CUBA ANTE EL ULTIMÁTUM DE WASHINGTON: EL DECÁLOGO NO ESCRITO DE TRUMP PARA LEVANTAR EL BLOQUEO

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La historia de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba nunca ha sido lo que se dice, una línea recta. Más bien una sucesión de pulsos, aproximaciones y rupturas que se remontan a la Guerra Fría y que, más de sesenta años después de la Revolución de 1959, continúan condicionando la vida de millones de cubanos.

Hoy, bajo la presidencia del “rubio pistolero de aldea del salvaje oeste americano Donald Trump, el conflicto parece haber entrado en una nueva fase de presión. Washington ha endurecido nuevamente las sanciones y mantiene a Cuba en la lista de países que no cooperan plenamente en materia antiterrorista, lo que implica restricciones adicionales en comercio, financiación y exportaciones de tecnología o defensa.

Trump vuelve decir en rueda de prensa… “O llegamos a un acuerdo o haremos lo que tengamos que hacer”.  Y es que, si algo hay que reconocerle “al pistolero rubio Yanque”, es que a chulería no le gana nadieY para rematar y no dejar duda, remató con el asunto con un …” Creo que algo pasará con Cuba bastante pronto” ¡Toma ya! ¡Vamos! Que solo le faltó soplar el cañón de su Colt 45 largo.

En paralelo, la Isla atraviesa una de las crisis económicas más severas que haya padecido en su historia reciente: escasez de combustible, apagones prolongados, inflación y un deterioro acelerado del nivel de vida de la población. Precisamente hace solo unos días los ciudadanos de Morón en el centro de la Isla, hartos de los apagones se lanzaron a la calle a cara descubierta y apedrearon la sede del Partido Comunista de Cuba (PCC), algo impensable e inédito en los 67 años de revolución, llegando incluso a descolgar la bandera cubana del mástil gubernamental

En este contexto de extrema fragilidad económica, Washington estaría planteando una serie de condiciones políticas y económicas para relajar el bloqueo; un conjunto de exigencias que algunos analistas ya describen como un “decálogo no escrito”.

Aunque la administración estadounidense no ha presentado oficialmente una lista cerrada de diez puntos, los mensajes políticos, las declaraciones públicas y las medidas adoptadas permiten identificar las principales exigencias que la Casa Blanca de Trump, considera imprescindibles.

1.-Liberación de presos políticos.
Estados Unidos insiste en la excarcelación de opositores y manifestantes detenidos tras las protestas de los últimos años.

2.-Legalización de la oposición política.
Washington reclama el reconocimiento legal de partidos y movimientos políticos independientes.

3.-Elecciones libres y supervisadas internacionalmente.
Uno de los puntos recurrentes en la presión diplomática estadounidense.

4.-Apertura económica real al mercado.
Se exige permitir empresas privadas con plena autonomía y eliminar restricciones al emprendimiento.

5.-Garantías de inversión extranjera.
Las compañías internacionales demandan seguridad jurídica y libertad de repatriación de beneficios.

6.-Libertad de prensa y acceso libre a internet.
La Casa Blanca sostiene que sin libertad informativa no puede hablarse de reforma política real.

7.-Reforma del sistema judicial.
Washington reclama independencia judicial y garantías para los derechos civiles.

8.-Reducción del control estatal sobre la economía.
Especialmente en sectores estratégicos como energía, turismo o telecomunicaciones.

9.-Cooperación plena en materia de seguridad y migración.
Incluyendo acuerdos sobre narcotráfico, migración irregular y crimen organizado.

10.-Compromiso explícito con una transición política.
Un punto implícito en la retórica de Washington: una evolución hacia un sistema democrático pluralista.

Las declaraciones recientes de Trump reflejan la intensidad del momento. El presidente “pistolero rubio” estadounidense ha llegado a insinuar que Cuba podría terminar bajo una “toma de control amistosa”, sugiriendo que la Isla atraviesa una crisis tan profunda que podría abrir la puerta a transformaciones históricas.

En paralelo, diplomáticos estadounidenses han afirmado que 2026 podría convertirse en un punto de inflexión en la historia política de Cuba, señalando que la presión económica busca acelerar reformas estructurales dentro del propio sistema.

Sin embargo, desde La Habana la narrativa es radicalmente distinta. El gobierno cubano considera las sanciones otra nueva política de asfixia económica destinada a provocar inestabilidad social y forzar un cambio de régimen.

 Y a todas estas, mientras Washington y La Habana mantienen su pulso político, la realidad cotidiana de los cubanos continúa deteriorándose. La falta de combustible ha provocado apagones de hasta veinte horas diarias en algunas regiones y el acceso a alimentos o medicamentos se ha convertido en un desafío constante para muchas familias, resulta un   escenario que alimenta una pregunta inevitable: ¿Está el bloqueo diseñado para provocar reformas o para precipitar un colapso?

La historia demuestra que el embargo estadounidense —vigente desde 1962— ha sobrevivido a once presidentes norteamericanos y a múltiples intentos de acercamiento.

El deshielo iniciado durante la presidencia de Barack Obama pareció abrir una etapa distinta, pero aquel proceso se revirtió parcialmente pocos años después; pero hoy por hoy, el futuro vuelve a estar abierto y en principio no lo va a poder modificar ni “La Virgen del Cobre” (patrona de la Isla).

Si Cuba aceptara parte de esas condiciones, podría abrirse una etapa de normalización con Estados Unidos y de integración económica internacional. Si no lo hace, la confrontación podría prolongarse indefinidamente, aunque no creo que haya cuerpo que lo resista.

En definitiva; entre la presión exterior y la resistencia política interna, el destino de la Isla sigue siendo, una vez más, uno de los grandes interrogantes geopolíticos del continente americano. Al final, allá de declaraciones, sanciones y estrategias geopolíticas, el verdadero peso de este pulso histórico recae sobre el pueblo cubano. Entre la presión exterior y la resistencia política interna, la Isla vuelve a encontrarse ante una encrucijada que puede marcar su futuro durante décadas, porque detrás de ese decálogo de condiciones, no solo está el fin del bloqueo, sino una vez más, el futuro entero de Cuba.

Y como sabes bien que me gusta acabar mis artículos de opinión fraseando al maúro cachorrudo y sabio hombre del campo canario, te diré lo mismo que me decía al respecto el bueno de Juanito el del Valle de los Nueve en Telde, mientras apuraba su Mecánico Amarillo, que se le volvía una y otra vez a apagar entre los labios de “babeado” que lo tenía y que, de plantar habichuelas y estas cosas, sabia “un huevo” …. “Mira Julito, tú como viejo lobo de mar que eres, deberías saber qué, en esta vida el pobrecito que tiene la desgracia de nacer barrigón…, ni que lo fajen de chiquito, y te lo digo yo que sé qué … ¡Casos se han dado!

 Y no le falta razón a Juanito Falcón, “el  habichuela”, porque si estudias la historia de la pobre Isla de Cuba desde que en aquél 20 de mayo de 1902 en que se independizó de España, comprobaras que, pocas décadas pasaron que a la pobre Isla de Cuba le haya sonreído la felicidad.

¡Qué cosas!

Fdo: Julio César González Padrón. Marino Mercante y Escritor

 

Florentino López Castro

Florentino López Castro

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