«CUANDO EL PROBLEMA FLOTA… Y LA RESPONSABILIDAD SE HUNDE»

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¿Qué pinta Nueva Canarias en una manifestación organizada por asociaciones claramente afines a CIUCA – Primero Canarias? Dejación política, fotos oportunas y silencio institucional en la crisis ambiental de Telde.
 
Telde ha vivido en los últimos meses la crisis medioambiental más grave de su historia reciente. Episodios de contaminación marina, cierre de playas como Salinetas y Melenara y una alarma social que ha traspasado el ámbito local. Sin embargo, más allá del origen exacto de los vertidos y de las investigaciones técnicas en curso, lo verdaderamente preocupante ha sido la gestión política del problema.
 
Y en esa gestión hay responsabilidades claras que no pueden seguir diluyéndose ni maquillándose.
 
La gran ausente: la concejal de Playas
 
Durante toda la crisis, la responsable directa del área de Playas, María Inmaculada González Calderín, ha brillado por su ausencia. Ni comparecencias públicas. Ni explicaciones técnicas. Ni reuniones visibles con los vecinos afectados. Ni una sola palabra cuando las playas se cerraban y la preocupación ciudadana crecía.
 
En un conflicto que afecta directamente a la seguridad, salubridad y uso del litoral, el silencio institucional no es prudencia: es dejación. Para muchos vecinos de la costa, la concejal de Playas ha sido una figura inexistente justo cuando más se necesitaba liderazgo, información y presencia.
 
Un alcalde solo… y un gobierno descoordinado
 
El alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, ha sido la cara visible del conflicto, presente en protestas y reuniones vecinales. Pero esa presencia, siendo necesaria, no puede ocultar una realidad incómoda: ha asumido prácticamente en solitario una crisis que exigía una respuesta coordinada, firme y transparente de todo el gobierno municipal, especialmente del área de Playas.
 
Gobernar no es solo estar en la calle. Es ordenar, exigir responsabilidades internas y dar explicaciones claras. Y en este caso, permitir que la responsable del litoral desaparezca del escenario público debilita la credibilidad del propio gobierno.
 
La confusión interesada
 
En paralelo, no ha faltado quien ha intentado desviar responsabilidades hacia áreas que no gestionan directamente las playas, una maniobra tan torpe como reveladora. La ciudadanía sabe perfectamente qué competencias tiene cada concejalía y no se deja confundir por relatos construidos para repartir culpas de forma selectiva.
 
La dejación no ha estado en todas partes. Ha estado donde no se ha dado la cara. La foto, la bandera… y las preguntas incómodas
 
Y en medio de todo esto surge una pregunta que muchos vecinos formulan sin micrófonos, pero con claridad:
 
¿Qué pinta Nueva Canarias en una manifestación organizada por asociaciones claramente afines a CIUCA – Primero Canarias?
 
Cuando las protestas ciudadanas se llenan de siglas, la calle deja de ser solo reivindicación y pasa a ser también escenario político. Y a partir de ahí, la gente empieza a hablar. Y cuando la gente habla, surgen las dudas.
 
¿Qué hay realmente detrás de los vertidos?
 
En conversaciones vecinales aparece siempre la misma pregunta:
 
¿Y si esto no es nuevo? ¿Y si estos vertidos llevan produciéndose “toda la vida”?
 
Según distintos expertos, estos episodios no serían recientes, sino el resultado de prácticas antiguas que ahora, por razones nada casuales, están saliendo a flote.
 
Y entonces llegan las preguntas que nadie formula en rueda de prensa:
 
•¿Se sabe desde hace tiempo de dónde parten exactamente los vertidos?
•¿Hay intereses en la zona industrial que durante años hicieron favores electorales a unos partidos y ahora ven cómo esos favores se alejan de unos y se acercan a otros?
•¿Ha llegado el momento de estar en la foto correcta?
 
Porque cuando cambian los equilibrios políticos, cambia también la urgencia por señalar lo que antes se silbaba mirando al cielo. Lo único que pide la ciudadanía: transparencia
 
Al final, los ciudadanos de Telde no están pidiendo relatos cómodos ni culpables de temporada. Piden algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más incómodo: transparencia.
 
Transparencia a los que están gobernando ahora, pero también a los que gobernaron antes. Sin amnesia selectiva. Sin el “eso no me tocó a mí”.
 
Si estos vertidos llevan años produciéndose, si se sabía —o se debía saber— de dónde partían, y si durante distintas etapas políticas se miró hacia otro lado, la responsabilidad no es solo presente: es compartida.
 
La ciudadanía quiere saber qué pasó, desde cuándo, quién lo sabía y por qué nadie actuó antes.
 
Porque en Telde ya no se discute si hubo contaminación. Eso está claro. Lo que se discute es quién tuvo información, quién calló y quién sigue silbando.
 
Y ahí, la transparencia no es una opción. Es una obligación democrática
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio
 
Florentino López Castro

Florentino López Castro

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