Los centros educativos de Telde continúan agonizando mientras el alcalde Juan Antonio Peña, se divierte de carroza en carroza entre las cabalgatas de Papa Noel y la de Reyes.
El penúltimo episodio lo protagoniza el CEIP Amelia Vega de Monzón de El Ejido, desde donde un padre nos hacía llegar las fotografías de como el muro que circunda el colegio Amelia Vega de Monzón de El Ejido, se ha derrumbado hoy. Solo la providencia evitó que coincidiera con el paso de niños o padres por debajo (algo que ocurre a diario).
Piden una pronta respuesta del Ayuntamiento de Telde y del concejal responsable del área, Juan Pablo Rodríguez, para garantizar la seguridad de los más pequeños.
La concejala de la oposición en el Ayuntamiento de Telde, Pilar Mesa, fue la protagonista de la primera entrevista política del año en el programa El Pulso, que se emite en la plataforma digital Onda Guanche.
En una conversación extensa, directa y sin concesiones, Mesa realizó un duro balance de la gestión del gobierno municipal que preside Juan Antonio Peña, al que acusó de carecer de liderazgo, rigor y una hoja de ruta clara para una ciudad como Telde.
Playas cerradas y crisis del litoral: “Lo primero era actuar”
Uno de los asuntos centrales fue la crisis medioambiental y el cierre prolongado de las playas del municipio. Pilar Mesa calificó de “triste” y “muy grave” que, meses después, todavía no exista una explicación clara sobre lo ocurrido. A su juicio, se perdió un tiempo precioso mientras la ciudadanía veía cómo las playas permanecían cerradas sin soluciones inmediatas.
La concejala insistió en que la prioridad debía haber sido limpiar y abrir las playas cuanto antes, y después depurar responsabilidades. Criticó además la falta de reacción política ante los avisos previos que, según se expuso en la entrevista, alertaban de posibles problemas desde semanas antes.
Críticas al alcalde: “No puede comportarse como un vecino más”
Durante la entrevista, Mesa fue especialmente contundente con el papel del alcalde en esta y otras crisis municipales. Afirmó que Juan Antonio Peña no puede colocarse en el papel de víctima ni actuar como un ciudadano más, sino ejercer el liderazgo que exige su cargo.
“Un alcalde tiene que dar un golpe en la mesa cuando hace falta”, señaló, cuestionando que se tardara tanto en activar contactos, reuniones y respuestas institucionales. Para Mesa, esa actitud evidencia falta de liderazgo para una gran ciudad.
Funcionamiento interno del Ayuntamiento: “Da vergüenza ajena”
Pilar Mesa también se refirió al último pleno municipal, al que calificó como un ejemplo del deterioro institucional. Denunció falta de seriedad, ausencia de concejales en comisiones, improvisación y un clima de confrontación permanente, que impide el trabajo conjunto entre gobierno y oposición.
En ese contexto, defendió su intervención en el pleno, donde propuso la elaboración de un manual de funcionamiento para concejales y alcalde, con el objetivo de ordenar competencias y devolver rigor a la gestión municipal. Una propuesta que, según relató, provocó una reacción airada del alcalde.
Infraestructuras, barrios y servicios: “La ciudad se cae a trozos”
La concejala de la oposición dibujó un panorama preocupante del estado de Telde: calles con socavones convertidos en cráteres, problemas de asfaltado, deterioro de colegios públicos, abandono de canchas deportivas en los barrios y una gestión del patrimonio histórico sin planificación ni prioridades claras.
Mesa recordó que muchas de estas cuestiones fueron promesas electorales del actual gobierno municipal y lamentó que, ya en 2026, no se puedan seguir utilizando las excusas del pasado.
Fiesta frente a gestión: “No puede ser la prioridad”
Otro de los puntos críticos fue el gasto en festejos. Mesa señaló que la Cabalgata de Reyes habría triplicado su presupuesto respecto al año anterior, sin que el resultado —a su juicio— justificara ese incremento. Advirtió además que el Carnaval podría seguir la misma línea.
“No estoy en contra de la fiesta”, aclaró, “pero no puede ser la prioridad cuando hay barrios abandonados y servicios básicos sin resolver”.
Seguridad ciudadana y mercadillo de Jinámar
Especial preocupación mostró Pilar Mesa por lo ocurrido en el mercadillo de Jinámar, donde, según se expuso en El Pulso, se produjeron aglomeraciones masivas sin un dispositivo adecuado de seguridad ni presencia suficiente de Policía Local.
La concejala calificó la situación de “vergonzosa” y alertó del riesgo que supone para la ciudadanía, comparándolo con las estrictas exigencias que se imponen a las comisiones de fiestas de los barrios.
Balance del gobierno y mirada a 2027
Al cierre de la entrevista, Pilar Mesa fue clara al valorar la gestión del gobierno municipal: su nota es negativa. Considera que Telde vive una etapa de anuncios constantes, vídeos y propaganda, pero con escasa gestión real y poca atención a las prioridades ciudadanas.
Como mensaje final a los vecinos y vecinas de Telde, la concejala apeló a no perder la esperanza y confió en que el cambio llegue a través de las urnas en 2027, asegurando que desde la oposición seguirán fiscalizando y denunciando aquello que consideren perjudicial para el municipio.
