sábado, 18 septiembre, 2021

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“No, no queremos su energía (2)”

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De entre las tácticas que el sistema maneja, debido en sí mismo a la capacidad y, además, necesidad del capital de traspasarse, endeudarse, especularse, comprar, vender, oferta, demanda… y todo eso conlleva en sí, la acumulación de intereses en base al capital invertido. Es una regla de oro, es lo que conocemos por los réditos o “lo que me produce un dinero”. Visto desde el punto de vista del empresariado industrial, fundamentalmente, es el valor de la plusvalía: lo que “gano” (el dueño de los medios; es decir el empresariado) , una vez descontado el factor trabajador (que es el que produce la riqueza) pues genera “la plusvalía”, que en un sencillo ejemplo: “cuantas sillas tiene que producir un operario para que sea rentable”: tantas para en su proporción cubra los gastos fijos como electricidad, local, seguridad social y de las otras, fiscalidad. Tantas que “en su proporción” cubra su sueldo por ello. Tantas como para el porcentaje de beneficio para los propietarios y para los directivos.

Y todo ese entramado debe competir en lo que llaman “libres mercados”, quien proporcionalmente invertirá en otros costes variables en lo que podremos implementar la publicidad o los embalajes (variables o fijos dependiendo de que productos y lugares) … pero donde realmente se suscita “el target” del negocio,  es en la obtención de las materias primas, al mínimo coste, con el fin de hacer frente a la vez “a la carga de endeudamiento que las empresas adquieren”,  que cubra el abanico de gastos, aquí “a vuela pluma” expuestos, y que, al final, en los llamados países modernizados, industrializados, ¿avanzados?, … se enfrentan a los temidos derechos de los trabajadores, como son sueldos, vacaciones  y otras; y que por eso, al igual que en lo antiguos imperios y desde que el humano es humano, se han mantenido a los esclavos para nutrir el mundo de los poderosos y el sometimiento, por la fuerza de la armas, antiguamente casi siempre y ahora, más o menos igual, pero también, con las armas sin pólvora de los “intereses financieros”.

Por eso se mantienen esos países: “que sería bueno recordar que es aproximadamente (no se molestan en cálculos precisos) la mitad de la población mundial; es decir, unos 4.000 millones de seres humanos… a los que tendríamos que añadir, aunque en la categoría de “sirvientes” más que eslavos (truco que sirve para auparse a “capas medias” -clases medias es un “cuento de un chino/malayo” – que ha permitido manipular política y económicamente la división entre propietarios de medios de producción (capitalistas) y los que emplean su fuerza de trabajo, en brazos, cerebro, o en pensamientos sólo (trabajadores); no perdamos de vista porque es lo principal, que la fuerza humana es mínima, que las máquinas (energía) y entorno hacen más del 90% de la faena.  De entre los trabajadores como generalidad, sigue siendo el proletariado aún la fuerza decisiva y potencialmente más transformadora.  Eso no quiere decir que exista niveles de conciencia; que no la hay, por tanto, esa fuerza transformadora podrían convertirla ¿a saber en qué?, porque lo que es real e inminente que el predominio innegable de lo económico, y la forma de funcionar de los mercados, es lo que arrastra, ya está en proceso, el fin del sistema capitalista. Por decirlo de una manera: en la medida que no se consume y se produce, se derrocha energía, el sistema económico de mercado se tambalea y caen todos sus indicadores y su capacidad de competencia en los mercados. Y esto es una verdad científica inminente. El problema se plantea, si bien el socialismo científico hablaba de que sería enterrado y sustituido por un estado de economía socialista, hoy esa perspectiva no está en la conciencia de las grandes masas trabajadoras, partícipes en migaja del sistema y, embaucados en “financieros créditos” y, ante todo, en una educación recibida despolitizada y falta de todo elemento transformador real. Sólo al nivel de la progresía infinita de la competitividad, para alcanzar un mayor rango de distinción social a sus entendederas, o vivir con los cuentos de colocar las reivindicaciones de colectivos minoritarios por encima del interés de las mayorías. Esa ha sido una fórmula precisa con que han jugado a despolitizar los movimientos transformadores.

