Día: 13 de enero de 2026
VOX TELDE DENUNCIA EL GRAVE ESTADO DE LAS CARRETERAS Y ACERAS EN EUCALIPTOS II Y EXIGE UNA ACTUACIÓN INMEDIATA
La concejal de VOX en el Ayuntamiento de Telde, Esmeralda Cabrera, denuncia públicamente el lamentable estado de las carreteras y aceras en la zona de Eucaliptos II, donde los vecinos llevan tiempo soportando baches profundos, firme deteriorado y soluciones improvisadas que ponen en peligro a conductores y peatones.
Tal y como se aprecia en la imagen que acompaña esta nota, uno de los baches ha sido rellenado con piedras sueltas, que llegaron a estar diseminadas por toda la calzada, generando un grave riesgo de accidentes, daños en vehículos e incluso posibles vuelcos. Esta situación se agrava cuando llueve, ya que el agua encharca la zona y oculta el peligro real, convirtiendo la vía en una auténtica trampa para quienes circulan por ella.
Desde VOX Telde se considera inadmisible que el Ayuntamiento permita este nivel de abandono en una zona residencial, demostrando una falta absoluta de planificación, mantenimiento y respeto por la seguridad de los vecinos.
“No estamos hablando de estética ni de molestias menores, sino de seguridad vial. Estas carreteras son un peligro real y el Ayuntamiento no puede seguir mirando hacia otro lado”, ha señalado Esmeralda Cabrera.
VOX Telde exige una actuación inmediata, con una reparación integral y definitiva del firme, y no parches temporales que empeoran la situación. Asimismo, reclama un plan serio de mantenimiento de carreteras y aceras que garantice condiciones dignas y seguras en todos los barrios del municipio.
Desde VOX Telde se seguirá dando voz a los vecinos y denunciando públicamente cada situación de abandono que afecte a la seguridad y calidad de vida de los ciudadanos.
VOX Telde. Por un Telde seguro y con futuro
LA EX ALCALDESA DE TELDE MARI CARMEN CASTELLANO, MEDALLA A LA PROMOCIÓN DE LOS VALORES DE IGUALDAD
El Partido Popular de Telde, a través de su presidenta, Mónica Muñoz, quiere trasladar su más sincera felicitación a la exalcaldesa de Telde María del Carmen Castellano por la concesión de la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad, otorgada por el Gobierno de España.
Este reconocimiento pone en valor la destacada trayectoria política de Castellano y, de manera especial, su papel en el ámbito institucional canario durante el proceso que culminó con la aprobación de la Ley Integral contra la Violencia de Género hace dos décadas, una norma que supuso un antes y un después en la defensa de los derechos de las mujeres y en la lucha contra la violencia machista en nuestro país.
La presidenta del Partido Popular de Telde, Mónica Muñoz, ha subrayado que “este galardón reconoce no solo una labor política ejemplar, sino también un compromiso firme y sostenido con la igualdad real entre mujeres y hombres, valores que deben seguir guiando la acción pública”. Muñoz ha añadido que “María del Carmen Castellano representa una forma de hacer política basada en el servicio, la responsabilidad y la defensa de los derechos fundamentales”.
Desde el Partido Popular de Telde se destaca asimismo la contribución de la política canaria a un avance legislativo de alcance nacional, poniendo de relieve el papel de quienes, desde las instituciones del Archipiélago, trabajaron para que la igualdad y la protección de las víctimas fueran una prioridad en la agenda pública.
El Partido Popular de Telde reitera su enhorabuena a María del Carmen Castellano por este merecido reconocimiento y reafirma su compromiso con la promoción de los valores de igualdad, la erradicación de la violencia de género y la construcción de una sociedad más justa e inclusiva.
LA POSIBLE IMPUTACIÓN DEL ALCALDE DE TELDE POR PRESUNTO DELITO MEDIOAMBIENTAL, PROTAGONISTA DEL PROGRAMA DE RADIO DE ONDA GUANCHE «LA HORA DE LA VERDAD» DE ESTE MARTES 13 DE ENERO DE 2026
ESCUCHA «LA HORA DE LA VERDAD» EN ONDAGUANCHE PULSANDO AQUÍ
La posible imputación del alcalde de Telde por presunto delito medioambiental tras el grave episodio de contaminación de la costa de Telde, será protagonista este martes 13 de enero de 2026, del programa de radio de ONDA GUANCHE “LA HORA DE LA VERDAD”, dirigido por Florentino López Castro.