La entrevista completa puede escucharse en el programa El Pulso, en la plataforma digital de Onda Guanche, donde Pilar Mesa abrió el año político en Telde con un mensaje claro: “Así no se puede gobernar una ciudad”.
El programa El Pulso terminó con una editorial de cierre que dice asi:
Hoy no cerramos el programa hablando de opiniones, sino de hechos.
Y los hechos dicen que la ciencia ha hablado y que la manipulación ha quedado al descubierto.
La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha desmentido con claridad cualquier lectura interesada sobre toxicidad en las jaulas marinas de Telde. No hay conclusiones alarmistas, no hay culpables señalados y no hay datos que avalen los titulares fabricados por un medio local que decidió servir al poder antes que a la verdad.
Y llegados a este punto, la pregunta ya no es periodística.
Es política y ciudadana.
¿Va siendo hora de que el Ayuntamiento de Telde explique cuánto dinero público destina —directa o indirectamente, vía Gestel— a medios que desinforman, manipulan y actúan como correa de transmisión del gobierno?
Porque la publicidad institucional no puede ser un premio a la docilidad, ni el dinero de todos una herramienta para comprar relatos.
El periodismo no está para proteger al alcalde —sea quien sea— ni para maquillar la gestión de Juan Antonio Peña Medina o de cualquier otro. El periodismo está para contar la verdad, aunque moleste, aunque incomode y aunque no guste en los despachos.
Cuando un medio se alquila, deja de informar.
Cuando se paga la desinformación con dinero público, el daño es democrático.
Y cuando se engaña a los ciudadanos, alguien tiene que decirlo en voz alta.
El periodismo está para incomodar al poder, no para protegerlo. Cuando se engaña al lector, cuando se fabrican titulares alarmistas y se pone en entredicho a instituciones como la ULPGC sin base científica, se traiciona la esencia misma del oficio.
La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) ha sido clara, rotunda y científica. Su informe no concluye, no sugiere y no avala ningún aumento de toxicidad ni en las jaulas marinas ni en su entorno. Al contrario, afirma que los valores detectados no tienen significación toxicológica y alerta expresamente contra “interpretaciones interesadas”.
Y aun así, ese medio decidió titular justo lo contrario. Eso no es periodismo. Eso es falsear la realidad. La ciencia desmiente; el panfleto insiste El informe, firmado por el catedrático Octavio Pérez Luzardo, analizó 17 muestras de agua, sedimentos, arena y un ejemplar de lubina. La conclusión fue inequívoca:
Contaminación ambiental corriente
Concentraciones normales
Diferencias nulas o irrelevantes entre peces sanos y enfermos
El propio catedrático llegó a calificar las conclusiones publicadas por ese medio como “disparates”, fruto —en el mejor de los casos— de una incapacidad técnica absoluta para interpretar un informe científico. Comparar resultados de agua con vísceras de peces, como si fueran equivalentes, no es un desliz: es un ridículo profesional.
Y aun así, se vendió como “exclusiva”. Quizá ya va siendo hora de saber cuánto cuesta comprar un “medio” en Telde. Tal vez haya llegado el momento de que el Ayuntamiento de Telde haga público, con total transparencia, cuánto dinero cuesta mantener a un seudo medio que se hace pasar por informativo mientras engaña deliberadamente a los ciudadanos.
Porque cuando un medio presume de “actualidad” pero falsea informes científicos, retuerce conclusiones universitarias y actúa sistemáticamente como escudo mediático del poder, la pregunta deja de ser periodística y pasa a ser política:
¿Cuánto vale comprar titulares a la carta?
¿Cuánto cuesta el silencio?
¿Cuál es la tarifa de la desinformación pagada con dinero público?
No hablamos de publicidad institucional legítima. Hablamos de fondos públicos canalizados a través de Gestel hacia un medio que:
No contrasta
No rectifica
No informa
Y ataca indirectamente a la comunidad científica para proteger al gobierno
Eso no es comunicación institucional.
Eso es propaganda pagada con los impuestos de todos.
Los ciudadanos tienen derecho a saber:
Cuánto dinero público recibe ese medio
Bajo qué conceptos
Con qué criterios
Y a cambio de qué línea editorial
Porque cuando un medio vive del presupuesto municipal y actúa como defensor permanente del gobierno, deja de ser prensa y pasa a ser un servicio externalizado de maquillaje político.
El periodismo no es propaganda institucional
El periodismo está para incomodar al poder, no para protegerlo. Cuando se engaña al lector, cuando se fabrican titulares alarmistas y se pone en entredicho a instituciones como la ULPGC sin base científica, se traiciona la esencia misma del oficio.
Convertirse en el tablón de anuncios del alcalde, en este caso Juan Antonio Peña Medina, no es liderazgo informativo.
Es sumisión editorial.
La ULPGC no exonera ni condena a nadie. Dice algo mucho más serio:
No se puede señalar culpables sin pruebas científicas concluyentes. Eso es rigor. Lo otro es ruido interesado. Y cuando ese ruido se financia con dinero público, el daño no es solo informativo: es democrático. Porque cuando el periodismo se alquila, la verdad se subasta y los ciudadanos pagan la factura sin haber comprado la mentira.