delante del mensaje? ¿Por qué no comunicar con fotografías del estado del centro, de los técnicos, de las obras, de los documentos de compromiso, de las reuniones con el AMPA o el equipo directivo? ¿Por qué no proteger el rostro, la identidad y la tranquilidad de los menores como norma, y no como excepción?

La política municipal se gana con mantenimiento, con gestión y con transparencia. No con “momentos” de redes. Los niños tienen derecho a vivir su escuela sin convertirse en contenido. Y Telde tiene derecho a un liderazgo que entienda algo básico, la infancia se protege, no se utiliza. La actitud del alcalde de Telde con los niños y los centros escolares es reprobable, cuando se meten menores en el mensaje, el impacto es inmediato. Una foto con niños vende cercanía. Una foto con niños “humaniza”. Una foto con niños tapa, a veces, el resto de carencias.

Aquí hay un detalle que a veces se olvida. La imagen de un menor no es un adorno, es un tema serio. No es “ay qué bonito, qué sonrisa, qué bien queda”. Es identidad, es privacidad, es seguridad. Y además es sentido común. Por eso cuesta entender que, a estas alturas, siga habiendo tanta alegría con publicar imágenes de menores, como si no pasara nada. Pasa. Y mucho. Porque lo que hoy es una foto en una red social mañana puede acabar circulando por sitios que ni te imaginas.

Otra frase típica es que “el alcalde es cercano”, pero cercano no significa invadir espacios que deberían estar súper protegidos. Los colegios no son un plató. No son una campaña. No son un escenario donde un adulto con poder pueda entrar y salir marcando la agenda comunicativa. Los coles son, sobre todo, un lugar donde se debe respirar tranquilidad. Y cualquier cosa que suene a propaganda, a postureo o a protagonismo… sobra. La sensación es que se busca más el “momento” que el resultado, es como si te dijeran: “Mira qué bien lo hacemos”, mientras tú ves que el problema sigue ahí.

Si Peña quiere demostrar que le importan los centros escolares, que lo haga como se demuestra de verdad, con obras, con mantenimiento, con recursos, con seguimiento, con transparencia. Telde necesita gestión, no “momentos”. Y lo que los niños necesitan es escuela, no propaganda.

Florentino López Castro, formado en periodismo por la Universidad Internacional Isabel I de Castilla y es director de ONDA GUANCHE