CAUTELA, INFORMES Y UN POCO DE VERGÜENZA PERIODÍSTICA

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Mientras en Telde algunos corren más que los vertidos, el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha tenido que hacer algo tan revolucionario como pedir cautela. Sí, cautela. Esa palabra tan poco usada últimamente por cierto escribiente de Gestel Actualidad, que desde hace tiempo parece haber confundido el periodismo con el dictado automático desde el entorno del alcalde.

Morales ha sido claro, casi pedagógico: hay preocupación, hay molestias reales para la ciudadanía, pero hay que esperar a los informes oficiales del SEPRONA y a las diligencias abiertas por la Fiscalía de Medio Ambiente antes de señalar culpables a golpe de titular. Algo elemental en cualquier democracia mínimamente sana… aunque en Telde eso empieza a sonar a extravagancia.

Periodismo de plantilla… y de despacho

Aquí, sin embargo, se ha optado por otro método: primero se decide el culpable, luego se escribe la noticia y finalmente se ignoran los informes si estropean el relato. El foco, casualmente siempre el mismo, apunta de forma insistente a las factorías marinas, como si el litoral de Telde no tuviera emisarios, infraestructuras obsoletas o antecedentes de vertidos urbanos dignos, al menos, de ser investigados con el mismo entusiasmo.

Y es que ya no estamos solo ante un escribiente obediente, sino posiblemente bien pagado. Porque cuando la obediencia informativa coincide sospechosamente con contratos, publicidad institucional y silencios selectivos, deja de ser casualidad para convertirse en modelo de negocio. Un periodismo de encargo donde primero se cobra, luego se obedece y, si sobra tiempo, se escribe.

En ese contexto, la prudencia que reclama Morales no encaja. Esperar a los informes no factura, pero el alarmismo dirigido sí. La cautela no genera clics, pero señalar deprisa —y siempre en la dirección conveniente— resulta mucho más rentable, especialmente cuando hay un alcalde desesperado por fijar un único culpable y desviar la mirada de cualquier otra posible causa.

Melenara y Salinetas vuelven a estar cerradas. Las banderas Azules ya están en peligro. El perjuicio a vecinos, comercios y a la imagen del litoral es real. Pero lo que aún no se conoce —y eso es lo verdaderamente grave— es el origen cierto del vertido. Y hasta que los informes técnicos lo determinen, lo único responsable es informar con rigor, no con consignas.

Antonio Morales lo ha dicho sin aspavientos ni teatralidad: no se debe demonizar a ningún sector sin pruebas concluyentes, incluida la acuicultura. Una obviedad que, visto el panorama mediático local, ha tenido que convertirse en titular.

Porque cuando el ruido va por delante de la verdad, lo que se genera no es información, sino alarma social interesada. Y cuando esa alarma se fabrica desde una web que actúa como altavoz de un despacho político, el problema ya no es solo ambiental: es democrático.

Al final, como casi siempre, los informes llegarán. Y cuando lo hagan, quedará claro quién informó con prudencia… y quién prefirió obedecer. Posiblemente, además, bien pagado.

Juan Santana, periodista y locutor de radio

 

Florentino López Castro

Florentino López Castro

1 comentario en «CAUTELA, INFORMES Y UN POCO DE VERGÜENZA PERIODÍSTICA»

  1. esto de abrir y cerrar las playas continuamente es una verdadera tomadura de Pelo vaya manera de reírse de los empresarios y establecimientos Que estan en la zona de las playas

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