QUINTA COLUMNA
El Calero: 9,0 grados en la escala Richter
ONDA GUANCHE
Hay que ver lo bien que le ha
venido a más de uno en Telde, el reportaje de Cuatro sobre el Valle de Jinámar.
Más allá de la decadente instrumentalización política que ha causado como
primera reacción, que un equipo de la cadena nacional contara al resto de España
que en Jinámar, además de una sociedad normal, también hay drogas marginalidad,
putas y delincuencia, como en cualquier otra parte del mundo, subyace la
endeblez argumental y fractura social del municipio.
Que casi
cuarenta años después se pretenda seguir utilizando tan banal argumento como
arma electoral, suena a chiste, milonga triste o licuada mental. Y como somos
tan originales, independientes y liberales en esta ciudad, las facciones
ideológicas tan claramente determinadas, salen “ipso facto” a defender o
criticar la idoneidad o maliciosidad del reportaje en cuestión, según interese.
Todo es tan previsible y costumbrista que no suscita el menor
interés.
Pero decíamos que a más de uno le ha venido bien todo este
ajetreo post-Cuatro que se ha montado. Les ha dado igual si el documento visual
era para resaltar la flora silvestre del Valle de Jinámar o para enfocar como se
chutaban dos yonquis en su casa. Necesitaban recuperar el aliento, un balón de
oxígeno, un paréntesis, un punto y aparte, porque saben que el epicentro del
movimiento sísmico no está precisamente en Jinámar. El movimiento de 9,0 grados
en la escala Richter está localizado en otro pago de la ciudad; en el barrio del
Calero.
El papel higiénico se agota en la localidad al ritmo que marca la
investigación judicial sobre el procedimiento abierto por el caso Calero. Si,
ése que husmea la presunta recalificación irregular de una parcela en el barrio
teldense del mismo nombre y que, hasta el momento, se ha saldado con doce
imputaciones. Dicen los que saben, y saben mucho, que la cosa va a más, tanto,
que lo imputado hasta ahora es “pecata minuta” en relación a lo que viene por
imputar.
Los hay que rezan sin creer en dios y los que piden clemencia
por sufrir de avaricia, que aunque no está tipificada como enfermedad,
igual cuela en un proceso judicial. Lo cierto es que el “cagómetro” se ha
disparado al trascender que la juez titular de Instrucción número 1 de Telde,
tiene en su poder tres cintas encontradas por la policía en un registro, y que
podrían convertirse en una auténtica bomba de relojería por su jugoso contenido
procesal.
La réplica del movimiento sísmico de consecuencias
imprevisibles que está produciendo el caso Calero, lo encontramos en otro caso,
curiosamente también en este barrio, situación que está motivando que
se acabe el tubo de Redoxon en mas de un dispensario. Una formación
política de reciente implantación, Más por Telde, alumbra el camino al plantear
al alcalde de la ciudad, Francisco Santiago, por medio de un escrito presentado
en el registro general del Ayuntamiento, varias cuestiones relativas al litigio
judicial mantenido entre el Ayuntamiento de Telde con los propietarios de los
terrenos afectados por la construcción del campo de fútbol de El Calero.
Más por Telde argumenta tener “fundadas sospechas" de que en relación a
este asunto existen importantes novedades judiciales de última hora, las cuales
se mantienen en el más absoluto silencio por no ser muy favorables al
Consistorio, ni a las tesis mantenidas por el alcalde a lo largo de todo el
procedimiento. Se dice y se cuenta que pulula por ahí, un auto
judicial contundentemente favorable a los propietarios de los terrenos del
Calero, circunstancia que le costaría a las arcas municipales, y por ende a
todos los teldenses, un buen pellizco. Seguro que alguno clama por los clavos de
Cristo, que otra televisión, la que sea, resalte, a poder ser en breve,
cualquier marginalidad de la ciudad, y así poder despistar otro ratito al
personal.
