martes, 21 septiembre, 2021

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CANARIAS7 se hace eco de la denuncia pública de ONDA GUANCHE sobre el Palacio de la Cultura

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El diario impreso Canarias7 destaca este miércoles 21 octubre, a 4 columnas, la denuncia vecinal de la que se hizo eco ONDA GUANCHE sobre la alarma social desatada con el Palacio de la Cultura y las Artes, que sufre episodios diarios de inseguridad, protagonizada por los centenares de oKupas que pernoctan en los bajos de las ruinas del Palacio de Cultura, con sus acompañantes y visitantes, las 24 horas del día, tras haberse convertido en los últimos meses en un antro de tráfico de drogas, trapicheos y prostitución (se pude ver en el perímetro de las ruinas del mamotreto, jeringuillas tiradas en el sueldo y preservativos), además de encontramos una estructura abandonada con amenaza permanente de desprendimientos, socavones en el suelo, cristales rotos, excrementos y micciones…todo un esperpento, con la gravedad que a escasos metros existe un centro escolar. Un verdadero escándalo si tenemos en cuenta los serios los problemas de salubridad, seguridad ciudadana, conservación del patrimonio, pérdida de valores históricos, etc, y la pérdida de la tranquilidad y el sosiego de los residentes. 

ONDA GUANCHE reflejó la denuncia vecinal y las declaraciones del concejal de Policía y Seguridad, Juan Martel y de Vías y Obras, Alejandro Ramos.

Texto publicado en Canarias7

Los okupas acampan en palacio

Burro viejo no aprende idiomas. Tampoco en Telde. Al menos no el Ayuntamiento, que insiste en dejar a su particular zona cero de la mano de Dios. Y ahora también de los okupas, que han tomado el Palacio de la Cultura, en Arnao, cual Bastilla, para sobresalto de vecinos y transeúntes de Los LLanos.

Esta denuncia tiene rostro, y nombre y apellidos, los de los vecinos de las calles que rodean al vetusto y abandonado Palacio de la Cultura y Las Artes de ARnao, que prefieren mantener su anonimato por temor a posibles represalias. Pero aseguran que han dado el paso de quejarse a un medio de comunicación ante la falta de voluntad que dicen haber percibido por parte del Ayuntamiento a la hora de dar carpetazo a este problema.

“Llamamos y llamamos a la Policía Local y a la Nacional, y se pasan la pelota unos a otros”, se lamentan los vecinos consultados. Han hecho acto de presencia en más de una ocasión, pero sin demasiados resultados, se quejan. Incluso cuentan que hace 15 o 20 días practicaron una redada y que pillaron dentro a unas 20 personas. “Pero nos dijeron que poco pudieron hacer porque era menores”. Sin embargo, ellos sostienen que los cabecillas no lo son. “Si los vemos todos los días sacando al perro”.

El Palacio es un mundo, una mole llena de habitáculos donde poder montarse un “chabolo” como sus okupas lo han rebautizado, pero también una fuente inagotable de peligros, con alturas de vértigo y sin protección, propias de un edificio aún en obras desde hace 15 años. Más allá de las molestias a los vecinos, el riesgo de que cualquiera de esos chicos y chicas pueda caerse y matarse es alto. Y el inmueble y la responsabilidad es municipal.

“Venden droga a los chiquillos del instituto”

Los vecinos tienen claro que algunos de los okupas del Palacio se dedican al trapiche de drogas y que tienen algunos de sus clientes en alumnos del vecino IES Juan Pulido Castro, en Arnao. Aseguran incluso que tienen localizado el punto de venta, una rendija en la valla que circunda al recinto y que da a la pequeña plazoletilla del también abandonado edificio de los multicines de Arnao, por la fachada más discreta y menos expuesta a las miradas curiosas.

“Tu ves cómo se intercambian cosas y no serán precisamente caramelos”, apuntaba ayer otro vecino, que afirma también que lo han puesto en conocimiento de las policías, tanto la nacional como la local, pero que hasta ahora no han podido pillarlos. Además, los residentes están hartos de aguantar ruidos y golpes hasta altas horas de la madrugada. Dicen que son muchos y que cuando salen a la calle lo hacen con la cara cubierta para que no los identifiquen.

Florentino López Castro

Florentino López Castro

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