RELATO CORTO (QUINTA Y ÚLTIMA PARTE): «UNA DELICADA FLOR EN LAS NEVADAS CUMBRES DE SAALFELDEN» POR JAVIER MARTÍ

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Lea el anterior capítulo del relato aquí

-Que tonto es… pensaba que le iba a dar de comer y beber cuando me dijera el nombre de la flor y la fórmula… es usted más tonto de lo que pensaba… mire, mire lo que hago con el vino… mire cómo me lo bebo sin darle ni una mísera gota…

Y tomando la botella con su mano derecha comenzó a beber sin parar mientras que, a patadas, lanzaba al fraile lejos de él…

-Mire cómo me bebo su vino… -dijo Zsold riéndose… Ni una sola gota voy a dejar en la botella… ¡ja ja ja…!

Zsold ignoraba lo que aquella botella contenía y que, cuanto más bebiera, más somníferos ingería y la dormidera estaba asegurada por muchas horas…

A los pocos minutos de tomarse la botella de vino Jago no daba crédito a lo que sus ojos veían: aquél grandullón y corpulento hombre caía desplomado y profundamente dormido a sus pies.

Bien sabía Filippo que ese malvado hombre tardaría horas en levantarse del suelo… estaba profundamente dormido…

-No perdamos más tiempo fray Filippo -dijo Jago. Lo desato y nos vamos…

-¡No! -exclamó Filippo. He oído a Esmond llamar a Zsold… creo que regresa y si nos sorprende podemos tener graves problemas…

-¿Qué hacemos? -preguntó Jago algo sorprendido…

-Esperemos un tiempo prudencial -dijo Filippo. Si en quince o veinte minutos no aparece Esmond, nos marcharemos de este sagrado lugar que ya ha sido bastante profanado por almas impuras.

-Yo no esperaría tanto tiempo, mejor marchemos ya -dijo fray Jago con cierto temor… No me fío de este grandullón… mire como ronca y se mueve en el piso…

-Tranquilo Jago -dijo Filippo, el grandullón está soñando, de ahí que se mueva y por sus ronquidos se nota que está profundamente dormido… no tema… demos tiempo al tiempo…

-Usted siempre tan confiado fray Filippo -dijo Jago moviendo la cintura de un lado para otro…

-Escuche fray Jago… Esmond está muy cerca… escucho sus pisadas y el ruido de sus bastones -dijo Filippo en voz baja… lo mejor es que me ate y se cubra con ese blanco impermeable y esperemos acontecimientos…

No se equivocaba fray Filippo… Esmond aparecía por el sendero con paso agitado hacia la ermita…

Llegando a la puerta de la ermita vió a Zsold tumbado en el suelo, dormido profundamente y roncando tan fuerte que sus ronquidos eran como los de un cochino cuando es llevado al matadero… Junto a Zsold había una botella de vino vacía….

-Menudo sinvergüenza estás hecho Zsold -exclamó Esmond dándole patadas al costado… En nada que me voy te tomas toda una botella de vino y te duermes… buen guardián estás hecho… como para fiarme de ti…

Viendo que no despertaba y que todo estaba tal cual lo había dejado, tomó otra botella de vino y despidiéndose del fraile se marchó por donde vino diciendo en voz alta:

¡Que le vaya bonito, Padresito… Dígale a Zsold que regresé a por más vino y que ya lo veré en Salzburgo cuando termine con usted… que no demore su bajada…!

Esperaron un rato hasta que la patética canción que tarareaba Esmond dejó de escucharse y descubriéndose de su impermeable Jago ayudó a Filippo a desatarse…

-Rápido, no perdamos más tiempo -dijo Filippo. Nos queda mucho por hacer antes de bajar a Salzburgo y poner en conocimiento de la policía todo lo ocurrido en este lugar…

-Si Zsold está profundamente dormido poco podrá hacernos -comentó Jago.

-Lo primero es deshacernos de las armas… -comentó Filippo. Las tiraremos montaña abajo, lo más lejos posible de este bendito lugar…

-¡Perfecto! -exclamó Jago. Yo las lanzaré…

-¡Alto! -exclamó Filippo. Antes debemos quitarles las balas y guardarlas como prueba. También nos llevaremos la documentación de Zsold… y sus botas de montaña… sus guantes y abrigo…

-Bien pensado -dijo Jago. Así lo tendrá más difícil para escapar de este lugar.

-Escapar… ¿Quién le ha dicho que Zsold se pueda escapar sin recibir su merecido? -comentó Filippo sonriendo… Lo dejaremos atado junto a la estufa para que no se enfríe hasta que suban a rescatarle y… recemos para que esté vivo cuando eso ocurra… Y que Dios me perdone por lo que le vamos a hacer.