Las evidencias científicas e imágenes satelitales despejan las sospechas que el alcalde y sus medios pagados con dinero público han dirigido hacia las jaulas marinas durante meses y ponen el punto de mira en el emisario submarino de Silva 222, dato refrendado incluso por Aguas de Telde, S.A., que ha venido advirtiendo del progresivo aumento de la concentración de carga contaminante de entrada en la EDARI de Silva.
La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) ha sido clara, rotunda y científica. Su informe no concluye, no sugiere y no avala ningún aumento de toxicidad ni en las jaulas marinas ni en su entorno. Al contrario, afirma que los valores detectados no tienen significación toxicológica y alerta expresamente contra “interpretaciones interesadas”.
Los ciudadanos de Telde no son tontos. Saben distinguir entre un informe científico y un comunicado interesado. Saben cuándo se les habla con datos y cuándo se les intenta confundir. La ciencia no necesita tutela política. Y la política, si aspira a credibilidad, debería empezar por respetar el conocimiento científico, garantizar transparencia real y dejar de usar la preocupación ambiental como cortina de humo.
«LA HORA DE LA VERDAD»
Es una hora intensa de radio en riguroso directo con el análisis de la actualidad, contada desde una óptica plural, independiente y participativa, donde todos los organismos sociales “vivos” tienen cabida, un espacio radiofónico con conexiones en directo, entrevistas, política, sociedad, debates y tertulias, que forman parte de la columna vertebral de este proyecto radiofónico, que cuenta además con la colaboración especial de la periodista teldense, Maribel Castro, directora de Canariasinformativa.com
ONDA GUANCHE en su línea habitual de medio de comunicación social y comprometido con todas las situaciones que nos toca vivir, pone en manos de los oyentes una herramienta divulgativa útil, contando con los mejores colaboradores de la comunicación actual. Como medio de comunicación de clara vocación social, realizamos un sobreesfuerzo continuando así con nuestro infatigable trabajo diario, constante y altruista en pos del bienestar social que realizamos desde hace más de 15 años en el diario digital ONDA GUANCHE. Así, este medio de comunicación ofrece un programa de radio los martes y jueves.
La radio es un medio apasionante que requiere vocación y constancia, estimula la imaginación, es cercana y flexible. Telde y Gran Canaria merecen que se haga un periodismo comprometido de verdad que exija de sus dirigentes una forma de gobernar distinta de la que podamos sentirnos orgullosos, seguros de que la crítica les hace crecer (y es buena para todos).
En tiempos de ruido y confusión, es un privilegio hacer radio y hacerla desde la libertad es la mayor satisfacción que existe. Estamos en una época en la que la proliferación de los medios de comunicación de masas se pone de manifiesto principalmente con la importante utilización de Internet. La radio no se ha quedado atrás y a pesar del apogeo de las comunicaciones digitales, ofrece grandes posibilidades y matices llenos de riqueza, siendo un instrumento de animación y desarrollo social.
Una apuesta clara de futuro, un proyecto ameno, independiente y plural. Sin color político o mediático que manipule la veracidad de su información, con la rotundidad y transparencia que ha de guiar al buen profesional y al medio donde se manifiesta. «LA HORA DE LA VERDAD” se puede escuchar en la emisión online localizada en www.ondaguanche.com y en los podcasts que subiremos a nuestro diario digital para que los oyentes puedan escuchar el programa en el horario que mejor estimen oportuno.
BEN MAGEC Y TURCÓN SOLICITAN CONOCER LAS VALORACIONES DE LA DEMARCACIÓN DE COSTAS DE CANARIAS SOBRE EL INFORME TOXICOLÓGICO DE LA ULPGC Y A QUÉ SE DESTINARÁ EL MISMO
La Federación Ben Magec Ecologistas en Acción y Turcón Ecologistas en Acción han solicitado a la Demarcación de Costas de Canarias, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el conocimiento de sus valoraciones sobre el informe de Toxicología encargado por dicho organismo a la ULPGC, a la vez que se quiere saber el destino del mismo, si se va a remitir a la fiscalía en el procedimiento abierto y si se realizará algún requerimiento a las empresas acuícolas afectadas.
En los escritos presentados en sede electrónica se da reflejo del cierre de las playas, de Melenara, Salinetas y Clavellinas en relación a las oleadas cíclicas de contaminación de restos orgánicos con origen en las piscifactorías de la bahía de Salinetas, en el municipio de Telde.
