EL ‘BURRO REGALADO’ LLEGÓ A TELDE…

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El burro «Regalado» llegó a Telde….
Avistadas las Cuatro Esquinas
y aún sin haber llegado
se adivinaban desde lejos
las intenciones equinas
del burrito «Regalado»
que llega con la intención
de meterle el diente al bocado
que le han puesto
en el pesebre
para evitar que se caiga
o se quiebre
un guiñol desesperado…
 
Después de haber bajado
entre barrancos y riscos
llegó el burro mencionado
al barrio de San Francisco
y para que no le viera la gente
entró con trote prolijo
por el callejón de La Fuente
en busca de algún pariente
que le ofreciera cobijo…
 
Y desde que pasó
por la Plaza
hacia la calle Víctor Ureña
el jumento no pensó
ni un solo momento
en cosa alguna que no fuera
cómo rebuznarle una seña
al jefe de la peña
para que contara con él
y asi poder enseñarle
como se cuida y se ordeña
la vaca paciente y risueña
con quien comparte rebaño
y cómo repartir la leña
para la hoguera que cada año
se patrocina desde La Breña…
 
Era la ocasión perfecta
para, a través de un «regalito’,
compensar al borrico simplón
que, con su lagrimeo a mares,
en plan lastimoso y llorón
reclamó lo que un tal «Suárez»
-conocido por estos lares
por sus cambios de opinión-
le había negado previamente
aquella generosa ración
(que ya habían negociado)
sin una razón convincente
y sin más explicación…
 
En su itinerario obligatorio
por los pasillos del consistorio
y como colgadera habitual
del pesebre del Cubillo,
no todo fueron flores
ni encajes de bolillos
cuando quiso pintar de amarillo
las verdades del «barquero»,
intentando pasar el cepillo
a un tipo acostumbrado
a usar escoplo y martillo
para despachar a timadores,
y a cuadrúpedos impostores
que andan por los caminos
esperando siempre escondidos
disfrazados de salvadores…
 
Sabía el «barquero» aludido
de los modos y maneras
que adornan al presumido
de nuestro burrito lumbreras,
un Platero confundido
y con enorme parecido
al pollino de Moguer
pero, a diferencia de aquel,
sin recorrido y sin mundo
cuyo carácter iracundo
de engreído profundo
y de listillo sabiondo,
le ha hecho tocar fondo,
y a quien ACLARANDO ha convertido
¡…..en un burrito cachondo!
 
Tiene el asno otras vertientes
según se le mire el diente
en sus variadas facetas:
unas veces se nos muestra
con su aliento pestilente
de hocico de varios pesebres,
y otras, insultando a la gente
que ni se somete ni se pliega
ante sus coces recurrentes
o que se rebela y se niega
ante su repertorio de insultos
que va soltando por entregas…
 
Y desde aquí, con claridad,
con nuestra sátira mordaz
sin filtro, ni apenas piedad,
le vamos a destapar
sus intenciones cumbreras
y las andanzas completas
de ese animal polifaceta
cuyo rebuzno con maldad
desde cualquier
seudónimo hortera
es fácil de identificar
sobre todo cuando interpreta
su otro yo subliminal,
sea con disfraz de anacoreta
o como intelectual de corral…
 
De momento, «Regalado»,
simula a un burro adoptado
que lleva un tiempo amarrado
cerca del Ayuntamiento
donde parece estar muy a gusto,
-bebido y alimentado-
al cobijo de unos arbustos
donde nadie le intimida
y donde esperamos que siga
hasta que llegue el justo momento
¡de ser desenmascarado!
 
Moraleja:
 
El que a buen guayabero se arrima….
¡ya tiene donde amarrar el burro!
 
Continuará…
 
El burrito «Regalado», una fábula con moraleja… Si desean leer la introducción y la parte 1 de esta fábula en verso, publicada en ACLARANDO VALSEQUILLO, pueden hacerlo en este enlace.
 
Fuente: Aclarando Telde
 
Florentino López Castro

Florentino López Castro

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