«CUANDO LA MEMORIA SE CONVIERTE EN ARMA»

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Hay artículos que informan. Y hay artículos que reabren heridas sin matices. Recordar el Caso Faycán forma parte de la historia de Telde. Nadie lo discute. Fue un episodio judicial que marcó una época y generó un impacto político y social innegable. Pero una cosa es recordar los hechos y otra muy distinta es reconstruir el pasado como si todas las personas señaladas hubieran sido culpables.

Porque no lo fueron.

Hubo personas que soportaron años de señalamiento público, titulares demoledores y juicios paralelos antes de que existiera una sentencia firme. Personas que vieron su nombre asociado a palabras como “trama” o “comisiones” y que, sin embargo, fueron finalmente absueltas.

Absueltas. Limpias judicialmente.

Y eso también es historia.

La llamada “pena de telediario” no la borra ninguna resolución judicial. El desgaste personal, familiar y profesional ya estaba hecho cuando llegaron las absoluciones. Por eso, cuando se vuelve a narrar aquel episodio sin matices, se corre el riesgo de reabrir heridas que la Justicia ya cerró.

Si alguien quiere hacer memoria, que la haga completa.

Porque la historia no es solo el día de las detenciones.

Es también el día en que algunos quedaron libres de toda responsabilidad penal.

Transparencia para todos, sin excepción

Si se exige escrutinio absoluto sobre adjudicaciones pasadas, el mismo rasero debe aplicarse siempre. A las empresas públicas. A las encomiendas de gestión. A las facturaciones. A los contratos actuales.

Sin excepciones.

Sin colores políticos.

La transparencia no puede ser selectiva.

La fiscalización no puede ser interesada.

Datos. Documentación. Expedientes abiertos.

Eso fortalece la democracia local. Lo demás son relatos.

Telde ya pagó el precio de la sospecha y la división.

Aprendió que cuando la verdad se mezcla con intereses políticos, el daño es profundo y duradero.

Después de Faycán nada volvió a ser igual.

Y precisamente por eso, la memoria debe ser completa, rigurosa y justa. Para todos.

Porque la historia no termina cuando se escribe un artículo.

La historia continúa.

Y la actualidad también se analiza.

Tic tac…

Tic tac…

Juan Santana, periodista y locutor de radio

Florentino López Castro

Florentino López Castro

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