Estos colectivos ecologistas hacen un recorrido por el periodo del último cuatrimestre de 2025 a la vez que clarifican que no es un hecho aislado, siendo un evento anual común en los meses de calmas marítimas, concretamente entre septiembre y octubre. Tal situación concentra en la orilla restos de materia orgánica en descomposición, excrementos, piensos y una masa de grasa que cubre la superficie de la bahía.
En referencia a los datos revelados en el informe toxicológico que han salido a la luz sobre las muestras que pudo tomar y enviar el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en noviembre de 2025, realizado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, estos Colectivos se congratulan de la transparencia informativa y de que la opinión pública y los colectivos afectados los puedan analizar.
Asimismo, queremos resaltar que el contenido máximo de Arsénico, Cadmio, Mercurio y Plomo en productos alimenticios como el pescado están regulados por Reglamentos de la Unión Europea como el 2023/915, 2021/1323, 2022/617 y el 2023/915.
En este sentido queremos llamar la atención sobre los valores hallados en tejidos de lubina analizados, que exceden o estarían muy cerca de los límites máximos aplicables si se consideraran directamente esos órganos (hígados y branquias) o si se aproximaran a los que podrían contener el filete o músculo del producto alimenticio.
Los grupos comunicantes llaman la atención de las autoridades ante la necesidad de realizar análisis más profundos, permanentes y concluyentes, no sólo para detectar posibles episodios de contaminación sino también para preservar la salud pública, elemento que tiene que ser el leit motid de estas intervenciones de sondeos preventivos.
Creemos que este indicio debe llevar a investigar, con mayor profundidad y medios, como posible fuente de contaminación la resuspensión de sedimentos, favorecida por corrientes, temporales y acumulación histórica bajo jaulas con liberación de metales desde el fondo anóxico bajo las jaulas, más aún cuando estos ciclos periódicos siempre han conllevado episodios de alarma ciudadana.
Como venimos denunciando, el fondo bajo jaulas suele presentar acumulación de materia orgánica y condiciones de anoxia (reductoras) que puede liberar metales previamente inmovilizados y acumulados. Lo que viene pasando desde hace años es la acumulación crónica bajo las jaulas de sedimentos con heces, restos de pienso, biofilms, partículas de metales adsorbidas. Con tal acumulación y tiempo de calmas se comienzan a dar fenómenos como baja oxigenación, producción de sulfuros, cambios de pH y potencial REDOX, así como posible movilización de metales como Cd, Pb, Hg y As.
La Federación Ben Magec y Turcón Ecologistas en Acción considera necesario una exigencia de controles reales y transparentes, a la vez que exigen: Investigaciones ambientales profundas, no meras inspecciones visuales, Análisis públicos completos y continuados en el tiempo de agua, sedimentos y tejidos de peces. Evaluación de la carga contaminante estructural de las jaulas marinas. Transparencia total en los resultados y en los criterios utilizados.
En el mismo orden de cosas, desde los ecologistas teldenses de Turcón se pone en valor que ante esta misma Demarcación de Costas de Canarias, en el pasado mes de octubre se remitía comunicación a los efectos del control de las condiciones de concesión en Dominio Publico Marítimo Terrestre, a la vez que se solicitaba la revisión del Informe de Impacto Ambiental en requerimiento de medidas correctoras y de alejamiento de las jaulas de acuicultura de esta zona costera que tanto desmejoran la biodiversidad y la calidad de las aguas de baño. Ante todo, este cúmulo de cosas es necesario tomar el pulso de lo vivido y dar clara respuesta a lo que por justicia solicita la ciudadanía.
«EL GOBIERNO DE TELDE SUPERA LA CANTERÍA DE ARUCAS»
Una noticia que debía ser recibida con los brazos abiertos por los administrados, en cuanto debe mejorar la vida diaria en el municipio, puede convertirse en un ‘boomerang’ negativo ante la indignación que produce. Cuando no hay cabeza para gobernar es difícil tener medida de los impactos negativos de cualquier anuncio casi fraudulento.
No sé si es sarcasmo o tomadura de pelo institucional que quien gobierna el municipio de Telde presuma de su defensa encarnizada por la seguridad vial. El pomposo anuncio de la adquisición de material para dar un plus de protección a los conductores que circulen por las vías teldenses suena a eso que dije, tomadura de pelo. No sé si Peña y sus ‘gobernantesboys’ toman por tontos a los ciudadanos con anuncios como este; mejor se dieran una vueltita y contabilicen los baches.