Es más, las experiencias aproximativas al socialismo que han dejado una huella nefasta y han sido elevadas a la máxima potencia como sistemas tiranos e inviables, aleja la posibilidad de una conciencia social hacia esos pensamientos, al menos hoy por hoy… y lo aterrador ¿qué vendrá?: sin limitaciones, sin racionamientos energéticos, es imposible continuar. Pero el capitalismo siempre busca fórmulas. Y no olvidemos que su cara más iracunda es el fascismo. Por tanto, perspectivas a estudiar y no banalizar con ese término.

No olvidemos que vivimos en una democracia de orden social establecida, con una división de poderes más o menos heredada, pero nada que ver con la dictadura militar que la presidió y mucho menos con un régimen fascista. No se debe banalizar repito, porque se convierte en una formad de rebajar el terror de estado totalitario.

No dejo de señalar que se enfrenta al avance de los medios tecnológicos, y sabe el entorno financiero, que sustituyen a millones de empleados, que tendrán que “tener dinero” para hacer que todo el engranaje funcione, o como ya hacen, entablar nuevas maneras. De ahí ese “retraso” en lo tecnológico, se evalúan los gastos considerables y, ante todo, el agotamiento inminente de los sistemas energéticos en la producción, mejor, de las materias primas que necesitan. Unas por agotamiento y otras porque sus cada vez más enormes costos, hace inviable a ninguna corporación financiera invertir en recursos naturales como materias primas. De ahí esas nuevas (no tan nuevas) “aceptaciones de nacionalizaciones”, a que el Estado sea el que financie con el dinero recaudado y luego en los recibos de pago de millones de usuarios, sobre todo de electricidad, se amorticen y rentabilicen inversiones que, de otra forma, sería inviable. Porque precisamente, no es la electricidad la energía más necesaria para mover el entramado industrial, transformadora, transportadora…

Y aparecen reajustes necesarios o lo que para los “no propietarios” se convierte en crisis”. Hablo de propietarios en el sentido pleno del término en cuanto a medios de producción. No a los trabajadores que se les concede gestionar una parte del mercado, como pequeños autónomos (de ahí nace la pérdida de identidad social) e incluso con algunos empleados, que hacen un poco el trabajo necesario en los “nichos” pequeños de mercado no rentable para el gran capital financiero, que es el que en nuestra época rige. No produce, no tiene muchos rostros definidos (si sabe quién, pero como no intervienen a menudo) …produce el endeudamiento necesario para poder dominar, pues como tal mercado, entre clanes y trust, se disputan el escenario, financian operaciones, en las guerras juegan a los dos bandos para no perder nunca, y encima generan burbujas como la inmobiliaria qué, sin duda, tienen caducidad.

Y a qué se recurre para hacer frente…

Ante ello, los llamados a un consumo constante, que implique un aumento desorbitado de las producciones a cualquier escala, tanto de bienes como de servicios, pues estos últimos llevan aparejados el consumo de bienes materiales. A la vez, la presión sobre el trabajador tendentes a “no cobrar más de lo que la empresa puede pagar”, y un fomento constante y “amañado” de ahorro energético en lo doméstico, porque te baja en sí el coste de la energía/eléctrica, pero el sistema a medida que incrementa su eficiencia, más necesita producir porque más se produce, ya que esa es la “piedra de toque”: producir – consumir.

A la vez, recurre al Estado, en el cual también y bien que se invierte, `poniendo y quitando gobiernos, y si se “va de madre”, destruir el Estado y propiciarlo como un estado fallido.  Atacan igual en este caso desde dentro, con clanes, fundaciones, y corrupciones…o desde fuera, con bloqueos o estrategias desde los centros de poder.

A modo de ejemplo; se apuntó directamente contra Venezuela desde el momento que “pagó” su deuda al FMI y dejó este de cobrar los intereses y otros réditos.

Y por supuesto las pensiones y pensionistas donde hayan … ojo al dato con esos fondos cotizables.

Justamente estos días, los sindicalistas de sindicatos, andan lanzando campanadas de que se ha llegado a un gran acuerdo que respete el poder adquisitivo de las pensiones y atajar la última reforma contra/laboral. Pero no es cuestión de voluntades, va más allá, no se ven salidas.

