miércoles, 21 febrero, 2024

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«CANARIAS SIN GAFAS: NI SOBERANÍA ALIMENTARIA NI ENERGÉTICA, PERO SÍ POBREZA»

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Dicen que se disparan las ventas de gafas de sol en Canarias para soportar el reflejo de una realidad que duele a la vista. Se hace mejor mirar a otro lado y ello causa una ceguera voluntaria que emana una tierra y una sociedad civil que ya no la reconoce, ni quien la parió.

¿Será por eso que los isleños/as miran a otro lado para no dañarse más aún por la ausencia de conciencia de su propia realidad?

Canarias está en venta desde hace tiempo. Todos lo sabemos. Tras su conquista, ya se la repartieron entre cuatro gatos y un ratón. Pero cada dia que pasa es mas palpable aun la falta de consideración y respeto hacia un territorio, frágil , fragmentado y limitado pero, tremendamente valioso y codiciado, que habitamos los isleños, que no terminamos de ser conscientes de nuestra riqueza, mientras dejamos que otros saquen rédito, sin contar con quienes aquí vivimos.

Algunos, como Morales y otros presidentes de Cabildos, se han empeñado en convertir a Canarias en una gran fábrica de producción energética como negocio privado, exclusivo para unos cuantos. Normalmente son foráneos que explotan nuestros recursos sin importarles el estado de la calidad de vida de quienes habitamos las ínsulas.

Canarias está a disposición de quien quiera cultivar placas y molinos eólicos en tierra o mar. A favor de quienes quieran construir más y más hoteles, para más camas turísticas insostenibles en el tiempo. Hasta el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana considera necesario otorgar cuantas licencias de obra sean oportunas bajo el manido mantra del progreso, el desarrollo y el empleo. Cuando realmente defienden el interés de unos pocos contra el de otros muchos.

Nos siguen vendiendo la burra del negocio turístico, a pesar de que los datos publicados demuestran que el incremento del turismo causa más pobreza entre quienes aquí viven.

Pero da igual, el neoliberalismo extremo confunde el equilibrio sostenible necesario para la convivencia, con engrosar la cuenta de resultados a toda costa, sin importar otra cosa que el beneficio puro y duro que puedan embolsarse, que para más inri se va fuera de Canarias y no invierten aquí en impulsar la calidad de vida. Eso sería mucho pedir.

Desde los Cabildos hay quienes facilitan llenar de torretas y cables nuestros barrancos y espacios naturales, porque resulta que Canarias es responsable del cambio climático mundial. Argumento usado para esconder el nuevo negocio mundial montado en torno al clima y sus cambios. Basta observar los miles de millones que reparte la UE en esta materia para grandes corporaciones y otros proyectos insulares o autonómicos que se apoyan al amparo de la figuras de inversiones estratégicas para agilizar todo trámite y subvención.

Incluso llegan a argumentar, como dijo Morales, que ceder buena  parte del territorio a la causa climática es el peor de los males.

Es decir, destruimos territorio para salvar territorio. ¿ Usted lo entiende?

En definitiva, nos hablan del cuento de la Soberanía Alimentaria, pero en lugar de impulsar la agricultura de medianías para recuperar nuestros campos y reducir la dependencia del abastecimiento del exterior, que se sitúa ya en el 95% se impulsan los campos de parques eólicos y de placas solares como si de ello crecieran papas, zanahorias o calabacines que abarataran la cesta de la compra Canaria.

Las políticas temerarias e incoherentes tienen consecuencias y lo vemos a diario en los productos que compramos para alimentarnos.

Hoy podemos afirmar que prácticamente todo lo que comemos nos viene de fuera. Nuestra dependencia externa es absoluta y realmente preocupante.

El REA o Régimen Específico de Abastecimiento de Canarias, fue un documento desarrollado específicamente para nuestro territorio al perder la condición o consideración de país tercero a efectos comerciales, a modo de compensación, y más propio de una colonia que de una comunidad de ciudadanos, iguales en derechos y oportunidades, perteneciente a la UE.