Plantear que con tres conos y cuatro vallas se puede mejorar la seguridad vial de Telde es tener la cara más dura que la piedra de cantería de Arucas. En un deterioro de infraestructuras tan grave como el que sufre el municipio teldense, las vallas que ha comprado el Ayuntamiento no dan ni para advertir a los conductores de cuantos peligrosos baches y socavones hay en el territorio asfáltico.
Luchar por la seguridad vial del municipio es tener unas vías en la mejor disposición de uso, una regulación semafórica adecuada, señalización horizontal en condiciones, pasos de cebra suficientemente iluminados en horas de oscuridad, optimizar la señalética acorde con las necesidades reales de los ciudadanos, unas aceras con accesibilidad para cruzar las vías por lugares autorizados y ordenados… El resto es una inadmisible tomadura de pelo y una dejación de funciones como mandatarios.
Antonio Sánchez (periodista)
«EL ASFALTO QUE LLEGA TARDE: ENTRE ANUNCIOS, BACHES Y FACTURAS»
En Telde llevamos dos años circulando más por la resignación que por el asfalto. Dos años en los que los baches han sido más constantes que las soluciones, y en los que muchos vecinos han acabado con el coche destrozado y el ánimo igual: suspensiones reventadas, llantas dobladas y talleres llenos de vehículos esperando —todavía— a que el seguro del Ayuntamiento responda. Mientras tanto, la vida cotidiana sigue, esquivando socavones como si fueran parte del paisaje urbano.
Ahora, el alcalde Juan Antonio Peña anuncia en su Instagram que “en unos días comienza el Plan de Asfaltado de Telde, que llegará a todos los barrios”. La frase suena bien. Es más: suena a alivio. Pero también suena a déjà vu. Porque anuncios ha habido muchos, y asfalto… bastante menos. Y porque lo que se espera no es un titular, sino una obligación cumplida con el dinero de todos.
Según el anuncio, dos empresas avanzarán por el municipio: una arrancará en Caserones (Anzofé, Alfambra, Plaza y Norte) y la otra se centrará en Jinámar. El alcalde lo califica de “éxito”. Los ciudadanos, en cambio, responden con una mezcla de ironía y cansancio: ya era hora. No se trata de una concesión extraordinaria ni de una obra heroica; se trata de mantenimiento básico. De seguridad vial. De respeto a quien paga impuestos y necesita llegar a casa sin dejar medio coche por el camino.
El contraste duele. Mucho dinero en fiestas —que nadie discute como parte de la vida social— y muy poco en asistir a los ciudadanos cuando la mala gestión de la comunicación y el mantenimiento de las carreteras termina costándoles dinero de su bolsillo. Porque cuando el bache rompe, el taller cobra hoy; la indemnización municipal, si llega, lo hace mañana… o pasado mañana. Y en ese intervalo, el vecino paga.
Por eso la pregunta es inevitable: ¿de qué asfalto habla el alcalde? ¿De un plan integral y duradero o de simples parcheos para tapar la boca a los ciudadanos? Porque parchear no es planificar. Poner capas finas sobre problemas estructurales no arregla nada; solo aplaza el enfado. Y en Telde el enfado ya ha tenido tiempo de madurar.
“Comenzamos el año con una buena y deseada noticia. Finalizamos enero con las máquinas ya asfaltando”, dice el mensaje. Ojalá sea verdad. Ojalá no sea otro capítulo de anuncios repetidos. Ojalá las máquinas no pasen como pasan las promesas: rápido y sin dejar huella. Porque el asfalto que llega tarde no se convierte en éxito por aparecer en Instagram, sino por mantenerse firme cuando pasan los coches… y los años.
La ciudadanía no pide milagros. Pide carreteras seguras, planificación seria y menos propaganda. Pide que el asfalto no sea noticia, sino normalidad. Y que, por una vez, el Ayuntamiento llegue antes que el taller.