-Pero… ¿no sería mejor bajarlo atado y entregarlo a la policía? -preguntó Jago. Si lo llevamos atado y sin armas no hay nada que temer…

-Mejor no tiente al diablo que nunca se sabe lo que puede pasar… -dijo Filippo. Lo dejaremos aquí bien atado… bien calentito… así tendrá tiempo para pensar en lo que le espera…

-Pero… -exclamó Jago.

-¡Ni pero ni manzana…! -dijo Filippo. Se queda y punto, no hay más que hablar.

-Bien sabe su paternidad que ese trato que le va a dar es como tomarse la justicia por su mano -exclamó Jago… La Biblia dice…

-Sé lo que dice la Biblia: ojo por ojo y diente por diente… -recitó Filippo. En este caso se aplica la Biblia literalmente y eso no ofende a Dios… Creo que está claro.

-Como mande su paternidad -exclamó Jago signándose y elevando su mirada al cielo…

Dejaron a Zsold atado de manos y pies junto a la estufa con suficientes leños como para tener el lugar caliente por un par de días…

Una botella de vino con somníferos y un poco de pan…

Para evitar que pudiera salir del lugar en caso de desatarse, poco probable, bloquearon la única puerta por la que podría salir desde el exterior quedando como vía de escape aquellas ventanas que daban al abismo, al acantilado…

-¿Y si logra desatarse e intenta salir de este bendito lugar? -comentó Jago.

-Lo dudo -replicó Filippo. La única salida que tiene es por las ventanas… y si se fija bien dan a un acantilado de más de trecientos metros de altura y… no creo que quiera estamparse contra las rocas…

-Pero eso sería la muerte para él -dijo Jago llevándose las manos a la cabeza.

-No le dé pena -comentó Filippo. Esa era la muerte que me esperaba a mí… es lo que tenía pensado Zsold para mi si no hablaba…

-Pero usted le dijo la fórmula y el nombre de la flor, yo lo vi -exclamó Jago… seguro que le hubiera dejado marchar…

-No esté tan seguro que lo hubiera hecho… no eran esas sus intenciones… no iba a dejar testigos vivos para que lo delataran -dijo Filippo. Esmond no se lo hubiera consentido… un hombre sin escrúpulos es capaz de eso y más.

-Tiene razón -dijo Jago. No todo el mundo es bueno como usted.

-No se trata de ser bueno… si no de sobrevivir… -comentó Filippo.

-Será mejor que nos marchemos… me da miedo que despierte -dijo Jago mirando de reojo a Zsold que roncaba sin cesar… No me acabo de fiar…

-Sí, marchemos en busca de Esmond, no debe estar lejos y se llevará una inesperada sorpresa al vernos llegar -dijo Filippo sonriendo… ¡La que le espera si lo cojo antes que la policía!

Comprobaron que Zsold no tendría forma alguna de escapar y tomando sus pertenencias y algunos palos para defenderse si se tropezaban con Esmond en el camino, comenzaron a descender por el Sendero del Carnero lentamente.

Largo camino les esperaba hasta llegar a Salzburgo. Tenían que descender los mil cuatrocientos metros que les separaba la ermita de su destino…

En todo el recorrido del camino no se tropezaron con Esmond, como esperaban que así sucediera hasta que, del otro lado de un recodo de la montaña, entre ladridos de unos perros y varias voces que no llegaban a reconocer, escucharon a Esmond gritar y el sonido aterrador de algunos tiros al aire que les alarmó.

Con cautela y procurando no ser descubiertos vieron a un grupo de montañeros unos metros más abajo, con sus perros, como apuntaban con rifles a quien pretendía esconderse para no ser apresado.

Era Esmond el que gritaba al grupo de montañeros diciéndoles que el Pater Filippo estaba muerto… que había caído accidentalmente por el acantilado… que intentó ayudarle sin conseguirlo…

Uno de los montañeros, alzando la vista por encima de donde estaba Esmond, en lo alto del sendero, comenzó a reír…

-¿De qué se ríe buen hombre? -preguntó Esmond…

-Mi nombre es Zolthan, soy Inspector de Policía y me río de sus mentiras…

-Mis mentiras… si es verdad lo que le digo… yo lo vi caer… lo juro -gritaba Esmond al Inspector…

-No jure en falso… que eso es pecado… -dijo Zolthan sin dejar de reírse…

-Se lo juro ante la Biblia -replicó Esmond…

-Dudo que lo haga… y menos sobre la Biblia que lleva en su mano el Pater Filippo -dijo Zolthan señalando a lo alto del sendero por donde bajaban Jago y Filippo… Lo dudo que lo haga… ¡ja ja ja!

Girándose Esmond hacia lo alto del sendero quedó de piedra al ver a Filippo bajar por el sendero acompañado por fray Jago…

-Yo le juro que fray Jago no estaba allí… es un espejismo… -dijo Esmond llevándose las manos a los ojos y restregándose para verlo mejor… ¡No estaba allí, lo juro!

