Actualizado el 25/07/2010 a las 10:33 horas
"¿Por quien doblan las campanas?"
María Dieguez Dosangeles
Dicen los distintos
mentideros que en un lugar de cuyo nombre me acuerdo con cariño y respeto se
esta escenificando una comedia burlesca titulada "Ahora no me ajunto" con guion
y producción de la conocida productora de líos Nouvelle Veste bajo la dirección
del inmigrante mas mentado del lugar y con la actuación estelar de Carmelo "el
de los moros", Jose Antonio (no Primo de Rivera) el del pueblo de los riquísimos
bizcochos y la gran compañía de actores de las radios bajo sospecha (presunta)
unión temporal de chiringuitos y la presentación ante el gran publico de
marionetas, papahuevos, saltimbanquis, malabaristas y una troupe de barrigas
agradecidas.
A diez meses de la gran fiesta de la democracia, el acto
soberano de votar de forma libre y secreta, cada cual intenta tomar posiciones
que les den ventaja en las escaramuzas, tanto reales como ficticias que los
enfrentan ante los ciudadanos en unos casos perplejos y en otros
indiferentes.
Algunos al sentir en el cogote el fétido aliento de la
traición, la puñalada trapera y el consabido "quitate tu para ponerme yo" afilan
las albaceteñas dialécticas y confabulan estrategias para un eventual
contraataque, muchas veces dirigido a sus propios socios y compañeros que no
contra los hasta ahora adversarios.
Entre voces, rumores, dislates y olor
a carroña se posan en la plaza del lugar, plumillas,
aspirantes,curiosos,exaltados y algún que otro neutral ávido de sonreír
divertido con el espectáculo, al fin y al cabo estamos simplemente ante una
representación, pero claro no todo son bufonadas de políticos, durante el evento
un negro manto de fracaso escolar, desempleo, tragedias familiares con victimas
especialmente sensibles, nuestros niños, depresiones, alcoholismo, drogadicción
y mas se posa cuan panza de burro y nos devuelve a los asistentes a la
realidad.
Los espectadores comienzan a gritar, insultar, gemir y
abandonan el lugar asumiendo que los actores no intentan distraerlos y darles un
rato de alegría solo defienden sus prebendas obtenidas a costa de los
contribuyentes que cada vez contribuyen menos no por insumisión fiscal sino por
falta de ingresos, sus mentes vuelven a la realidad y la comedia se transmuta en
tragedia, lo peor es que no lo es para los actores del elenco partidista sino
para quienes con buena voluntad acudieron a las urnas confiados en un futuro
mejor basado en la coherencia una virtud en peligro de extinción que al igual
que en la naturaleza conlleva la destrucción del ecosistema.
El entierro
de la democracia no pudo ser acompañado del tañido melancólico de las campanas
de la basílica menor, el sacristán afectado por un ERE no estaba en su puesto y
los políticos en trifulca salvaje luchando por repicar ante el dolorido
electorado rompieron la cuerda y desprendieron el badajo.
(*) María
Dieguez Dosangeles, Educadora y vecina de Telde