Juan Santana, periodista y locutor de radio
«UN NIÑO QUE CREYÓ EN LOS REYES: LA POLICÍA LOCAL DE TELDE ENTRE PROMESAS, PROPAGANDA Y ABANDONO»
Hoy no habla un trabajador ni un agente. Hoy habla un niño. Un niño que, como tantos otros, se fue a dormir la noche de Reyes con ilusión. Un niño que llevaba años portándose bien, obedeciendo, cumpliendo normas, trabajando cuando se le pedía y creyendo que, si hacía bien las cosas durante tanto tiempo, los adultos acabarían cumpliendo su palabra. Ese niño es el policía municipal.
Durante meses —en realidad, durante años— escribió su carta con cuidado. No pidió juguetes caros ni caprichos. No pidió privilegios ni favores. Solo pidió herramientas para poder trabajar, medios para ayudar al vecino y un mínimo de coherencia entre lo que se promete y lo que realmente se entrega. Pidió respeto por su trabajo y por el servicio público que representa.
La mañana de Reyes llegó. El niño se levantó temprano, con nervios y esperanza. Pero al llegar al árbol descubrió que lo que había debajo no era lo que había pedido. Había mucho papel de colores, muchas fotos, muchas publicaciones en redes sociales… pero los regalos reales no estaban.
Las primeras decepciones no tardaron en aparecer. Las horas extraordinarias que el niño trabajó con esfuerzo y buena fe no estaban allí. Se trabajaron, se acumularon, se prometieron y luego desaparecieron. Cada adulto ofrecía una explicación distinta, hasta que el niño empezó a entender que aquello no era un error puntual ni un problema administrativo aislado, sino una forma habitual de funcionar. Y así, poco a poco, empezó a dejar de creer.
También había pedido algo muy concreto: una grúa. Se la habían descrito tantas veces que casi podía verla. Nueva, moderna, eficaz. Lleva años oyendo que está “en camino”, anunciada una y otra vez en redes sociales. Pero la realidad es mucho más dura: Telde no dispone de grúa operativa. Y cuando un vecino pide ayuda porque un coche bloquea su vado, no puede ir a trabajar, llevar a un familiar al médico o simplemente salir de su casa, al niño se le cae la cara de vergüenza. Porque somos personas, somos empáticos, y es imposible no comprender la frustración de quien paga sus impuestos —no baratos precisamente— y descubre que el mismo Ayuntamiento que se los cobra no pone las herramientas necesarias para que la Policía pueda prestar un servicio efectivo. No es falta de voluntad policial: es abandono institucional.
En su carta, el niño también pidió herramientas para estudiar y hacer bien los deberes. En su caso, un vehículo de atestados digno, un parque móvil operativo y equipos informáticos que funcionaran. Pero al desenvolver los regalos se encontró con un vehículo de atestados con más de treinta años de antigüedad, una flota de vehículos policiales envejecida y continuamente averiada, y con ordenadores obsoletos, lentos y bloqueados de forma habitual. No se trata de pedir coches nuevos ni lujos innecesarios: se trata de que los vehículos arranquen, circulen y no pasen más tiempo en el taller que en la calle. Hoy, demasiadas veces, el servicio se presta con coches que entran y salen del taller sin solución definitiva, reduciendo patrullas y dejando a los agentes atados de pies y manos.
A todo ello se suma la falta de herramientas tecnológicas básicas. Cada informe se convierte en una espera interminable, cada trámite en una pérdida de tiempo. Horas y horas mirando una pantalla congelada, frustración acumulada y trabajo que no sale como debería. Pero el problema no es solo el hardware. Falta software policial moderno y funcional. No existen aplicaciones adecuadas para las unidades de atestados ni para el resto de unidades operativas, ni sistemas ágiles que permitan trabajar de forma coordinada y eficaz. Tampoco se dispone del acceso necesario a bases de datos municipales que permitirían comprobar información esencial para el servicio diario. Datos que existen en el propio Ayuntamiento, pero a los que la Policía no puede acceder con normalidad para realizar su trabajo. Así, tareas que podrían resolverse en minutos se eternizan sin sentido. Ese tiempo no solo desgasta al niño: es dinero público tirado a la basura, porque se pagan jornadas completas sin que los efectivos puedan rendir como deberían por culpa de unos medios que, lejos de ayudar, estorban.
El niño también pidió algo que creía básico: que las normas se cumplieran. Que las ordenanzas no fueran solo papel bonito. Sin embargo, ve cómo se vende en redes sociales un Telde limpio, campañas con la empresa Valoriza, camiones nuevos, tractores limpiando playas y contenedores relucientes. Pero cuando un ciudadano ensucia una calle, arroja basura o escombros, el niño solo puede levantar actas que acaban sistemáticamente en el cajón del olvido. No se tramitan, no se sancionan y no tienen consecuencia alguna. Se vende limpieza, pero se practica la dejación. Y esa dejación reiterada, consciente y prolongada en el tiempo empieza a parecer algo más serio que una mala gestión.
