El hartazgo no es patrimonio del despacho de Alcaldía. Están hartos los vecinos, hartos los comerciantes, hartos los bañistas, hartos los clubes deportivos, hartos los padres, hartos los mayores… y, a este paso, hartas también las Banderas Azules, que podrían hacer las maletas antes de que termine el mandato si Telde sigue encadenando cierres, silencios y excusas.
Porque mientras el alcalde Juan Antonio Peña se presenta ahora como víctima —cansado, dice—, la realidad es tozuda: dos años largos de contaminación recurrente, falta de transparencia y cero explicaciones sólidas. El victimismo no limpia el mar. La gestión sí.
Playas cerradas, preguntas abiertas
El cierre de Melenara y Salinetas por restos orgánicos, material graso, espuma y peces muertos vuelve a encender todas las alarmas. El Ayuntamiento señala de nuevo a las jaulas marinas; la empresa Aquanaria lo niega; el Gobierno autonómico asegura no tener constancia de mortandad. Y entre tanto, el agua no se aclara.
¿De verdad nadie ve el elefante en la habitación?
¿Por qué el alcalde evita hablar del emisario 222, señalado en informes técnicos como posible foco?
¿Por qué tanta prisa en mirar mar adentro y tan poca en mirar el tubo que sale a tierra?
El alcalde “harto”… ¿de qué exactamente?
“Harto” dice estar el regidor. ¿Harto de dar explicaciones? ¿Harto de enseñar informes? ¿Harto de responder preguntas incómodas? Porque lo que no se ve es hartazgo por resolver. Se despliegan drones, se hacen fotos, se señalan culpables a conveniencia, pero los informes incómodos no se enseñan y el Seprona sigue investigando en silencio.
Silencio administrativo, silencio político, silencio estratégico.
¿A quién se protege?
La pregunta ya no es técnica, es política:
¿Qué oculta el alcalde?
¿A quién intenta tapar?
¿A algún empresario amigo?
¿A alguna empresa “solidaria” en campaña?
¿A alguna responsabilidad que incomoda a su propio gobierno o a aliados externos?
Cuando la transparencia brilla por su ausencia, las sospechas ocupan su lugar.
¿Y la concejal de Playas?
La concejal del PP, con contactos de alto nivel en el Gobierno de Canarias, ¿dónde está? ¿Dónde quedó aquel candidato que vive en la zona, que prometió defender la costa y que se presentó a las elecciones con el mar como bandera?
Hoy, ni comparece ni explica. Ni soluciones, ni liderazgo, ni autocrítica. Desaparecido en combate.
Un problema que se repite (y se agrava)
No hablamos de un episodio aislado. Hace apenas semanas se reabrieron playas tras 46 días cerradas y una crisis con miles de peces muertos. Desde entonces, denuncias cruzadas, investigaciones abiertas y ninguna conclusión pública. Y ahora, vuelta a empezar.
¿Este será el mandato en el que Telde pierda sus Banderas Azules?
¿Así se cuida la imagen, la economía y la salud pública de un municipio costero?
La oposición señala la inacción
El grupo Nueva Canarias–Bloque Canarista Telde lo ha dicho claro: inacción institucional, falta de explicaciones y medidas cosméticas que no van al fondo del problema. Solidaridad con los afectados, sí. Pero soluciones ya.
Conclusión
El alcalde puede sentirse “harto”. Los vecinos están hartos de verdad.
Hart@s de cierres, de manchas, de peces muertos, de olores, de versiones contradictorias y de un gobierno que pide comparecencias ajenas mientras esquiva las propias.
Si la transparencia molesta, algo no va bien.
Si los informes se esconden, algo huele peor que el mar.
Y si las playas siguen cerrándose, las Banderas Azules no esperarán a 2027.
El mar no entiende de discursos. O se limpia con hechos, o devuelve la verdad a la orilla.
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