LUIS ELI PRESENTA EN ‘EL PULSO’ DE ONDAGUANCHE UN LIBRO NACIDO DE LAS HERIDAS, LA VERDAD INTERIOR Y EL CAMINO HACIA LA LUZ

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Hay libros que se leen y hay libros que se sienten. Y eso es precisamente lo que transmite Luis Eli con Cuando me permití ser yo: de la herida a la luz, la obra que presentó en el programa El Pulso, conducido por Juan Santana en la plataforma digital Onda Guanche. Lejos de una conversación literaria convencional, la entrevista acabó convirtiéndose en un viaje por la memoria, las cicatrices emocionales y la necesidad de reconciliarse con uno mismo para poder empezar de nuevo.

Desde el primer momento, Luis Eli dejó claro que su libro no nace de una teoría prefabricada ni de una pose intelectual, sino de la experiencia vivida. Escritor y artista visual, explicó que su camino ha estado marcado por procesos interiores, preguntas profundas y una relación constante con el arte como refugio, lenguaje y forma de comprender la vida. Su obra, según relató, surge precisamente de esa necesidad de mirar hacia atrás con honestidad, aceptar lo vivido y transformar el dolor en algo que también pueda servir a otros.

El título del libro, ya de por sí poderoso, resume bien el corazón del mensaje: permitirse ser uno mismo. Y ahí estuvo una de las claves de la entrevista. Luis Eli habló de cómo durante años muchas personas viven pendientes de lo que se espera de ellas, de lo que dicta la familia, la sociedad o el entorno, hasta que llega un momento en el que uno se pregunta quién es realmente. En su caso, explicó, ese proceso comenzó cuando decidió aceptar su historia, sus heridas, sus traumas y sus procesos personales sin esconderlos ni huir de ellos.

La expresión “de la herida a la luz” fue otro de los conceptos centrales de la conversación. Para el autor, la herida representa esos episodios dolorosos que marcan la vida de una persona, muchas veces desde la infancia, y que pueden acompañarla durante años si no se afrontan. Pero el verdadero reto no es borrar el pasado —algo que, como él mismo reconoció, no se puede hacer—, sino aprender a comprenderlo, soltar el peso del sufrimiento y convertir esa experiencia en aprendizaje y transformación.

Durante la entrevista, Luis Eli confesó que escribir este libro no fue un proceso fácil. Poner por escrito vivencias personales obliga a enfrentarse a recuerdos, emociones y episodios que a veces uno preferiría dejar enterrados. Sin embargo, también reconoció que fue una experiencia profundamente liberadora. Escribir le permitió ordenar muchas cosas, comprenderlas mejor y darles un nuevo sentido. En ese ejercicio de sinceridad, el libro se convirtió no solo en una obra literaria, sino en una forma de sanar.

Uno de los pasajes más reveladores de la conversación llegó cuando explicó en qué momento decidió que su proceso interior podía convertirse también en una herramienta para ayudar a otras personas. Según relató, fue durante la pandemia, en aquellos meses de encierro y silencio obligado, cuando comenzó a escribir su historia en una habitación pequeña, sin pensar inicialmente en publicarla, sino como una necesidad íntima de sanación. Más tarde comprendió que, aunque cada experiencia es distinta, muchas heridas humanas se parecen, y que su historia podía servir de espejo, consuelo o impulso a otros lectores.

La entrevista también permitió conocer una faceta biográfica importante del autor. Durante muchos años, Luis Eli ha estado vinculado al mundo de la cocina profesional, una actividad que convivía con otra pasión igualmente intensa: el arte. Él mismo explicó cómo durante mucho tiempo eligió el camino práctico, el que parecía más seguro, mientras dejaba en un segundo plano esa necesidad de crear, pintar, escribir y expresar lo que llevaba dentro. Con el tiempo, y especialmente tras ese proceso de reencuentro consigo mismo, entendió que su verdadera identidad estaba mucho más cerca del arte que de cualquier otra disciplina. Hoy se define, ante todo, como un creador que trabaja la escritura, la pintura acrílica sobre lienzo, la fotografía y el arte digital.

Otro de los aspectos más emocionantes de la entrevista fue comprobar que el libro ya ha empezado a tocar la vida de sus lectores. Luis Eli compartió el testimonio de una persona que le escribió para agradecerle que, gracias al libro y a los ejercicios que contiene, había encontrado fuerza para afrontar heridas de la niñez que seguían condicionando su vida adulta. Ese mensaje, explicó, le confirmó que el libro no solo había servido para su propio proceso de reconciliación, sino que también podía convertirse en una herramienta útil para acompañar a otros en sus propias batallas internas.

Preguntado por si la publicación del libro ha supuesto el inicio de una nueva etapa personal, el autor respondió con claridad: sí. Aseguró sentirse ahora más abierto, con más confianza en sí mismo, con mayor autoestima y más consciente de la importancia de ponerse en primer lugar para poder amar de forma sana a los demás. Una reflexión sencilla pero poderosa, que conectó con uno de los mensajes más humanos de toda la entrevista: la necesidad de empezar por uno mismo para reconstruir desde ahí todo lo demás.

En la recta final de la conversación, Luis Eli lanzó también un mensaje directo a quienes hoy se sienten perdidos o atravesando una herida emocional. Desde su experiencia, recordó que muchas veces pensamos que nuestras heridas son el final de nuestra historia, cuando en realidad pueden ser el comienzo de una transformación. Una frase que resume bien el espíritu del libro y que dejó en el aire una invitación a la esperanza, al coraje y a la autenticidad.

Con su paso por El Pulso, Luis Eli no solo presentó un libro. Compartió una parte de su vida, abrió la puerta de sus procesos más íntimos y ofreció a la audiencia una reflexión valiente sobre lo que significa mirarse hacia dentro y empezar a vivir sin las expectativas de los demás. Cuando me permití ser yo: de la herida a la luz se presenta así como una obra nacida del dolor, sí, pero también de la lucidez, de la valentía y de esa necesidad tan humana de encontrar sentido a lo vivido.

En tiempos en los que abundan las apariencias, las prisas y los discursos huecos, la voz de Luis Eli sonó en Onda Guanche como un recordatorio de algo esencial: solo cuando uno se atreve a mirar sus heridas con verdad puede empezar, de verdad, a caminar hacia la luz.

 

Florentino López Castro

Florentino López Castro

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