Y es en ese momento cuando el niño empieza a comprender algo todavía más grave. Empieza a darse cuenta de que, en este sistema, cumplir las normas o saltárselas tiene prácticamente la misma repercusión. Que las ordenanzas no están pensadas para controlar ni molestar, sino para garantizar la convivencia, el respeto mutuo y el derecho básico de cualquier ciudadano a vivir en paz y en armonía con los demás. Pero cuando esas normas no se aplican, cuando los expedientes no se tramitan y las sanciones no llegan, el mensaje que se transmite es devastador: da igual hacer las cosas bien que hacerlas mal.
El resultado es perverso. Quien respeta, quien cumple, quien intenta convivir, acaba siendo el perjudicado. Y quien ensucia, invade, incumple o se salta las reglas de convivencia sale beneficiado, porque aprende que no pasa nada. Que no hay consecuencias. Que basta con ignorar la norma para imponerse sobre los demás. Así, sin decirlo abiertamente, se protege al infractor y se abandona al ciudadano honesto. Y el niño, que representa a la Policía, queda atrapado en medio, sin herramientas para defender a quienes sí creen en la convivencia y el respeto al prójimo.
La historia se repite con la ordenanza de playas, muy bonita sobre el papel e inexistente en la práctica. Con la de tenencia de animales, donde el incumplimiento es la norma y la sanción una rareza. Con actividades clasificadas, donde se manda al niño a comprobar licencias que muchos locales no tienen ni pagan, generando un caos administrativo absoluto. Y con urbanismo, donde el niño aprende pronto que no manda la norma, sino el teléfono, el favor y el compadreo entre quienes deberían dar ejemplo.
Y en el caso de las playas, la incoherencia alcanza niveles difíciles de justificar. Durante meses, Telde ha sufrido cierres reiterados de playas por contaminación marina. Ante cada episodio, el Ayuntamiento ha optado por señalar públicamente a una empresa concreta como responsable, sin que exista veredicto firme, resolución definitiva ni juicio previo que determine quién es realmente el causante de esos vertidos. Se culpa primero y se investiga después, si es que se investiga.
Mientras tanto, apenas se contempla en el discurso oficial la posibilidad de que el origen de esos problemas esté en deficiencias estructurales de la propia gestión municipal: redes obsoletas, mantenimiento insuficiente, vertidos incontrolados o una falta histórica de inversión y control. Resulta mucho más cómodo buscar un culpable externo que asumir responsabilidades propias.
Todo ello ocurre mientras se vende a la ciudadanía una supuesta lucha firme por la protección del medio marino y terrestre. Un relato bonito, ecológico y muy publicable. Pero la realidad que vive el vecino es otra muy distinta: las ordenanzas de playas no se hacen cumplir, las infracciones se toleran, los abusos se normalizan y el respeto al entorno queda al arbitrio de quien quiera respetarlo. De nuevo, se favorece al que hace las cosas mal y se castiga al que intenta cumplir.
No se puede hablar de defensa del medio ambiente mientras las normas que lo protegen no se aplican. No se puede exigir civismo cuando la administración es la primera en mirar hacia otro lado. Y no se puede pedir confianza cuando se reparten culpas sin pruebas y se evita asumir errores propios.
A esto se suma el esperpento de los vehículos abandonados. Años haciendo informes, años notificando, años dando explicaciones al vecino que nunca se cumplen, porque la realidad es que esos vehículos no se retiran ni se llevan al tratamiento correspondiente. La Policía hace su trabajo, pero la gestión municipal no hace la suya, y los coches siguen ahí, ocupando espacio, degradando barrios y ofreciendo una imagen lamentable. Y lo más surrealista de todo: un auténtico cementerio de vehículos municipales detrás de la estación de guaguas. Se le exige al vecino que retire su coche mientras el propio Ayuntamiento mantiene un vertedero de vehículos abandonados. Difícil de explicar y aún más difícil de justificar.
