“TERTULIANDO DESDE LA RESISTENCIA EN TELDE” PONE EL FOCO EN UNAS INFRAESTRUCTURAS QUE NO LLEGAN

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En Telde, a un año de elecciones, la sensación que flota en la calle no es la de una ciudad transformándose… sino la de una ciudad esperando a que, algún día, todo eso que se prometió deje de ser un titular… y empiece a ser una realidad

  1. La reunión de este viernes de la plataforma ciudadana “Tertuliando desde la Resistencia”, celebrada como cada semana en San Gregorio, volvió a poner sobre la mesa una de las grandes preocupaciones del municipio: el estado de las infraestructuras a falta de apenas un año para que finalice el actual mandato.

    Y la sensación, compartida por la mayoría de los participantes, fue tan clara como incómoda: Telde no ha avanzado al ritmo que se prometió.

    Durante el encuentro, varios tertulianos coincidieron en que, más allá de anuncios y presentaciones, la ciudad sigue esperando por proyectos clave que ya estaban en marcha o comprometidos desde hace años.

    “Lo que estaba a medio hacer… sigue a medio hacer (y en algunos casos, peor)”

    La frase, repetida con distintas palabras por varios asistentes, resumió el sentir general de la reunión, aunque con un matiz que fue ganando peso a lo largo del debate: no solo no se ha avanzado, sino que en algunos casos la situación incluso ha empeorado.

    Infraestructuras heredadas sin terminar, instalaciones que se deterioran con el paso del tiempo, proyectos encallados… y una pregunta que flotó durante toda la tertulia:

    ¿Qué se ha hecho realmente con todo lo que estaba a medias… si hoy está igual o peor?

    Porque, como se señaló, el tiempo en política no es neutro. Lo que no se resuelve, se degrada. Lo que no se impulsa, se queda atrás. Y lo que no se termina… acaba costando más.

    Y en ese punto, muchos consideran que el balance no es solo insuficiente, sino preocupante.

    Uno de los ejemplos más comentados fue, una vez más, el complejo deportivo Paco Artiles, lejos de ser solo una instalación cerrada, para los participantes se ha convertido en el símbolo perfecto de una gestión que no termina de arrancar.

    “Se ha hablado de reaperturas, de fases, de soluciones… pero la realidad es que sigue sin estar al servicio de los ciudadanos”, apuntó uno de los asistentes. Mientras tanto, clubes, deportistas y familias continúan adaptándose a la falta de un espacio que debería ser básico en una ciudad como Telde.

    Otro de los puntos que generó debate fue el origen de algunas de las obras que sí están en marcha.

    Según se destacó, varias actuaciones relevantes en el municipio dependen de otras administraciones, como el Cabildo, lo que llevó a plantear otra cuestión clave:

    ¿Dónde está el impulso propio del gobierno municipal en materia de infraestructuras? Porque una cosa es gestionar lo que viene de fuera… y otra muy distinta liderar el cambio desde dentro.

    “No se prometió mantenimiento, se prometió transformación”

    La tertulia también puso el foco en la diferencia entre las pequeñas actuaciones realizadas y las grandes promesas de campaña.

    “Cambiar contenedores o mejorar servicios está bien, pero eso no era lo que se vendió a los vecinos”, se comentó.

    Lo que se prometió —insistieron— fue una transformación real del municipio. Y esa transformación, a día de hoy, muchos consideran que no se percibe en la calle.

    Un año por delante… y muchas dudas

    Con el mandato entrando en su recta final, el debate se centró también en lo que queda por delante.

    ¿Hay margen real para revertir la situación?
    ¿Se acelerarán los proyectos?
    ¿O se intensificarán los anuncios?

    Las respuestas, de momento, no están claras.

    La reunión cerró con una idea que resume el estado de ánimo general:

    Telde no necesita más promesas, necesita resultados, porque cuando queda solo un año de mandato, el tiempo de las explicaciones se agota… y empieza el tiempo de las conclusiones.

    Y en la calle, esas conclusiones ya empiezan a formarse.

    Radiografía final: el estado de las infraestructuras en Telde

    Como broche a la tertulia, los participantes hicieron un repaso general que dejó una fotografía bastante clara —y poco optimista— de la situación actual del municipio:

  2. • Infraestructuras deportivas:
    Con el Paco Artiles como símbolo del retraso, muchas instalaciones siguen pendientes de reapertura, mejora o mantenimiento profundo. En algunos casos, el paso del tiempo ha agravado su estado.
    • Obras heredadas sin finalizar:
    Proyectos que venían de mandatos anteriores continúan sin resolverse, e incluso algunos han visto cómo su situación se complica con el tiempo.
    Infraestructuras viarias y asfaltado:
    Actuaciones puntuales, sí, pero insuficientes ante el deterioro progresivo de muchas calles, donde el paso de los meses no perdona.
    • Espacios públicos y barrios:
    Mejoras dispersas, sin una transformación clara, y con zonas donde el abandono se hace más evidente con el paso del tiempo.
    • Dependencia de otras administraciones:
    Algunas de las obras más relevantes en marcha no parten del Ayuntamiento, sino del Cabildo u otras instituciones, lo que refuerza la percepción de falta de liderazgo propio.
    • Proyectos anunciados pero no materializados:
    Iniciativas que siguen en el papel… mientras la realidad avanza por otro lado

    El diagnóstico final de la tertulia fue tan directo como difícil de maquillar con ruedas de prensa: Telde no está paralizada… pero tampoco está avanzando como se prometió.

    Digamos que la ciudad se mueve… pero a ese ritmo tan nuestro de “ya si eso lo vemos”, que no sale en los programas electorales pero luego aparece en la práctica.

    Porque si algo quedó claro en la tertulia es que en Telde hay infraestructuras en todas sus fases posibles… menos en la fase terminada:
    • Proyectos anunciados.
    • Obras empezadas.
    • Reformas prometidas.
    • Reaperturas “inminentes”… desde hace años.
    • Y algunas, directamente, empeorando con el paso del tiempo.

    Un catálogo bastante completo, eso sí.

    Y mientras tanto, el ciudadano hace turismo local: pasa por delante del Paco Artiles, mira, suspira… y sigue caminando. Como quien visita un museo de promesas pendientes.

    Porque al final, en política hay un detalle incómodo que no falla: las palabras no se pueden pisar… pero los baches sí.

    Y en Telde, a un año de elecciones, la sensación que flota en la calle no es la de una ciudad transformándose… sino la de una ciudad esperando a que, algún día, todo eso que se prometió deje de ser un titular… y empiece a ser una realidad.

    O al menos, algo más que un “próximamente”.

Canarias Informativa

Florentino López Castro

Florentino López Castro

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