«CUANDO LA POLÍTICA USA A LOS NIÑOS, PIERDE LA CIUDAD»

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En una ciudad como Telde con tantas urgencias reales (infraestructuras escolares que se caen a trozos, patios sin sombra, goteras, baños que no dan abasto), resulta difícil entender que parte del foco público se desplace una y otra vez hacia lo mismo: la exposición de menores en la comunicación política.

La última escenografía la encontramos con la visita de un grupo de 6º de Primaria del CEIP Marpequeña, que recorrieron diferentes dependencias municipales de la mano, como no, del alcalde de Telde, Juan Antonio Peña. El problema aparece cuando esa presencia se convierte en una rutina de fotos, publicaciones y gestos “de cercanía” que, lejos de proteger a los niños, los coloca como fondo de escenario en una estrategia de imagen.

En el Pleno municipal del 26 de abril de 2024 quedó reflejado con un ruego dirigido al alcalde Juan Antonio Peña por parte de la concejala Pilar Mesa, para que “deje a los menores… vivir tranquilos y en paz”, acompañado de la lectura de un mensaje atribuido a una institución educativa. “Los espacios educativos se deben mantener al margen de acciones de proselitismo político” y que no debe involucrarse a los menores en ninguna causa política ni ideológica.

Que un debate así llegue al Pleno ya es significativo. Porque no estamos ante una queja menor o una polémica de redes. Estamos ante una cuestión de límites. Los centros escolares son espacios de aprendizaje y cuidado, no el decorado ideal para reforzar una marca personal ni un perfil institucional con imágenes emotivas.

La imagen de un menor es un dato personal y su difusión exige garantías. La Agencia Española de Protección de Datos lo explica de forma clara: “Publicar imágenes de alumnado en redes por parte de centros educativos requiere consentimiento inequívoco e información previa sobre finalidad, dónde se publicará, quién tendrá acceso, etc”. Traslademos esto al Ayuntamiento de Telde y su gabinete de prensa que expone a los niños como trofeos durante sus visitas institucionales.

Cercanía no es invadir el espacio de los niños

Se ha defendido muchas veces que estas imágenes “acercan la política” a los jóvenes. Pero la cercanía no puede ser una excusa para cruzar una línea básica. Los niños no son un recurso comunicativo. No están ahí para legitimar a un gobierno con sonrisas, abrazos o visitas “simpáticas”. Están para estudiar, para jugar, para sentirse seguros. La presencia repetida del alcalde en entornos escolares, con publicaciones y exposición de menores, se parece demasiado a propaganda. ¿Por qué hace falta poner a los niños por delante del mensaje? ¿Por qué no comunicar con fotografías del estado del centro, de los técnicos, de las obras, de los documentos de compromiso, de las reuniones con el AMPA o el equipo directivo? ¿Por qué no proteger el rostro, la identidad y la tranquilidad de los menores como norma, y no como excepción?

La política municipal se gana con mantenimiento, con gestión y con transparencia. No con “momentos” de redes. Los niños tienen derecho a vivir su escuela sin convertirse en contenido. Y Telde tiene derecho a un liderazgo que entienda algo básico, la infancia se protege, no se utiliza. La actitud del alcalde de Telde con los niños y los centros escolares es reprobable, cuando se meten menores en el mensaje, el impacto es inmediato. Una foto con niños vende cercanía. Una foto con niños “humaniza”. Una foto con niños tapa, a veces, el resto de carencias.

Aquí hay un detalle que a veces se olvida. La imagen de un menor no es un adorno, es un tema serio. No es “ay qué bonito, qué sonrisa, qué bien queda”. Es identidad, es privacidad, es seguridad. Y además es sentido común. Por eso cuesta entender que, a estas alturas, siga habiendo tanta alegría con publicar imágenes de menores, como si no pasara nada. Pasa. Y mucho. Porque lo que hoy es una foto en una red social mañana puede acabar circulando por sitios que ni te imaginas.

Otra frase típica es que “el alcalde es cercano”, pero cercano no significa invadir espacios que deberían estar súper protegidos. Los colegios no son un plató. No son una campaña. No son un escenario donde un adulto con poder pueda entrar y salir marcando la agenda comunicativa. Los coles son, sobre todo, un lugar donde se debe respirar tranquilidad. Y cualquier cosa que suene a propaganda, a postureo o a protagonismo… sobra. La sensación es que se busca más el “momento” que el resultado, es como si te dijeran: “Mira qué bien lo hacemos”, mientras tú ves que el problema sigue ahí.

Si Peña quiere demostrar que le importan los centros escolares, que lo haga como se demuestra de verdad, con obras, con mantenimiento, con recursos, con seguimiento, con transparencia. Telde necesita gestión, no “momentos”. Y lo que los niños necesitan es escuela, no propaganda.

Florentino López Castro, formado en periodismo por la Universidad Internacional Isabel I de Castilla y es director de ONDA GUANCHE