Pero el niño también pidió seguridad para los vecinos. Y ahí el regalo fue especialmente cruel. Las calles de Telde están llenas de baches, auténticos socavones que provocan accidentes a diario. El niño acude una y otra vez a siniestros causados directamente por el mal estado de la vía. Vehículos dañados, personas lesionadas, situaciones que se repiten constantemente. Y el niño se pregunta si de verdad se está esperando a una desgracia mayor para hacer algo. Si hace falta que alguien pierda la vida para asumir responsabilidades.
Con el paso del tiempo, el niño descubre que también existen llamadas mágicas. Que a golpe de teléfono se ordena actuar o no actuar. Que se cambian criterios sobre la marcha y se improvisa constantemente. Que no hay mandos claros ni protocolos definidos. Cada jornada se convierte en una función de teatro improvisado, donde lo importante no es hacerlo bien, sino no molestar… y, sobre todo, que la escena quede bien para la foto.
Porque en este teatro lo fundamental no es resolver los problemas del vecino, sino vender la imagen de que se hace algo. Detrás de cada gesto “bonito”, de cada acto de supuesta “buena fe”, hay una cámara disparando una y otra vez, buscando el ángulo correcto, la sonrisa adecuada y la instantánea que permita mantener entretenido —y engañado— al pueblo. No hay altruismo ni vocación de servicio: hay marketing político. Se actúa no cuando hace falta, sino cuando hay foto; no donde más se necesita, sino donde mejor se ve. Y así, mientras se posa para la propaganda, los problemas reales siguen ahí, sin resolver, acumulándose en silencio.
Y luego están los niños nuevos en la clase. Niños que llevaron hechos sus deberes hace ya mucho tiempo. Todos han superado con creces las 1.200 horas de trabajo, han aprobado todo lo que se les ha exigido y han cumplido cada requisito legal. Sin embargo, no han firmado nada. Solo se les ha dicho, una y otra vez, que iban a firmar. Desde septiembre se les viene asegurando que el trámite estaba hecho, que era cuestión de días, que ya estaba todo encaminado. La última promesa, hecha directamente, fue clara: antes de que acabara el año estaría todo resuelto.
El año terminó y no se firmó nada. Pero lo más triste no fue el incumplimiento, sino el silencio posterior. No hubo explicación, no hubo reunión, no hubo una sola palabra para tranquilizar a ese gran grupo de personas que viven con una preocupación constante, con familias a la espalda, hipotecas, hijos y proyectos de vida pendientes de una firma que nunca llega. Poco le costaba dar la cara, explicar la verdad y asumir la responsabilidad.
Pero ni siquiera eso. Otra promesa rota. Otra muestra de abandono institucional.
Al final de la mañana de Reyes, el niño entiende que los Reyes no eran como se los habían contado. Que muchas promesas eran solo palabras bonitas. Y ahora, además, empieza a ver venir nuevas promesas, porque queda poco más de un año para la próxima legislatura. Promesas que llegan después de haber incumplido tantas, sin siquiera tener la decencia de sentar a esos niños y explicarles la verdad. Porque cuando alguien se esconde, normalmente es porque teme. Y porque la confianza tarda mucho en ganarse y muy poco en perderse.
Porque hay algo más que tampoco se suele contar. Esta no es solo una profesión con un horario y un salario. Es una profesión que se ejerce desde la implicación y, muchas veces, desde la vocación. El niño no cumple solo para recibir algo a cambio; cumple porque cree en lo que hace, porque entiende que su trabajo tiene sentido, que sirve para ayudar al vecino, proteger al débil y sostener la convivencia. Pero cuando las promesas se incumplen una y otra vez, cuando el esfuerzo no encuentra respaldo y el trabajo bien hecho no tiene consecuencias reales, no solo se pierde la ilusión. Se va apagando algo mucho más serio: la vocación. Y cuando a alguien que cree en su trabajo se le enseña que da igual hacerlo bien que hacerlo mal, lo que se rompe ya no es una fantasía infantil, sino el orgullo de servir.
Este texto no es para pedir más juguetes. Es para decir que estamos hartos. Que solo queremos trabajar dignamente. Que no somos piezas políticas ni moneda de cambio. Que han roto la ilusión de quienes se han portado bien durante años. Y que cuando un niño deja de creer, lo que se rompe no es la fantasía, sino la confianza en quienes deberían dar ejemplo.
Y ojalá esta carta no acabe, una vez más, en el cajón del olvido.
Un niño que creyó en los Reyes (un trabajador del servicio) Ayuntamiento de Telde