-Pues para estar despeñado como dice, bien enterito que baja -dijo Zolthan… no lo veo ni cojear ni quejarse de dolor alguno… ¡ja ja ja!

-Lo que usted ve no es real -exclamó Esmond, es el fruto de su imaginación que quiere ver lo que… es el efecto de la luz que en su retina le hace ver algo que quisiera ver, pero no es real… soy médico y sé lo que digo…

-¡Deténgalo…! -dijo el Inspector a los montañeros que le acompañaban al ver que Esmond intentaba escapar… ¡que no escape!

Los fieros perros se encargaron de acorralar a Esmond entre unas rocas hasta que dos agentes se hicieron cargo de él. Lo esposaron y ataron con una cuerda para llevarlo, montaña abajo, hasta el furgón policial que los había llevado al pie del sendero…

-No saben la alegría que me da verlos sanos y salvos -dijo Zolthan a los frailes dándoles un abrazo…

-La Divina Providencia siempre está ahí para protegernos -dijo fray Jago signándose y mirando al cielo dando gracias a Dios.

El Inspector Zolthan comunicó oficialmente a Filippo la trágica muerte de su sobrina Kyle, provocado por Esmond el mismo día que fray Jago llegó a Salzburgo, unas horas antes…

-Siento tener que darle esta trágica noticia -dijo Zolthan a Filippo dándole un sentido abrazo. Su muerte nos ha causado un profundo dolor.

-Agradezco sus muestras de condolencia -dijo Filippo. Sólo deseo que el culpable pague por lo que hizo. Mi sobrina no merecía morir por una flor.

-Lo tendrá… no lo dude -dijo Zolthan. Este indeseable tardará años en ver las blancas nieves de los Alpes…

-Lo que no entiendo es cómo sabía la Policía que estábamos en estas montañas -dijo fray Jago al Inspector…

-La policía siempre tiene ojos y oídos en todas partes -le dijo Zolthan a fray Jago. Tenemos gente vigilando a quienes, sin saberlo, necesitan de nuestra protección y ayuda.

-Pero… no me lo explico… -comentó fray Jago.

-No insista fray Jago, que por lo que dice el Inspector Zolthan no le va a sacar de sus dudas -dijo Filippo.

Fray Jago y el Pater Filippo declararon lo sucedido a Zolthan con todo lujo de detalles: donde se encontraba Zsold… donde hallarían la pistola y el rifle… qué le suministraron a Zsold en el vino… qué intenciones tenían Esmond y Zsold para con ellos… quien mató a Niklas, el ermitaño…

Fray Jago entregó a la Policía la munición requisada y los documentos encontrados en la ermita que incriminaban a Esmond y Zsold en las muertes de Kyle y Niklas, así como otros planes que tenían previstos realizar si…

-Salgamos de este lugar y vayamos a Salzburgo a dar cristiana sepultura a Kyle y a Niklas -dijo fray Filippo. Es lo que corresponde…

-Sí, y cuanto antes mejor -dijo fray Jago. Este lugar me da escalofríos…

-Fray Benedetto nos dijo que en cuanto les recuperásemos que se lo hiciéramos saber -dijo Zolthan a los frailes.

-Le voy a llamar ahora mismo y darle la buena noticia, que el Pater Filippo está bien -dijo fray Jago.

-Tengo ganas de regresar al Convento y ver la cara de Adriano cuando le cuente nuestra aventura… -dijo fray Filippo. Tendrá horas para narrarlo todo a su manera…

-Sigo sin entender muchas cosas -dijo fray Jago…

-Como qué, por ejemplo… -preguntó fray Filippo…

-En el Convento se lo diré -comentó fray Jago. Presiento que hay mucha gente interesada en saber y no debo revelar mis dudas no sea que…

-Como guste… esperemos a llegar al Convento -dijo Filippo. Me tiene que contar muchos secretos…

-Hablando de secretos y fórmulas milagrosas… ¿qué flor le reveló a Zsold en la ermita? -preguntó Jago con cierta curiosidad…

-De verdad quiere saberlo… -dijo Filippo…

-Me muero de curiosidad -dijo fray Jago frotándose las manos…

-Le dije que la flor en cuestión era… la rosa… -dijo fray Filippo riendo…

-¡La rosa…! -exclamó fray Jago. ¡vamos! no me haga reír…

-Ríase todo lo que quiera fray Jago… pero ese secreto no lo puedo revelar hasta que no la encuentre -comentó Filippo.

-Entonces… ¿a qué fue a la ermita? -preguntó fray Jago algo sorprendido…

-Fui a visitar a Niklas, nuestro anterior Prior, y de paso… -comentó Filippo mientras sujetaba entre sus manos la misteriosa flor de Tilo que Niklas le había confiado para…

                                                                               FIN.

Javier Martí, escritor y colaborador de ONDAGUANCHE

Florentino López Castro

Florentino López Castro

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