TELDE: CUANDO EL PROBLEMA YA NO ES EL GOBIERNO… SINO EL SILENCIO DE LA OPOSICIÓN

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Hay veces en política en las que el foco se pone siempre en el que gobierna. Es lo habitual. Es lo lógico. Es lo cómodo. Pero hay otras ocasiones —como la que vive Telde— en las que la pregunta empieza a cambiar de dirección.

Porque sí, hay dos asuntos que claman al cielo:

el pago de los premios de la Gala Drag 2025 seis meses tarde y en metálico, dentro de un sobre digno de película…

y la retirada de las restricciones por la borrasca justo antes de que el cielo decidiera abrirse sin pedir permiso.

Pero aquí viene lo realmente interesante:

¿y si la oposición no pregunta?

Entonces ya no estaríamos ante un problema del gobierno.

Estaríamos ante algo mucho más serio: una ciudad sin control político real.

Porque la oposición no está para calentar silla, ni para esperar al siguiente ciclo electoral, ni para mirar al techo mientras pasan los plenos como quien ve llover —nunca mejor dicho—.

La oposición está para fiscalizar, para incomodar, para preguntar lo que molesta y para poner luz donde algunos prefieren penumbra.

Y si no lo hace… deja de ser oposición para convertirse en decorado institucional.

En Telde empieza a instalarse una sensación peligrosa:

que unos gobiernan en su mundo… y otros, los que deberían vigilar, viven en uno paralelo.

Un mundo donde no hay sobres, donde no hay retrasos inexplicables, donde no hay decisiones que desafían hasta a la meteorología.

Un mundo cómodo. Silencioso. Demasiado silencioso.

Porque lo grave no es solo que alguien decida pagar en efectivo como si estuviéramos en otra época.

Lo grave no es solo levantar restricciones antes de un diluvio.

Lo verdaderamente preocupante es que nadie pida explicaciones.

Porque cuando en un pleno no se hacen las preguntas que están en la calle, lo que falla no es una gestión concreta…

lo que falla es el sistema.

Y ahí es donde Telde entra en terreno resbaladizo.

Un gobierno sin presión tiende a relajarse.

Pero una oposición sin pulso… simplemente desaparece.

Así que el pleno de este viernes no es solo una sesión más.

Es una prueba.

Una prueba para saber si en Telde hay oposición…

o si, por el contrario, lo que hay es una especie de acuerdo tácito no escrito donde cada uno juega su papel sin molestar demasiado al otro.

Porque si esas dos preguntas no se formulan, si nadie levanta la voz, si todo pasa como si nada… entonces ya no estaremos hablando de errores puntuales.

Estaremos hablando de algo mucho más profundo: una ciudad donde la política ha dejado de incomodar… y eso, en democracia, nunca es una buena señal.

Juan Santana, periodista y locutor de radio

Florentino López Castro

Florentino López Castro

1 comentario en «TELDE: CUANDO EL PROBLEMA YA NO ES EL GOBIERNO… SINO EL SILENCIO DE LA OPOSICIÓN»

  1. La oposición está en Belén con los pastores, enrocados en simplezas en baches y papeles por la calle y denunciando fiestas. Nadie controla Gestel ni patrimonio.

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