«PLAYAS EN TELDE PARA TODO… MENOS PARA BAÑARSE»

Comparte esto:

La intervención de María Inmaculada González Calderín en el programa «La Hora de la Verdad» de ONDA GUANCHE fue, sencillamente, magistral. Clara, directa y con esa ironía involuntaria que a veces solo surge cuando la realidad supera al guion. Porque lo que se dibuja en el horizonte es un modelo de litoral innovador, vanguardista, casi revolucionario: playas inclusivas, playas para mascotas, zonas diferenciadas, espacios abiertos a todas las sensibilidades… Todo perfectamente organizado. Todo perfectamente señalizado.

Solo hay un pequeño detalle. El agua del MAR. Ese elemento secundario que, tradicionalmente, ha acompañado a las playas desde hace siglos y que algunos románticos siguen considerando imprescindible para el baño. Pero en esta nueva versión costera, el baño parece convertirse en una actividad opcional. Prescindible. Casi incómoda.

Podremos pasear al perro, tomar el sol, practicar nudismo, hacer fotos al atardecer y disfrutar de la arena… siempre que no tengamos la osadía de intentar meternos en el mar cuando los indicadores marquen contaminación. Una playa moderna, plural, abierta y sostenible… pero con bandera roja crónica.

Y aquí es donde surge la pregunta que María dejó flotando en el aire: ¿De qué sirve diversificar el uso de las playas si no se garantiza lo básico? Porque antes que playa nudista, antes que playa canina, antes que espacio tematizado o sectorizado, una playa es —o debería ser— un lugar donde el agua esté limpia y apta para el baño. Lo demás es accesorio.

La gestión pública no se mide por la cantidad de carteles instalados ni por la creatividad normativa. Se mide por resultados. Y si los vecinos y visitantes terminan contemplando el mar desde la orilla sin poder entrar, algo no está funcionando. La imagen es casi surrealista: Arena llena. Paseos animados. Mascotas jugando. Bañistas mirando el agua… y el mar convertido en pieza de museo.

Todos disfrutando de la playa. Menos del mar. Y en un municipio costero, eso no es un detalle menor. Es el núcleo del problema.

Juan Santana, periodista y locutor de radio

 

Florentino López Castro

Florentino López Castro

Deja un comentario