“NO A LA GUERRA”… DICEN LOS QUE LLEVAN MESES DISPARANDO

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Hay lemas políticos que tienen una curiosa capacidad para viajar en el tiempo. Aparecen, desaparecen y, cuando menos te lo esperas, vuelven a ponerse de moda como si nada hubiera pasado. Algo así le ha ocurrido a Nueva Canarias, que ha decidido desempolvar aquel mítico “No a la guerra”.
 
Un lema noble, pacifista, casi hippie si se quiere. Un mensaje que invita a imaginar palomas blancas, guitarras acústicas y a John Lennon cantando Give Peace a Chance.
 
El pequeño detalle es que, mientras el lema pide paz, el partido parece llevar meses instalado en una guerra civil política digna de serie de Netflix.
 
Porque si alguien se perdió los capítulos anteriores, conviene recordar que la guerra ya empezó hace bastante tiempo. Y no precisamente por culpa de conflictos internacionales. No. La batalla empezó cuando una buena parte de cargos políticos decidió hacer las maletas y cruzar la trinchera hacia Primero Canarias.
 
Y aquello no fue precisamente una excursión de convivencia.
 
Fue más bien una estampida política.
 
Con concejales, dirigentes y cargos públicos abandonando el barco mientras desde cubierta alguien gritaba aquello de “¡todo bajo control!”. Una escena que recuerda a esas películas en las que el capitán asegura que el barco no se hunde mientras el agua ya entra por la sala de máquinas.
 
Pero lo más curioso es que la batalla no solo es externa. La guerra también se libra dentro del propio campamento.
 
Porque en este particular conflicto político hay dos trincheras perfectamente identificadas: por un lado los de Román Rodríguez y Carmelo Ramírez, y por otro los de Teodoro Sosa.
 
Vamos, que más que un partido parece una película del oeste, con dos bandos mirándose de frente en mitad de la plaza del pueblo esperando a ver quién desenfunda primero.
 
Los de un lado dicen que los otros se han desviado del camino. Los del otro lado aseguran que los primeros ya no representan lo que prometieron.
 
Y en medio del duelo político, aparecen los comunicados, los discursos, los reproches, las declaraciones solemnes y alguna que otra frase épica que intenta explicar lo inexplicable.
 
Y justo cuando el polvo aún está en el aire después del tiroteo político… aparece el cartel:
 
“No a la guerra.”
 
Que uno no sabe si es un lema, una petición, un deseo… o directamente una súplica mirando hacia dentro del propio partido.
 
Porque visto desde fuera, la escena tiene su punto de ironía: un partido que pide paz mientras sus dirigentes llevan meses lanzándose proyectiles dialécticos de alto calibre.
 
Es como ver a alguien apagar un incendio… con un bidón de gasolina.
 
Pero además hay otro detalle que llama poderosamente la atención. En Telde, algunos dirigentes de Nueva Canarias parecen haberse puesto en modo Pedro Sánchez, rescatando el famoso “No a la guerra” como si estuvieran en un debate internacional sobre conflictos globales.
 
Y ahí es donde uno se queda pensando.
 
Porque la guerra de la que hablan no tiene absolutamente nada que ver con ellos. No es una guerra internacional, ni una crisis geopolítica, ni un conflicto bélico entre estados.
 
Es una guerra política interna que ellos mismos ayudaron a provocar.
 
Es decir, que mientras unos hablan de paz en los carteles, otros siguen cargando la munición política en la trastienda.
 
Quizá lo que realmente quieren decir es:
 
“No a la guerra… siempre que no sea entre nosotros.”
 
O mejor aún:
 
“No a la guerra… si ya la hemos perdido.”
 
La política canaria, que ya de por sí tiene su dosis de drama, ha añadido en este episodio un toque de comedia involuntaria. Porque pocas cosas hay más irónicas que pedir paz cuando la batalla se libra en tu propio salón.
 
Mientras tanto, el tablero político sigue moviéndose. Los que se fueron ya están instalados en su nueva casa política, los que se quedaron intentan recomponer filas y los ciudadanos observan la escena con esa mezcla de sorpresa y resignación que produce ver otra temporada más de la misma serie.
 
Así que sí.
 
“No a la guerra.”
 
Un lema precioso.
 
Solo faltaría un pequeño detalle para que resultara completamente creíble:
 
que alguien avise a los protagonistas de que la guerra… ya empezó hace tiempo.
 
Y que, en este caso, los de Román y Carmelo Ramírez contra los de Teodoro —y viceversa— siguen en pleno campo de batalla político.
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio
 
Florentino López Castro

Florentino López Castro

1 comentario en «“NO A LA GUERRA”… DICEN LOS QUE LLEVAN MESES DISPARANDO»

  1. Mira Ramírez ya has mamado bastante por favor retirate ya de la política, y vete a vivir arriba en Tirma y te pones a cuidar perdices, y cabras ya está bien coño que sólo has sido un vividor llevando gofio a los saharauis, y de camino te los llevás para tu casa y los mantienes tu, caradura vividor 👎👎👎

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