El vecino asegura que su familia sufre desde 2020 denuncias falsas, ruidos, insultos y una situación límite que, afirma, se ha agravado tras la muerte de su padre y afecta de forma especial a su madre, de 90 años
Juan Manuel, vecino del barrio de La Pardilla en Telde denuncia en una entrevista concedida al profesor y comunicador Manuel Ramón Santana para ONDAGUANCHE, que su familia lleva desde noviembre de 2020 soportando, según su testimonio, una situación continuada de acoso por parte de una vecina. Relata episodios de ruidos a cualquier hora, golpes contra las paredes, insultos, llamadas reiteradas a la policía y denuncias que considera falsas. Asegura que la situación ha deteriorado gravemente la vida de su familia y que ha golpeado con especial dureza a su madre, de 90 años.
“Esto empezó en noviembre de 2020 y fue yendo a más”
La situación, explica, comenzó con insultos y fue escalando con el paso del tiempo. “Todo empezó en noviembre de 2020. Primero fueron los insultos, pero luego llegaron los golpes contra las paredes de nuestra casa, la música a un volumen insoportable y un hostigamiento continuo, a cualquier hora del día”, relata.
A partir de ahí, sostiene, comenzaron también las denuncias contra su familia. “Ella empezó a decir que no la dejábamos dormir, que la estábamos molestando constantemente. Presentó denuncias y, según nos consta, llegó a hacer centenares de llamadas al 112 en un periodo relativamente corto de tiempo”, afirma.
En aquella vivienda residían sus padres, ambos de avanzada edad. Su padre ya ha fallecido. “Lejos de mejorar, todo ha ido empeorando día tras día. Hemos seguido soportando insultos, acusaciones y una presión constante”, asegura.
“No ha sido un conflicto vecinal: ha sido un acoso unilateral”
Juan Manuel rechaza de forma tajante que lo ocurrido pueda definirse como un simple conflicto entre vecinos. “No ha sido un conflicto vecinal, porque para que exista un conflicto tiene que haber dos partes enfrentadas. Aquí nunca ha sido así. Nosotros no hemos mantenido ningún enfrentamiento con ella. Lo que hemos sufrido ha sido un acoso unilateral”, sostiene.
Según su relato, la policía se ha personado en numerosas ocasiones en el domicilio familiar, incluso de madrugada, a raíz de avisos por supuestas peleas o incidentes que, siempre según su versión, nunca llegaron a producirse. “Hemos pasado por varios juicios y el asunto sigue en la Audiencia Provincial. Todo se ha ido alargando muchísimo”, lamenta.
“No sé cuánto hay de enfermedad y cuánto de crueldad”
A lo largo del conflicto se ha apuntado, en distintos momentos, a la posibilidad de que la vecina padezca problemas de salud mental. Juan Manuel evita hacer afirmaciones categóricas en ese terreno, aunque admite sus dudas. “Yo no soy médico ni técnico para determinar eso. Solo puedo hablar de lo que llevamos años viviendo. En un momento dado se ordenó una evaluación forense y, por lo que sabemos, no se concluyó que estuviera incapacitada. A partir de ahí, uno ya no sabe si está ante un problema de salud mental, ante pura maldad o ante una mezcla de las dos cosas”, dice.
Lo que sí tiene claro, subraya, es el impacto que la situación ha tenido sobre su familia. “El daño es real y lo sufrimos todos los días”.
“Antes ya había tenido problemas con otros vecinos”
El vecino sostiene que su familia no habría sido la primera en verse afectada por este comportamiento. “Antes de centrarse en nosotros, ya había tenido problemas con otros vecinos de la zona. Cuando dejó de enfrentarse con ellos, empezó con la casa de mis padres. Y en los últimos años el acoso se ha dirigido especialmente hacia mí y hacia mi familia”, afirma.
Entre los episodios que denuncia, menciona acusaciones especialmente graves. “Ha llegado a decir que yo maltrataba o pegaba a mi madre. Imagínese lo que supone que aparezcan varias patrullas en tu casa por algo así, cuando es completamente falso. Es humillante y agotador”, explica.
“Hay días en los que el ruido es constante durante 24 horas”
Juan Manuel describe una convivencia convertida, según su relato, en una forma de desgaste diario. “Hay días en los que el ruido es prácticamente constante durante 24 horas. Solo descansamos cuando se va de vacaciones o pasa el fin de semana fuera”, asegura.
Explica que, en muchas ocasiones, la vecina dejaría aparatos encendidos a gran volumen antes de salir de casa. “Deja la música, la televisión o cualquier aparato sonando y se marcha. La policía ha llegado a acudir a su casa y no encontrarla, mientras el ruido seguía ahí”, afirma.
A eso se sumarían, según su versión, los gritos nocturnos, los insultos y los golpes contra la pared medianera. “A veces empieza por la noche, otras deja el ruido puesto desde el mediodía. No hay una hora fija. Hay noches en las que no se puede estar ni dentro de casa ni en la calle por los gritos”, señala.
“Mi mayor preocupación es mi madre”
Si hay una figura especialmente vulnerable en toda esta historia, dice, es su madre. “Tiene 90 años, está lúcida, es independiente y ha sido una mujer trabajadora toda su vida, muy conocida en el barrio. Al principio intentábamos ocultarle muchas cosas para que no sufriera, pero llegó un momento en que ya era imposible”, explica.
Afirma que la anciana también ha sido objeto de insultos en la calle y que la situación le ha afectado profundamente. “Ha visto a la policía llegar por denuncias falsas y ha vivido todo esto en primera persona. Eso le pasa factura a cualquiera, y más a una persona de su edad”.
“Nos dicen que denunciemos, pero no podemos vivir en comisaría”
Juan Manuel asegura haber acudido a distintas administraciones e instituciones en busca de ayuda. “Me he dirigido al Ayuntamiento, al Cabildo, al Gobierno de Canarias, a la Policía Local y a la Policía Nacional. Es verdad que el Ayuntamiento se ha movido en algunas ocasiones y que la Policía Local ha elaborado informes, pero la situación sigue igual”, afirma.
Su principal sensación, dice, es la de desprotección. “Siempre nos dicen que denunciemos otra vez. Pero nosotros trabajamos, tenemos una vida, responsabilidades y una madre mayor. No podemos vivir pendientes de ir cada día a comisaría o al juzgado”.
“Desde que murió mi padre, todo ha ido a peor”
Juan Manuel considera que la muerte de su padre marcó un punto de inflexión en esta historia. “Desde que falleció, todo ha ido a peor. Tenemos la sensación de que ella se crece con el daño que está haciendo, y eso nos afecta todavía más”, asegura.
También admite que el miedo forma ya parte del día a día de su familia. “Sí, claro que tenemos miedo. No sabemos hasta dónde puede llegar esto. A veces pensamos si están esperando a que ocurra una desgracia para actuar”.
“Lo único que pedimos es que alguien actúe”
Pese al cansancio acumulado, insiste en que seguirá denunciando públicamente la situación. “He dado mi versión en emisoras de radio, en televisión y en medios digitales. Lo único que queremos es que esto se conozca y que nadie más tenga que pasar por algo así”, afirma.
Su reclamación final es directa: “Esperamos que la justicia actúe con rapidez y eficacia. Esto afecta al descanso, a la salud, a la tranquilidad y a la dignidad de una familia entera. Lo único que pedimos es que alguien actúe”.