El Papa Francisco dijo hace algunos años: “No lo olvidéis: coherencia cristiana, fe, pensar, sentir y vivir como cristianos, y no pensar como cristianos y vivir como paganos”.
Un cristiano coherente es aquél que sostiene con sus obras lo que cree y afirma de palabra. No hay diferencia entre lo uno y lo otro. Una estrecha unidad entre la fe que profesa con sus labios, la fe acogida en su mente y corazón, y su conducta en la vida cotidiana. No puede decirse estos del señor Suárez que hace escasos días se casaba por lo civil, obviando totalmente el matrimonio canónico.
Esto viene a cuento de toda la polvareda que se ha levantado porque el párroco Fernando Báez, negaba la comunión en el barrio de Tufia, al político de Coalición Canaria, Héctor Suárez.
El hecho no tendría en si mismo más trascendencia, sino fuera porque tanto Héctor Suárez, como su esposa Gloria Cabrera, han puesto el “grito en el cielo” y nunca mejor dicho.
No creo que el político de CC, sufriera una afrenta pública, porque nadie se percató del tema sino fuera porque un concejal de Nueva Canarias un (corre ve y dile), se encargó de hacerlo llegar al tablón oficial y lo divulgaron a bombo y platillo. Le han hecho un flaco favor al bueno de Héctor, porque si se juzga el hecho con imparcialidad, el solito se puso en la boca del lobo con su incoherente actitud.
No existe una Iglesia a la carta, que parece ser lo que pretenden Suárez y Cabrera. La fe católica tiene unos preceptos que Héctor Suárez incumple, por lo tanto está fuera de esa doctrina. No podemos porque nos va bien electoralmente pasar por lo que no somos.
Fernando Báez, en muchísimas ocasiones es políticamente incorrecto, pero en esta no hay que reprocharle lo más mínimo, no es de recibo que se acerque al sacramento de la comunión alguien que no acepta el matrimonio eclesiástico, y punto no hay más vueltas que darle.
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