jueves, 8 diciembre, 2022

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Plaga de ratas en El Cascajo

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Se plantan. No aguantan más. Es ya un hecho que los vecinos de la zona de El Cascajo, lugar residencial próximo al pueblo de Jinámar, no pueden seguir aguantando la grave situación por suciedad y plaga de ratas que presenta esta área del barrio, cercana a la urbanización industrial El Maipez. Son varias las calles afectadas, en donde residen una aproximación de 200 familias, y sus habitantes llevan denunciando el tema poco más de un año.

Tras la reunión de Distrito que el Gobierno Local celebró el pasado martes, los vecinos aprovecharon para notificar una vez más el problema y aunque el Ayuntamiento ha tomado cartas en el asunto varias veces durante el pasado año, los vecinos siguen asustados y piden una solución más eficaz. “Vinieron dos o tres veces a limpiar la zona, pero tras dos o tres meses todo empieza de nuevo.”

Esta vez es algo más grave, puesto que el nido de ratas, que permanecía en la calle Juan Luis, se ha extendido a Ángel Guimerá y Santa Teresa de Jesús, calles donde se localizan la biblioteca pública, un parque infantil y en las cercanías un colegio. Los vecinos admiten que la situación se agrava por la falta de civismo de algunas personas que “tiran la basura en el suelo, muchas veces sin bolsa o la tiran directamente desde el coche”, declaran indignados. “No se dan cuenta de que eso atrae a los animales para comer”. Desde el Ayuntamiento tienen en cuenta varios aspectos; se han podado varios arbustos de la zona donde se encuentra el foco y que sopesaron que ayudaba a los roedores formaran sus madrigueras. También está previsto taponar con cemento dos tuberías por donde se avistaron a los roedores entrar y salir, y que se sospecha que conducen directamente a unos locales abandonados y llenos de escombros, lo que facilitaría los nidos de las ratas y su reproducción. Estos locales se tapiaran por el Ayuntamiento para evitar a su vez que se acumule más basura, “aunque deberían echarlo abajo”, comenta un vecino.

“Toda la vida ha habido ratas en el barrio, ya que estamos cerca de industrias y es lo que conlleva”, explica una vecina, pero el esparcimiento de los roedores provoca el pánico en el vecindario. Debajo de los contenedores, de los coches, en las alcantarillas y entre los matorrales, de día o de noche. “Suerte es que no se me hayan metido ya en casa”, cuenta una de as vecinas de la calle Santa Teresa de Jesús. “Llevo muchos meses sin poder abrir la puerta de mi casa más que para entrar o salir, soy una persona enferma y si un bicho de esos se mete en mi casa me podría dar un infarto”, asegura la señora. Lo que asusta, y con razón, a la mayoría de vecinos es el tamaño de las ratas, “no son una cosa chica, tienen casi el tamaño de gatos”. Entre quince e incluso treinta centímetros de largo. “Fui a llevar a mis nietos al cole y vi tranquilamente unas 32 ratas según pude contar”, explicó otro vecino de la zona.

“No vienen a barrer la zona”

Además del cúmulo de bolsas de basuras que algunos vecinos tiran al suelo, la mayoría de habitantes de El Cascajo presentan quejas sobre la falta de compromiso del barrendero que atiende, o desatiende, la zona actualmente. Este debería pasarse por las calles de la zona dos veces por semana, martes y jueves, “pero hemos llegado a estar dos semanas sin limpieza”, comentan mientras piden mayor responsabilidad con la zona.

La Provincia-Dlp

Florentino López Castro

Florentino López Castro

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