SANIDAD A DOS VELOCIDADES EN GRAN CANARIA

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El PSOE de Canarias, con dirigentes como Pérez del Pino, ha iniciado una ofensiva mediática basada en filtrar vídeos de pasillos colapsados en Urgencias del Negrín.
 
En Gran Canaria, enfermar no es una experiencia homogénea. No depende solo del diagnóstico ni de la gravedad, sino —y cada vez más— del código postal y del hospital que te toque. Mientras el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín avanza con paso decidido hacia la vanguardia sanitaria nacional, el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria arrastra una sensación persistente de abandono, saturación y desgaste estructural. Dos hospitales públicos, una misma isla, pero dos velocidades muy distintas.
 
No se trata de enfrentar centros ni de cuestionar a los profesionales —que sostienen el sistema a pulmón—, sino de reconocer una realidad incómoda: la sanidad pública grancanaria no se desarrolla de forma equilibrada.
 
El Negrín: inversión, planificación y futuro
 
Bajo la gerencia de Miguel Ángel Ponce, el Hospital Doctor Negrín se ha consolidado como el buque insignia del sistema sanitario canario. El proyecto del Centro de Terapias Avanzadas marca un antes y un después: protonterapia, ciclotrón propio y un modelo de investigación biomédica traslacional que colocará al hospital —y a Canarias— en el mapa nacional de la oncología de alta complejidad.
 
La protonterapia, basada en protones y no en fotones, permite tratamientos más precisos y menos tóxicos, especialmente relevantes en tumores pediátricos, neurológicos y de cabeza y cuello. Hasta ahora, estos pacientes tenían que desplazarse a la Península. Con este centro, no solo se gana calidad asistencial, sino equidad territorial.
 
A ello se suma el ciclotrón, que permitirá producir radiofármacos en Canarias, rompiendo la dependencia logística de los vuelos y garantizando continuidad incluso ante fallos. Es soberanía sanitaria en estado puro. Formación de personal especializado, ensayos clínicos y retención de talento completan un modelo que mira al futuro con planificación.
 
El Insular: urgencias colapsadas y presente agotado
 
El contraste con el Hospital Insular es tan evidente como doloroso. Urgencias saturadas, instalaciones envejecidas y una cascada constante de quejas por el trato recibido. Camillas en pasillos, esperas interminables y una población —la del sur de la isla— que siente que su hospital sobrevive, pero no avanza.
 
Aquí no hay grandes anuncios ni centros de referencia. Hay profesionales exhaustos intentando sostener una estructura que hace tiempo pidió auxilio. El problema no es humano: es estructural y político.
 
La guerra del relato: cuando la política entra en Urgencias
 
En lugar de afrontar esta desigualdad con seriedad, se ha optado por otra vía: la del relato interesado. El PSOE de Canarias, con dirigentes como Pérez del Pino, ha iniciado una ofensiva mediática basada en filtrar vídeos de pasillos colapsados en Urgencias del Negrín.
 
Las imágenes existen, nadie lo niega. Pero también existe el contexto que se omite deliberadamente: más de 100 pacientes con alta médica que no pueden abandonar los hospitales por falta de recursos sociosanitarios. Un problema estructural que afecta a todos los grandes hospitales, no solo al Negrín.
 
La consigna es clara y se repite en círculos sanitarios: “El Negrín tiene muchas deficiencias y solo sale lo bueno. Hay que desenmascararlos.”
 
Pero denunciar sin explicar no es fiscalizar: es manipular. Mostrar pasillos sin contar por qué están llenos, ni señalar que el Insular sufre lo mismo —y peor, con menos medios—, no es periodismo ni política responsable. Es propaganda.
 
La pregunta que nadie quiere responder
 
Si la enfermedad crónica es el gran reto de la sanidad canaria, como reconocen los propios gestores, ¿puede permitirse el sistema que un hospital camine hacia la excelencia mientras otro queda anclado en el pasado?
 
La excelencia del Doctor Negrín debería ser un motivo de orgullo colectivo y un modelo a replicar. Pero se ha convertido, por interés partidista, en un blanco a batir. Mientras tanto, el Insular sigue esperando inversión, modernización y un plan real de futuro.
 
La sanidad pública necesita autocrítica, planificación y valentía política. Lo que no necesita es convertir los pasillos de Urgencias en escenarios de campaña.
 
Porque cuando la política entra en el hospital con una cámara, casi siempre sale la verdad… pero solo a medias.
 
Juan Santana, periodista y locutor de radio
 
Florentino López Castro

Florentino López Castro

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