EL ALCALDE JUAN ANTONIO PEÑA BORRA VÍDEOS, PERO NO BORRA LA HEMEROTECA: CUANDO INSTAGRAM ENTRA EN MODO AMNESIA ELECTORAL

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Hay políticos que gobiernan. Hay políticos que anuncian que van a gobernar.  Y luego está Juan Antonio Peña, que ha descubierto una nueva forma de gestión municipal: la limpieza selectiva de Instagram. Porque una cosa es arreglar Telde y otra, mucho más urgente al parecer, arreglar el pasado digital para que no moleste demasiado el presente. Y ahí sí que parece haber agilidad administrativa. Para borrar, cero informes. Para abrir lo prometido, ya tal. 

La pregunta que flota en el ambiente político de Telde es sencilla: si varios de aquellos vídeos de campaña en los que Juan Antonio Peña se desgañitaba criticando a Carmen Hernández en la puerta del aparcamiento de San Juan o del Paco Artiles han desaparecido de su Instagram tras las preguntas formuladas en El Pulso, ¿es porque le molesta que la ciudadanía compare al Peña opositor con el Peña alcalde? Porque comparar, compara mal para él. En octubre de 2024 el propio Ayuntamiento seguía tramitando una modificación de crédito para un estudio económico sobre la plaza del aparcamiento de San Juan, y en enero de 2026 el gobierno aún anunciaba la reapertura del Paco Artiles “después de cinco años”, es decir, seguía vendiendo como inminente lo que en campaña se presentaba casi como cuestión de voluntad política inmediata. 

Qué mala costumbre tiene la hemeroteca: no entiende de filtros, ni de reels, ni de postureo institucional. En junio de 2023 Peña proclamaba en redes aquello de “Esto va en serio. Vamos a abrir lo cerrado”. Magnífico lema. Breve. Rotundo. Casi poético. El problema es que, con el paso del tiempo, ha quedado más cerca del género fantástico que de la gestión pública. Porque en septiembre de 2025 todavía figuraban entre sus “entregables” para antes de 2027 la apertura del Paco Artiles, la del Mercado Municipal y los aparcamientos. Traducido al castellano viejo de San Gregorio: lo urgente de ayer sigue siendo la promesa de mañana. 

Y claro, cuando el presente no mejora al ritmo del vídeo de campaña, la tentación de borrar el vídeo es enorme. Debe de ser una variante moderna del urbanismo emocional: como no abro el aparcamiento, cierro el archivo. Como no reactivo el polideportivo, desactivo el recuerdo. Como no cumplo la escenografía de 2023, podo la cuenta de Instagram a ver si el algoritmo hace de notario y certifica el olvido. Pero no. La política local tiene una crueldad deliciosa: en Telde todo el mundo recuerda perfectamente dónde se grabó cada numerito electoral. 

Y luego está el caso Carmen Batista, que merece capítulo aparte. En abril de 2023 fue presentada por Peña como número dos de la candidatura, “abogada y opositora a jueza”, descendiente de figuras muy conocidas de la historia local y, en resumen, como una mujer preparada y con “la verdad por delante”. Eso no lo dijo un enemigo político ni un tertuliano malvado: lo dijo su propio entorno en plena construcción del cartel electoral. 

Dos años y pico después, la realidad oficial dice que Carmen Batista no está precisamente fuera del gobierno: sigue figurando en la web municipal como Cuarta Teniente de AlcaldeConcejala de Gobierno de Recursos Humanos y responsable política de un área relevante, además de aparecer en el organigrama actualizado del Ayuntamiento con competencias en Recursos Humanos y presencia institucional en el gobierno. O sea, oficialmente está. Y está bastante. Otra cosa es el peso político real que tenga hoy dentro del núcleo de decisiones del alcalde, cuestión que el organigrama no aclara y que ahí sí entra de lleno el terreno de la percepción política y del runrún ciudadano. 

Por eso la pregunta no debería formularse de manera grosera, sino de manera políticamente quirúrgica: si Carmen Batista fue vendida como una de las grandes apuestas de renovación y preparación del equipo de Peña, ¿por qué ahora transmite la sensación de estar en segundo plano? ¿Por qué aquella figura central de campaña parece hoy más un cargo administrativo con foto de catálogo que una dirigente con protagonismo político visible? Porque una cosa es figurar en el escalafón y otra mandar. En política municipal se puede tener despacho, sueldo, cargo, competencias y aun así vivir en la periferia del poder, como esos invitados a una boda que salen en la foto pero no se enteran de dónde se corta la tarta. 

Decir que está “solo para cobrar” sería afirmar demasiado sin pruebas. Pero preguntar qué papel real desempeña hoy, visto el contraste entre el escaparate de 2023 y el silencioso presente de 2026, no solo es legítimo: es obligatorio. Sobre todo cuando fue presentada como pieza clave de una candidatura que prometía verdad, capacidad y cambio. Si una persona era tan esencial para sacar a Telde del atasco, convendría explicar por qué ahora muchos la perciben como una concejala con menos foco que una farola fundida en San Juan. 

En el fondo, lo que molesta no es que un político borre vídeos. Cada uno administra su perfil como puede, faltaría más. Lo que retrata de verdad a un gobernante es por qué siente la necesidad de borrarlos. Y ahí está la clave. Uno no esconde los vídeos cuando el balance acompaña. Uno los esconde cuando la comparación duele. Cuando el martillo de la oposición que uno blandía con entusiasmo se convierte, dos años y medio después, en un espejo de cuerpo entero. Y algunos espejos, ya se sabe, no favorecen. 

Así que la cuestión final para Juan Antonio Peña no es si ha quitado o no unas piezas de su escaparate digital. La cuestión es mucho más cruel y más simple: si todo va tan bien como nos cuentan, por qué hay que borrar tanto del ayer para poder defender el hoy. Porque en Telde, al final, el verdadero problema no es que desaparezcan vídeos. El problema es que siguen sin aparecer los resultados.

Juan Santana, periodista y locutor de radio

 

Florentino López Castro

Florentino López Castro

2 comentarios en «EL ALCALDE JUAN ANTONIO PEÑA BORRA VÍDEOS, PERO NO BORRA LA HEMEROTECA: CUANDO INSTAGRAM ENTRA EN MODO AMNESIA ELECTORAL»

  1. Ni ha estado, ni está ni se le espera. Se comenta su escasez en acudir a su responsabilidad. Solo cumple con lo obligatorio plenos procesiones y nada más. Sin gestión, sin pronunciamientos y lo peor de todo le pagamos un gran sueldo para lucir palmito.

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  2. Ondaguanche, es un periódico digital que merece todo mi respeto. Serio, comprometido y eficaz en la noticia. No se deja sobornar x nadie. Mi más sincero aplauso, para este periódico! Estamos faltos de gente como estos que son auténticos profesionales!

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