En el Partido Popular de Gran Canaria ya no se eligen líderes. Se designan con cariño… y con dedo firme. Y en esa coreografía perfectamente ensayada, donde la democracia interna se mira desde lejos como si fuera un documental de National Geographic, empieza a coger fuerza un nombre: Carlos Sánchez.
Diputado nacional. Hombre de partido. Perfil de confianza.
Y, según sus propias palabras, también alguien que no tendría problema en entenderse con VOX.
Porque sí, conviene recordar una de sus frases más comentadas:
VOX es, para él, un “partido constitucional”.
Traducido al lenguaje político actual: con ellos también se puede gobernar si hace falta.
La derecha que se entiende… incluso en casa
Y aquí es donde la política se vuelve casi entrañable.
Porque mientras en el tablero nacional se debate si PP y VOX deben acercarse o no, en Gran Canaria parece que ese debate ya está superado… incluso en el ámbito más cercano.
No es ningún secreto en los corrillos políticos que el entorno familiar de Sánchez no es ajeno a esa otra derecha que pisa fuerte.
Digamos que, en términos ideológicos, en su casa el debate no divide… se complementa.
Una especie de coalición doméstica adelantada a su tiempo.
La gestora: ese lugar donde nunca pasa nada (y todo se decide)
Pero volvamos al partido.
El PP de Gran Canaria sigue instalado en ese fenómeno paranormal llamado gestora permanente.
Una figura que nació para ser provisional… y ha terminado siendo estructural.
Convocar un congreso implicaría militantes, votaciones, candidatos…
Y eso, a estas alturas, es casi ciencia ficción.
Así que la solución vuelve a ser la de siempre:
– evitar el ruido
– evitar el debate
– y colocar a alguien “de consenso”
O lo que viene siendo: que nadie moleste demasiado.
Carlos Sánchez: el candidato perfecto para no incomodar
Y ahí aparece él.
Carlos Sánchez reúne todas las cualidades necesarias para este delicado momento del PP grancanario:
– trayectoria política
– perfil institucional
– buena conexión con la dirección regional
– y, sobre todo, una virtud clave: no romper el equilibrio establecido
Ni con Madrid.
Ni con Tenerife.
Ni con ese espacio político donde el PP mira de reojo a VOX… pero cada vez con menos disimulo.
Del granero de votos al silencio administrativo
Hubo un tiempo en que el PP de Gran Canaria era un gigante electoral.
Hoy es más bien una estructura en mantenimiento… sin fecha de reapertura.
Los pocos afiliados que quedan no saben si están en un partido político o en una sala de espera permanente.
Y mientras tanto, las decisiones importantes no se votan.
Se comunican.
El dedazo, esa vieja tradición modernizada
Así que, si finalmente se confirma el movimiento, no habrá sorpresa.
Se hablará de responsabilidad.
De unidad.
De estabilidad.
Y quizá hasta de renovación.
Pero en el fondo todos entenderán lo mismo:
que el PP de Gran Canaria sigue funcionando como siempre…
Con una gestora que gestiona.
Con una militancia que observa.
Y con un liderazgo que no se elige… se señala.
En un momento político donde las fronteras ideológicas se difuminan, la figura de Carlos Sánchez encaja como anillo al dedo (nunca mejor dicho).
Un dirigente que no ve problema en mirar hacia VOX,
que entiende ese espacio político,
y que, según dicen algunos con media sonrisa, ni siquiera tiene que ir muy lejos para comprenderlo.
Porque a veces, en política, las alianzas empiezan mucho antes de firmarse.
Empiezan en casa.
Juan Santana, periodista y locutor de radio
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