Con el REA se nos convierte en ciudadanos de tercera regional, porque se ha convertido en un sistema de subvenciones absurdo, que limita el abastecimiento del Archipiélago incomprensiblemente. No repercute en el abaratamiento de la cesta de la compra y ha demostrado ser un sin sentido que no contribuye al abaratamiento de los suministros necesarios para el Archipiélago.

A todo ello, hay que sumar los efectos negativos que suponen el encarecimiento de los costes del oligopolio establecido para el transporte marítimo de mercancías desde España a Canarias.

Se nos convierte en un mercado cautivo de abastecimiento, en el que España engrosa cada año, la cifra de ventas al Archipiélago, llegando la cifra de negocio a la suculenta cantidad, nada despreciable, de 23 mil millones al año.

La Plena Integración de Canarias en la UE, para luego ir a través de las RUP – Regiones Ultraperiféricas – ha supuesto un auténtico caos para nuestro progreso y bienestar. Basta revisar datos de renta per capita y pobreza para darnos cuenta de la realidad que vivimos.

¿Porqué se produce el encarecimiento del abastecimiento desde la UE ?

Pues entre otras cosas porque ya no podemos beneficiarnos de las políticas de incentivos a la exportación de productos desde la UE hacia países terceros. Esos incentivos nos garantizaban un suministro en todos los ámbito muchísimo más económico para los isleños/as.

Demos las gracias a las AIC, CC- PNC, Psoe, Pp y NC por guiarnos hacia este desaguisado económico y social que nos conduce a la pobreza como grave problema estructural en Canarias, a pesar del crecimiento del PIB canario.

Cualquiera persona con dos dedos de frente para reflexionar, se fijaría como objetivo primordial de sus políticas, la urgente necesidad de reducir los niveles de dependencia exterior, sobretodo en el sector de alimentación. Pero nada más lejos de esa realidad ha sucedido.

Nos mienten cuando nos hablan de Soberanía Alimentaria cuando todo se encamina a cambiar terrenos de uso agrícola por parques fotovoltaicos o con molinos eólicos como sucede en las Islas, últimamente que crecen como hongos pero con un matiz diferencial importante, no son comestibles.

A este paso tendremos que dar gracias porque comeremos watios, amperios, herzios, fuerza motriz, aspas de molinos para combatir la ceguera del Canario, a falta de las vitaminas y nutrientes necesarios que todo cuerpo que se precie, necesita para su buen funcionamiento.

No existe tampoco soberanía energética, nos vuelven a engañar descaradamente, sin titubeos, en un acto de cinismo sin precedentes.

Porque no te cuentan que Canarias no tiene competencia alguna para regular y gestionar la producción energética, la distribución, ni puede actuar sobre los precios de la energía que aquí se produce. Así de simple.

Toda inversión privada, en el ámbito energético, es un negocio cuyo principal objetivo es abastecer la red de distribución eléctrica en manos de la empresa que ostenta la titularidad de la Red para recibir la correspondiente compensación económica por el abastecimiento. Puro negocio sin más que beneficia a unos pocos en nombre de un supuesto beneficio general que nunca vemos.

Por otro lado, sabemos que todo crecimiento en número de hoteles, de más camas turísticas, requiere de más energía para suministrar a un sector económico que deja de mantener un equilibrio racional, entre su necesidad voraz de depredaciòn territorial para beneficio propio que termina afectando a la población local, en diversas áreas, que le llevan a perder calidad de vida.

Resulta imposible que se pueda impulsar una sostenibilidad económica necesaria que impida la afectación de la biodiversidad patrimonial en unos territorios frágiles con espacio limitado.

Las gafas de la miopía nos salen caras, muy caras a los isleños/as pero el peor problema no es que nos cueste ver más allá de nuestras narices.

Lo más grave es nuestro silencio cómplice, la apatía y la falta de implicación con nuestro propio destino. Así nos va, Canarias, así nos va.

Grupo Canario de Opinión

Ricardo González – Roca Fonteneau

Las Palmas de Gran Canaria

Florentino López Castro

Florentino López Castro

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