Ha habido quienes ven en la guerra un recurso para compensar, otros han llevado al virus/covid a los altares, siendo creado y propagado o no… vino a evitar un gran caos mundial ante las caídas de los mercados del petróleo, la sobre estimación de las llamadas energías renovables, y como decía antes, el reto ante la sustitución de personas por máquinas.

Muchos financieros han vista un camino en las reivindicaciones de un salario mínimo y vital universal, o Renta Básica de Ciudadanía, es lo normal, saben que se necesita la circulación del dinero, y si no miremos como y porque se pelea tanto por el retorno a los trabajos con la pan/de/mía, no es una cuestión humanitaria, al contrario, es la imprescindible necesidad de consumo. “Aunque, dicho sea de paso, parece que lo único que estamos esperando todos es que abran bares, terrazas y restaurantes para lanzarnos a poder vivir”; no le falta razón, las sociedades de servicios son detonantes del movimiento financiero.

Pues siempre es el RECURSO DE LA MATERIAS PRIMAS Y DE LOS RECURSOS NATURALES, a los que, no se trata de que los clanes financieros sean bueno o malos, conscientes o menos conscientes: “al fin y al cabo también respiran” – se trata de que el sistema financiero de los mercados, que constantemente se readapta para no desaparecer tiene su gran fuente en este menester.

“Hay que intensificar los procesos de extracción de los recursos naturales”. Se plantean de forma constante, pero sabe que eso genera oposición y acuden a técnicas diversas, entre ellas centrar el problema en algo secundario que les permita seguir con el principal sin levantar “sospechas”.

Tiene ante una situación como esta que, proceder de manera intensa a extraer recursos naturales. Y los movimientos de neocolonización se han asentado y expandido. Las nuevas potencias, se sitúan en perspectiva hegemónica dominando la banca (no olvidemos los rescates mundiales a los banqueros y que nunca devolverán); y que ahora se reagrupan a nivel mundial a la que dio paso su global globalización globalizada, quedarán los poderosos y lo han gestado con leyes, dioses y tributos.

Las Islas Canarias, unos puntos en el atlántico, siempre ha suscitado el interés de las grandes potencias, primero como punto estratégico militar, pero en estos tiempos: de búsqueda de materias primas que edifiquen el entramado energético y sus nuevos retos. Las corporaciones incorporan sus campos de prueba y en ello han descubierto “la abundancia de metales”.

“No existe la energía para guardar, como los almacenes antiguos van despareciendo, el capital financiero necesita que circule y cree valor de consumo, si no, la producción y la capacidad de un país cae”. China es un ejemplo… (no para seguirlo claro) lo comento desde el punto de vista de que, saben que no pueden decaer en producción, y sus cielos se contaminan, sus ríos, sus mares… Co2, mercurio, azufre y todo lo que sea; conocen las hambrunas en las estadísticas y su población en la memoria colectiva. Carbón al máximo rendimiento, porque utilizando el sistema de mercado, han combinado con unas políticas de socialización que permiten, tener una producción por debajo de cualquier coste, masiva, y que son capaces de hacer lo que han hecho. Situarse en la primera potencia económica del mundo, por supuesto entendieron esa combinación, al igual que entendieron que tienen que dominar las materias primas por encima de las de su suelo patrio, y esa es una de las fases y que definen en sí el fin del sistema. Ello da lugar a:  todos contra todos.

Al fin y al cabo, volvemos a la gran pregunta: ¿qué hacer?…

Ya no hay tiempo… pero debemos buscar una “arista” de salida.

Al final, parece que va a triunfar la barbarie por encima del socialismo. Y estas cosas vienen advirtiéndose desde 1912 por pensadores y otros: “no se puede separar el valor – economía- plusvalía- de producción constante” … el colapso está dado.

Energía es valor, …pero valor de mercado y, hay que colocarla en mercados saturados: ¿cómo?

No queremos “su” energía…

De ti depende, tú eliges.

Ramón Francisco González Hernández, de la corriente GANA (Grupo Activo por una Nueva Alternativa)

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